miércoles, 12 de agosto de 2015

Sobre las "verdaderas" Hadas.

 
(Arriba, las Nornas tejiendo el tapiz vital del Arbol de la Vida, según Cornelia Bauman)
 
Es fascinante descubrir las raíces de los mitos y comprobar cómo algunos han ido evolucionando a lo largo de los milenios, viviendo a veces transformaciones tan grandes que olvidamos la raíz que los creó, o su oculta verdad. Pero también es impresionante comprobar la resistencia a morir de la imaginería mítica, que pervive en la mente colectiva incluso aunque los humanos actuales desconozcan su significado, o lo malinterpreten.

Las hadas. Cuando oímos esa palabra, pensamos en seres diminutos de alas delicadas y luminosas. O, como mucho, en el hada madrina del cuento de Cenicienta. Pero cada vez pasa más de moda aquella Hada Madrina con cara de abuela habilidosa e incluso un poco entrada en carnes. Cada vez más se entiende por "hada" a un ser siempre luminoso, con chispitas, etéreo y volador, casi transparente y muy, muy pequeñito, travieso, gracioso...

Para entender la raíz del mito, hay que ir a la raíz de la palabra "hada". Hada viene de "fatum", que significa destino en latín. Y entonces comprobamos que el origen de la palabra no es celta, ni siquiera medieval, sino romano, aunque entroncado con la mitología griega. Es decir, que el origen de la creencia en las hadas (en cuanto al uso de la palabra hada) procede del Mediterráneo antiguo.

La historia del mito es muy larga y enrevesada. Resumiéndola, diré que en la antigua Grecia creían en las Moiras, unos personajes femeninos asociados con el nacimiento, la duración de la vida y la muerte de cada persona. Una Moira iniciaba el hilado cuando un bebé nacía, otra medía la longitud que tendría su vida, y la otra cortaba el hilo cuando la vida debía llegar a su fin. Hubo épocas en que se consideró a las Moiras como una sola diosa asociada a la muerte (la Moira), en otras etapas se acentuó mucho la asociación con los partos y la nueva vida. Fueron vaivenes en la percepción de la gente, dependiendo de los miedos de cada época o de sus fijaciones. En todo caso, las Moiras estaban muy presentes en las creencias espirituales de los griegos y su importancia era tan grande que se decía que tenían más poder que el propio Zeus, padre de los dioses conocidos, ya que ni él podía torcer los designios de las Moiras: cuando ellas decían que era la hora de cortar el hilo de una vida, no había nada que hacer, los dioses no podían impedirlo.

Esto las sitúa fuera incluso del mundo de los dioses. Es como si, en el fondo, este mito sugiriera que todo ese panteón de dioses y diosas, tan parecido a una gran familia de la época, con sus roles, jerarquías y enredos, no fuera más que un grupo de personajes que salen en un escenario, y en ese entorno crean, a su vez, un espectaculo de títeres. Los títeres movidos por el plantel de decenas de dioses y diosas (con Zeus en la cúspide, en teoría) serían los seres humanos, pero las Moiras estarían fuera del escenario, fuera del teatro y no estarían sometidas a todos esos personajes divinos, ni mucho menos humanos. Representarían entonces a fuerzas vivas y creadoras que están más allá de todo, no sometidas a ninguna ilusión.

Algunos dicen que las Moiras eran femeninas porque procedían, a su vez, de cultos antiguos a la Gran Diosa o Diosa Creadora. Es posible. Se decía que eran hijas de Nix (La Noche) Caos (El Caos Cósmico Original) o Ananké (una fuerza divina que representa a la "Necesidad" o "Lo que tiene que ser") El hecho de que las Moiras surgieran de esas fuerzas divinas tan abstractas y cósmicas parecer reafirmar que no están sometidas al espejismo e influjo del teatro del mundo, sino que lo ven todo como desde otra parte: desde el lado del que se tejen y destejen los destinos, las vidas, las historias y la Historia.

Los romanos, por su parte, tenían en su mitología unos personajes similares: El Fatum (el destino, en masculino) y la Parca (la Muerte, en femenino) Cuando entraron en contacto con la mitología griega, se produjo una fusión entre El Fatum y las Moiras, del cual surgió un particular trío: La Tria Fata. O "las tres destinos". Y éste es el origen de la palabra hada: Fata. Las primeras "hadas" nombradas, pues, fueron las Tres "Fatas" o Fuerzas TEJEDORAS del destino de cada ser humano.

Pero la cosa todavía se transformó más, ya que La Parca romana (La Muerte) también se sincretizó con las tres Moiras, dando lugar a LaS ParcaS en plural. Y al final la Tria Fata y las Parcas se convirtieron en una sola tríada: Las Parcas o Las Fatas serán nombradas indistintamente para referirse a las fuerzas sobrenaturales asociadas al hilado de la vida y que rigen el nacimiento, la longitud de vida y la muerte, aunque los romanos incluyeron, además, el matrimonio (la Parca o Fata "del medio" regía o establecía el matrimonio de cada quien)

Esta "Tría Fata" dio lugar a las "fatas" medievales, que, en España, con los siglos perdieron la f, cambiada por la h, y se llamaron hadas (en Italia un hada se sigue llamando "fata") Con esto se entiende porqué en los cuentos tradicionales europeos era típica la figura del Hada "Madrina": una figura femenina sobrenatural que aparecía para "amadrinar" a cada ser humano, que además tenía poder para intervenir en su destino, sobretodo cuando este atravesaba dificultades o peligro de muerte.

En mi opinión, el Hada Madrina benéfica de los cuentos surge sobretodo de la Fata, Parca o Moira encargada del nacimiento y el hilado de una vida; pero también de la que enrolla el hilo, lo alisa, lo controla durante su longitud. Pero la tercera del trío, ¿qué pasó con ella? En la Edad Media se terminó disociando a la Muerte del trío, de manera que, con los siglos, las Hadas quedaron como entes amorosos que nunca infundían miedo y ayudaban a sobrevivir, mientras que apareció aquella figura de la Muerte con Guadaña, pavorosa, fea y desconectada del resto del cuidado vital, cuya única función era matar. Pero la "fata" asociada con la muerte inevitable también dio lugar a figuras "malignas", como se puede intuir en el cuento de la Bella Durmiente.


Este cuento tiene fuertes ecos de la mitologia clásica: hay 3 hadas "madrinas" que aparecen en el nacimiento y establecen cuestiones acerca del destino de la niña; y además hay un vínculo con el arte de hilar, aunque el cuento ya padece la disociación en la que se separa a la muerte (hada Maléfica) y se relega a ella el uso de la rueca y el huso de hilar. (Ver postdata) En otros cuentos también el Hada Madrina o Las Hadas a veces son representadas como mujeres ancianas que uno se encuentra en el bosque, o como abuelitas misteriosas que se hacen las encontradizas en el bosque, las encrucijadas o los caminos, y que solo con el tiempo se revelan como entidades sobrenaturales, poseedoras de un poder sobre los elementos (lo que llamaron "magia") y capacitadas para intervenir en el destino de una persona o, al menos, vaticinarlo o profetizarlo.

Todo el asunto de las varitas mágicas es muy posterior, así como el concepto moderno de "magia", entendida como hechizo voluntario generado a través de rituales concretos y organizados para obtener logros a beneficio personal o de otras personas o seres. Las Moiras, Parcas o Fata no ejercían esa magia. No eran brujas, al menos no en origen. Eran Fuerzas Creadoras  "fuera del sistema", no humanas, muy alejadas de nuestra conciencia ordinaria, y por eso carecían de deseos personales o de una visión que podríamos llamar humana, individual, tejida de anhelos personales o de un "yo". Las Fuerzas Creadoras tejen desde un interior profundo que es cósmico, y que no elige ni decreta cosas desde la conciencia ordinaria, sino que sigue el impulso de la Fuente Creadora, energía inteligente mas allá de toda humana comprensión. Las varitas mágicas de las hadas de los cuentos son herederas de la imaginería de la hechicería ritual desarrollada en países anglosajones en siglos recientes (Una magia en la que se recomienda el uso de una serie de instrumentos o herramientas, etcétera)

La imagen de hadas "pequeñitas y con alas" surge del mundo celta y anglosajón. En las creencias celtas y las posteriores del mundo anglosajón más moderno, nos encontramos con seres "pequeños" de diferentes tipos, formas y cualidades, de espíritu a veces travieso (aunque no siempre) y con ciertas cualidades "mágicas", o poderes sobre el mundo natural. Una parte de estos seres pequeños, en este caso femeninos, terminó recibiendo el nombre de "hada" porque hubo una sincretización o fusión con la "Tria Fata" romana. Pero en origen esta "gente pequeña" tenía su propio nombre celta, por ejemplo unos de ellos han sido conocidos como "pixies". No conozco los nombres celtas originales de tanta "gente pequeña", todos ellos espíritus de la naturaleza, incluyendo a los de aspecto femenino y delicado que hoy llamamos "hadas". Pero quien quiera rastrear ese tema puede empezar por "pixies" e ir tirando del hilo, y se dará cuenta de lo muy diferentes que son esas "hadas" de las Hadas medievales del mundo latino no celta, y ya no digamos de las Moiras, Parcas o "Fatae".

¿Cómo se llegó a llamar "hada" a una parte de los seres de aspecto pequeño que tan bien conocían los pueblos de las Islas Británicas? Fácil: fue "culpa" del Imperio Romano. Cito el resumen sobre etimología de Alejandra, esta bloguera, porque lo resume muy clarito: "En cuanto a la palabra “hada”, se rastrea un mismo origen en el resto de las lenguas europeas. Todas tomaron la misma raíz para designar a estos seres. La palabra francesa “fée” procede del latín "fatae." Según cuentan por ahí, cuando los romanos decidieron que Roma era poco para ellos y decidieron extenderse por Europa (que por aquellos entonces no se llamaba Europa),  llegaron a las Galias y llevaron la creencia en la "fata" con ellos. La presencia de las hadas es muy importante en el folclore francés. A nuestro país vecino le debemos la primera versión escrita sobre Melusina, una de las hadas más conocida por todas las culturas.
Tiempo después, y ya dominadas las Galias, los romanos continuaron su conquista por Europa e invadieron la actual Inglaterra. Cuentan también que tampoco esta vez las olvidaron, y las "fées" francesas acompañaron a los soldados. Del francés “fée”  surgió por evolución la palabra que usan los ingleses para designarlas. Primero crearon “fay” y posteriormente “fairy”, en plural “fayries”, como se les conoce actualmente. También los ingleses dedicaron muchas páginas a las hadas,  y si no recordemos todo el ciclo artúrico y a Morgan La Fay, que rescató o secuestró, según se interprete, al rey Arturo.
No sólo el avance romano es responsable de la extensión del significado de la palabra “hada”, tampoco hay que olvidar el papel relevante que jugaron las Cruzadas en la historia europea. Con las Cruzadas también se introdujeron en Europa las ideas predominantes en Oriente acerca de los seres fantásticos, formando una literatura del Reino de las Hadas que llegó incluso a constituir un género poético especial. "

En la Edad Media fue cuando se empezó a atribuir la hechicería a las hadas, llegando a fusionarse su figura, a veces, con la de las brujas, como en la saga artúrica, en la que Morgan Le Fay (El Hada Morgana) es una hechicera. Pero, como se ve al rastrear la raíz de la palabra, en origen el mito no contemplaba la hechicería. La bruja tradicional siempre ha existido, pero en la Italia antigua (Roma)siempre se tuvo clara la diferencia entre una mujer humana que "hace ritos hechiceros" que pueden ser buenos o malos (Strega) y una Fata (entidad no humana)

Los mitos, sin embargo, son incontrolables en sus mezclas, simbiosis y mutaciones, y cada vez que hay un cambio en las creencias, emociones o modos de organizarse de una sociedad o cultura, los mitos se adaptan a ello y reflejan el cambio de mentalidad. Así que con el tiempo y todos estos cruces y mestizajes de culturas y épocas también surgieron los personajes de "brujas malas" que no eran personas (mujeres) humanas, sino entidades sobrenaturales femeninas con ganas de hacer daño (como la Bruja Maléfica del cuento de la Bella Durmiente, y otras brujas de cuento) En fin, la mitología y las ideas asociadas a la palabra "bruja" y "brujería" son un tema demasiado extenso de por sí en el que no quiero entrar ahora. Sólo quería anotar la mezcla que hubo entre las Hadas Medievales y la Hechicería, lo cual conectó el asunto de las Hadas, de manera lateral, al de las Brujas.

Como se ve, y si no os habéis mareado con las vueltas y giros que da un mito desde que se crea hasta que llega a nosotros, realmente sabemos muy poco acerca del significado de muchas creencias, leyendas y símbolos que utilizamos. Solemos dar por sentado que sabemos en lo que creemos, pero el caso de las "hadas" es un ejemplo muy claro de que no es así. Es decir: tal vez sí sepamos un poco en qué creemos, pero no podemos dar por sentado que, por el hecho de usar un nombre comúnmente utilizado durante milenios, nuestras creencias sean las mismas de aquellos que acuñaron el término. ¿Me explico?

No sé si se ve adónde quiero ir a parar. El caso de la deriva del mito de las Moiras-versus Hadas (desde las mujeres hiératicas tejiendo los hilos del destino a las casi niñas, chiquitinas, de alitas brillantes y espíritu juguetón, hay mucho trecho) no es único. Sucede lo mismo con otros mitos, con otras creencias. Gracias a unir mi camino de percepción chamánica con mi afición al análisis racional de lo que vivo internamente, me he dado cuenta de que la mayoría de personas no tenemos ni idea de las raíces de nuestro imaginario colectivo. No lo sabemos intelectualmente, pero tampoco desde un punto de vista chamánico. Es decir: nos fiamos de lo que nos ha dicho nuestra sociedad actual acerca de qué es cada cosa, y no solemos llegar a ver o sentir a qué líneas de energía mental y emocional estamos conectados, qué fuentes de energía psíquica nos nutren y alimentan nuestros sueños, nuestros miedos y nuestras creencias, ni cuál es la consistencia ni el carácter real de las energías o "entidades" que aparecen en nuestros sueños, trances visionarios o imaginaciones.

Y sin embargo heredamos estas "líneas" o hilos de energía psíquica de nuestros ancestros. Son como venas pulsantes o hilos vivos de un tapiz vital familiar y ancestral a través de los cuales viajan y llegan hasta nosotros las energías, creencias y "entidades" asociadas a los humanos que nos antecedieron, hasta remontarnos al origen de nuestro árbol familiar. Y como ese origen queda muy, pero que muy atrás, a épocas con creencias muy distintas a lo que podemos pensar, pero como además las raíces y ramas de nuestro árbol pueden extenderse desde muchos puntos y culturas del planeta, en sueños y trances nos podemos encontrar con símbolos, imágenes y "entidades" que no comprendemos, que no sabemos interpretar o que no entendemos cómo han llegado hasta nosotros, si en teoría no creemos en ellos.

El rastreo de estas raíces míticas nos ayuda a conocer cómo ha sido la vida de nuestros ancestros, pero también la vida de la humanidad. Y cómo ha ido cambiando, evolucionando, transformándose. Pero también nos ayuda a comprender la diferencia entre lo eterno y lo pasajero, pues descubriremos, asombrados, que algunos mitos antiguos, una vez desojados de las capas secundarias con las que fueron revestidos, disfrazados o modificados, se originaron alrededor de verdades que siguen siendo válidas hoy. Y así, te puedes encontrar reconciliándote con un mito que hasta entonces despreciabas, porque has captado en él una verdad intensa, con la que resuenas.

Yo me he llevado unas cuantas sorpresas de estas. Ir hacia las raíces es de las mejores cosas que he hecho. Me enseña a llamar a las cosas por su nombre, pero también a unirme más profundamente a la savia del núcleo de mi Arbol Ancestral, hasta su origen. Hasta sus raíces. Y eso me revitaliza y me infunde fuerza.

Y es que cuando llegas a las raíces de tu árbol ancestral te puedes encontrar con lo que los nórdicos llamaron las Nornas. No podía cerrar este capítulo sin hablar de ellas, claro. Son las mismas Fuerzas Sagradas que los griegos llamaron Moiras y los romanos Parcas o Fatas, aunque con matices distintos. Son tejedoras y regidoras del destino vital de cada persona, pero viven en las raíces del "Árbol de la Vida" y custodian, también, la Fuente de La Vida de la que se nutre el Árbol. Esto significa -entre otras cosas- que custodian el acceso a la fuente de la cual surge la savia que riega y nutre el árbol ancestral del cual formamos parte.

Y por eso las Nornas son mis preferidas, porque su simbología entronca con lo arbóreo y lo ancestral, y te conecta también con la Fuente de Vida (de TU vida y la de TUS hijos y familiares vivos), y con el Misterio puro que late oculto en LAS RAÍCES. En la Tierra. En lo profundo.

El mensaje es: ¿Quieres sanarte? Ve a las raíces. ¿Quieres cambiar? Ve a las raíces. ¿Quieres purificarte o renovarte o fortalecerte? A las raíces. Allí se decide todo, aunque, hinotizados por el espectáculo del cielo exterior, pensemos que no, que nuestra vida y destino se deciden fuera o en la punta de las ramas. "Ellas" tejen, "Ellas" miden, "Ellas" cortan o terminan, y lo hacen desde dentro. En nuestro interior están, en nuestra sangre, en la raíz de nuestros huesos, conectados al Árbol de la Vida del que formamos parte. Ahí están las "fuerzas" que tejen nuestro destino y contra las que tantos dioses y diosas, entes pasajeros y temporales a fin de cuentas, nada pueden hacer.

                                                                          ***

P.D: Observar paralelismos entre la Bella Durmiente y uno de los mitos más vivos y más extendidos en el mundo griego, el nacimiento del héroe Meleagro, hijo de Éneo y Altea, reyes de Calidonia. A este nacimiento asistieron las Moiras o tres hilanderas con la intención de  pronosticar el futuro del bebé: Cloto profetizó que sería una persona noble, Láquesis que sería valiente y Átropos que su vida sería tan breve como una de las brasas de la chimenea. Después de escuchar estas palabras, y con la intención de socorrer la vida de su hijo, la madre retiró el calor, apagó el fuego y, seguidamente,  escondió la brasa restante donde nadie  pudiera encontrarlas. Desgraciadamente, el inexorable curso del destino se cumple y la brasa será finalmente quemada, dando por terminada la vida del héroe.
 

martes, 11 de agosto de 2015

Para crear tribu, o comunidad...


Estoy leyendo un libro de Alejandro Corchs, hombre medicina del Camino Rojo, titulado "La Unión de la Familia" y me está produciendo un sinnúmero de reflexiones mentales y reacciones emocionales en cascada.

Algunas de éstas han surgido por el simple hecho de leer cómo se organizan ciertas comunidades afiliadas en torno al conocimiento espiritual indígena. Me ha emocionado y dado sana envidia ver que en otras partes del mundo es de lo más natural que algunas personas se reúnan para rezar o para hacer ritos curativos, organizándose de tal manera que siempre existe un grupo de apoyo cuya única función, en cada encuentro, es estar atento y disponible para ayudar a los que van a vivir el trance, el "movidón" catártico emocional, la ruptura de esquemas, el descoloque que sucede cuando se conecta con partes profundas y desconocidas del ser.

También me ha emocionado comprobar el afecto y apoyo incondicional que reciben los líderes espirituales que se encargan de movilizar y guiar cada uno de estos eventos. En suma, lo que estoy viendo en estas páginas es un ingente trabajo comunitario, sin el cual las famosas Búsquedas de Visión individuales no se podrían realizar, y por lo tanto no sólo no habría avance de la propia comunidad, sino tampoco de sus individuos en particular. En algunos encuentros, unas personas se ocupan de las demás, y en otros, las personas que antes estuvieron como apoyos, son los que se confían a la "medicina" y se disponen a vivir un capítulo más de su proceso sanador interior.

Todo esto me ha removido heridas sin curar del inicio de mi camino chamánico, pero también se me ha unido a comprensiones y vislumbres más recientes acerca de lo complicado que nos resulta generar tribus o comunidades de personas afines. Sea como sea, al final no puedo dejar de ver con claridad la gran falta de sentido comunitario que tenemos en Occidente, y como esto sucede en todos los campos, inclusive el de la terapia y las vivencias espirituales. Me he detenido varias veces tras leer algunos pasajes, preguntándome: ¿Cómo es que aquí desconocemos este sentido comunitario que tanto tienen los indígenas? ¿Por qué incluso en el movimiento de búsqueda espiritual, que actualmente tiene tanto auge, y donde se supone que deberían primar valores como la empatía y la compasión, hay tanta ausencia de lo comunitario y cuando surge termina a veces convertido en algo deforme, sectario? ¿Qué nos pasa, cuándo perdimos el conocimiento de saber organizarnos como los indios, en una comunidad igualitaria pero al mismo tiempo con líderes, con rotación de roles pero siempre en círculo?

Una respuesta se formó en mi interior: "Tenéis demasiado miedo a eso que llamáis ego, y cada vez que surge un líder, es decir alguien con carisma o un don especial para movilizar la energía colectiva, o con el conocimiento interno suficiente para emprender algo, invariablemente es atacado diciendo que cuidado, que tiene mucho ego y lo que pasa es que busca seguidores, acólitos. El germen de comunidad que se hubiera tejido en torno a ese líder nato (hombre o mujer) suele destejerse porque las personas tienen tanto miedo de servir a egos ajenos que terminan por no querer formar parte de ningún grupo. Especialmente si hay líderes en el mismo, es decir: personas con una personalidad especialmente magnética, carismática o destacada".

- Pero es que tenemos muy mala experiencia con líderes corruptos, sectarios y tiránicos - he replicado yo.
- Es cierto. Y es normal vuestra reacción como sociedad. Estáis "quemados" por siglos de iglesias autoritarias y sectas vampirizantes. Pero hay que superar todas esas memorias traumáticas, porque de otro modo sois como personas que huyen de todos los perros, todo porque uno les mordió. O como personas que no quieren tener más amigos, porque fueron traicionados en el pasado por el que consideraban su mejor amigo.

"Y es que la vivencia de lo comunitario es esencial e imprescindible para vivir la plenitud humana, pues sois seres gregarios. Sin embargo, aprendéis un modelo de desarrollo basado en el individuo como un ente separado, cuando esto es bastante ficticio y a largo plazo insostenible. Y hablando en este marco, los líderes también son imprescindibles. Un pueblo o un grupo sin líderes es como un montón de hilos que no llegan a formar ningún tejido, porque no se organizan. Tienen tanto miedo a plasmar un diseño concreto, luchan tanto por su libertad de ser "lo que cada uno quiera" que nunca se reúnen para nada ni llegar a hacer nada sólido, porque tienen miedo a adoptar una forma concreta. ¡Pero no existen comunidades ni tribus amorfas! Todas tienen un carácter, una forma concreta, unos límites y unas virtudes.
-Pero a la gente le cuesta la idea de seguir las ideas de un líder y abandonar el propio criterio -he dicho yo.
-Es que tenéis un concepto equivocado del liderazgo natural. Un líder no significa "el que manda", sino el que más sabe acerca de algo. En una comunidad natural no hay un sólo líder, sino varios: la persona que sabe más de cada tema es la líder en ese tema, por ejemplo. Pero además pueden surgir líderes temporales para acciones que sucedan en un momento puntual, por ejemplo durante una emergencia o un proyecto temporal. En una comunidad natural que tenga el liderazgo integrado de manera saludable, son las propias personas quienes señalan a los líderes. No existe un líder que "se imponga" , se autoproclame exigiendo obediencia o se haga "propaganda". Es impensable, absurdo. La propia sabiduría o conocimiento, el propio don de cada cual brilla por si mismo, pero entonces los demás simplemente lo ven, lo reconocen, honran y aprovechan, recurriendo a ese líder de cada campo del saber cuando lo necesitan.
- Entiendo...
-Es muy simple, ¿sabes? ¿Verdad que si falla la electricidad en tu casa, llamas a un electricista y no te pones tu a discutir con él, sintiéndote amenazada en tu liderazgo del hogar por su saber? No. Sencillamente reconoces la sabiduría, el liderazgo del electricista para la instalación de tu hogar, y lo dejas en sus manos. Lo mismo sucede con cualquier otro campo de la vida. Un historiador que lleve 50 de su vida leyendo libros de historia, reflexionando sobre los mismos y escribiendo sus reflexiones, es un líder en ese campo, por ejemplo, y sólo a un ignorante se le ocurriría acusar al historiador de "alguien muy preocupado por su ego", todo porque publica libros y cuando habla, se extiende y da muchos datos.

"El virtuoso de la música es un líder musical, el virtuoso de la cocina, o cualquier otro arte, también. Del mismo modo, en una comunidad de personas, el líder espiritual es quien más años, experiencias y sabiduría acumula en un camino. A ninguna comunidad nativa se le ocurriría acusar a sus ancianos líderes, con montones de Búsquedas de Visión a sus espaldas y un sin fin de experiencias vitales, de ser personas "con mucho ego", y de que cuando hablan les molesta que lo hagan "con autoridad". Porque la autoridad se tiene de manera natural cuando uno sabe mucho acerca de algo. (Uno se puede "convertir", de hecho, en una autoridad en un tema) A las comunidades nativas tampoco se les ocurriría la idea de dejar solos a esos líderes tribales naturales, alegando que escuchar sus consejos o tomarlos en cuenta es servir al ego de los mismos. Hay que estar muy perdido o ser muy ignorante para desdeñar a los expertos en cualquier tema y pretender que uno mismo sabe o puede saber tanto como ellos, así sin más.
-Pero ahora se dice que todos somos maestros.
-Potencialmente, sí. Pero "en hechos" palpables en este mismo instante histórico, no. La frase "todos somos maestros" esta siendo muy mal interpretada, y se utiliza para relativizarlo todo. Al lado de Einstein, tu no eres maestra en física, ni de chiste. Pero a lo mejor si eres maestra, a su lado, en maternidad. ¿Entiendes? Hay que reconocer el liderazgo y la maestría de cada cual y llamar a las cosas por su nombre. Y dejar de tener miedo a los líderes que asoman aquí y allá en vuestras comunidades y grupos. Ya es hora de dejar de pelearse por miedo al ego. ¡Dejad al ego en paz! Le tenéis más miedo que al demonio. Antes se acusaba a los herejes y las brujas de estar poseídos por el demonio y se les linchaba, ahora la acusación de moda es que uno tiene ego.

"Vivís en una paranoia de "que viene el ego, que viene el ego". Ya basta. No pasa nada con el ego. Sólo es un concepto. Todos tenéis ego y está muy bien tenerlo. Es sólo parte de vuestro carácter, no os va a comer si está en su lugar. Y no pasa nada por tener una personalidad fuerte. Tenéis tanto terror al ego que cuando hay alguien con rasgos de carácter fuerte a vuestro alrededor, intentáis difuminarlo, diluirlo, o lo rechazáis. Os gustaría ver a todos etéreos, diluidos como el humo o el aire o la luz. Todo sin sustancia, sin cuerpo, sin fuerza, no vaya a ser que sea el ego.

"Luego decís que os gustan los indios y llenáis vuestro muro de Facebook de "mensajes" de las tradiciones indígenas, pero ¡ellos nunca temieron al ego! Ni siquiera tenían ese concepto en sus mentes. Era un deber, incluso, cultivar los rasgos fuertes y característicos de cada persona, nombrarlos, compartirlos, bordarlos en la ropa, cantarlos y danzarlos. Si uno tenían un gran sueño de parte del Espíritu, iba y enseguida lo compartía, y la tribu lo celebraba. No le decían: "Cuidado con tu ego, quién te estarás creyendo". Y reflexionaban sobre el sueño importante que un miembro de su tribu había tenido.

"Entre vosotros, en cambio, sucede a menudo lo que pasaba entre los 11 hermanos de José, el del antiguo testamento de la Biblia. José tenía sueños "especiales" y los contaba a su clan, a su gente, pero los hermanos decían: "Qué arrogante, ¿quién se ha creído que es? Quiere dirigirnos a todos". Y llenos de envidia, decidieron matarlo. Dios había enviado a José como líder potencial para advertirlos y salvarlos a todos en la futura hambruna que se avecinaba, pero ellos intentaron acabar con él porque no comprendían el liderazgo (espiritual) natural y se sintieron amenazados por los sueños en los que José era mostrado como un líder natural. Pensaban que José les podía "robar" poder o amor paternal a ellos, así que igualaron el tema eliminando al que destacaba, al más capacitado de todos para recibir sueños proféticos e interpretarlos.

"Los indios nunca pensaron que tener un carácter fuerte y una personalidad intensa fuera un problema. Por eso no tenían tampoco un problema con el liderazgo. Agradecían que brotaran los líderes en sus comunidades y, de hecho, cuando faltaba un líder fuerte y sabio en algún campo, lo lamentaban y rezaban al Gran Espíritu pidiendo que solucionara eso. Que enviara líderes fuertes, buenos y sabios a su pueblo.

"Así, en tu sociedad hay dos grandes dolores soterrados y entremezclados en este momento, relativos a este tema: primero, un sufrimiento por carecer de tejido comunitario o tribal. Sentís su falta, os hiere y os limita y no sabéis solucionarla. Segundo, un sufrimiento debido a que vuestro liderazgo natural se ve sofocado y rechazado cuando emerge, y vivís con la represión del mismo, con la frustración de que no se os tenga en cuenta como líderes (siquiera potenciales) en el campo que mejor se os da. Esto genera incluso luchas sombrías por ser reconocidos, peleas de egos que jamás sucederían si, simplemente, os honrárais por vuestros dones, sin miedo, e hicierais lo mismo con los de los demás. Haced un círculo, sentáos, hablad de vuestras virtudes y conocimientos, mostrad vuestros dones, celebradlos mutuamente. Honraos los unos a los otros, reconocéos al fin.

"Pero vivís la tiranía de una falsa igualdad, en la que, cuando alguna cabeza sobresale por encima de una hilera de humanos, se pasa una raya para cortarla e igualar a todos por debajo. Se machaca al que más sabe, al que más destaca muchas veces ya desde la escuela, pero también en muchos grupos de adultos. Os acostumbráis a ser insultados por saber, por brillar, por destacar. O a que os hagan el vacío y no recurran a vuestros conocimientos, dejándoos solos. Sentís la frustración del libro abandonado, de la estrella que otros intentan apagar un poco, porque su brillo "molesta". Qué se ha creído esa arrogante que es, brillando así, vanidosa. O quien se ha creído fulanito que es, todo lo que busca son seguidores que le laman el trasero o le den palmaditas en la espalda.

"Fíjate que actualmente, uno de los insultos más comunes en determinados ámbitos de la llamada red virtual es "gurú", y se aplica a cualquier persona con capacidad de liderazgo ideológico. Todos vivís luego con el miedo de parecer gurús, o incluso con miedo de que vuestras palabras o intervenciones gusten demasiado a un sector y otros es "sigan". ¡Qué peligro para el ego!, ¿no? Pero no os dais cuenta del sufrimiento que esto os genera a todos, ni del inmenso desperdicio de energías que supone ir machacando cada brote de liderazgo natural cuando asoma o hace sus pinitos. Así nunca tendréis un bosque, ni un ecosistema, sino sólo un monocultivo de hierbecitas pequeñitas y constantemente aplanadas con el rodillo o segadas, para que todas sean iguales. Lo cual puede parecer muy bonito y muy justo, todos igualitos como una moqueta de hotel, pero no es la verdadera riqueza natural y, lo que es peor: es estéril e insostenible.

"Decís que queréis cambiar la sociedad pero os machacáis mutuamente el liderazgo. O lo desdeñáis. Para el líder natural, es doloroso crecer y desarrollarse y no ser tenido en cuenta, porque en el liderazgo natural va integrado el anhelo de servicio. De compartir. De dar. Y es triste verse a uno mismo lleno de dones o de conocimiento en un campo, y que el mundo parezca ignorarlo. No hay nada malo en ese anhelo de ser reconocidos. Solo en una sociedad desequilibrada y enferma como la vuestra este anhelo se convierte, a su vez, en enfermizo, debido a la intensidad del machaque y el ostracismo hacia los que saben más. Lo popular es parecer todos como niños que no saben nada. O decir siempre: "Soy un ignorante". Cuando en realidad no es así siempre, ni para todos, ni en todos los campos. Muchos sabéis muchas cosas, no pasa nada si otros lo reconocen. Ni que reconozcáis vosotros a otros líderes "en lo suyo".

"El quid del asunto es que sin vivir el liderazgo las comunidades no se sostienen, porque fallan en lo esencial. Mientras no permitáis a los líderes naturales "sobresalir" sin sentiros amenazados por su brillantez, y mientras no os sentéis a su lado diciendo: "enséñame", no avanzaréis. Dios, el Gran Espíritu, o como queráis llamarlo, siembra el mundo constantemente con "soluciones" para cada comunidad, tribu y nación. Y las siembra en el interior de los seres. Son semillas que potencialmente contienen el conocimiento de la sanación, de la transformación, de las respuestas, del cambio e incluso de la muerte de lo que debe morir, porque no se sostiene más. Pero esas semillas hay que dejarlas crecer a su aire y no atacarlas si empiezan a destacar. A sobresalir. A ser muy "características". A resultar "sospechosas de tener ego" todo porque son como flores increíbles, despatarrantes y de color rojo en un contexto de grises o verdes o azules más discretos. Se acusa a la flor roja y llamativa de querer llamar la atención, de ser soberbia, arrogante, una tirana que solo desea aplausos y admiración. Pero en realidad ella no ha elegido ser así, y además su color, su atractivo y su tamaño tienen un sentido, una función y un porqué dentro de un ecosistema.

"Queréis formar tribu, pero sin líderes reconocidos e integrados, no podréis. Porque toda tribu nace de líderes, aunque estos "sólo" sean los abuelos y abuelas de un clan. Y para integrar la realidad del liderazgo natural es necesario vivir un proceso en el cual habrá que ir abandonando el individualismo, el sálvese quien pueda, el "cada uno es su propio maestro" o el "todos sabemos lo mismo". Deberéis perder el miedo a permanecer un tiempo al lado de quien sabe más, si queréis aprender del mismo. Y el miedo a sacar a relucir lo que sabéis, y a enseñar a otros, y a desarrollar lo que os apasiona, lo que os hace brillar. El miedo al ostracismo, a la burla colectiva, al linchamiento por "empollón", por "gurú", "santurrón", "beata", "chiflado", "obsesivo", etc.

"Hasta que no superéis esos miedos a lo propio y lo ajeno, sentarse en círculo para hablar cada persona con el corazón en la mano, aportando lo mejor de cada uno, para debatir y consensuar y tomar decisiones, será una QUIMERA. Porque, sencillamente, no os atreveréis a ser y a mostraros tal y como sois ante los demás. Por muchos círculos físicos que hagáis, así paséis horas sentados hablando juntos en "asamblea", no estaréis siendo de verdad "vosotros mismos", ni sacando a relucir lo que realmente está ahí. Vuestras palabras no serán verdaderas. Ni veréis a los demás en su verdad. Y por lo tanto, no llegaréis a ninguna conclusión, o no llegaréis a las conclusiones verdaderas, y el proyecto hará aguas, o seguirá sin cuajar, o será flojo desde sus bases.

"Estáis siendo destruidos por un individualismo paradójico, construido por el miedo al ego. Por miedo a asumir un liderazgo propio, o por miedo a seguir a otro líder (lo cual pensáis que es como alimentar su ego), os cultiváis en soledad. Cada uno en vuestra cajita. Así no hay modo de tejer comunidad alguna, ni de que florezcáis como un ecosistema. Sois como plantitas en un semillero: todas soléis brotar con ilusión, pero llega un punto en que no podéis desarrollaros más si permanecéis en esa cajita separada. Necesitáis salir de la caja, ir a la tierra y estar con las demás plantitas, mezclaros e interactuar, intercambiar sustancias, energías, generando simbiosis, etcétera. El camino "siempre" solitario es quimérico y anti natural. La soledad en determinadas etapas es una cosa que incluso puede ser beneficiosa, pero no se sostiene en una vida entera porque es estéril"

...

Pues ahí queda eso. Lo voy a digerir :-)

                                                                        * * *

Santa Marta, San Miguel y la fuerza defensiva de la vida y la infancia. (Mito y chamanismo europeo)


La leyenda de Santa Marta es de lo más curiosa. Por una parte, está la historia del evangelio, que nos pinta a una Marta muy práctica, siempr...e preocupada por satisfacer las necesidades de sus comensales (entre los cuales solía estar Jesús) y poco dada a fantasías. (Por eso la convirtieron en la patrona de la hostelería)

Luego está la leyenda "extra", extraída del fascinante filón apócrifo y los mitos orales, según la cual, tras la muerte de Jesús y su posterior partida a "los cielos", la presencia de Marta, María Magdalena y su hermano Lázaro, (aquel que según el evangelio había sido resucitado por Jesús 2 días después de haber sido enterrado) se convirtió en muy molesta para las autoridades religiosas del momento, ya que Lázaro constituía una prueba viva del poder sanador de Jesús. Y Marta y María hacían demasiada propaganda de sus enseñanzas. Total, que los metieron a los 3 en un barco sin remos ni velas para que murieran en algún lugar del mar Mediterráneo "al azar", sin ser ellos tampoco los verdugos directos. Era un modo de condenar lavándose las manos, dejándolo en manos del Juicio Divino.

Pero quiso el "destino" que, en lugar de perderse por el Mediterráneo y agonizar de hambre o sed, o sucumbir en alguna tempestad, la barquita fuera empujada por corrientes rápidas y propicias hasta el Sur de la actual Francia, donde desembarcaron sanos y salvos los 3. No se sabe qué pasó con Lázaro, o la leyenda no lo dice. María Magdalena se hizo ermitaña, refugiándose en un bosque, donde vivió años y se convirtió en una maestra espiritual visitada por muchos.

Marta, por su parte, llegó hasta la zona de Tarascón, y se encontró con un pueblo deprimido por una desgracia. En el río vivía una serpiente acuática enorme, tipo dragón, que salía de vez en cuando del agua y devoraba a los niños. Marta, que por lo visto tenía un valor enorme o un conocimiento del asunto, se fue hacia el río y amansó al dragón. Yo pienso que no hubiera hecho falta nada más, pero el contexto era muy bruto, así que los pueblerinos, al enterarse de que la bestia había sido aplacada, fueron y la mataron. Sea como sea, se cuenta que desde entonces los niños de aquel lugar estuvieron a salvo.

Esta leyenda ha hecho que muchas veces, en la antigüedad, se representara a Marta con un dragón. Aún es posible encontrar las imágenes de Marta así, y en Tarascón, donde se conserva viva la leyenda, hacen hasta desfiles y procesiones con el dragón y Marta paseando por las calles.

Pero la Iglesia también vivió su tránsito hacia la modernidad. En el siglo XX quisieron dejar de parecer tan mágicos, tan poco racionales, y en el transcurso del Concilio Vaticano segundo "extirparon" del santoral oficial todas las leyendas "sospechosas" de contener enseñanzas no muy afines con los dogmas eclesiales, o peligrosas de inducir a la gente a creer en "extravagancias". Así, se corrió un tupido velo sobre el dragón de Marta, pero también cayeron del santoral figuras interesantísimas desde un punto de vista simbólico, como Santa Bárbara, San Cristóbal, y otras. La Iglesia dijo que se "toleraban" las costumbres o folklore tradicional de los pueblos relativos a estas leyendas, pero que no se podía fomentar más. Que había que ser más riguroso y atenerse únicamente a la verdad histórica.

Para mí, eso fue una gran pérdida, puesto que existen enseñanzas interesantísimas y válidas en algunas leyendas, sean históricas o no, y además pretender defender historicidad en los mitos asociados a las creencias religiosas es absurdo, porque los mitos hablan desde otro nivel de la realidad. Pero en fin, sea como sea, desde entonces lo "legal" para la Iglesia Católica es que Marta sea patrona de hostelería sin más, y ya no se hacen esculturas de la misma con dragones, ni nada parecido. Al menos no en las iglesias "serias". En Tarascón se celebra su fiesta, pero ahí queda la cosa, como un elemento particular consentido, pero no "fomentado". Por ejemplo, en España no veréis en ninguna iglesia carteles donde se fomenten peregrinaciones a la tumba de Santa Marta, ni rezos para que aplaque dragones, o malas bestias devora-niños.

Pero la historia no termina aquí, atentos: la riqueza simbólica y de contenido de la historia con la serpiente y los niños no pudo pasar desapercibida para los africanos que habían sido llevados como esclavos a las islas del Caribe y que externamente se veían obligados a adoptar la religión cristiana, aunque internamente continuaban con sus creencias y su cosmovisión del mundo o, como mínimo, sincretizaban y mezclaban ambas cosmovisiones, la cristiana y la de sus religiones de origen africano.

Para ciertos cultos caribeños, pues, Marta es conocida como "Marta la Dominadora" por su poder de dominar ya no solo a aquel bicho, sino a todas las culebras, sean estas lo que sean o signifiquen. También se la considera protectora de los niños.

Las imágenes caribeñas de "Martas Dominadoras" son muy interesantes y distintas a las Martas cristianas, porque los africanos no tuvieron inconveniente en asociar, también, a las serpientes con lo que para ellos era obvio: el poder de la sensualidad. Y establecieron que Marta, además de defender a los niños de monstruos tipo culebra o dragón, era un "as" o dominadora de la energía sexual, y en ciertos ritos se la reza para eso. Para "dominar" la energía sexual.

La cosa es, para mí, interesantísima, ya que la serpiente es, de manera universal, en casi todas las culturas, un símbolo de la fuerza vital (kundalini, por ejemplo) Los dragones no son exactamente lo mismo, pero están asociados a las fuerzas salvajes de la naturaleza, entre las cuales también está la fuerza sexual "universal", la que hace que los polos se atraigan, las especies se reproduzcan y la "creación" tenga lugar (aunque no es la única fuerza natural a la que pueden simbolizar los dragones)

En mi camino chamánico, el asunto de dragones y culebras gigantes ha aparecido muchas veces. Vamos a decir que, en mis trances, me he visto enfrentada cara a cara con dragones y seres similares. Unas veces de buen rollito, todos amigos y maravilloso y guay. Otras veces ha sido horrible, porque no todas las culebras gigantes están "bien" y algunas atesoran tanto veneno de odio dentro, que la mirada de sus ojos te hiela la sangre. Y mis guías me han empujado a confrontar el enigma, el asunto draconiano, culebriano, serpentino. Y me han enseñado que esta clase de energía o fuerza vital es neutra de por sí, pero que a veces se comporta desde la armonía y actúa para el beneficio de los seres, pero a veces, enferma de malos sentimientos o energías, inocula odio, división y destrucción dañina.

Un día entendí, o comprendí con un estremecimiento, la relación entre los dragones que devoran "doncellas" (mito de San Jorge, por ejemplo) y el dragón acuático que devoraba niños. Fue gracias a Miguel, quien parece que es un experto total en biología de dragones, y por eso en la leyenda cristiana aparece cuando alguno empieza a dañar con odio (y de ahí que en las representaciones cristianas lo pinten matando a un dragón que representa a Satanás) Pero también fue gracias a Marta, ya que estoy unida a ella (es mi nombre de pila) e incluso a la tierra de Francia (tengo cierto vínculo remoto ancestral, ahí)

Así que entre Miguel y Marta, me dijeron:
"¿No lo comprendes? La culebra que devora a los niños es símbolo de la pederastia y también del abuso brutal (en general) de la infancia. La serpiente acuática se relaciona con la energía sexual en estado salvaje. Esta no es ni buena ni mala, pero cuando se encuentra enferma, desviada, corrompida, puede "salir de su lugar" y atacar a los inocentes, los niños. 

"Es el mismo significado para esos dragones que, no casualmente, sólo quieren "comer" doncellas, o sea vírgenes. Estas leyendas, lejos de ser símbolo de una represión sexual dañina, tal y como algunos dicen, son símbolo de un antiguo conocimiento de hombres (Jorge, Miguel...) y de mujeres (Santa Marta, Santa Margarita de Antioquia y otras) encaminado a sanar la energía vital, inclusive la sexual, para erradicar la perversión o desvío de la misma, y sanar los efectos devastadores del abuso sexual infantil en el mundo."

"Pero también son símbolo del conocimiento Guerrero o Defensivo, pues lo primero que hay que hacer ante los abusos es defender al inocente y detener o "atar" al agresor. Impedirle que emplee su fuerza sexual o vital de manera destructiva ara la infancia o la inocencia (vírgenes y niños devorados). Y esto es lo que Marta hizo: confrontó al abuso de la infancia. Deshizo su poder y así salvó a esos niños. "

"La fuerza sexual y la fuerza vital, idealmente no deben estar reprimidas, pero si hacen daño a los demás, sí deben atarse o "contenerse", y luego ya se verá la manera de sanarlas o devolverlas a su equilibrio. En aras de la no represión de la libertad sexual, no se puede tolerar el daño generado a otros, ni mucho menos a los niños. 

"Por eso estas figuras míticas "someten" y "atan" a las fuerzas descontroladas. No porque consideren que la sexualidad u otra fuerza vital sea mala de por si, sino porque algunas expresiones de esa energía sí lo son (si dañan a terceros), y en ese caso lo prioritario es proteger a la vida y la inocencia. Es más importante la protección de los niños que el derecho a la libertad de determinados adultos a realizar sus deseos"

El mensaje me ardió por dentro como un fuego de anhelo, de deseo de vivir eso, de poderlo comprender mejor e integrar en mi ser. Mi vena guerrera se encendió, pero también mi faceta de madre y de salvadora de niños en sueños, que siempre la he tenido. Me entraron ganas de ir a Tarascón a ver la tumba de Marta, a pedir que me enseñara "cómo". Porque en nuestro mundo, el abuso sexual infantil es plaga.

No he podido viajar a Francia desde hace muchos años, pues no he tenido medios para ello, pero es igual. Los viajes del espíritu bien valen y para esos no hace falta más que el querer. Y el entregarse al proceso interno. Hoy cuento todo esto por desempolvar mitos europeos olvidados, pero también por dar a conocer destellos del camino de la Sagrada Defensa. De un ser guerrero o guerrera que nada tiene que ver con pelearse por ver quien puede más, sino por defender la vida, especialmente la de los más inocentes. Ojalá se descomprima todo el antiguo conocimiento para detener o disolver el poder de los abusadores y rescatar el "alma" de los que han sufrido eso en sus carnes.

Hay quienes dicen que no hay que salvar a nadie, que esto trata de salvarse a uno mismo y ya. A mí, mis guías me enseñan otra cosa: hacen falta muchos salvadores y salvadoras adultos, porque la infancia, sola, no se salva.

Las imágenes que he colgado son un resumen del recorrido de Marta y sus virtudes en la mente o psique del "mundo":
La primera imagen y la segunda son de miniaturas medievales, de la época en que aún se difundía en la Iglesia la leyenda de Santa marta (Véanse los pies de un niño pequeñito saliendo de las fauces de la bestia) La tercera es del siglo XIX seguramente, justo antes del Concilio Vaticano II; la cuarta, una Marta Dominadora con niño; la quinta incluye la algo así como una danza con serpientes (Asociación con la fuerza vital y sexual) ; la sexta representa a San Miguel; por último, la séptima muestra a Marta cabalgando triunfalmente al dragón en el agua.

 

miércoles, 5 de agosto de 2015

¿Expresar la propia verdad es bueno o malo? Orden, desorden y conflictos.

           (Abriendo la Caja de Pandora salen cosas que luego no se pueden volver a guardar, pintura de Kirk Richards)

Este mes he estado comprendiendo cosas acerca de la expresión. He asistido a fuerte conflicto expresivo en un muro de Facebook, y he sido co-partícipe de otro conflicto expresivo en mi vida particular, con algunas de mis relaciones. Todo eso se ha unido a la memoria de otros conflictos similares vividos u observados en el pasado, y todo junto ha formado en mi interior algo así como un compuesto químico denso, muy cargado, que al final, dejándolo en quietud y silencio, ha ido decantándose. 

El proceso de decantación físico-química es muy interesante. Cuando aplico a la percepción el "modo chamánico", puedo oir perfectamente a las voces-guías que elogian las bondades y maravillas de la decantación, es decir: del proceso mediante el cual una mezcla hasta entonces caótica, amorfa y aparentemente inservible, da lugar a un mundo ordenado y separado en diversas sustancias, algunas de las cuales son extraíbles y útiles.

La decantación suele asociarse a un precipitado de materia densa y ya estable, que cae al fondo del recipiente. Aplicado a un proceso emocional, psicológico e intelectual (todo junto a la vez) la "precipitación" acontecida gracias a la decantación revela siempre algo estable y verdadero que, hasta entonces, no éramos capaces de percibir, por estar enmarañado en la sopa caótica de un conflicto, o de un desorden, o de un estado de confusión y nebulosa.

Es importantísimo remarcar que la decantación y la precipitación sólo se pueden producir dejando en paz un asunto. Guardando silencio. Apartándose del recipiente caótico o confuso. Dejándolo reposar. Si agitas constantemente esa sopa caótica, no termina nunca de decantarse, ni se produce el precipitado, que es generalmente lo más valioso que podemos obtener tras una vivencia de confusión, caos y conflicto. Es útil agitar el caos al inicio, como quien remueve una mezcla química, pero hay que saber parar. 

La agitación permanente es tan estéril como la quietud permanente. La gracia de la vida sólo se produce cuando se aprende a vivir el tiempo y la medida adecuada para cada cosa, lo cual tiene que ver con la medida necesaria del orden para que la vida sea fructífera. Un excesivo orden, siempre y en todo lugar, impide la vida. Sin permitirnos "desordenar" lo que antes permanecía estable, no puede haber cambios adaptativos, crecimiento ni novedades. Ahora bien, en un desorden constante la vida también sufre y puede, incluso, extinguirse.

Los animales son ordenados. Generalmente, las guaridas animales, los nidos, etc. tienen un orden estable que, aunque varía en cada especie (pues el orden necesario e idóneo para cada especie es distinto, o tiene matices) tiene rasgos universales. Un rasgo universal del orden necesario para la vida es que no se debe cagar en el lugar donde duermes o comes o crías. Es decir: la "Ley" natural que sirve y permite una vida en buenas condiciones, estipula que los excrementos y los desechos personales (vómitos, pelos cortados, cosas muertas, etcétera) deben arrojarse en un lugar adecuado para ello, a poder ser FUERA del nido o fuera del espacio comúnmente utilizado para comer, dormir o criar. De otro modo, la suciedad puede producir enfermedades, parásitos, etcétera.

No se trata de una cuestión moralizante que los seres humanos nos hayamos inventado, tras decidir que los excrementos son sucios o "malos". De hecho, no son malos en absoluto: a la Tierra le son muy útiles, Muchísimo. Ella los recicla y usa para volver fértiles los campos, para regenerar espacios con más vida. Decir que los excrementos son malos SÍ es moralizar de manera cultural acerca de un hecho "neutro" de la fisiología vital. Ahora bien, decir que uno debe sacar los excrementos SIEMPRE FUERA del hogar, o en un ESPACIO mínimamente CONTROLADO, no es moralizar sino seguir el Orden Natural y benéfico. El Orden de la Vida Universal.

Y he aprendido que con la expresión de los sentimientos, emociones e incluso aspectos sombríos que todos llevamos por dentro, sucede igual. A veces cargamos con mucha mierda, con muchas cosas reprimidas que no implican emociones ni verdades agradables para los demás. No son malas. Pero sí tienen o pueden tener una cualidad molesta para los otros. Pueden hacer que la comida les siente mal, que se les revuelvan las tripas, o que pierdan el sueño, etcétera. Uno lo intuye, pero no nos han enseñado a expresarnos en orden ni siguiendo "la Ley" natural. Así que o bien nos aguantamos las ganas de "soltar" todo lo que llevamos por dentro, o bien elegimos descargarnos "como sea y donde sea", sin importar lo que suceda, porque nos puede el deseo de liberarnos de ese peso interior.

Muy a menudo, esta "descarga" se convierte en una vomitona emocional sobre los demás, que también muy a menudo es mal recibida, pudiendo generarse conflictos enormes. Porque al conflicto anterior (expresado en la "descarga" desordenada) se suma un nuevo conflicto, que se podría resumir en el enojo de los demás, porque sienten que se les ha molestado con esa súbita "expresión" o descarga descontrolada, sucia, caótica y perturbadora.

Sucede que vivimos tiempos extremistas. Hasta hace unos cuantos años, y a grandes rasgos, en mi sociedad primaba una educación que enseñaba demasiado a controlar las emociones y a no mostrarlas en público, para no incomodar a los demás. Esto generaba muchísima tensión interna. Era un extremo casi comparable al de no ir al baño, por no ensuciar ni el wc. Aguantar hasta no poder más, y entonces...hacérselo encima, provocando el caos y un conflicto traumático (explosión emocional, discusiones, etc) Actualmente, sin embargo, existe una tendencia, cada vez más en auge, que enseña a no guardarse nada, y defiende que uno debe expresar todo lo que siente "de verdad" en el momento. Porque eso es ser honesto y verdadero. Y porque hacer lo contrario es vivir dominados por un yugo represor y castrante de la "expresión personal".

Lo que los conflictos de este mes pasado me han enseñado, tras la decantación y el precipitado de los mismos, es que no es bueno ni un extremo, ni el otro. Desde luego, expresarse es necesario. No es bueno retenerlo todo, o retener cosas que sintamos importantes. Pero tampoco es bueno esgrimir la libertad de expresión para soltar cualquier cosa en cualquier lugar y momento. Las emociones acumuladas durante largo tiempo, generalmente, se han convertido en un producto interno enfermizo, viciado por el encierro. Además, muy a menudo estas emociones conllevan ira, rabia, tristeza o deseos tan centrados en el propio querer que resultan desazonadores para otras personas, porque resultan o parecen demasiado egoístas.


(A la izda. pintura de Oleg Korolev)

Todo esto hace que lo "acumulado" y sin expresar durante tiempo (meses, años) sea un producto "peligroso" que no puede arrojarse sin más en cualquier parte. En origen esas emociones no tenían nada de sucio o dañino, pero la acumulación e intensidad de las mismas las ha transformado. Así que, para expresar eso, hay que elegir el lugar y el momento en que se hace. Y a poder ser, debe ser un espacio controlado, en el sentido de que debemos intentar asegurarnos de que no vamos a vomitar en la cama, el nido, o el plato de otro. Vomitar es necesario, no es malo. Pero hacerlo en "desorden" sí. Y más si luego, al recibir la queja del "ensuciado", uno se rebota y defiende su acto con argumentos del tipo "es que no apoyo la represión emocional" o "tengo derecho a expresarme". Aquí el conflicto aumenta y puede acabar en una separación o ruptura de relaciones: Sí, tú tienes "derecho" a expresarte, pero no de cualquier manera y no violando el orden y la limpieza que el otro cuida en ciertos espacios íntimos. Mejor pregunta antes de saber si tienes "derecho" a arrojar tus emociones a presión en determinado momento o lugar. Porque el argumento del derecho expresivo no es un argumento solido. Escudándose en él se pueden cometer atrocidades. ¿No es el racismo una expresión emocional? ¿Y el asesinato...?

Así que no: no existe un derecho universal a toda forma de expresión, solo porque uno la "sienta" dentro de si y resulte "verdadera" para uno mismo y además desee mostrarla al mundo. Hay unas normas. Se pueden desconocer esas normas, y de hecho eso es lo que nos sucede: que nadie nos las ha enseñado. Pero si observamos a la naturaleza y nos sentamos en silencio a "decantarnos", las percibiremos. Las porquerías, lo reprimido y lo muerto, se "ventilan" y lavan fuera del nido y de los espacios tribales comunes, y especialmente lejos de donde juegan, comen y duermen los niños. Esto significa que hay que crear espacios controlados y "seguros" ara la expresión. En realidad no es complicado: basta con elegir momentos de mutuo acuerdo y buscar maneras expresivas mínimamente lesivas. Si el material que queremos expresar sabemos que es claramente conflictivo para la otra persona a la que queremos decírselo (u otras personas, en plural), es mejor hacerlo en presencia de mediadores o personas expertas en el manejo reposado de conflictos.

Voy a hacer una comparación distinta, pero que conduce a lo mismo. Tenemos una piedra: no es ni buena ni mala en si misma, sino neutra. Son nuestras emociones y como las manejemos las que pueden convertirla en un regalo o, por el contrario, munición de guerra. Hay una gran diferencia entre dársela a alguien con tranquilidad, desde tu mano, para mostrársela, y arrojársela a la cabeza, o arrojar una piedra contra una ventana para que así entre en un hogar y la "vean" de una puñetera vez sus habitantes. En ambos casos la piedra puede simbolizar a algo "concentrado" en nuestro interior que queremos expresar, revelar a otros. Si eliges el orden, vas a entregar la piedra eligiendo el momento, cuidando el gesto, y sin dañar a terceros. Si eliges el "no importa cómo" y estás tan incómodo por haber llevado años esa piedra contigo, tal vez tu acto de expresión sea como una pedrada que destroce algo.

Los dos conflictos vivenciados este mes (tanto el que he visto desde la barrera, como testigo, como el que he vivenciado como personaje inserto en el caos) me han mostrado cuán afiliado al Orden y "La Ley" está mi camino. He aprendido que si bien expresarse es necesario, la educación y el respeto son también necesarios, y no un adoctrinamiento "represor". Cuando he puesto mi conciencia en modo chamánico, no he podido evitar escuchar a las Abuelas Primeras, tajantes, señalando que toda familia, y toda comunidad de personas amigas, necesita del orden y de La Ley...Natural, pero Ley a fin de cuentas. Me decían aquello de "el desconocimiento de la Ley no exime de su complimiento". Y me explicaban que cuando uno rompe la Ley Natural, sufre consecuencias adversas y las genera para otros, las dos cosas a la vez, porque la Ley Natural no es otra cosa que lo necesario para cuidar la armonía y el equilibrio mínimo que mantienen esa estabilidad imprescindible para la vida. Por lo tanto, si rompes la armonía, obtienes suciedad, infección o hasta guerra. Todo lo cual siempre tiene efectos dolorosos.

El ser humano actual (de mi sociedad) desconoce por completo La Ley de la que me hablan las Abuelas. Por defender su "necesidad expresiva y creativa" ha creado realidades como por ejemplo la energía nuclear. Se ha atrevido a expresarse rompiendo el átomo. Esto ha generado, genera y generará un desorden insoportable para la Naturaleza. La Vida necesita una gran dosis de estabilidad. También necesita cambios, pero si observamos la naturaleza veremos que éstos son más o menos cíclicos, y además no "cualquier" cambio sirve a la Vida. Si suceden cambios demasiado nuevos, demasiado rompedores, la Vida también se rompe, porque los seres vivos son sistemas que se auto-regulan para ser estables. No pueden seguir vivos en una inestabilidad constante. Por eso tenemos piel, esqueleto y un orden interno. La Vida incluye al Orden en su definición. En la sopa caótica primigenia no existía vida, porque no había Orden. El caos primigenio no era malo (moralmente) ni bueno, sólo era "lo que era". Pero observemos que en cuanto se inició un orden , y en cuanto se estabilizaron ciertos sistemas, surgió la Vida. Por lo tanto siempre dependeremos de "cierta dosis" de Orden para estar "bien". Y para seguir vivos.

Un ejemplo extremo es, de nuevo, la manipulación del átomo. La Vida en la Tierra no soporta determinados niveles de radioactividad. Tal vez a copia de millones de años algún ser vivo de los que conocemos podría llegar a adaptarse a ella y soportar, así, la radiación de una central de Fukushima humeante, o de una bomba nuclear. Pero de momento esto no es así, por la sencilla razón de que en la Naturaleza salvaje jamás los átomos se rompieron o separaron por sí solos tal y como ha hecho con ellos el ser humano. La Vida ha elegido patrones afines a lo que, hoy, es estable en la Tierra, y la radioactividad extrema no estaba en ese conjunto. La hemos introducido nosotros. La radioactividad extrema, pues, es contaminación y es suciedad por ser un desorden intolerable o pernicioso para la Vida, no porque sea mala en si misma. Tal vez existan planetas super radiactivos donde haya vida que necesite esas condiciones, pero no es el caso de la Tierra. Por eso es "malo" ser desordenado con los átomos y es "malo" defender el "derecho" del ser humano a expresar su creatividad desbaratando el orden atómico. Porque destruye la vida que conocemos. Y se supone que no queremos eso. ¿No? Sí, con el tiempo, la Vida podría encontrar maneras de "superar" ese desorden e incluso aprovecharlo, pero a veces es demasiado tiempo para ESTA Vida. Su plazo o margen de tiempo es mucho más corto que lo que se necesitaría para recuperarse o adaptarse a las nuevas condiciones, así que se extingue. Temporalmente, al menos. En un cómputo geológico, este "tiempo" pueden ser miles o millones de años.

En los conflictos y explosiones emocionales sucede igual: determinados desórdenes rompen tanto tantas cosas, que luego ya no se pueden reparar "a tiempo". La Vida tiene sus ciclos y sus tiempos. Si, por poner un ejemplo, alguien o algo daña la fertilidad de una mujer gravemente, y el tiempo necesario para reparar ese daño supera los años en los que ella es naturalmente fértil, se habrá extinguido la posibilidad de que tenga hijos. Su vida seguirá, pero quedarán fuera de sus posibilidades y potenciales algunas vivencias que, de no haber sido dañada "en ese tiempo y en ese lugar de su ser" hubieran quedado intactos. Es un ejemplo extremo que me sirve para señalar que el daño que uno puede hacer con una explosión o "vertido emocional" fuera del Orden Natural, rompiendo la Ley, depende no sólo de la intensidad, cuidado y delicadeza (o lo contrario) con la que se haga esa "descarga", sino también del momento vital por el que atreviese la otra u otras personas afectadas por ello, y del tiempo que requiera reparar el destrozo. Porque algunas rupturas liquidan posibilidades, más allá de la buena voluntad que se tenga luego para restaurar los desperfectos del nido. Si destrozas el nido de unas golondrinas en marzo, tal vez les de tiempo a construir otro antes de criar. Pero si lo destrozas en verano, habrás roto mucho más que el nido, y habrás invalidado o esterilizado ese ciclo vital, ese año, ese verano del que disponían las golondrinas para criar antes de su siguiente migración invernal.

Por todo esto, mi conclusión es que nunca sobra el cuidado y la delicadeza con el que idealmente deberíamos manejar nuestra expresión. Hay todo un camino para re aprender a expresarnos con verdad y al mismo tiempo con cariño y sabiduría. Este cariño y esta sabiduría nos conducen hacia el orden y la Ley, o eso me dicen las Abuelas Primeras. En sus tribus se conocía el arte de crear de manera habitual espacios para la expresión, para el desahogo y para el apoyo mutuo, así como para la búsqueda de sanación de conflictos, heridas y "emociones acumuladas". Nosotros no tenemos ni idea, así que nos toca empezar a pensar en ello, para ver la mejor manera de vivirlo.

Creo que es importante hablar de esto porque vivimos un tiempo donde se pregona con mucha fuerza la bondad del "todo vale si la intención es buena" y el "peligro" del orden. Existe una memoria traumática del orden impuesto desde mentes humanas terribles: dictaduras, fascismo, represión ideológica y espiritual...Todo eso está en nuestra memoria colectiva y ese es el orden en el que pensamos, o el orden que tememos. Luchamos por ser desordenados, por hacer las cosas a nuestra manera. Nos congratulamos en la eterna rebeldía al "orden establecido". Hay incluso quien se complace en ir sucio, o en no lavar la cara a sus hijos, porque así le parece que demuestra más cuán liberado está de "prejuicios" y de "programación del orden represor". Es natural que sintamos el impulso de esta lucha, porque el orden fascista y represor no es el Orden de la Naturaleza, ni obedece a su Ley. Es un orden caprichoso y egoico que surge de humanos desconectados de La Vida.

(A la izda. Pintura de Oleg Volegov)

Pero es bueno reconectarse al Orden benéfico y necesario para la continuidad de la Vida. Las madres hembras animales lamen el rostro de sus crías para mantenerlas limpias, y se asean ellas mismas, y mantienen según qué porquerías fuera de la guarida. Por lo tanto, una mujer que es "limpia y ordenada" no es una madre anti natural y sometida a los dictados opresores culturales, sino una madre bien conectada a su animalidad instintiva, siempre y cuando no lleve el orden y la limpieza a un EXTREMO y los convierta en algo exagerado y enfermizo. ¿Me explico?

Por la misma norma, la mayor parte de animales son territoriales (lo cual es otra expresión del Orden Natural) y también el ser humano es territorial, y necesitamos aprender a manejarnos con ese instinto natural sin que se convierta en enfermizo, pero también sin negarlo, porque no es realista pretender que la Vida se puede desarrollar sin un poco de "sensación de seguridad y territorio". Sin Orden ninguno, sin criterio de "espacio propio", corremos el riesgo de esterilizar nuestros espacios y nuestra propia existencia.

Donde el desorden es constante, ningún proyecto puede consolidarse, ni medrar. Donde la incertidumbre es permanente, la Vida no encuentra fuerzas para desarrollarse porque vive en un constante estado de alerta e improvisación, y toda su energía se vuelca en un presente que, cada vez se antoja más absurdo, más surrealista, por estar más desligado del pasado...y del futuro. Es el absurdo que sintió el protagonista de la novela "La Historia Interminable" cuando, tras años de seguir solamente sus deseos, sin importar cuáles fueran, ni medirlos, ni sopesarlos, al final se perdió a si mismo y ya no sabía ni quién era. Seguir nada más que "el deseo del momento" no es garantía de Vida ni de hondura ni de fructificación ni de acierto. Puedes encontrarte o puedes perderte, dependiendo del lugar del que surja ese deseo que tanto te zarandea y que decides perseguir. Los deseos son como mariposas. Ni buenos, ni malos. Pero no somos ellos. Convertirlos en guías, por eso, es una mala opción. Sigue a la mariposa si quieres, pero ten cuidado de dónde pones los pies, no te pierdas, sobretodo, no pises a otros en tu camino.









martes, 4 de agosto de 2015

¿Se pueden "crear" o prediseñar las creencias de una sociedad? (Entorno, crianza y experiencias visionarias)


La cosmovisión religiosa, las creencias de un pueblo, no son algo diseñable a medida ni tan controlable como se podría pensar. Por ejemplo, no se puede pretender o esperar que una sociedad como la nuestra cambie sus creencias religiosas, místicas o espirituales “para que así respetemos a la naturaleza”, simplemente porque comprobamos que en otras sociedades más “ecológicas”, por ejemplo indígenas, las creencias son otras y se las intenta imitar. Y esto no puede funcionar, digo, porque el origen de las creencias está en la experiencia de las personas, inclusive y sobretodo en una experiencia interior.

La religión dominante de la sociedad en la que uno crece puede influir, y de hecho influye en las ideas y la mentalidad de esa sociedad, de acuerdo. Pero también es influida y creada por ella. ¿De dónde surgen las religiones, si no es del interior de los individuos? Pero no de cualquier zona del "interior", esa es la cuestión.

El quid del asunto es vivir que no se puede dar el salto a otra forma de creencia sin una experiencia interna profunda que lo provoque al romperte los esquemas anteriores. Esta ruptura es la primera fase de lo que podríamos llamar revelación interior, despertar de la conciencia o de otras maneras. Sea como sea, así es: sin experiencia interior, no podrá haber un cambio de creencias. La parte intelectual de nuestra mente, por sí sola, es incapaz de “crear” una nueva espiritualidad que mueva al cambio, pues esta espiritualidad "activa" y profundamente encarnada en los individuos debe abarcar a todo el ser, y el intelecto solo es una pequeña parte de nuestra mente.


 
Cuando se dice que muchos pueblos “originarios” adoraban o creían a una forma de divinidad maternal asociada a la Tierra (y esto es mucho resumir) es cierto esencialmente o en bastantes casos, pero es así porque esas personas lo experimentaban así, no porque llegaran intelectualmente primero a esa idea y luego lo vivieran así. Todas las sociedades crearon sus relatos míticos, sus narraciones orales y lo que desde aquí llamaríamos su cosmovisión o religión basándose en vivencias espirituales o internas. No hubo un diseñado previo: simplemente una serie de individuos más visionarios o con tendencia mística que la media (chamanes, personas “espíritu”, etcétera) tuvieron sus visiones, sus trances, sus vivencias relativas a la relación energética o espiritual con el mundo que les rodeaba, después lo narraron a los demás y esto se asumió como una especie de “realidad”. "Nuestra chamana ha visto esta cosa, y ella es una experta en percibir la realidad energética, por lo tanto es bastante probable que lo que nos cuenta sea verdad". "Nuestro profeta ha visto esta otra cosa, debe ser cierto"

Sin ir más lejos, las 3 religiones monoteístas que conocemos mejor: judaísmo, cristianismo e islam, están basadas en las experiencias internas de individuos que narraron a los demás lo que veían y sentían en sus trances visionarios, cosas que estaban más allá de la percepción habitual en su sociedad pero que los demás en su entorno aceptaron como válidas o “creíbles”. (Profetas y patriarcas del Antiguo Testamento para los judíos, Jesucristo para los cristianos, Mahoma para los musulmanes) Solo después de la experiencia personal e íntima de estos individuos se organizan y crean las religiones estructuradas, que a veces adoptaron o integraron en su seno costumbres sociales anteriores, pero otras veces las modificaron.

Tal organización estructurada de las creencias sólo sucedió en algunos casos, no en todos, pues muchos otros sistemas de religiosidad y espiritualidad, como los “chamánicos” puros y duros, no están ni remotamente tan organizados o estructurados (depende de la tribu y de cada cultura) Pero aún y así, sigue siendo cierto que cada cosmovisión espiritual, grande o pequeñita, se basa en las experiencias internas, y así se crean religiones, sectas, nuevas mitologías, etcétera.

¿Adónde quiero ir a parar? A que yo diría, respecto a un hipotético nuevo futuro que pretendemos crear, que sólo si facilitamos una crianza emocional, psíquica y mental suficientemente libre y completa, Y CERCANA A LA NATURALEZA, o directamente inmersa en ella (lo remarco porque es esencial) permitiremos o facilitaremos que los individuos tengan una experiencia personal e íntima “libre, individual, genuina y sin censuras” acerca de su relación con la naturaleza. Y solo así "podrían" surgir experiencias interiores tan rompedoras e intensas que sean capaces de revelar a los individuos su verdadero lugar en la Tierra y el Cosmos, lo cual tal vez se plasmaría en una cosmovisión religiosa y espiritual más simbiótica con la Tierra, no dada al expolio.

Si experimentas que eres parte de una Tierra Mamá que te alimenta con sus millones de tetas, no vas a poder agredirla así como así. Vamos, te lo pensarás muy mucho antes de hacerle “daño”. Pero si por casualidad no experimentas esto, sino una mamá terrible que te puede matar en cualquier momento, la relación con ella a lo mejor es diferente, y hasta puedes querer prescindir de mamá y aferrarte a sucedáneos tecnológicos de la misma, si estos te prometan la supervivencia y tú te lo crees (y querrás creerlo si has experimentado que mamá es peligrosa, no te cuida necesariamente y te puede matar si le da la gana)

Existe una relación entre el medio que una sociedad habita y la religión o espiritualidad que surge en esa sociedad. E incluso existe una relación directa entre medio y modos de crianza de los niños, y otra entre cómo ha sido uno criado y la religión o experiencias visionarios que como individuo pueda tener al crecer. Religiones surgidas en el desierto, con gentes que lidian con escasez y competitividad extrema por recursos, reflejan esa realidad. Religiones surgidas en entornos selváticos de abundancia la reflejan también.

Y conste que estoy resumiendo muchísimo, porque esto daría para un libro entero, pero no soy la primera que señala que podría existir una relación entre, por ejemplo, la tragedia que experimentó Moisés nada más nacer (pérdida de su madre, peligro de muerte, desamparo en el rio) y la severidad de una religión marcada por la Ley escrita; y por ejemplo, el carácter compasivo de Jesucristo con su nacimiento y crianza, que según la leyenda tuvo lugar en presencia incluso de su padre, y no sufrió la separación traumática de la madre, pues la representación icónica por excelencia de gran parte del cristianismo es La Madre con el niño en su regazo.

Pero cuidado con precipitar conclusiones, pues: ¿habría podido ser un rebelde Moisés, de no haber vivido lo que vivió? ¿Hubiera sentido el impulso de "sacar" a su pueblo entero de la esclavitud en Egipto de no tener el trauma de haber sido arrancado de los brazos de su madre a la fuerza, debido a edictos anti judíos? Es más: fijémonos en la perfección del símbolo presente en este mito: ¿No es muy significativo que, en su huida de la esclavitud, Moisés volviera a "cruzar las aguas", pero esta vez no como un niño víctima abandonado en una canastilla, sino como hombre adulto y poderoso? Claro que luego se le pueden achacar rasgos machistas a su conjunto de leyes, pero eso se podría explicar también desde la ruptura forzada con la madre (y haber sido criado en los "brazos" adoptivos del Imperio) y a la necesidad de adaptarse a la dureza de una vida de éxodo por el desierto, donde los valores ensalzados no son ni el apego, ni la seguridad, ni la emocionalidad, ni el juego infantil, sino todo lo contrario.

La religión creada por Jesucristo, sin embargo, fue de otro tipo: no convocaba a la gente para liberarse de los romanos ni de las estructuras sociales. No les impulsó a ningún éxodo ni transformación política (lo cual generaba incomodidad a los judíos, que pensaban que un "mesías" debía ser un rey físico, literal) y fue defensora, en sus inicios, de una visión igualitaria de la mujer y el hombre. Pero es que Jesús había nacido en una familia integrada. En el parto fue  presumiblemente acompañado por el padre, y más tarde la familia fue ayudada por pastores y hasta reyes "magos" (siempre según el mito), lo cual simboliza integración de estratos sociales y conocimientos humanos muy distintos. Pero es que además, el mito de la concepción de Jesucristo lo señala como un hijo "casi" más de María (madre) que de su padre José, que asumió la paternidad en un momento posterior tras ser "convencido" por los ángeles de que María era "sagrada" y de que debía apoyarla incondicionalmente en su maternidad. ¿Podía tener Jesús, en ese contexto, una visión despectiva de la mujer, si se crió en un hogar donde no existían dudas acerca de la bondad y sacralidad de la mujer...?

La integración es una consecuencia lógica si desentrañamos el simbolismo de este mito, y por lo tanto es natural que fuera una característica del cristianismo original. Pero ¡cuidado! En su aspecto positivo, integrar es excelente y deseable, pero también puede tener un aspecto pasivo y negativo, dependiendo de cómo se viva o entienda. Esta pasividad se ejemplifica al máximo en la crucifixión (pasiva) de Jesucristo y el martirio de los primeros cristianos a manos de los romanos (nunca se defendieron, ni hicieron nada por evitar el martirio, pues elegían imitar la pasividad mansa de Jesús) Y ojo, que no cuestiono la validez de esa elección si, ara alguien, es el camino que gritan sus entrañas y, en un momento dado, lo prefiere a la defensa "externa" de su vida física. Pero veo un peligro en la extrapolación sistemática de esta pasividad a otros contextos y situaciones vitales, porque puede generar una perpetuación del poder de la crueldad y la tiranía, y muchas víctimas innecesarias. Con lo cual la integración también puede ser limitante si se convierte en un punto de vista fijo y muy totalitario. ¿Hasta dónde y hasta cuándo se pueden integrar según qué realidades sin intentar cambiarlas?

En resumen, el mensaje del judaísmo de Moisés (e incluso de Abraham, que tras una experiencia visionaria emigró de Ur, Sumeria, buscando un contexto distinto para sí mismo y su descendencia) es: cambia el contexto, libérate si es preciso cambiando de lugar, mientras que el mensaje del cristianismo primordial es: no hace falta que te marches a ninguna parte, ni entables luchas políticas, no te gastes en eso porque la verdadera liberación es la interior, y en la aceptación radica la paz.

Personalmente me adhiero a lo que percibo desde mi "revelación" íntima, que es lo siguiente: la liberación ideal es externa e interna. Las dos cosas. De poco vale moverse de lugar si uno se aferra a sus prejuicios, costumbres y creencias. Pero también es un poco penoso vivir una liberación interna, una toma de conciencia, y no poder plasmar en lo cotidiano esa verdad porque tu entorno te agrede si lo intentas, obligándote a vivir como los primeros cristianos, en las catacumbas poco menos. Con lo cual es natural que te den ganas de buscar o crear un contexto distinto. En caso de no poder realizar esto, pues lo aceptarás, qué le vamos a hacer, pero seguirás viendo que lo ideal sería poder actuar de cara al exterior según tus principios. Y sentirás el deseo de ayudar a transformar tu sociedad progresivamente, de manera que sea capaz de integrar tus principios sin rechazarlos violentamente.

Mi "revelación" interna también dice que las experiencias visionarias intensas de individuos que han cambiado a su sociedad han surgido de la propia Vida buscando nuevas estrategias de adaptación al medio, o de modificación del mismo, para seguir Viva. Y en este sentido, en cierto contexto es natural que la Vida exija cambio y revolución; y en otros contextos es natural que exija más vida interior. O que a veces exija más normas que aseguren un cierto orden favorable a la continuidad social, y otras exija una ruptura con lo establecido. Se trata de la eterna búsqueda de ir equilibrando las carencias, de ir compensando las lagunas, o de ir ensayando modos de organización mental y social que garanticen al máximo la supervivencia en un momento dado. Si estás en una cárcel y sin salida, tu supervivencia emocional tal vez dependa de asumirlo. Si existen salidas, tu supervivencia tal vez te exija que huyas. Y si no te sientes en una cárcel ¿para qué huir? Jesucristo no experimentaba como "cárcel" lo externo. Lo tenía trascendido. (Los teóricos de la crianza con apego dirían que estaba suficientemente seguro del amor incondicional de su madre) Sin embargo sí veía las cárceles psíquicas y se enfocaba en liberar a la gente de ellas.

Todo esto son sólo retazos de hipótesis y elucubraciones personales, pero merece la pena contemplar las relaciones entre los factores contextuales donde surge una nueva religión o ésta vive una modificación (Pues, estrictamente hablando, Moisés no fue el creador del judaísmo, el cual había nacido con Abraham) Y así, si repasamos la biografía pero también el contexto social, histórico y geográfico de las personas que han promovido cambios espirituales en su sociedad o han realizado aportaciones interesantes a la misma, empezaremos a entender de dónde surgen las creencias y cómo pueden cambiar.

No sé cuál va a ser la cosmovisión religiosa que pueda surgir en una hipotética “nueva civilización”, pero estoy segura de que dependerá del contexto ambiental y natural que vivan sus individuos, y también de cómo criemos a nuestros hijos y la libertad con la que se les permita sentir y relacionarse con este medio natural. Inculcar a los niños demasiadas ideas sobre creencias, espiritualidad, etcétera, solo permite la repetición clónica de creencias que surgieron en otros tiempos, épocas y contextos, y que tal vez ayudaron a un grupo humano a adaptarse a su contexto vital y circunstancias, pero no pueden ayudar a los humanos actuales a adaptarse “con eficacia” a las suyas.

En resumen: La adopción de creencias o cosmovisiones de otros pueblos, todo porque entendemos intelectualmente que es "adecuada" o porque nos gusta más que lo que conocemos, siempre será superficial y no será capaz de generar cambios profundos y efectivos, salvo que proceda de experiencias interiores genuinas, únicas capaces de transforman al individuo e impedirle volver a ver el mundo como antes lo hacía.

Desde la intelectualidad hay quien fantasea con pre-diseñar las creencias que “debería” tener una nueva civilización para ser respetuosa con el medio ambiente e igualitaria entre sexos, pero esto es un ejercicio carente de realismo, y además, tal vez, no exento de arrogancia. Volvámonos hacia la naturaleza, pero de verdad, facilitemos que nuestros hijos tengan experiencia de la naturaleza, criémoslos en la máxima libertad interior posible, y surgirá lo que tenga que surgir: lo que mejor les “prepare” para afrontar su realidad natural, ambiental y social.

(Pienso incluso en Fukuoka y su toma de conciencia: nunca hubiera podido dar el salto desde la veneración de la tecnología científica hacia su comprensión de los procesos naturales silvestres, de no haberse ido a vivir al campo, permitiéndose sentir allí sin censuras todo lo que sintió)

Desde un punto de vista técnico o científico, las experiencias místicas, espirituales y visionarias surgen de niveles de la mente diferentes a los empleados en el raciocinio (hemisferio derecho, por ejemplo, frente a hemisferio izquierdo) Pero desde mi punto de vista no son niveles mentales incompatibles sino complementarios, tal como nuestros dos hemisferios cerebrales lo son, pues están unidos por el centro y se comunican entre sí. (De hecho, esta es una pequeña batalla personal que tengo: mostrar que, en realidad, lo místico y espiritual no tiene porqué ser incompatible con lo racional o científico, y que un ser humano pleno ha de poder vivir sin problemas la actividad de sus zonas cerebrales y corporales implicadas en ambos procesos mentales, integrándolas a ambas)

Pero por esa misma razón, no basta con emplear el "hemisferio racional" para cambiar las creencias. Para que exista un cambio profundo, o total, han de vivirse experiencias que vayan más allá del pensamiento, porque si no, sólo una parte de nuestra mente se verá afectada, no toda. La vivencia que moviliza sentimientos y emociones profundas es el único modo de que se vean implicadas zonas cerebrales y corporales que, de otro modo, seguirían igual que antes y por lo tanto tenderían a reproducir las actitudes y comportamientos anteriores, incluso aunque uno intentara cambiarlos. Salvando distancias, es algo parecido a querer cambiar una adicción solo pensando en lo mala o dañina que es. Es útil y necesaria esta toma de conciencia y análisis racional, desde luego, pero las adicciones son muuuuy difíciles de erradicar sólo "mentalizándose", salvo que se añadan al pack actividades o experiencias que “reformateen”, por así decirlo, ciertas zonas profundas de la mente y del ser (sentimientos, emociones, memorias corporales) en las que se enraíza la adicción.

Lo que echo de menos en la mayoría de libros acerca de crianza, o mejor dicho en todos, es que todavía ven al ser humano como un ente desligado de su entorno físico/biológico no humano. Sólo se centran en los cuidados humanos, y muy especialmente (o incluso exclusivamente) en los de la madre. En cambio, desde mi punto de vista, somos el producto de un entorno complejo, tal y como le sucede a cualquier otro ser vivo, planta o animal en el que podamos pensar. ¿Cómo podemos ver nuestros problemas de comportamiento, creencias, etcétera, desligados del contexto en el que nos criamos? Muchísimos “problemas” de la crianza los veo relacionados con el entorno, tanto el social (más allá de la madre, o del padre, inciden en un niño la familia, el clan y las redes sociales en las que se mueve) como el material no humano: el espacio físico es determinante.

¡Es una cuestión tan evidente, hoy, para mí, que influye en la crianza hasta la física geométrica del espacio donde un niño crece...! Somos capaces de ver que un animal enjaulado se estresa mucho y nunca llegar a ser “tal y como podría llegar a ser”, sino que verá mermadas todas sus capacidades e incluso desarrollará conductas de depresión o agresividad, pero aún estamos ciegos para ver que las crías humanas que, por ejemplo, pasan 20 de sus 24 horas diarias encerrados en espacios estrechos pueden sufrir un estrés similar, al menos a partir de cierta edad (cuando ya caminan y sienten el impulso de explorar el mundo) Y así con todo.

Pero en fin, es un tema súper complejo y no me puedo poner a desarrollarlo más ahora mismo (saldría, de verdad, un libro). Porque si encima digo que existen jaulas físicas en las que ilusamente pretendemos criar "sin estrés" a los niños (diseñados, sin embargo, para la vida en libertad) pero también jaulas psíquicas (exceso de normas, por ejemplo, presiones sociales exageradas, etcétera) que generan en los individuos idéntica sensación de estar atrapados en un espacio estrecho, ¿adónde nos conduce esto, sino a más pautas de conducta depresiva (pasiva) o agresiva?

El día que comprendí todo esto, el día que tuve mi revelación particular acerca de lo que realmente sería una crianza que respetara nuestra verdadera naturaleza, comprendí que nunca podría darle esa experiencia a mi hijo. Soy una madre enjaulada, no conozco la libertad. ¿Cómo voy a retransmitir aquello que desconozco? Como mucho puedo ir abriendo la jaula, e iniciar una especie de éxodo particular hacia una vida distinta, más en contacto con la naturaleza salvaje físicamente hablando, pero también psíquicamente hablando. Salir de la caja, literalmente. Y mi hijo, como otros, será un hijo del éxodo. No un hijo de la libertad. A eso no se cuándo llegaremos como sociedad, si es que llegamos. Sólo podemos ir dando pasos en esa dirección...
                                 
                                                              (Arriba, pintura de Cristina Alejos)