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viernes, 4 de noviembre de 2022

El Hijo feo de Cerridwen y la Niña Poeta.






(Post que fue escrito en el 2014, inmediatamente después de "Los ángeles guerreros y los niños") 

En el asunto de rescatar almas de niños perdidos en infiernos, no todo son ángeles guerreros dispuestos a matar bichos y dinamitar estructuras a bombazos. Como todo, esto lo aprendí con la práctica, pero nada mejor que contar vivencias para entender la diversidad de situaciones conflictivas y remedios.

Esto sucedió en un sueño, en el 2005, cuando vivía casi como una ermitaña y todo en mi vida era ayudar "en la energía" a quien pudiera. Me encontré en un sitio extraño, mezcla de internado al estilo antiguo e iglesia gótica con claustro y todo. ¿Tal vez era un lugar de educación religiosa? ¿Un convento con escuela?

Allí había niñas. Me fijé en una con ojos especiales, de un color azul oscuro sobrenatural: "Tiene ojos de Miguel", pensé sin saber muy bien porqué. Ver los ojos de la niña me volvió lúcida y cobré consciencia de estar soñando. Entonces ví un pozo en el claustro de aquel convento/internado/escuela. Me asomé y allí había alguien atrapado.

Me encontré ahí abajo. Había una niña encerrada en ese oscuro pozo, que estaba seco y era como una prisión. El aspecto de la niña era angelical, pero vestía uniforme azul marino con falda plisada, y llevaba el pelo oscuro peinado con dos trenzas o coletas. Tendría unos 8 años, o tal vez un poco más. Escribía poesías. La poesía era muy importante para ella. Pero estaba ahí atrapada, por qué?...

Percibí un monstruo. Un ser deforme, contrahecho. Oí una voz en off: "Es el hijo de Cerridwen". Y en el sueño lo entendí todo, aunque en mi vida cotidiana, la verdad, jamás había oido decir que Cerridwen, una vieja diosa celta (la del caldero) tuviera un hijo. Vamos, yo solo sabía, por cultura general, que Cerridwen existía y que usaba un caldero, pero no tenía idea de nada más. ¿Un hijo? En el sueño lo tenía, y resultaba que era monstruoso. Y no sólo eso, sino que ese ser mantenía recluída a esa niña de impoluto uniforme azul y alma poeta, para abusar sexualmente de ella! Era una especie de esclava sexual.

Entonces noté a Miguel y a Anubis conmigo. Oí que me decían que yo estaba ahora dentro de "un infierno celta". Fuera lo que fuera que eso significara, entendí a las claras el asunto: se trataba de sacar a esa niña de ahí. ¿Pero cómo?

- Ofrécele algo a cambio al hijo de Cerridwen- sugirió Anubis.
- ¿Quéee?- protesté, escandalizada por la idea.
- ¡Negocia! -ordenó entonces Miguel- El alma de esa niña no tiene precio, y hay que sacarla de este lugar como sea.
- Pero, pero...¿Por qué no nos la llevamos sin más, apresando o atacando al monstruo?
- Porque él también necesita y puede recibir sanación -dijo Miguel- y porque hacer esto con métodos violentos sería demasiado traumático para todos.

Me quedé pensando. ¿Negociar? ¿Y qué podía ofrecerle yo a ese obseso sexual que había secuestrado a una niña? Bueno, en realidad no era la primera vez que ofrecía recompensas, ofertas jugosas a "guardianes infernales" a cambio de algunas "almas" atrapadas. A Anubis se le daba muy bien ofrecer justo lo que algunos energúmenos querían, pero es que además esos regalos tenían la virtud de abrirles la puerta de una "conversión" o un cambio futuro. Nunca eran regalos que reforzaran su crueldad, sino que eran cosas que les ayudaban a sobrevivir en un medio muy hostil, siendo respetada su vida por otros que eran peores que ellos. (¡Pero qué historias, las de los infiernos! Algún dia contaré más de ellas *)

Sin embargo, este caso era muy distinto. No se trataba de que un guardián de infiernos mantuviera atrapadas a tropecientas personas muertas cuya identidad está desdibujada, y llevarse a un prisionero puede quedar medio camuflado entre el grupo. Ahora estaba frente a un carcelero obsesionado con una niña única y muy especial, a la que yo sentía que él había "raptado". ¿Cómo lograr que soltara a esa niña?

- Habla con él- me dijo Miguel- Y no tengas miedo de negociar, ofrécele lo que sea, sin escatimar, porque la niña ha de salir de aquí ya.

No sabía qué ofrecerle, así que me dirigí al ser deforme y le pregunté:
- ¿Qué quieres a cambio de esta niña?
- ¡Quiero una novia! ¡Quiero vivir el amor!

Me quedé sorprendida. ¡Esta sí que era buena...! Pero de repente, empecé a captar una energía de sufrimiento enorme que mantenía a ese ser en un estado psíquico de brutalidal cruel. ¡Nadie le había amado de veras! No conocía el amor "de pareja", ni tenía esperanza alguna de conseguirlo porque ¡era tan feo...! No se engañaba a sí mismo, sabía que su aspecto era revulsivo, y por esa razón había ido cayendo en una especie de depresión, de enfermedad interior en la que se mezclaban inseguridad, rabia, ira, desesperanza...y desamor. 

La falta de amor era desgarradora. Ni siquiera estaba segura, yo, de que su madre, toda una diosa, le amara. No lo sentía, vamos. Tal vez incluso ella rechazaba a ese hijo a causa de su aspecto. 

Me dio la sensación de que el abuso sexual podría ser, en su caso, un modo enfermizo y deformado, de tratar de solucionar el ansia de ser amado y amar. Pero en contraste con su brutalidad, aquel ser tenía en su interior, sin embargo, una semilla esencial de sensibilidad y delicadeza. ¡Por eso se había adueñado de una niña poeta! Amaba la poesía y a ratos le bastaba con mirar a la niña y escucharla mientras ella iba escribiendo en sus libretas escolares, declamando a solas...

Uf. Lo estoy contando como si fuera fácil, pero de entrada, la situación al completo me sobrepasaba. Lo que pasa es que luego entendí lo que me había dicho Miguel: aquel ser infernal podía ser "transformado" en su interior, y de hecho existía un resquicio de oportunidad para lograrlo, debido a que había pedido "una novia" y luego había aclarado que lo que quería era "amor". ¡Pedir amor no era un crimen! Pedir amor era el principio de la sinceridad y por lo tanto de un camino sanador. Pero ¿podía yo prometerle que encontrarían una "novia" para él?

- Dile que sí -insistió Miguel- Le ayudaremos. De hecho, ella ya existe. Habrá todo un proceso a realizar y vivir hasta el momento en que se encuentren, y se enamoren, pero podemos ayudar en esto.
- ¡No puedo creer que estéis haciendo de casamenteros, y más en algo así! -dije- Esto es completamente nuevo para mí.
- No te entretengas y dile que le ayudaremos a vivir el amor. Hay que sacar a esa niña de ese lugar- insistió Miguel, que siempre va directo al grano.

Y eso hice. Y, contra todos mis miedos iniciales, aquel monstruoso hijo de Cerridwen se aflojó de repente. Se puso a llorar como un niño, luego se enfurruñó, gritó, murmuró algo...y finalmente dijo: "Está bien, llévate a la niña, pero que no me dejen solo con mi vida. Que cumplan su promesa"

Y así fue como esa niña fue rescatada de aquel ominoso "pozo de los deseos" donde vete a saber cómo había caído, seducida tal vez por un canto bello, el canto hermoso del hijo feo de una diosa celta.

"¡Qué sueño más extraño!", me dije al despertar. 
Y lo apunté, dispuesta a buscar información sobre Cerridwen, infiernos celtas e hijos deformes. Cual no sería mi sorpresa al enterarme de que, según una leyenda, ¡sí hubo un "hijo feo" de Cerridwen! Se llamaba Afagduu. Decir que me quedé pasmada es quedarse corto. ¡Caramba...! ¿Existirían, como entidades reales, los dioses celtas...? 

Para Anubis mi pregunta era un chiste: "¿Y por que no van a existir? ¿No existo yo? Todo aquello en que cree el ser humano existe de un modo u otro. Pero además, algunos mitos reflejan encuentros y percepciones de seres humanos con entidades reales, anteriores al ser humano, a las que han dado nombre y sobre las que recrean leyendas...".

Lo más extraño sucedió tres días después de este sueño. Fui de viaje a una ciudad y allí una amiga terapeuta me pidió que, como chamana, echara una mano a una de sus pacientes, una mujer con problemas "x" a la que la terapeuta ya no sabía cómo ayudar más. Yo iba a negarme a atender un caso semejante, ya que no me sentía capacitada para lidiar con esa clase de problemas. Pero al instante oí a Miguel: "Acepta. Hay que ayudar a esa mujer, y algo puedes hacer por ella". 

Acepté. Y aquella fue toda una historia. No la puedo contar porque implicaría describir a una mujer que existe, pero con la que no tengo contacto, y por lo tanto no puedo preguntarle si me da permiso para hablar de ciertas cosas. El caso es que cuento esto ahora, porque resultó que la mujer era del Norte y le apasionaba el mundo celta. Y un dia me enseñó un montón de cuadernos escritos a mano. ¡Estaban llenos de poesías...! Escribía poesías sin parar y hasta quería publicarlas. Sus problemas habían empezado en la infancia... y en fin, en su vida había mucho sufrimiento, oscuridad, abusos, poesía, belleza rota, y afición por lo celta, pues sentía una conexión ancestral profunda con esa cultura y con ciertos lugares. 

Así que un dia que hablé con ella me di cuenta de que la niña que había rescatado en sueños algunas noches antes, parecía claramente un aspecto del espíritu de esa mujer, o un fragmento de su alma. Tal vez era una parte de su niña interior. Las coincidencias eran demasiadas, porque además, yo no soy una aficionada a la mitología celta precisamente y aquel sueño no parecía surgir de mi mundo interior típico. Alguna cosa celta me ha llegado a veces, sí, pero no es algo muy común en mis sueños, donde se repiten mucho más otros mundos míticos, otros referentes. 

Además, para mí era un dato muy rebuscado lo del hijo feo de Cerridwen... que resulta que luego existía en los mitos (en realidad, hubo 2 hijos feos, pero solo de uno se dice que era inaceptable por su sociedad, un hijo que nadie, ni su madre, soportaba bien a causa de su fealdad) Y la leyenda dice que Cerridwen trató de compensar esa horrible fealdad otorgando a su hijo el don de la poesía, para que fuera el mejor bardo de la historia. Pero incluso eso salió mal, ya que ese don fue robado por uno de sus sirvientes. Con lo cual, todo apunta a que el  hijo feísimo de Cerridwen, nunca obtuvo un don que lo hiciera soportable ante los ojos de la gente. Y resultaba que, en mi sueño, el hijo aquel vivía oculto, en un lugar tipo pozo oscuro, y se raptaba a una niña poeta, no solo para tener compañía y sexo, sino también porque le gustaba la poesía y trataba de tenerla y disfrutarla a través de esa niña. 

En fin, era escalofriante ver los puntos de conexión entre mi sueño, el mito que yo desconocia anteriormente, y la realidad de aquella mujer. 

No pude ayudarla mucho, de todos modos. Hice lo que pude, pero no podía seguir porque estaba en aquella ciudad solo de paso, y porque no tenía mayores herramientas para el tipo de problemas que cargaba. Mis Guías me dijeron que solo podría sanarse con un grupo de personas comprometido con ella. ¡Un grupo de terapeutas actuando en acuerdo y sinergia mutua, reuniéndose para elaborar estrategias comunes que ayudaran a esa mujer...! Aquello sonaba revolucionario y también era como una utopía. Yo no conocía a nadie dispuesto a hacer algo así. 

De hecho, en su dia le propuse a dos terapeutas de esa ciudad, amigos, reunirse conmigo para tratar juntos a esa mujer, y no quisieron. Les superaba el desafío. Así que tuve que aceptar que hice mi parte para ayudar a esa mujer, pero fue una parte mayormente onírica. El resto, quedaría en manos de otros. Deseé que aquella mujer fuera encontrando las personas adecuadas, y que poco a poco su vida pudiera rehacerse. Nunca más he vuelto a tener noticias de ella, y un dia perdí su contacto. 

En cuanto al hijo feo de Cerridwen, tampoco he vuelto a saber nada al respecto, pero espero que haya encontrado el amor... 

***

(*) Cuando escribí este post, aun faltaban años para que escribiera y publicara mi libro "Demonología", donde cuento en detalle estas "negociaciones" de Anubis, en el capítulo 2 del libro, y muchas otras anécdotas. 

sábado, 22 de octubre de 2016

Sobre los lugares consagrados a Miguel.

(Arriba, Miguel en un relieve medieval confrontando a un demonio, en plan "Esta alma no te la llevas, te pongas como te pongas")


(De mi muro de face, setiembre-octubre 2014)

Se escribe mucho sobre los santuarios dedicados a San Miguel, pero la historia que yo percibo es distinta a la oficial. Claro que lo mío es cosa del "oir", algo peculiar y MUY subjetivo. No puedo demostrar que hable con Miguel "in person" (ja ja, ja, porque además él NO es una persona), pero en fin, lo que me pasa es lo que me pasa: que, en mi interior, se produce un diálogo con una energía fueguina y celestial que dice llamarse "Miguel", y ya está. No entremos en disecciones, que se rompe la poesía.

A lo que iba: En mis inicios de oir a Miguel, yo era muy reticente a tener tratos con tal ángel. No me caía bien porque desconfiaba. Yo había experimentado, por ejemplo, que la energía divina ama los templos naturales, es decir, los lugares de naturaleza salvaje y sin tocar. ¿Qué eran esas leyendas en las que Miguel se aparecía para pedir santuarios "en su honor"? ¡Habráse visto vanidad y arrogancia! Si eso era Miguel, yo no quería tener tratos con él, por mucho que se me apareciera en sueños y pareciera guay.

Tenía una lista de críticas hacia él enorme, sí, y la de los santuarios miguelianos era sólo una de ellas. Porque a mí todo ese rollo de los lugares sagrados hechos por mano humana (templos, pirámides,catedrales, etc) en principio no me va. Mi experiencia interior me ha enseñado otra historia, pues he encontrado en esos supuestos lugares sagrados más sufrimiento, muertos, demonios y tinieblas que otra cosa, salvo en muy contadas excepciones. Pero claro, es que yo "oigo" sin control y a lo libre. Oigo hasta a las piedras. Literal. Y a estas alturas, si voy a una catedral, solo es porque algún guía me ha dicho: "Vete y entra, que algo necesitas aprender, o en algo puedes ayudar". Y luego pasa lo que pasa.

En fin, que un dia que sentí a Miguel cerca, le pregunté: 

- ¿Y tú como es que pides santuarios en tu honor? 
Y me dijo: 
- No debes creer todo lo que lees. La historia está a veces muy mal contada y mal entendida. Yo nunca pedí santuarios en mi honor. Si acaso, algún ángel pudo o puede hacerlo, porque a algunos sí les gusta lo de pedir veneración y reconocimiento humano. Tú les llamarías "ángeles caídos". 
 
"Nunca obedezcas a ningún ser espiritual, ni ángel ni de ningún tipo, que te pida veneración, templos, ofrendas o lo que sea. No te dejes engañar. Sólo Lo Uno merece veneración, y de todos modos "Aquello que Es Uno" lo que más pide es la entrega del corazón o del ser, para arder ahí dentro. Pero no porque Lo Uno no esté ya dentro de cada uno, sino porque muchos viven sin conocer Su Realidad ni experimentarla, y entonces la desconexión con La Divinidad en su interior los convierte en hogueras casi apagadas, o hogares sin Dueño. 
 
"El fuego divino sólo necesita un templo en el núcleo de la  materia y del ser, pero en realidad ni siquiera se trata de que Aquello que es Uno "necesite" esto: son el mundo, las cosas, los seres quienes NECESITAN tener a Dios dentro de manera consciente, porque así recuperan su estado natural, que es sagrado. ¿Me entiendes?"

- Más o menos... 

Pero tuve que procesarlo, porque aquello era muy profundo. 
Más tarde le pregunté: 
- Entonces dime: ¿Qué templos de esos que llaman de San Miguel son tuyos, y cuáles de ángeles "interesados"? ¿O acaso ninguno se asocia a tu energía? ¿Debería ir la gente (yo, por ejemplo) a esos lugares para sentirte o entenderte mejor?
- Muchas preguntas en una. Pregúntame por un templo dedicado a Miguel y te responderé.

- El Mont Saint Michel, por ejemplo. ¿Está asociado a tu energía, sí o no? ¿Es verdad lo que dice la leyenda, que metiste los planos en la cabeza de un monje, porque tras 2 visiones no te había obedecido y no se había puesto a construir la iglesia? 

(Sonrisa medio irónica de Miguel)
- La verdad está oculta en el origen de ese lugar. Has de ir siempre a la raíz. Se le llamaba "Monte Tumba" antes de su cristianización. ¿Por qué? Había enterramientos. Era un lugar funerario. Y a los lugares funerarios soy a menudo enviado si mi energía es, allí, necesaria. Pero además, has de saber una cosa: generalmente, los lugares dedicados a San Miguel, son sitios donde hay o ha habido infiernos espantosos de energía. Por eso yo voy allí. No porque sean lugares puros y sin necesidad de ayuda, sino al contrario. Por espectacular que sea un sitio de Miguel, no te fíes: seguro que hay o hubo tinieblas en él, necesitando sanación.

- Caray, qué diferente es esta perspectiva de lo que la gente cree...

- ¿Recuerdas tu iniciación?

- Sí (Se refiere a lo que viví y narré en el libro "La Sanación de los Infiernos")

- Era un pueblo muy bonito en las apariencias, pero por dentro ocultaba podredumbre y tinieblas. Fui enviado allí (y tú también) por la exclusiva razón de que había un infierno en la energía del lugar. Pues bien, con muchos lugares "de Miguel" sucede lo mismo. ¡Yo no pedí en el Monte Tumba un templo "en mi honor"! Pero mi energía sí debía hacerse presente allí, para llevar ayuda a un punto lleno de tinieblas con necesidad de ayuda. ¡Tú no sabes lo que había en ese Monte Tumba...!

- Hummm...no. ¿Qué había?

- Toneladas de Desesperación en estado puro, entre otras cosas. No sabes lo que es Desesperación pura, es insufrible. Suicidios. Sacrificios humanos. Muertes traumáticas.

- ¿Todo eso... tan mezclado...?

- Era un saco sin fondo de dolor. Es tan malo pensar que, por cristianizar un lugar, éste va a estar mejor (porque muchas veces ha sucedido lo contrario, que al cristianizar un espacio éste se ha visto dañado) como pensar que todo paganismo anterior a lo cristiano era siempre mejor, o que los antiguos pobladores celtas, por ejemplo, eran todos unos santos. ¡Ja!

- Vaya.

- La prepotencia y la crueldad no tienen especie, ni nombre, ni cultura. Son universales cuando el ser se "tuerce" y pervierte sus dones, su naturaleza. Hubo mucha prepotencia en esas tierras, no sólo bondad. Demasiada prepotencia. Pero tú esa historia no la conoces.

- Hum...Vaya. ¿O sea que el templo de "Miguel" de ese lugar era para poder "canalizar" algo sanador hacia los infiernos psíquicos de esa tierra particular...?
 
- Exacto. Pero esto se olvidó. Ni siquiera se entendió siempre. La Iglesia lo ha contado como le ha dado la gana. De todas las personas que fueron o van a ese lugar, solo unas pocas han sentido la verdad en su interior, aunque gracias a ellas, cierto trabajo espiritual se ha ido haciendo. 
 
- Hum... Interesante. ¿Algo más sobre "tus" lugares? ¿Es bueno peregrinar a ellos?


- ¿Para qué? Quien quiera conectar conmigo, puede hacerlo en cualquier parte, si es voluntad de Dios que conectemos. Ahora bien, si lo que una persona desea es servir, es posible que se le pida que vaya a uno de esos lugares, pero para ayudar en los infiernos, o para recibir iniciaciones específicas asociadas a sanar infiernos. 

 "Peregrinar a lugares de Miguel sin un compromiso previo de ayudar a otros no tiene ningún sentido. Pero mucha gente me busca porque intuye el poder que manejo y lo ansía, lo codicia. Son buscadores de energía o poder. Eso de que se me represente con una espada les resulta muy atrayente. Las espadas gustan a determinadas personas, y ellas quieren la suya. 
 
"Sin embargo, si alguien no está alineado con la voluntad que me guía (Lo Único, en cuanto a Divinidad Una), mi energía le puede dañar, aunque crea que me está "usando" o "dominando", todo porque ha tocado una "espada" sagrada que no debía, y no estaba alineado con Su Esencia. 

"No es bueno buscar a ningún ser espiritual, a ninguna energía espiritual desde el "yo". No es bueno jugar con el poder de los llamados ángeles. Lo que es bueno, es entregarse a Lo Uno, y desde Su Sabiduría ya se te guiará y ya se verá luego con qué energías sagradas conectas. 

"Pero la palabra entrega suscita pavor... Lo que más le gusta a la gente es tener el control. Adquirir control. Mandar. Adquirir poder. Volverse poderoso o poderosa para lograr que las cosas sucedan como uno quiere, por fin. Y por eso muchos buscan a los ángeles. 

- Hummm. Entiendo. 

Me quedé pensando en todo eso, y más tarde le pregunté:

- ¿Puedes decirme algún lugar de Miguel que esté fundado por un ángel de esos que buscan el propio interés... o sea, un "caído"?

- ¿Para qué quieres saberlo?

- Pues por saber...

- Saber por saber no ayuda. Y menos para decirlo por internet. Aún habría quien fuera a ese lugar por curiosidad, morbo o deseos desequilibrados de luchar contra vete a saber qué, o hacer pactos con según quién. No puedo decir nombres, salvo que en un determinado momento sea útil hacerlo. Mi acto es servicio, no satisfacer curiosidades humanas, porque la mera curiosidad no ayuda. Y señalar puntos en el mapa es muy arriesgado, ya lo sabes. Puedes llegar a destruirlos por una indiscreción.

- Pues yo creí que sería bueno prevenir a la gente, para que no fueran a esos hipotéticos lugares, si es que están fundados por "ángeles interesados".

- No entiendes bien esto. Si una persona va con corazón puro, y alineada con la voluntad de Dios, a un lugar que ha sido tomado por un "caído", o a cualquier infierno, puede que incluso esta persona pueda ayudar a ese lugar a mejorar, o puede que aprenda algo útil para el desarrollo de su alma. Pero si una persona va con deseos torcidos a un lugar, da igual si éste está fundado por un caído o por energía limpia y sea un paraíso, porque su propio interior retorcido vivirá daño o hará daño de todos modos.

- Oh... Ya veo. O sea, ¿un lugar fundado por un caído no te puede contaminar? ¿No es peligroso ir allí?

- Entiéndelo: Lo que ES peligroso SIEMPRE es vivir FUERA de Dios, es decir, des-alineada de la energía divina que, como un soplo de fuego, anima e inspira tu interior. Eso sí es peligroso. Lo demás son minucias, cosas secundarias. No son los lugares los que contaminan el corazón humano (aunque pueden, efectivamente, influirlo bastante) Son las decisiones internas las que permiten que el daño que te llega desde afuera ANIDE en tí, y se convierta en algo con lo que te identificas, o no. Lo fundamental es estar con Dios en el interior. Lo otro, es secundario.

- Pero yo creí que los lugares influían mucho... Llevo años aprendiendo eso. 

- Influir...sí. Desde luego que sí. Pero lo más determinante es el deseo interno de servir y ayudar, o no. Lo determinante es el arder interior. La purificación interna. Y si marcas en un mapa un punto diciéndole a todo el mundo: "Ahí estuvo un ángel caído", no vas a beneficiar en absoluto a ese lugar, ni a nadie. ¿Lo entiendes ahora?

- Creo que sí. Entonces, las peregrinaciones sobre las "líneas de Miguel" y todo eso...

- Si se peregrina con el corazón alineado con el Servicio, servirán de algo. Si no, sólo serán turismo. Ni bueno, ni malo, pero será algo que no tiene nada que ver con lo sagrado.

- Entiendo.

- Es la entrega a "servir" para LIBERAR la consciencia lo que hace que alguien resuene o se conecte con "mi línea" u "onda" o no. Y ni siquiera soy el único que trabaja en esas líneas. ¡Qué va! Miguel sólo es... parte de algo muuucho mayor, uno más en las "líneas" de fuego espiritual que recorren el mundo.

- Gracias, Miguel, ahora tengo más claridad.

- El arder es lo que importa. Arde y todo se andará.

***



miércoles, 3 de agosto de 2016

Compartir sueños y visiones, algo polémico en nuestro mundo.


Hay cosas que no sé ni cómo contar. El camino chamánico es indescriptible, poco traducible a la cultura mayoritaria de la sociedad en que vivimos. No nos han educado para hablar de la realidad del espíritu, ni para entender el "lenguaje del alma" visionario y sensitivo...

Y sin embargo quiero intentarlo, porque creo que una de las razones de que estemos como estamos es la pérdida de la costumbre de hablar, en el entorno próximo (de amigos/tribu/familia o clan) de los sueños, las visiones internas, las sensaciones, lo "intangible"... 

En todas las tribus que conservaron la certeza de que el mundo natural es sagrado, y coexistieron con la naturaleza amándola, y sin acabar con ella, existía la costumbre de hablar acerca de lo que va más allá de la mente racional. No era un tabú, como entre nosotros. No estaba mal visto decir "He soñado que..." ni decir "He sentido en el bosque que una flor me hablaba", y cosas así.

En mi mundo, está mal visto por doble partida. El sector cientifista de la sociedad toma estas cosas como reflejos del un "pensamiento mágico" que convendría erradicar como mala hierba, porque impulsa a la gente a lo irracional. (Sin tener en cuenta que, aunque mucha gente haya, efectivamente, caído en aberraciones por sentir "la magia", no es así en muchísimos casos; y además también muchos científicos han caído en otras aberraciones peores, como cuando se creó la bomba nuclear o con el exterminio eugenésico en época nazi)

Pero incluso en el sector de gente que sigue el camino llamado "espiritual", a menudo está mal visto compartir determinadas experiencias internas. En parte porque se considera que lo íntimo debe siempre ser secreto (lo cual solo es cierto a veces) y en parte porque se piensa que compartir experiencias místicas fuertes, vivencias chamánicas reveladoras, puede ser un síntoma de engreimiento, de buscar admiración o seguidores, de querer parecer importante. 

Se repite hasta la saciedad que "Quien sabe, no lo anda diciendo". Pero esta afirmación es inexacta y peligrosa. Pues es cierto que existe el fenómeno de la soberbia, del deseo de acaparar aclamaciones sólo para servir al "yo", pero la Tierra diría: hijos míos de mi vida, si no compartís lo que sabéis, ¿de qué sirve el conocimiento y visiones que se os dan?

Cristianos, ya lo dijo Jesucristo (por ponerme épica, lo menciono): La lámpara se enciende para que otros vean la luz. No para esconderla en una casa cerrada y que nadie tenga acceso a ella. Brillar no es malo, y mostrarlo, ¡menos aún! Eso es SERVICIO, ni más ni menos, y lo digo por los que temen que brillar sea "cosechar" halagos. 

En fin, que lo que no sé es cómo, si se piensa esto de los que brillan, no se da la espalda al Sol. ¡Habráse visto ser más arrogante y vanidoso, todo el p. día brillando! Qué poca humildad. Debería estar escondido bajo las piedras, para que NADIE notara su luz y no pudieran elogiarlo, amarlo y agradecerle nada. Que eso del amor, el agradecimiento, y la búsqueda de la luz que OTRO ser irradia es muy malo, y todos lo sabemos. Eso es "seguir a gurús" y no seguir "la propia luz". Asco de Sol, ¿quién se ha creído que es, qué pretende? Impertinente, egocéntrico, venga a brillar! Y mira, la naturaleza, ¡qué BORREGA es, haciéndole caso al Sol y absorbiendo esa luz! ¿Es que las plantas y animales no tienen criterio personal...? ¡Debieran atacarlo o darle la espalda, para darle una lección de humildad!

¿Os estoy removiendo cosas en la cabeza? Me alegro, porque siento en mí a la Vieja Chamana que anda harta de tantas cosas, entre otras de todo este puritanismo del "No contar, no mostrar, no compartir nada, salvo en casa cerrada y con siete llaves, y sólo a los que demuestren (dando casi su vida por mí) que MERECEN que les comparta algo de mi interior". Acabáramos, para vivir así no se necesita arder, ni brillar. Podemos seguir todos como fantasmas escondidos en los rincones, porque total...

En muchas tribus de cultura chamánica se compartían las vivencias chamánicas o espirituales que la inmensa mayoría de los miembros tribales tenían, inclusive los niños. Porque es natural soñar, percibir cosas más allá de ciertos sentidos, intuir, sentir... Sólo cuando esto se convierte en tabú desde la infancia, se convierte a su vez en realidad sombría y, ocasionalmente, enfermiza o desequilibrada. La luz no se hizo para estar escondida, ni el fuego para que lo encierren en una caja hermética. Hay que dejarle salidas o si no, se apaga, y te daña por dentro.

El único modo de cambiar nuestra cultura en este sentido es empezando a compartir otra vez lo que sentimos, intuimos, percibimos y soñamos. La única manera de que un niño aprenda que los sueños contienen destellos de vida e información que, posiblemente, en ocasiones sea útil, es hablando nosotros sobre nuestros sueños como algo natural. Y así con todo. 

Por supuesto que debe haber una prudencia, sobretodo de cara a la gente que no comparte nuestra visión de la vida. A los cientifistas les gusta atacar a los "mágicos", tanto como a la Inquisición le gustaba perseguir herejes. Es una pena, pero efectivamente es mejor no mostrarse ante determinadas mentes que se sienten en el deber de "luchar" contra un hemisferio cerebral cuyo funcionamiento no entienden. Porque si no, es muy cansado y desgastante estarse defendiendo o protegiendo de sus ataques, tan estériles como innecesarios. 



Por lo demás, compartir la información que nos llega, sea por el tipo de sentidos que sean, nos podría sanar como sociedad, o como colectivos dentro de esta sociedad. Un día Miguel me explicó que los seres humanos, en cierto nivel de nuestro ser, estábamos diseñados como "neuronas". Una neurona sana está emitiendo o compartiendo con otras, constantemente, la información que le llega. No la atesora, no la esconde. Por supuesto, no la comunica a todas las neuronas a la vez, sino en orden: lo hace a través de las redes, transmitiendo su información a las neuronas que tiene pegaditas al lado, y ellas a su vez retransmiten a otras, etc.

¿Cuál es el problema de la humanidad mayoritaria en mi mundo, entonces? Pues desde un punto de vista "Migueliano", tiene que ver con que este "sistema nervioso" o "de comunicación" está enfermo. Las neuronas no comunican apenas nada. Muchas reciben información, pero no saben qué hacer con ella. Muchas no comunican nada, viven encapsuladas, aisladas, con miedo a estar vivas, es decir a "funcionar" y transmitir. 

Otras, retransmiten pero forzando la interpretación, con lo cual manipulan e impiden que sea el sistema nervioso quien haga el circuito al completo y elabore, al final, sus conclusiones. Son neuronitas ensoberbecidas, que creen que ellas solas bastan, y que el cuerpo de la humanidad debe escucharlas nada más que a ellas, cuando en realidad sólo son una parte.

Es normal que sea difícil entender "del todo" lo que nos llega como neuronas, porque somos una partecita del Todo, nada más. La comprensión global de algo cuesta un tiempo: el necesario para que la información y los impulsos se difundan, se conecten con otras informaciones e ideas, y se produzca progresivamente un "pensamiento" colectivo que será más o menos acertado en base a la cantidad de neuronas que "sirvan" y "compartan". 
Cuantas más partes del Todo se activen y actúen como neuronas saludables, más acertado será el pensamiento colectivo final. Pero claro, si en el cuerpo de la humanidad solo funciona la tercera parte de su sistema nervioso...o ni eso...pues el diagnóstico será malo.

Los chamanes somos como neuronas especializadas, o como centros nerviosos un poco más grandes, con más redes conectadas y en activo. Nunca somos la totalidad del sistema nervioso, pero sí que abarcamos un poco más. Por eso nuestra responsabilidad retransmisora es más grande, y por eso es un contrasentido andar este camino y encerrarse más. Lo que hay que hacer es lo contrario: "funcionar" de una puñetera vez. Entregarse a "servir" sin tanto miedo. Con prudencia, con equilibrio, con discernimiento, sí, pero sin tanto rollo del "Ay, ay, ay, igual estoy cayendo en el servicio a mi ego".

Al "malo" le encanta la incomunicación. El aislamiento entre partes causa el deterioro enfermizo del cuerpo colectivo de la humanidad. Las células que se encriptan y aíslan generan enfermedad, tumores, necrosis. La humanidad sufre porque le falta, literalmente, información. Información correcta, además. Y no de un solo tipo (no sólo científica, no sólo emocional, no sólo psicológica, sino también "la otra", la que para la mayoría es "sombra" porque nos educaron en el tabú de lo que se "sentía" y no obedecía a nuestros sistemas de creencias)

Sí, puede parecer un caos cuando se activan muchas retransmisiones desde muchos puntos, de acuerdo, produciendo una sobreinformación no siempre agradable, ni limpia, ni útil. Pero es como abrir una presa que está contenida desde hace milenios, saliendo toda el agua a presión, revuelta y sucia. O sea, es lo normal, pero también es el único camino para que "el agua/información" fluya, las cosas se decanten, los cauces se recuperen, y para que se despierte el cuerpo colectivo "sintiente" de la humanidad. De manera que, un día (no todavía) se complete TODO el circuito, y se llegue a alguna conclusión correcta.

Los chamanes trabajamos "para" el Cuerpo Colectivo de la Humanidad. Nuestro deber es retransmitir lo que nos llega. A mí me tuvieron que inisistir y convencer por largo tiempo, para que empezara a escribir, porque me daba miedo hacerlo (pues sabía que me iba a complicar mucho la vida, y que sería muy mal juzgada si contaba ciertas cosas) Pero no tenemos escapatoria: compartir información forma parte de la "misión y sentido" de ser chamán. Eso sí: hay que aprender mucho y, de entrada, metemos la pata una y otra vez. Hay que llegar a compartir en orden, con criterio y respeto, pero el caso es que hay que hacerlo. 

Finalmente, hay que decir que, estrictamente hablando, aunque no todos sean especialistas en esto, todo el mundo posee estas capacidades en cierto grado, y es "neurona" en una parte de su ser. Con lo cual compartir también sana a quienes no son "chamanes", y nos sana a todos. No hay que interpretar el hecho de que algunas personas trabajen en "nodos de la red" donde se movilizan cantidades mayores de información, pensando que sólo ellos deben percibir, sentir y decir "lo que hay". 


Es más: los propios chamanes necesitan el feedback, la comunicación de todas las neuronitas que están a su alrededor, para poder comprender mejor lo que sucede, contrastar y seguir aprendiendo y ampliando consciencia. 



martes, 11 de agosto de 2015

Santa Marta, San Miguel y la fuerza defensiva de la vida y la infancia. (Mito y chamanismo europeo)


La leyenda de Santa Marta es de lo más curiosa. Por una parte, está la historia del evangelio, que nos pinta a una Marta muy práctica, siempr...e preocupada por satisfacer las necesidades de sus comensales (entre los cuales solía estar Jesús) y poco dada a fantasías. (Por eso la convirtieron en la patrona de la hostelería)

Luego está la leyenda "extra", extraída del fascinante filón apócrifo y los mitos orales, según la cual, tras la muerte de Jesús y su posterior partida a "los cielos", la presencia de Marta, María Magdalena y su hermano Lázaro, (aquel que según el evangelio había sido resucitado por Jesús 2 días después de haber sido enterrado) se convirtió en muy molesta para las autoridades religiosas del momento, ya que Lázaro constituía una prueba viva del poder sanador de Jesús. Y Marta y María hacían demasiada propaganda de sus enseñanzas. Total, que los metieron a los 3 en un barco sin remos ni velas para que murieran en algún lugar del mar Mediterráneo "al azar", sin ser ellos tampoco los verdugos directos. Era un modo de condenar lavándose las manos, dejándolo en manos del Juicio Divino.

Pero quiso el "destino" que, en lugar de perderse por el Mediterráneo y agonizar de hambre o sed, o sucumbir en alguna tempestad, la barquita fuera empujada por corrientes rápidas y propicias hasta el Sur de la actual Francia, donde desembarcaron sanos y salvos los 3. No se sabe qué pasó con Lázaro, o la leyenda no lo dice. María Magdalena se hizo ermitaña, refugiándose en un bosque, donde vivió años y se convirtió en una maestra espiritual visitada por muchos.

Marta, por su parte, llegó hasta la zona de Tarascón, y se encontró con un pueblo deprimido por una desgracia. En el río vivía una serpiente acuática enorme, tipo dragón, que salía de vez en cuando del agua y devoraba a los niños. Marta, que por lo visto tenía un valor enorme o un conocimiento del asunto, se fue hacia el río y amansó al dragón. Yo pienso que no hubiera hecho falta nada más, pero el contexto era muy bruto, así que los pueblerinos, al enterarse de que la bestia había sido aplacada, fueron y la mataron. Sea como sea, se cuenta que desde entonces los niños de aquel lugar estuvieron a salvo.

Esta leyenda ha hecho que muchas veces, en la antigüedad, se representara a Marta con un dragón. Aún es posible encontrar las imágenes de Marta así, y en Tarascón, donde se conserva viva la leyenda, hacen hasta desfiles y procesiones con el dragón y Marta paseando por las calles.

Pero la Iglesia también vivió su tránsito hacia la modernidad. En el siglo XX quisieron dejar de parecer tan mágicos, tan poco racionales, y en el transcurso del Concilio Vaticano segundo "extirparon" del santoral oficial todas las leyendas "sospechosas" de contener enseñanzas no muy afines con los dogmas eclesiales, o peligrosas de inducir a la gente a creer en "extravagancias". Así, se corrió un tupido velo sobre el dragón de Marta, pero también cayeron del santoral figuras interesantísimas desde un punto de vista simbólico, como Santa Bárbara, San Cristóbal, y otras. La Iglesia dijo que se "toleraban" las costumbres o folklore tradicional de los pueblos relativos a estas leyendas, pero que no se podía fomentar más. Que había que ser más riguroso y atenerse únicamente a la verdad histórica.

Para mí, eso fue una gran pérdida, puesto que existen enseñanzas interesantísimas y válidas en algunas leyendas, sean históricas o no, y además pretender defender historicidad en los mitos asociados a las creencias religiosas es absurdo, porque los mitos hablan desde otro nivel de la realidad. Pero en fin, sea como sea, desde entonces lo "legal" para la Iglesia Católica es que Marta sea patrona de hostelería sin más, y ya no se hacen esculturas de la misma con dragones, ni nada parecido. Al menos no en las iglesias "serias". En Tarascón se celebra su fiesta, pero ahí queda la cosa, como un elemento particular consentido, pero no "fomentado". Por ejemplo, en España no veréis en ninguna iglesia carteles donde se fomenten peregrinaciones a la tumba de Santa Marta, ni rezos para que aplaque dragones, o malas bestias devora-niños.

Pero la historia no termina aquí, atentos: la riqueza simbólica y de contenido de la historia con la serpiente y los niños no pudo pasar desapercibida para los africanos que habían sido llevados como esclavos a las islas del Caribe y que externamente se veían obligados a adoptar la religión cristiana, aunque internamente continuaban con sus creencias y su cosmovisión del mundo o, como mínimo, sincretizaban y mezclaban ambas cosmovisiones, la cristiana y la de sus religiones de origen africano.

Para ciertos cultos caribeños, pues, Marta es conocida como "Marta la Dominadora" por su poder de dominar ya no solo a aquel bicho, sino a todas las culebras, sean estas lo que sean o signifiquen. También se la considera protectora de los niños.

Las imágenes caribeñas de "Martas Dominadoras" son muy interesantes y distintas a las Martas cristianas, porque los africanos no tuvieron inconveniente en asociar, también, a las serpientes con lo que para ellos era obvio: el poder de la sensualidad. Y establecieron que Marta, además de defender a los niños de monstruos tipo culebra o dragón, era un "as" o dominadora de la energía sexual, y en ciertos ritos se la reza para eso. Para "dominar" la energía sexual.

La cosa es, para mí, interesantísima, ya que la serpiente es, de manera universal, en casi todas las culturas, un símbolo de la fuerza vital (kundalini, por ejemplo) Los dragones no son exactamente lo mismo, pero están asociados a las fuerzas salvajes de la naturaleza, entre las cuales también está la fuerza sexual "universal", la que hace que los polos se atraigan, las especies se reproduzcan y la "creación" tenga lugar (aunque no es la única fuerza natural a la que pueden simbolizar los dragones)

En mi camino chamánico, el asunto de dragones y culebras gigantes ha aparecido muchas veces. Vamos a decir que, en mis trances, me he visto enfrentada cara a cara con dragones y seres similares. Unas veces de buen rollito, todos amigos y maravilloso y guay. Otras veces ha sido horrible, porque no todas las culebras gigantes están "bien" y algunas atesoran tanto veneno de odio dentro, que la mirada de sus ojos te hiela la sangre. Y mis guías me han empujado a confrontar el enigma, el asunto draconiano, culebriano, serpentino. Y me han enseñado que esta clase de energía o fuerza vital es neutra de por sí, pero que a veces se comporta desde la armonía y actúa para el beneficio de los seres, pero a veces, enferma de malos sentimientos o energías, inocula odio, división y destrucción dañina.

Un día entendí, o comprendí con un estremecimiento, la relación entre los dragones que devoran "doncellas" (mito de San Jorge, por ejemplo) y el dragón acuático que devoraba niños. Fue gracias a Miguel, quien parece que es un experto total en biología de dragones, y por eso en la leyenda cristiana aparece cuando alguno empieza a dañar con odio (y de ahí que en las representaciones cristianas lo pinten matando a un dragón que representa a Satanás) Pero también fue gracias a Marta, ya que estoy unida a ella (es mi nombre de pila) e incluso a la tierra de Francia (tengo cierto vínculo remoto ancestral, ahí)

Así que entre Miguel y Marta, me dijeron:
"¿No lo comprendes? La culebra que devora a los niños es símbolo de la pederastia y también del abuso brutal (en general) de la infancia. La serpiente acuática se relaciona con la energía sexual en estado salvaje. Esta no es ni buena ni mala, pero cuando se encuentra enferma, desviada, corrompida, puede "salir de su lugar" y atacar a los inocentes, los niños. 

"Es el mismo significado para esos dragones que, no casualmente, sólo quieren "comer" doncellas, o sea vírgenes. Estas leyendas, lejos de ser símbolo de una represión sexual dañina, tal y como algunos dicen, son símbolo de un antiguo conocimiento de hombres (Jorge, Miguel...) y de mujeres (Santa Marta, Santa Margarita de Antioquia y otras) encaminado a sanar la energía vital, inclusive la sexual, para erradicar la perversión o desvío de la misma, y sanar los efectos devastadores del abuso sexual infantil en el mundo."

"Pero también son símbolo del conocimiento Guerrero o Defensivo, pues lo primero que hay que hacer ante los abusos es defender al inocente y detener o "atar" al agresor. Impedirle que emplee su fuerza sexual o vital de manera destructiva ara la infancia o la inocencia (vírgenes y niños devorados). Y esto es lo que Marta hizo: confrontó al abuso de la infancia. Deshizo su poder y así salvó a esos niños. "

"La fuerza sexual y la fuerza vital, idealmente no deben estar reprimidas, pero si hacen daño a los demás, sí deben atarse o "contenerse", y luego ya se verá la manera de sanarlas o devolverlas a su equilibrio. En aras de la no represión de la libertad sexual, no se puede tolerar el daño generado a otros, ni mucho menos a los niños. 

"Por eso estas figuras míticas "someten" y "atan" a las fuerzas descontroladas. No porque consideren que la sexualidad u otra fuerza vital sea mala de por si, sino porque algunas expresiones de esa energía sí lo son (si dañan a terceros), y en ese caso lo prioritario es proteger a la vida y la inocencia. Es más importante la protección de los niños que el derecho a la libertad de determinados adultos a realizar sus deseos"

El mensaje me ardió por dentro como un fuego de anhelo, de deseo de vivir eso, de poderlo comprender mejor e integrar en mi ser. Mi vena guerrera se encendió, pero también mi faceta de madre y de salvadora de niños en sueños, que siempre la he tenido. Me entraron ganas de ir a Tarascón a ver la tumba de Marta, a pedir que me enseñara "cómo". Porque en nuestro mundo, el abuso sexual infantil es plaga.

No he podido viajar a Francia desde hace muchos años, pues no he tenido medios para ello, pero es igual. Los viajes del espíritu bien valen y para esos no hace falta más que el querer. Y el entregarse al proceso interno. Hoy cuento todo esto por desempolvar mitos europeos olvidados, pero también por dar a conocer destellos del camino de la Sagrada Defensa. De un ser guerrero o guerrera que nada tiene que ver con pelearse por ver quien puede más, sino por defender la vida, especialmente la de los más inocentes. Ojalá se descomprima todo el antiguo conocimiento para detener o disolver el poder de los abusadores y rescatar el "alma" de los que han sufrido eso en sus carnes.

Hay quienes dicen que no hay que salvar a nadie, que esto trata de salvarse a uno mismo y ya. A mí, mis guías me enseñan otra cosa: hacen falta muchos salvadores y salvadoras adultos, porque la infancia, sola, no se salva.

Las imágenes que he colgado son un resumen del recorrido de Marta y sus virtudes en la mente o psique del "mundo":
La primera imagen y la segunda son de miniaturas medievales, de la época en que aún se difundía en la Iglesia la leyenda de Santa marta (Véanse los pies de un niño pequeñito saliendo de las fauces de la bestia) La tercera es del siglo XIX seguramente, justo antes del Concilio Vaticano II; la cuarta, una Marta Dominadora con niño; la quinta incluye la algo así como una danza con serpientes (Asociación con la fuerza vital y sexual) ; la sexta representa a San Miguel; por último, la séptima muestra a Marta cabalgando triunfalmente al dragón en el agua.

 

jueves, 2 de octubre de 2014

Los -letales- ojos de Miguel.

                                                      (Arriba, pintura de Alex Grey)

Creo que esto ya lo he contado otras veces, pero a riesgo de repetirme vuelvo sobre ello porque lo siento necesario.

Cuando se te despierta la sensibilidad, empiezas a sentir "lo de los otros" y lo primero que haces es pensar que tienes un problema. No fuimos educados para sentir tanto, sino para lo contrario. Y si ya es sospechoso sentirse mucho a uno mismo, ya no digamos sentir lo ajeno. 

Para confirmar lo que digo, basta con ver que hay hasta personas que imparten talleres, clases, cursos y hasta escriben libros, donde te riñen por eso: ¿Cómo se te ocurre sentir lo ajeno? ¿Qué ganas con eso, por favor? Habráse visto cosa más poco práctica. Es más: ¿No estarás cayendo en una especie de engreimiento mesiánico? ¿Qué te crees, una especie de Jesucristo? 

Se enseña y repite que "lo evolucionado" no es "vibrar con las masas de energía baja" de sufrimiento, ira, etcétera. Cosas del tipo: Lo evolucionado, queridos, es sentir sólo lo que a uno le interesa y crear cuanto antes un cielo a la medida de nuestros mejores deseos. Pero allá cada cual, y allá los que elijan seguir sintiendo "de más", es decir sintiendo cosas ajenas, y queden "enganchados" en cosas feas que ya debieran haber desaparecido hace siglos. (Jopé con la evolución humana, qué lenta es, ¿no?) Hay que centrarse únicamente en uno mismo, en el dios interior (porque todos somos dioses, además, y si no lo sabes eres un retrasado espiritual) Todo lo demás es distracción y pérdida de tiempo.

Bien, pues de esto que voy a contar hace 9 años. Compartía casa de pueblo con un par de amistades. Así ahorrábamos gastos y de paso nos apoyábamos emocionalmente frente al cambio que intentábamos hacer en nuestras vidas, recién huidos de la gran ciudad. A menudo yo no tenía ni dinero para pagar el alquiler, pero habíamos pactado una especie de intercambio "en especie": yo podría aportar mis "sesiones" de terapia, escucha del cuerpo y ayuda y canalización espiritual. Y como éstas eran muy apreciadas por mis amigos, no tardaron en hacerse habituales.

Llegaron momentos de dificultad emocional y psíquica, o sea, dicho en plata, "crisis", y mis colegas de convivencia reclamaban mi ayuda cada dos por tres. Yo tenía además mis propias "movidas", todo un proceso de metamorfosis interno en marcha que ya me parecía muy exigente de por sí, así que también tuve unos días de crisis. Porque sentía que no podía más. No podía estar haciendo sesiones a los otros cada día, pero sobretodo no podía estar "sintiéndolos" constantemente. 

Y es que eso era lo que me sucedía desde que se había despertado mi sensibilidad y había empezado a "oir": que día si y día no, sentía emociones y sentimientos ajenos. Soñaba sueños de otros, notaba dolores de los demás, me llegaban ecos de sus pensamientos. Jooooopé. ¡Pero si es que hasta tenía sueños contagiados del gato que teníamos en casa! Yo lo que quería era estar tranquilita con mis guías maravillosos, sumergirme en las aguas anubísicas y angélicas y navegar en calma en esas nubes de amor... sin más. Así que me empecé a impacientar con los dolores, penas y agobios de mis amigos, porque estorbaban mi bienestar interior y se somatizaban en malestares físicos (pues mi cuerpo lo expresa todo) Y como en mi sociedad ya existía toda esa propaganda anti-sentir "lo ajeno", empecé a pensar muy en serio que yo tenía un gran problema. ¿Qué podía hacer?

No era la primera vez que entraba en crisis a causa de juzgar mal mi sensibilidad, pero esta fue la definitiva. ¡Quería acabar con esa situación, se me antojaba insoportable! Así que una tarde que estuve sola, me acomodé en el sofá del comedor, junto a la estufa de leña encendida (era invierno) y me dejé caer allí, exhausta y desesperada. Entonces llamé a mis guías con mucha angustia y les dije que no lo soportaba más. Que, sencillamente, no podía vivir más sintiendo tanto lo ajeno, y que encima no aguantaba tener que convivir con otras personas que pedían mi ayuda. Sus problemas y líos saltaban sobre mí, y yo, lo que quería, era vivir en paz. "Ayudadme a encontrar otra manera de ser y de vivir", imploré, esperando que me abrieran una perspectiva para, o bien dejar de sentir tanto, o bien lograr vivir sola e independiente en todos los sentidos, y sin distracciones de ese tipo.

Entonces sentí que Miguel se acercaba mucho e intensificaba su presencia. Algo así como si subiera el "volumen" o la intensidad de su campo de energía, o como se diga. Lo tenía pegado a mí, vamos, y sentí su tono contundente. Cuando me habló, su voz sonó casi atronadora en mis oidos internos, pero era más por lo que me dijo que por lo que era su voz en sí. Y es que su frase me dejó ko: "Vengo a matarte. Necesitas morir. ¿Lo aceptas?".

Impacto total. Titubeé. Por suerte, ya sabía por experiencia que lo que dicen los ángeles no suelen ser de significado literal. Seguramente Miguel no quería decir que me fuera a matar de verdad... ¿no? Uf. Volví a dudar.
- ¿A qué te refieres? -le pregunté, por clarificar.
- Has pedido ayuda, y esta es la respuesta a tu oración: lo que necesitas es morir. No temas.

No temas, dijo. Uf. Morir. Espera un momento.

Recurrí entonces al comodín Anubis, quien siempre lo ve todo desde otra perspectiva y resulta un buen contrapeso desde "las tripas" cuando uno se "vuela" demasiado. Pero Anubis me miraba asintiendo a lo que decía Miguel. Era cómplice de él, y me dijo que no tuviera miedo y le escuchara. 

Me quedé pensando. Mi corazón, sin embargo, no tenía ningún miedo. Lo sentí muy anhelante por la "muerte" que venía a traerme Miguel. Misterios del corazón, que nota cosas que la cabeza no siempre entiende o imagina, y se entrega enseguida, cuando lo que llega viene de Lo Uno. Así que opté por hacer caso de mi corazón. Y en cuanto tomé esa decisión, me invadió una emoción profundísima, ¡un deseo de morir impresionante! ¡De repente anhelaba la muerte con todo mi ser!...

- Está bien, mátame- casi rogué a Miguel- Estoy dispuesta.

Una vocecita racional protestaba en mi cabeza, pensando en asuntos prácticos, en despedidas que no había hecho, en el testamento que no había escrito, y se imaginaba que podía quedarme fiambre en el sofá... Pero el resto de mi ser sólo queria morir, morir...¡Uf!

Miguel, yendo al grano como siempre (jamás dice una palabra de más, los rodeos no son lo suyo) me dijo, entonces:
- Mírame.
- Pero...- protesté yo, porque además de que no le veía, él mismo me había dicho en el pasado que en principio no me convenía mirar en dirección a los ángeles a los ojos, porque podía ser "demasiado". Y yo nunca miraba en dirección a "los ojos" de Miguel (aunque no le viera, sentía dónde estaban esos ojos)
- Abre los ojos y mírame, porque así es como te voy a matar- respondió Miguel.

Ostras, ¡iba a morir por una mirada! Qué fuerte. Pero abrí los ojos y miré hacia donde "él" se suponía que estaba, aunque sólo lo sentía. Y entonces me encontré viendo, o mejor dicho sintiendo la vida y el mundo desde "su" perspectiva. Durante unos instantes, ¡Dios mío!, estuve en la dimensión o perspectiva de La Unidad. Miguel, al mirarme a los ojos, me había "contagiado" su visión, su modo de ser. 

Y realmente fue demasiado para mi ser, o mejor dicho para mi "yo" habitual. De repente ví, supe, comprendí con una certeza radical lo natural que era sentirse mutuamente. De hecho, experimenté que en la dimensión de La Unidad no había ni "tú", ni "yo", y que por norma se sentía todo lo de los demás: dolores, penas y alegrías, todo era compartido, todo era sentido, porque todos éramos como celulitas de un cuerpo inmenso y lo que le sucedía a otra celulita era muy de nuestra competencia, ¡totalmente asunto nuestro! ¡Lo absurdo era pretender vivir separados! Era aberrante, desde ese estado o dimensión, decir "tus" sentimientos, "mis" emociones, es "asunto tuyo", o "esto es sólo mío".

Se me fundieron las neuronas y con ellas se murieron todos los preconceptos y preocupaciones respecto a "el problema de mi sensibilidad" y "el problema de las emociones negativas o difíciles "de" mis amigos. Mi corazón experimentaba otra cosa: amor y compasión, y un anhelo fuertísimo de ayudar en lo posible. Desde ese estado, mis dos amigos no eran una molestia, sino solo ...partes queridas de esa Unidad... celulitas vecinas que formaban parte de mí en cierto nivel del ser. ¿Cómo había fantaseado con la idea de cerrarme a ayudarles, de racanaear con mis sesiones, o de irme a vivir sola para huir de "el infierno de los demás"? Más bien debía agradecer que se me diera esta oportunidad de compartir, ayudar y aprender de todo aquello, de paso. Porque en las sesiones en las que ayudaba a mis amigos, también aprendía y recibía cosas yo. 

Arrepentimiento, eso es lo que sentí. Y lloré... mientras mi corazón ardía y sostenía la invisible mirada de Miguel, quien, cuando consideró que ya estaba suficientemente muerta y rematada, y que no hacía falta seguir con la "dosis" (no se me fueran a fundir todos los plomos y dejarme tan ko que fuera incapaz de gestionar mi vida cotidiana), dijo: "Está hecho" y se separó de mí. Y se esfumó entonces el Estado de Unidad, pero ¡ay!, ya estaba tocada. La muerte había sucedido y ya nada era igual.

Yo ya no tenía nada que decir.

Mi petición de ayuda había sido escuchada, y la Medicina de Dios que me fue enviada había sido la correcta. Y eficaz a largo plazo también, porque, desde entonces, nunca más he vuelto a lamentarme por el hecho de "notar" cosas "ajenas". Me lo tomo como lo normal, lo natural. Eso sí, he aprendido a seleccionar un poco, a apartar asuntos a un lado para poder enfocarme en otros, porque hay luego todo un aprendizaje para discernir dónde es bueno estar, y dónde no; y con quién es bueno mezclarse, y con quién es mejor separarse en un momento dado. Porque si no, no te concentras en lo que quieres realizar, y es preciso seleccionar dónde inviertes la energía y la atención. 

Pero todo esto lo he aprendido de otra manera, y ya sin la creencia de que debía mantenerme aparte de "lo ajeno". Postergar ayudar a otros, o saber decir "no puedo", cuando realmente no puedes darlas, no es lo mismo que negarte a ayudar, o pensar que eso de sentir a los demás no te debería estar pasando. Y sí, a veces me he separado de la compañía algunas personas, pero no porque creyera que fuéramos a estar realmente "separados" en el Todo, sino porque la excesiva cercanía en lo cotidiano generaba roces y sufrimientos mutuos que no beneficiaban a ninguna de las partes. En Lo Uno sigo sintiéndome vinculada a todas esas personas, y sé que allí seguimos nuestra relación de un modo misterioso, y allí nos reencontraremos en el Más Allá. Pero en lo físico, o corporal del asunto, y en lo cotidiano, en mi casa no entra todo el mundo y así ha de ser. 

Y a veces, cuando, por la fuerza de la inercia y del contagio del pensamiento colectivo más común, vuelvo a encontrarme diciendo "esta emoción es algo de fulanito, es algo de menganito", me recuerdo a mí misma que aunque en este nivel del ser, ciertamente existen fronteras, barreras y separaciones, y está bien así (porque lo físico se organiza así), esto no es así "siempre", ni en todas partes. 

En la dimensión de La Unidad a la cual todos pertenecemos en un nivel del ser, no existe "lo mío" ni "lo tuyo". Y cuando regresemos ahí, tal vez desearemos no haber racaneado con lo que, en esta etapa de vida en la Tierra, consideramos que era solamente "nuestro". Y también anhelaremos haber dado más... haber compartido todo, hasta el aliento casi, y haber ayudado más, aunque sólo fuera enviando desde el corazón compasión, escucha, apoyo moral y fuerza a otros que la necesiten.

Me gusta recordar esa experiencia porque muchas veces la olvido y vuelvo a vivir como si no hubiera sucedido. Es lo normal, porque cuando se siente y comparte todo, ¡te vuelves a dormir y a olvidar, si la mayoría a tu alrededor duermen! Si sientes "lo ajeno", te duermes fácilmente si estás con quienes duermen. Pero bueno, no pasa nada: gracias a haberlo vivido y hasta escrito, puedo recordar ese despertar. 

Evocar aquella muerte que he contado me resitúa en la verdadera naturaleza del querer de mi corazón, y en la perspectiva final, definitiva. Compartirla sin medir a quién llega, dándola "al colectivo", a través de un escrito abierto al público, es un modo de afirmar que no hay nada que sea del todo "mío", ni siquiera lo que llamo vulgarmente "mis" experiencias con los ángeles. De hecho, ellos siempre me dicen: "Ahora, dalo al resto, porque estas experiencias tampoco te pertenecen". Yo no sé cómo se hace eso de "darlas" al resto, pero escribir tal vez es un buen principio. ¿Quién sabe, después...?

Pero fíjate lo que pasa con los ángeles al servicio de Lo Uno: pides ayuda para recrear tu "realidad" o un cielo particular, pues quieres ser feliz de la manera en que crees que vas a serlo y, ¿qué hacen? Romper esa fantasía en mil pedazos, pero sin que sufras -¡oh milagro!- por la destrucción de aquel paraíso imaginado, pues descubres que era falso. 

El Cielo es otra cosa, el Cielo es un estado de ser y está en el arder del corazón entregado, compartiendo ese fuego sagrado con los demás.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La cobardía, según Miguel (el ángel)


                              



Esta noche Miguel me ha permitido ver algo como desde sus ojos para que entendiera lo que es la cobardía.

Y he aquí de lo que Miguel fue testigo, pero también ardiente inspirador: En el sueño, me he visto siendo una mujer, que trabajaba para un campo de concentración alemán (en la Segunda Guerra Mundial) En un momento dado, recibía la orden de disparar con un fusil o escopeta, uno a uno, a un grupo de unos 10 ó 15 niños, de edades comprendidas entre los 2 y los 12 años. Estos niños estaban confinados en un lugar aparte, custodiados por otra guardiana, pero por alguna razón se me ordenaba a mí que los matara. La razón de matarlos así, uno a uno, en lugar de llevarlos a la muerte a todos de golpe, era perversa: se pretendía que los niños fueran sintiendo un terror creciente al ver cómo sus compañeros iban  cayendo.

Bien, pues yo recibí la orden y me acerqué al lugar. Pero la rebeldía, la inmensa rebeldía que caracteriza a los ángeles buenos, me poseyó de repente. ¿Cómo iba a asesinar a aquellos pequeños? Sabía que si desobedecía la orden, me faltaría tiempo para poner tierra de por medio, porque los "de arriba" no pararían hasta acabar conmigo y represaliar a mi familia. Yo era madre y tenía un hijo, pero, sencillamente, no podía matar a aquellos niños. 

En medio segundo urdí un plan loco. En lugar de apuntar con la escopeta a los niños, me acerqué a su guardiana y la encañoné cara a cara, para que no se resistiera a lo que yo le iba a ordenar. Iba a meter a todos los niños en una furgoneta, con la orden de dejarlos en x lugar y entregarlos a x persona que yo sabía que sería cómplice y los trataría de salvar. Yo sabía que sólo con un arma apuntando a su pecho, aquella mujer me obedecería, porque su vida, como la mía, dependía de obedecer.

El plan funcionó, al menos de momento, aunque no pude ver su final. Porque luego, el sueño me mostraba el gran peligro que había alrededor de la vida de esa mujer, y "mi" preocupación por huir inmediatamente de Alemania como fuera con mi familia, antes de que los superiores se enteraran de lo que había hecho con esos niños. 
Pretendía cruzar el charco, emigrar a América y desaparecer en ese inmenso territorio, pero no estaba segura de poderlo lograr. 

Entonces alguien me preguntaba porqué me había arriesgado tanto por salvar a unos niños que, por otra parte, no se sabía si podrían sobrevivir a la guerra. ¡A lo mejor solo había alargado unos días su supervivencia! De nuevo me sentí poseída por un fuego ardiente más que humano, sobrehumano, y dije: "Yo también soy madre. Cada niño de esos me recuerda al mío, y de hecho los siento iguales a mi hijo, y en mi interior es como si fueran él. ¿Cómo iba a matar a unos niños que son mi hijo, sin destruirme a mí misma? Hubiera sido lo mismo que suicidarme, ya que no puedo concebir matar a mi hijo sin ser aniquilada yo misma, debido al horror y al dolor que iba a sentir. Me es completamente imposible ir en contra de mi naturaleza. Yo soy la madre de todos esos niños, y por eso lucho por su vida como lucho por la de mi hijo"

Aquellas palabras...no eran mías, o salían de algo que no era yo. (Pensé inmediatamente en La Madre, y en su indisoluble vínculo con los ángeles) Mi "yo", de hecho, estaba asombrado por aquel discurso, pero comprendía que lo que había dicho era verdad. Esa mujer no había tenido otra opción "real" o asumible salvo la de desobedecer al poder terrenal, ser rebelde y temeraria, jugarse la vida y poner en riesgo a su familia, porque hacer lo contrario, matar uno a uno a aquellos pequeños inocentes, hubiera sido lo mismo que matarse por dentro y matar, de paso, a los suyos. ¿Qué clase de madre hubiera "quedado" para su propio hijo si ella hubiera asesinado a aquellos pequeños que eran como su mismo hijo mismo, y como hermanos? ¿Y qué clase de mujer hubiera quedado para su esposo?

Me desperté en este instante, sobrecogida por lo intenso del sueño, y entonces oí a Miguel diciéndome con su proverbial solemnidad y ahorro de palabras: "Cobardía es NO hacer esto" (Lo que esa madre hizo)

Miguel, como siempre, me dejaba ko con una sola frase, que daba para mucha meditación, pero también con su manera de permitirme asistir, "desde dentro" a una escena de las que él ha sido o fue testigo y, en este caso, por lo visto fue el inspirador. Y pienso: si la cobardía consiste en no actuar como esa madre, ¿de dónde surge el valor, el coraje? ¡Está relacionado con sentir La Unidad...!

Mientras escribo esto, oigo a los ángeles gritar: ¡Desobedeced! ¡Desobedeced al poder injusto! ¡Sed rebeldes, luchad por vuestros hijos, luchad por los niños!

(Escalofríos me dan)