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miércoles, 20 de noviembre de 2019
El Amor Divino salvando la vida de un ateo.
Voy a compartir un fragmento de libro. Es una historia verídica, del padre del autor (Alexandre Grothendiek) La historia se comenta sola, pero igual añado un par de frases al final.
....
“En el transcurso de estos últimos meses...aveces he pensado en cierto suceso de la vida de mi padre que tuvo lugar mucho antes de mi nacimiento (…) Por otra parte jamás me habló de él, ni a ningún alma viviente,salvo a mi madre (…) Es ella la que me habló de él, unos años después de la muerte de mi padre. Se trata de una experiencia que tuvo en prisión, en el octavo año de su cautiverio (hacia el año1914).
Era al final de un año de reclusión solitaria,que le había valido un intento de evasión durante el traslado de una prisión a otra. Seguramente fue el año más duro de suvida,y hubiera destruido o quebrado o aniquilado a más de uno: soledad total, nada para leer ni escribir ni en qué ocuparse, en una celda aislada en medio de una planta desierta, separado incluso de los ruidos de los vivos, salvo el inmutable y obsesivo escenario cotidiano: tres veces al día la breve aparición del guardián llevando la pitanza, y por la tarde una aparición relámpago del director, inspeccionando en persona al “cabeza dura" de la prisión. Cada día se estiraba como un purgatorio sin final. Y tenían que pasar 365, antes de que fuera devuelto al mundo de los vivos, con libros, un lápiz... Los contó, esos días,¡esas eternidades que debía salvar!
Pero al final del 365ésimo(apenas podía darse cuenta de que era el final de su calvario sin fin...), y aún durante los tres días siguientes, nada. Al final del tercero, a su pregunta “El año ya ha pasado – ¿cuándo tendré libros?", un lacónico “¡Espera!" del director. Tres días después,aún lo mismo. Jugaban con él, que estaba a su merced, pero la rebelión se incubaba, ulcerada, en el hombre acorralado. Al día siguiente,apenas pronunciada la misma respuesta lacónica“¡Espera!", la pesada escupidera de cobre con bordes afilados casi le rompe la cabeza al imprudente torturador – que se echó a un lado justo a tiempo. Sintió el aire en la sien, antes de que el proyectil se estrellara en la otra pared del corredor, y de que cerrara con un portazo la pesada puerta...
Para mí es un milagro que mi padre no fuera colgado allí mismo. ¿Quizás algún escrúpulo de conciencia del director, que“temía a Dios" y que confusamente sentía, por la muerte que le había rozado tan de cerca, que había ido demasiado lejos? El caso es que el joven rebelde fue molido a palos (¡eso era lo de menos!), luego encarcelado con grilletes en un calabozo apestoso,en la oscuridad total, por tiempo indefinido.
Un día de cada tres se abren los postigos, y el día sustituye a la sofocante noche. Sin embargo, la revuelta no está quebrada: huelga de hambre total, sin comer ni beber – a pesar del joven cuerpo que obstinadamente quiere vivir; el alma ulcerada, roída por la rebelión imposible y la humillación de la impotencia, y las carnes hinchadas que se desbordan en vidriosas roscas alrededor de las argollas de hierro en las muñecas y los tobillos.
Eran los días en que tocó a fondo la miseria humana consciente de sí misma–la del cuerpo y la del alma. Al final del sexto día de encierro, día de“postigos abiertos", es cuando ocurrió lo inaudito –que fue el secreto más preciado y mejor guardado de su vida, durante los diez años siguientes. Fue una repentina ola de luz de una intensidad indecible, en dos movimientos sucesivos, que llenó su celda y le penetró y le llenó, como aguas profundas que mitigan y borran todo dolor, y como un fuego abrasador que arde en amor – un amor sin límites hacia todos los vivos, barrida y borrada toda distinción de “amigo" y de “enemigo"...
No recuerdo que mi padre tuviera un nombre para designar esta experiencia de otro, que me contaba. Ahora yo lo llamaría una “iluminación", estado excepcional y efímero cercano al que refieren los testimonios de ciertos textos sagrados y de numerosos místicos. Pero aquí esta experiencia se sitúa fuera de todo contexto comúnmente llamado “religioso". Seguramente hacía más de diez años que mi padre se había desligado del dominio de una religión, para no volver jamás.
Estoy seguro, incluso sin tener datos precisos, de que este suceso debió transformar profundamente su percepción de las cosas y toda su actitud interior, al menos durante los días y semanas siguientes–días de pruebas durísimas seguramente. Pero tengo buenas razones para creer que ni entonces, ni más tarde, hizo tentativa alguna para situar lo que le advino en su visión del mundo y de sí mismo. Para él no fue el principio de un trabajo interior en profundidad y duradero (…) Debió reservarle un compartimiento bien separado,como una joya que se guarda en un estuche cerrado, cuidándose mucho de ponerla en contacto con el resto de su vida. “
(Fin del fragmento del libro "La Llave de los Sueños", de Grothendiek)
Mi comentario: me encanta encontrar cosas como esta, que corroboran lo que yo sé por experiencia: que no es necesario "creer" para que "Dios te venga a ver" y rompa tus esquemas. Que aunque algunas personas creyentes se puedan auto sugestionar, no todo surge de creer, y además no hay fantasía que pueda competir con la energía amorosa que moviliza una experiencia "real".
Pero esta historia muestra también, que tener visiones místicas no significa que obligatoriamente te vuelvas religioso. Ni santo. Ni nada especial. Pero sí te pueden salvar la vida al subirte la moral y sanar tu interior, cosa que creo, en mi humilde opinión, que es lo que sucedió aquí... Una vida fue salvada. Así lo veo. Cómo llegó a suceder eso, porqué, etc...eso es un misterio. Pero el día que La Divinidad deje de ser una parte de misterio, no estaremos hablando ya de Dios.
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libros,
literatura testimonial,
providencia divina,
religiones
sábado, 27 de octubre de 2018
Experiencias tras la muerte, y por qué es necesario narrar las vivencias espirituales.
Estoy releyendo fragmentos de "Consciencia después de la Vida" del cardiólogo Pin Van Lommel , un librazo de la editorial Siruela, que es el mejor libro escrito acerca de las ECM (experiencias cercanas a la muerte, o de muerte clínica, con vivencias espirituales incorporadas), estudiadas desde un punto de vista científico.
Me llaman la atención los resultados del estudio que realizó sobre pacientes, en los que hizo un seguimiento de ocho años tras su experiencia de ecm. Porque este señor subrraya que, tras la experiencia de la ecm en sí, las personas que la experimentaron generalmente tardaban una media de 7 años (!) en integrar lo que habían "sentido/visto/oido" en ese estado de visiones tras la muerte. Y a veces más.
Y explica algo crucial: la lentitud en integrar algo así se corresponde, según su estudio, con
la dificultad con la que se encuentren esas personas a posteriori, para
narrar su vivencia o compartirla en su entorno, con sus relaciones.
Llega a decir que la experiencia en si misma, por "positiva" que fuera en su contenido, así como sus posibles beneficios en los pacientes, solo se integra cuando éstos lo verbalizan y encuentran un medio "favorable" a su confesión o acto de contar lo que sintieron. Las personas que se lo guardan para si mismas, ya sea porque están en un entorno adverso a esta clase de "historias" (pues son juzgadas como chifladuras o alucinaciones y fantasías) o porque no se atreven ni a intentar ponerle voz a eso (algunas declararon grandes dificultades para ponerle palabras a su vivencia) pueden llegar a no integrar la vivencia y a experimentar incluso efectos adversos debidos a la ruptura de esquemas vivida en soledad, la sensación de que ya no encajan con el resto, etc.
Es decir, a pesar de lo sobrevaloradas que están estas vivencias hoy en dia, al menos en ciertos círculos (como si fueran un pasaporte inmediato a la iluminación personal o algo similar) lo que Pin Van Lommel sugiere en su libro, es que existen efectos adversos (depresión, aislamiento, sensación de no entender, etc) que pueden suceder, mezclados con los otros posibles efectos beneficiosos (la pérdida de miedo a la muerte es uno de los más comunes)
Antes de juzgar al que no ha sabido integrar algo místico que vivió, deberíamos preguntarnos qué entorno le rodea y si ha encontrado una acogida humana y empática en alguna parte para compartir eso que experimentó. Como sucede con la tan manida resiliencia, lo de "integrar" no es una virtud que se pueda cultivar a solas sin más. Depende en parte de cómo nos tratamos mutuamente. De cómo nos acogemos. De si somos capaces de no juzgar al otro. De si sabemos, en definitiva, escuchar y acompañar.
Así que agradezco a todos y todas los que me leéis en el facebook mis peroratas, porque he compartido muchas vivencias "raras", y sin duda me habéis ayudado en el transcurso del proceso integrador de las mismas (que aún sigue) Ya no me parece absurdo no haber logrado integrar todavía algunas cosas vividas hace años... ya sé que es normal tardar mucho tiempo. Pero también sé que quien comparte y recibe buen feedback, avanza, y en ese sentido, os doy las gracias. Tengo esperanzas conmigo misma, ja ja. También entenderé mejor, tras haber leido este libro, a los que vengan a contarme sus vivencias.
Por último, creo que esto es algo positivo que han traido las redes sociales a muchas personas sumergidas en temas frikis. ¿Qué hubiera sido de mí y de tantos de mis amigos, sin poder compartir temas de minorías, como son los sueños o el chamanismo? ¿Dónde hubiéramos podido encontrar a otras personas afines? Nuestro destino hace siglos hubiera sido, seguramente, la soledad... Morir como esa persona que llevaba 50 años callando su ecm´, su visión del más allá, por vivir en un contexto social adverso a ello.
Cuánta conciencia desperdiciada. Cuánto dolor humano inútil. Cuánta soledad innecesaria. Qué diferencia con la tribu sentada en círculo, donde cada quien cuenta lo que vivió, y se escuchan las historias más increíbles alrededor del fuego. Y estamos hechos para esto último, sin duda... No fuimos creados para tanta soledad interior.
Quería poner una imagen arriba del todo que representara "narración acogida por un grupito guay" pero no tengo ninguna. Cuelgo una pintura antigua de Nicolai Kasatskin que me sugiere confidencias a pesar de un "entorno frío".
Llega a decir que la experiencia en si misma, por "positiva" que fuera en su contenido, así como sus posibles beneficios en los pacientes, solo se integra cuando éstos lo verbalizan y encuentran un medio "favorable" a su confesión o acto de contar lo que sintieron. Las personas que se lo guardan para si mismas, ya sea porque están en un entorno adverso a esta clase de "historias" (pues son juzgadas como chifladuras o alucinaciones y fantasías) o porque no se atreven ni a intentar ponerle voz a eso (algunas declararon grandes dificultades para ponerle palabras a su vivencia) pueden llegar a no integrar la vivencia y a experimentar incluso efectos adversos debidos a la ruptura de esquemas vivida en soledad, la sensación de que ya no encajan con el resto, etc.
Es decir, a pesar de lo sobrevaloradas que están estas vivencias hoy en dia, al menos en ciertos círculos (como si fueran un pasaporte inmediato a la iluminación personal o algo similar) lo que Pin Van Lommel sugiere en su libro, es que existen efectos adversos (depresión, aislamiento, sensación de no entender, etc) que pueden suceder, mezclados con los otros posibles efectos beneficiosos (la pérdida de miedo a la muerte es uno de los más comunes)
Con todo, establece con bastante
firmeza que la integración de la experiencia, así como el hecho de
empezar a vivir sus BENEFICIOS, depende de 3 factores:
- Tiempo (el parámetro es de un promedio de unos siete años)
- Poder compartir con otras personas lo que se ha vivido, verbalizándolo.
- Recibir un feedback positivo tras este acto de compartir la vivencia.
En las estadísticas que maneja este señor, el beneficio de estas vivencias, plasmado en efectos positivos en la vida interna de esas personas (más paz con la vida, relativizar preocupaciones que antes angustiaban, valorar más las cosas esenciales, elegir dedicar el tiempo a lo que uno realmente valora, elegir coherencia, perder miedos, etc) aumentaba conforme pasaban los años desde que fue experimentada, pero solo si se pudo integrar y compartir de alguna manera con alguien. (En el otro extremo, llega a contar que conoció a una persona que llevaba 50 años guardando ese secreto para si misma, como si fuera una losa)
En otras palabras, y extrapolando el asunto a otras vivencias interiores (aunque no sean ecm´) las conclusiones que se desprenden son que no importa tanto la experiencia que hayas tenido y lo poderosa o revolucionaria que pudo sentirse y ser en el momento, como la integración de la misma (y eso no es ninguna novedad, yo ya lo sabía). Pero es que resulta que la integración depende en gran medida de poder compartirlo con alguien o con más personas, y además de su respuesta. Si no hay respuesta (si no un silencio embarazoso, o que te hagan el vacío), o si la respuesta es negativa, mal asunto.
Es decir, se te puede aparecer "san dios", pero si a raiz de ello te quedas aislado de tu entorno por miedo, o por no encontrar con quién hablar de ello; o si te atreves a hacerlo pero no te responden nada, o te marginan como a un loco, o te juzgan como si fueras algo malo (te acusan de soberbia o de blasfemia) tu vida no ha mejorado precisamente com la ecm, al revés, pues va a ser difícil integrarlo en paz.
- Recibir un feedback positivo tras este acto de compartir la vivencia.
En las estadísticas que maneja este señor, el beneficio de estas vivencias, plasmado en efectos positivos en la vida interna de esas personas (más paz con la vida, relativizar preocupaciones que antes angustiaban, valorar más las cosas esenciales, elegir dedicar el tiempo a lo que uno realmente valora, elegir coherencia, perder miedos, etc) aumentaba conforme pasaban los años desde que fue experimentada, pero solo si se pudo integrar y compartir de alguna manera con alguien. (En el otro extremo, llega a contar que conoció a una persona que llevaba 50 años guardando ese secreto para si misma, como si fuera una losa)
En otras palabras, y extrapolando el asunto a otras vivencias interiores (aunque no sean ecm´) las conclusiones que se desprenden son que no importa tanto la experiencia que hayas tenido y lo poderosa o revolucionaria que pudo sentirse y ser en el momento, como la integración de la misma (y eso no es ninguna novedad, yo ya lo sabía). Pero es que resulta que la integración depende en gran medida de poder compartirlo con alguien o con más personas, y además de su respuesta. Si no hay respuesta (si no un silencio embarazoso, o que te hagan el vacío), o si la respuesta es negativa, mal asunto.
Es decir, se te puede aparecer "san dios", pero si a raiz de ello te quedas aislado de tu entorno por miedo, o por no encontrar con quién hablar de ello; o si te atreves a hacerlo pero no te responden nada, o te marginan como a un loco, o te juzgan como si fueras algo malo (te acusan de soberbia o de blasfemia) tu vida no ha mejorado precisamente com la ecm, al revés, pues va a ser difícil integrarlo en paz.
Y esto es verdad al margen de que la visión sea verdad literal o
símbolo, de buena tinta o una siniestra fantasía por un mal viaje, pues
este proceso de discernimiento (asociado a la integración consciente) es
precisamente perturbado por las fuerzas adversas desplegadas por
reacciones hostiles, que impiden el sosiego y la verbalización con calma
de los pensamientos y las emociones implicadas en la visión.
¿Adónde quiero ir a parar? Por supuesto, barro para casa, que es lo que se me da mejor, llevar las cosas al terreno de lo que puedo utilizar en mi vida y la vida de las personas que conozco (es que soy muy práctica) Y lo que quiero decir es que esto me "explica" la "insistencia" que siempre he experimentado (por parte de mis guías) para que comparta todo cuanto experimento. Siempre me han dicho que ha de ser compartido, no solo porque escribirlo de manera ordenada me ayuda, sino también para sentar un precedente para los demás, visibilizando temas y sentires muy poco visibilizados "en la calle", en el lenguaje y conversaciones de la gente de a pie.
Y comprendo mucho mejor, ahora, que mis guías hayan insistido porque, fíjate, debían saber que la integración que yo viviera de esas experiencias con la "energía" y con "ellos", dependería en parte de ser capaz de compartirlo con alguien y ponerle palabras. También deben saber que muchísima gente siente cosas similares o vive otras parecidas pero lo guardan casi en secreto, por miedo o vergüenza, no se ven reflejadas en ninguna parte, no encuentran relatos que muestren algo similar a lo que sienten, y por lo tanto se sienten más bichos raros de lo que son. Pero eso es algo que se podría cambiar si estas cuestiones se visibilizaran más y "mejor".
Contar tu propia historia con ciertos detalles, no es solo una cuestión personal cuando se trata de dar voz a temas tabú o reprimidos por el colectivo. Cuanta más gente se anima a dar expresión a ciertas vivencias que, hasta el momento, han callado por miedo, pudor o vergüenza, más nos ayudaremos mutuamente a reflexionar sobre las mismas, ventilar emociones encerradas y permitir la futura integración (incluso colectiva) del asunto, ya con el discernimiento hecho y los procesos completados.
Hay ciertos sectores puristas donde se juzgan muy mal las narraciones en primera persona de toda vivencia visionaria, mística, espiritual... salvo que se trate de la narración de personas bien MUERTAS Y ENTERRADAS, cuanto más siglos atrás, mejor. Se tolera que el célebre fulanito o menganita escribiera libros visionarios en la Edad Media, o hace 50 años (si ya han muerto) pero no te atrevas tú, mujer viva, a explicar tus visiones ahora. Que ni estás muerta, ni eres "nadie", ni eres lo suficientemente vieja, ni han realizado aún su veredicto sobre tu caso las autoridades de las viejas religiones o tradiciones al uso.
Vivencias muy similares pueden ser leidas en libros antiguos y aceptadas como "referentes" mientras otras son desechadas, juzgándolas como las ganas de llamar la atención de alguien con mucho ego espiritual. La única diferencia la marca la cantidad de años que lleva muerto alguien (si está vivo, ya ni hablamos, es rarísimo que se acepte su narrativa, aunque existen excepciones) Y en el caso de estar muerto, el quid radica en si su narración se puede englobar en una tradición religiosa formal, o es demasiado fuera de la norma como para saberla etiquetar.
En el otro extremo, hay círculos de credulidad total y sin ningún criterio, donde cualquiera puede ir con su arrebato del último minuto, contar cualquier cosa que haya sentido, y ser aplaudido sin más, y hasta crear secta. Espacios donde la precipitación es malsana, y donde se confunde amar al prójimo con creerse al pie de la letra cualquier cosa que diga, o aplaudir sus ideas aunque nadie las entienda. Son ambientes sin fundamento, sin criterio, sin equilibrio tampoco.
Sinceramente, y tras lo que leo en el libro de Pin Van Lommel, creo que ambos extremos son insanos y reflejan de manera sintomática la mucha falta que hace liberar estas expresiones en nuestra cultura, y vivir, no solo como individuos sino como colectivo, un proceso de reflexión e integración de esa faceta del ser humano (la faceta que "a veces tiene experiencias espirituales medio inconfesables") Sin hacer eso, no podremos procesar, ni madurar las cosas como sociedad.
¿Adónde quiero ir a parar? Por supuesto, barro para casa, que es lo que se me da mejor, llevar las cosas al terreno de lo que puedo utilizar en mi vida y la vida de las personas que conozco (es que soy muy práctica) Y lo que quiero decir es que esto me "explica" la "insistencia" que siempre he experimentado (por parte de mis guías) para que comparta todo cuanto experimento. Siempre me han dicho que ha de ser compartido, no solo porque escribirlo de manera ordenada me ayuda, sino también para sentar un precedente para los demás, visibilizando temas y sentires muy poco visibilizados "en la calle", en el lenguaje y conversaciones de la gente de a pie.
Y comprendo mucho mejor, ahora, que mis guías hayan insistido porque, fíjate, debían saber que la integración que yo viviera de esas experiencias con la "energía" y con "ellos", dependería en parte de ser capaz de compartirlo con alguien y ponerle palabras. También deben saber que muchísima gente siente cosas similares o vive otras parecidas pero lo guardan casi en secreto, por miedo o vergüenza, no se ven reflejadas en ninguna parte, no encuentran relatos que muestren algo similar a lo que sienten, y por lo tanto se sienten más bichos raros de lo que son. Pero eso es algo que se podría cambiar si estas cuestiones se visibilizaran más y "mejor".
Contar tu propia historia con ciertos detalles, no es solo una cuestión personal cuando se trata de dar voz a temas tabú o reprimidos por el colectivo. Cuanta más gente se anima a dar expresión a ciertas vivencias que, hasta el momento, han callado por miedo, pudor o vergüenza, más nos ayudaremos mutuamente a reflexionar sobre las mismas, ventilar emociones encerradas y permitir la futura integración (incluso colectiva) del asunto, ya con el discernimiento hecho y los procesos completados.
Hay ciertos sectores puristas donde se juzgan muy mal las narraciones en primera persona de toda vivencia visionaria, mística, espiritual... salvo que se trate de la narración de personas bien MUERTAS Y ENTERRADAS, cuanto más siglos atrás, mejor. Se tolera que el célebre fulanito o menganita escribiera libros visionarios en la Edad Media, o hace 50 años (si ya han muerto) pero no te atrevas tú, mujer viva, a explicar tus visiones ahora. Que ni estás muerta, ni eres "nadie", ni eres lo suficientemente vieja, ni han realizado aún su veredicto sobre tu caso las autoridades de las viejas religiones o tradiciones al uso.
Vivencias muy similares pueden ser leidas en libros antiguos y aceptadas como "referentes" mientras otras son desechadas, juzgándolas como las ganas de llamar la atención de alguien con mucho ego espiritual. La única diferencia la marca la cantidad de años que lleva muerto alguien (si está vivo, ya ni hablamos, es rarísimo que se acepte su narrativa, aunque existen excepciones) Y en el caso de estar muerto, el quid radica en si su narración se puede englobar en una tradición religiosa formal, o es demasiado fuera de la norma como para saberla etiquetar.
En el otro extremo, hay círculos de credulidad total y sin ningún criterio, donde cualquiera puede ir con su arrebato del último minuto, contar cualquier cosa que haya sentido, y ser aplaudido sin más, y hasta crear secta. Espacios donde la precipitación es malsana, y donde se confunde amar al prójimo con creerse al pie de la letra cualquier cosa que diga, o aplaudir sus ideas aunque nadie las entienda. Son ambientes sin fundamento, sin criterio, sin equilibrio tampoco.
Sinceramente, y tras lo que leo en el libro de Pin Van Lommel, creo que ambos extremos son insanos y reflejan de manera sintomática la mucha falta que hace liberar estas expresiones en nuestra cultura, y vivir, no solo como individuos sino como colectivo, un proceso de reflexión e integración de esa faceta del ser humano (la faceta que "a veces tiene experiencias espirituales medio inconfesables") Sin hacer eso, no podremos procesar, ni madurar las cosas como sociedad.
Antes de juzgar al que no ha sabido integrar algo místico que vivió, deberíamos preguntarnos qué entorno le rodea y si ha encontrado una acogida humana y empática en alguna parte para compartir eso que experimentó. Como sucede con la tan manida resiliencia, lo de "integrar" no es una virtud que se pueda cultivar a solas sin más. Depende en parte de cómo nos tratamos mutuamente. De cómo nos acogemos. De si somos capaces de no juzgar al otro. De si sabemos, en definitiva, escuchar y acompañar.
Así que agradezco a todos y todas los que me leéis en el facebook mis peroratas, porque he compartido muchas vivencias "raras", y sin duda me habéis ayudado en el transcurso del proceso integrador de las mismas (que aún sigue) Ya no me parece absurdo no haber logrado integrar todavía algunas cosas vividas hace años... ya sé que es normal tardar mucho tiempo. Pero también sé que quien comparte y recibe buen feedback, avanza, y en ese sentido, os doy las gracias. Tengo esperanzas conmigo misma, ja ja. También entenderé mejor, tras haber leido este libro, a los que vengan a contarme sus vivencias.
Por último, creo que esto es algo positivo que han traido las redes sociales a muchas personas sumergidas en temas frikis. ¿Qué hubiera sido de mí y de tantos de mis amigos, sin poder compartir temas de minorías, como son los sueños o el chamanismo? ¿Dónde hubiéramos podido encontrar a otras personas afines? Nuestro destino hace siglos hubiera sido, seguramente, la soledad... Morir como esa persona que llevaba 50 años callando su ecm´, su visión del más allá, por vivir en un contexto social adverso a ello.
Cuánta conciencia desperdiciada. Cuánto dolor humano inútil. Cuánta soledad innecesaria. Qué diferencia con la tribu sentada en círculo, donde cada quien cuenta lo que vivió, y se escuchan las historias más increíbles alrededor del fuego. Y estamos hechos para esto último, sin duda... No fuimos creados para tanta soledad interior.
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Quería poner una imagen arriba del todo que representara "narración acogida por un grupito guay" pero no tengo ninguna. Cuelgo una pintura antigua de Nicolai Kasatskin que me sugiere confidencias a pesar de un "entorno frío".
En contraste, abajo, una pintura de Nick Alm, que la veo muy de ahora, y que ilustra la clase de sensación de hastío, soledad y desengaño que puede surgir si se intenta compartir algo en un entorno no propicio... Y lo que es peor, que la gente no se atreva a confiar sus intimidades sin depender de alcohol o drogas.
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lunes, 15 de agosto de 2016
La "oración" genuina de cada niño o niña.
Recuerdos que vuelven a mí.
Cuando era niña, era creyente, pero a mi manera. Y no me gustaban nada las oraciones que me enseñaban, que me generaban una especie de "pesadez" interna, a veces miedo, y a veces agobio.
Mi momento era la noche. Cuando mi hermanas dormían, bajaba de mi cama al suelo sin hacer ruido y me ponía a rezar a "mi" manera. Empezaba a decir aquello de "Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos están el Cielo y la Tierra de su gloria, Hossanah en el Cielo...."
Y me quedaba ahí, fascinada, repitiéndolo una y otra vez...despacio...y otra vez... Aquel "Santo, Santo, Santo", y las palabras "Universo...Cielo...Tierra
En fin, sentía algo muy especial por dentro con todo eso, aunque no sabía expresarlo de otra manera salvo repitiendo aquella exclamación de asombro y alabanza. Y hoy comprendo que ésa era mi oración verdadera. Nadie me la enseñó, ninguna persona me dijo "Tienes que rezar esto". En el catolicismo eso ni siquiera se considera una oración, sólo es un salmo de la Biblia. Existe ese concepto de que rezar es "pedir" y claro, si sólo hablas de la sacralidad de algo y no estás pidiendo nada, no parece que lo que dices sea una oración. El caso es que yo simplemente lo oí un día, y me gustó tanto que memoricé aquello y me lo "quedé" para mi uso particular.
Muchísimos años después, ya en mi época de agnóstica y casi atea (ni rezaba, ni "creía", ni me interesaba ese tema) un día realicé un ejercicio de relajación profunda, y me llevé una sorpresa monumental porque al alcanzar la profundidad del silencio y la quietud, de repente "algo" (que no reconocí casi ni como propio, de entrada) se puso a exclamar dentro de mi: "Santo, Santo, Santo..." etcétera. Y todo el recuerdo de aquel "secreto" de mi infancia regresó a mí...
Recordar todo esto hace que reconecte con una parte de mí muy pequeñita y al mismo tiempo muy esencial. Es la parte más potente de mi ser, como un átomo de fuego alrededor del cual se construyó luego todo el cuerpo, y toda la personalidad, con sus historias, sus análisis, sus estructuras, y su inevitable blablablá mental. Pero hoy pienso que detrás de mi blablablá, incluso detrás de tantos libros y cosas como he escrito, tal vez sólo esté ese "Santo, Santo, Santo...Universo...Cielo..
Escribo esta entrada en memoria de esa niña que bajaba de la cama a escondidas para quedarse medio en trance repitiendo "Santo, Santo, Santo"... pero también en honor de la parte esencial de todos los niños que hoy crecen, y cuyo núcleo o esencia sagrada realmente no conocemos. ¿Qué oración, entendida como "expresión espiritual genuina" surgirá del interior cada nuevo niño o niña?
¿Y cuál es la oración "verdadera" de tantos niños que viven aún escondidos en el cuerpo de los adultos...? ¿Qué susurros ardientes surgen de nuestro interior, independientemente de lo que nos inculcaron? Es importante conocer nuestra "expresión espiritual verdadera" u "oración genuina", porque es la que nos hace arder el corazón, y todo el ser. Es la "oración" que nuestro cuerpo y nuestra esencia profunda repite día y noche, aunque el resto de nuestro ser (especialmente nuestro pequeño "yo" no se dé cuenta de eso y viva en una ilusión distinta.
Y, como dirían los ángeles, "Arder es servir"... Si ardes, estás vivo de veras. Si ardes, la Vida es aún posible. ¿Conoces lo que te hace arder? La niña o el niño que fuiste seguro que sí...
(Rescatado del muro de facebook. 2 de diciembre 2014)
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miércoles, 3 de agosto de 2016
Compartir sueños y visiones, algo polémico en nuestro mundo.
Hay cosas que no sé ni cómo contar. El camino chamánico es indescriptible, poco traducible a la cultura mayoritaria de la sociedad en que vivimos. No nos han educado para hablar de la realidad del espíritu, ni para entender el "lenguaje del alma" visionario y sensitivo...
Y sin embargo quiero intentarlo, porque creo que una de las razones de que estemos como estamos es la pérdida de la costumbre de hablar, en el entorno próximo (de amigos/tribu/familia o clan) de los sueños, las visiones internas, las sensaciones, lo "intangible"...
En todas las tribus que conservaron la certeza de que el mundo natural
es sagrado, y coexistieron con la naturaleza amándola, y sin acabar con
ella, existía la costumbre de hablar acerca de lo que va más allá de la
mente racional. No era un tabú, como entre nosotros. No estaba mal visto
decir "He soñado que..." ni decir "He sentido en el bosque que una flor
me hablaba", y cosas así.
En mi mundo, está mal visto por doble partida. El sector cientifista de la sociedad toma estas cosas como reflejos del un "pensamiento mágico" que convendría erradicar como mala hierba, porque impulsa a la gente a lo irracional. (Sin tener en cuenta que, aunque mucha gente haya, efectivamente, caído en aberraciones por sentir "la magia", no es así en muchísimos casos; y además también muchos científicos han caído en otras aberraciones peores, como cuando se creó la bomba nuclear o con el exterminio eugenésico en época nazi)
Pero incluso en el sector de gente que sigue el camino llamado "espiritual", a menudo está mal visto compartir determinadas experiencias internas. En parte porque se considera que lo íntimo debe siempre ser secreto (lo cual solo es cierto a veces) y en parte porque se piensa que compartir experiencias místicas fuertes, vivencias chamánicas reveladoras, puede ser un síntoma de engreimiento, de buscar admiración o seguidores, de querer parecer importante.
En mi mundo, está mal visto por doble partida. El sector cientifista de la sociedad toma estas cosas como reflejos del un "pensamiento mágico" que convendría erradicar como mala hierba, porque impulsa a la gente a lo irracional. (Sin tener en cuenta que, aunque mucha gente haya, efectivamente, caído en aberraciones por sentir "la magia", no es así en muchísimos casos; y además también muchos científicos han caído en otras aberraciones peores, como cuando se creó la bomba nuclear o con el exterminio eugenésico en época nazi)
Pero incluso en el sector de gente que sigue el camino llamado "espiritual", a menudo está mal visto compartir determinadas experiencias internas. En parte porque se considera que lo íntimo debe siempre ser secreto (lo cual solo es cierto a veces) y en parte porque se piensa que compartir experiencias místicas fuertes, vivencias chamánicas reveladoras, puede ser un síntoma de engreimiento, de buscar admiración o seguidores, de querer parecer importante.
Se repite hasta la saciedad que "Quien sabe, no lo anda diciendo". Pero esta afirmación es inexacta y peligrosa. Pues es
cierto que existe el fenómeno de la soberbia, del deseo de acaparar
aclamaciones sólo para servir al "yo", pero la Tierra diría: hijos míos de mi vida, si no
compartís lo que sabéis, ¿de qué sirve el conocimiento y visiones que
se os dan?
Cristianos, ya lo dijo Jesucristo (por ponerme épica, lo menciono): La lámpara se enciende para que otros vean la luz. No para esconderla en una casa cerrada y que nadie tenga acceso a ella. Brillar no es malo, y mostrarlo, ¡menos aún! Eso es SERVICIO, ni más ni menos, y lo digo por los que temen que brillar sea "cosechar" halagos.
Cristianos, ya lo dijo Jesucristo (por ponerme épica, lo menciono): La lámpara se enciende para que otros vean la luz. No para esconderla en una casa cerrada y que nadie tenga acceso a ella. Brillar no es malo, y mostrarlo, ¡menos aún! Eso es SERVICIO, ni más ni menos, y lo digo por los que temen que brillar sea "cosechar" halagos.
En fin, que lo que no
sé es cómo, si se piensa esto de los que brillan, no se da la espalda
al Sol. ¡Habráse visto ser más arrogante y vanidoso, todo el p. día
brillando! Qué poca humildad. Debería estar escondido bajo las piedras,
para que NADIE notara su luz y no pudieran elogiarlo, amarlo y
agradecerle nada. Que eso del amor, el agradecimiento, y la búsqueda de
la luz que OTRO ser irradia es muy malo, y todos lo sabemos. Eso es "seguir a
gurús" y no seguir "la propia luz". Asco de Sol, ¿quién se ha creído
que es, qué pretende? Impertinente, egocéntrico, venga a brillar! Y mira, la naturaleza, ¡qué BORREGA es, haciéndole
caso al Sol y absorbiendo esa luz! ¿Es que las plantas y animales no tienen
criterio personal...? ¡Debieran atacarlo o darle la espalda, para darle una lección de humildad!
¿Os estoy removiendo cosas en la cabeza? Me alegro, porque siento en mí a la Vieja Chamana que anda harta de tantas cosas, entre otras de todo este puritanismo del "No contar, no mostrar, no compartir nada, salvo en casa cerrada y con siete llaves, y sólo a los que demuestren (dando casi su vida por mí) que MERECEN que les comparta algo de mi interior". Acabáramos, para vivir así no se necesita arder, ni brillar. Podemos seguir todos como fantasmas escondidos en los rincones, porque total...
En muchas tribus de cultura chamánica se compartían las vivencias chamánicas o espirituales que la inmensa mayoría de los miembros tribales tenían, inclusive los niños. Porque es natural soñar, percibir cosas más allá de ciertos sentidos, intuir, sentir... Sólo cuando esto se convierte en tabú desde la infancia, se convierte a su vez en realidad sombría y, ocasionalmente, enfermiza o desequilibrada. La luz no se hizo para estar escondida, ni el fuego para que lo encierren en una caja hermética. Hay que dejarle salidas o si no, se apaga, y te daña por dentro.
El único modo de cambiar nuestra cultura en este sentido es empezando a compartir otra vez lo que sentimos, intuimos, percibimos y soñamos. La única manera de que un niño aprenda que los sueños contienen destellos de vida e información que, posiblemente, en ocasiones sea útil, es hablando nosotros sobre nuestros sueños como algo natural. Y así con todo.
¿Os estoy removiendo cosas en la cabeza? Me alegro, porque siento en mí a la Vieja Chamana que anda harta de tantas cosas, entre otras de todo este puritanismo del "No contar, no mostrar, no compartir nada, salvo en casa cerrada y con siete llaves, y sólo a los que demuestren (dando casi su vida por mí) que MERECEN que les comparta algo de mi interior". Acabáramos, para vivir así no se necesita arder, ni brillar. Podemos seguir todos como fantasmas escondidos en los rincones, porque total...
En muchas tribus de cultura chamánica se compartían las vivencias chamánicas o espirituales que la inmensa mayoría de los miembros tribales tenían, inclusive los niños. Porque es natural soñar, percibir cosas más allá de ciertos sentidos, intuir, sentir... Sólo cuando esto se convierte en tabú desde la infancia, se convierte a su vez en realidad sombría y, ocasionalmente, enfermiza o desequilibrada. La luz no se hizo para estar escondida, ni el fuego para que lo encierren en una caja hermética. Hay que dejarle salidas o si no, se apaga, y te daña por dentro.
El único modo de cambiar nuestra cultura en este sentido es empezando a compartir otra vez lo que sentimos, intuimos, percibimos y soñamos. La única manera de que un niño aprenda que los sueños contienen destellos de vida e información que, posiblemente, en ocasiones sea útil, es hablando nosotros sobre nuestros sueños como algo natural. Y así con todo.
Por supuesto que debe haber una prudencia, sobretodo de cara a la
gente que no comparte nuestra visión de la vida. A los cientifistas les
gusta atacar a los "mágicos", tanto como a la Inquisición le gustaba
perseguir herejes. Es una pena, pero efectivamente es mejor no mostrarse ante
determinadas mentes que se sienten en el deber de "luchar" contra un
hemisferio cerebral cuyo funcionamiento no entienden. Porque si no, es
muy cansado y desgastante estarse defendiendo o protegiendo de sus ataques, tan estériles como innecesarios.
Por lo demás, compartir la información que nos llega, sea por el tipo de sentidos que sean, nos podría sanar como sociedad, o como colectivos dentro de esta sociedad. Un día Miguel me explicó que los seres humanos, en cierto nivel de nuestro ser, estábamos diseñados como "neuronas". Una neurona sana está emitiendo o compartiendo con otras, constantemente, la información que le llega. No la atesora, no la esconde. Por supuesto, no la comunica a todas las neuronas a la vez, sino en orden: lo hace a través de las redes, transmitiendo su información a las neuronas que tiene pegaditas al lado, y ellas a su vez retransmiten a otras, etc.
¿Cuál es el problema de la humanidad mayoritaria en mi mundo, entonces? Pues desde un punto de vista "Migueliano", tiene que ver con que este "sistema nervioso" o "de comunicación" está enfermo. Las neuronas no comunican apenas nada. Muchas reciben información, pero no saben qué hacer con ella. Muchas no comunican nada, viven encapsuladas, aisladas, con miedo a estar vivas, es decir a "funcionar" y transmitir.
Otras, retransmiten pero forzando
la interpretación, con lo cual manipulan e impiden que sea el sistema
nervioso quien haga el circuito al completo y elabore, al final, sus
conclusiones. Son neuronitas ensoberbecidas, que creen que ellas solas
bastan, y que el cuerpo de la humanidad debe escucharlas nada más que a
ellas, cuando en realidad sólo son una parte.
Es normal que sea difícil entender "del todo" lo que nos llega como neuronas, porque somos una partecita del Todo, nada más. La comprensión global de algo cuesta un tiempo: el necesario para que la información y los impulsos se difundan, se conecten con otras informaciones e ideas, y se produzca progresivamente un "pensamiento" colectivo que será más o menos acertado en base a la cantidad de neuronas que "sirvan" y "compartan". Cuantas más partes del Todo se activen y actúen como neuronas saludables, más acertado será el pensamiento colectivo final. Pero claro, si en el cuerpo de la humanidad solo funciona la tercera parte de su sistema nervioso...o ni eso...pues el diagnóstico será malo.
Es normal que sea difícil entender "del todo" lo que nos llega como neuronas, porque somos una partecita del Todo, nada más. La comprensión global de algo cuesta un tiempo: el necesario para que la información y los impulsos se difundan, se conecten con otras informaciones e ideas, y se produzca progresivamente un "pensamiento" colectivo que será más o menos acertado en base a la cantidad de neuronas que "sirvan" y "compartan". Cuantas más partes del Todo se activen y actúen como neuronas saludables, más acertado será el pensamiento colectivo final. Pero claro, si en el cuerpo de la humanidad solo funciona la tercera parte de su sistema nervioso...o ni eso...pues el diagnóstico será malo.
Los chamanes somos como neuronas especializadas, o como centros nerviosos un poco más grandes, con más redes conectadas y en activo. Nunca somos la totalidad del sistema nervioso, pero sí que abarcamos un poco más. Por eso nuestra responsabilidad retransmisora es más grande, y por eso es un contrasentido andar este camino y encerrarse más. Lo que hay que hacer es lo contrario: "funcionar" de una puñetera vez. Entregarse a "servir" sin tanto miedo. Con prudencia, con equilibrio, con discernimiento, sí, pero sin tanto rollo del "Ay, ay, ay, igual estoy cayendo en el servicio a mi ego".
Al "malo" le encanta la incomunicación. El aislamiento entre partes causa el deterioro enfermizo del cuerpo colectivo de la humanidad. Las células que se encriptan y aíslan generan enfermedad, tumores, necrosis. La humanidad sufre porque le falta, literalmente, información. Información correcta, además. Y no de un solo tipo (no sólo científica, no sólo emocional, no sólo psicológica, sino también "la otra", la que para la mayoría es "sombra" porque nos educaron en el tabú de lo que se "sentía" y no obedecía a nuestros sistemas de creencias)
Sí, puede parecer un caos cuando se activan muchas retransmisiones desde muchos puntos, de acuerdo, produciendo una sobreinformación no siempre agradable, ni limpia, ni útil. Pero es como abrir una presa que está contenida desde hace milenios, saliendo toda el agua a presión, revuelta y sucia. O sea, es lo normal, pero también es el único camino para que "el agua/información" fluya, las cosas se decanten, los cauces se recuperen, y para que se despierte el cuerpo colectivo "sintiente" de la humanidad. De manera que, un día (no todavía) se complete TODO el circuito, y se llegue a alguna conclusión correcta.
Los chamanes trabajamos "para" el Cuerpo Colectivo de la Humanidad. Nuestro deber es retransmitir lo que nos llega. A mí me tuvieron que inisistir y convencer por largo tiempo, para que empezara a escribir, porque me daba miedo hacerlo (pues sabía que me iba a complicar mucho la vida, y que sería muy mal juzgada si contaba ciertas cosas) Pero no tenemos escapatoria: compartir información forma parte de la "misión y sentido" de ser chamán. Eso sí: hay que aprender mucho y, de entrada, metemos la pata una y otra vez. Hay que llegar a compartir en orden, con criterio y respeto, pero el caso es que hay que hacerlo.
Finalmente, hay que decir que, estrictamente hablando, aunque no todos sean especialistas en esto, todo el mundo posee estas capacidades en cierto grado, y es "neurona" en una parte de su ser. Con lo cual compartir también sana a quienes no son "chamanes", y nos sana a todos. No hay que interpretar el hecho de que algunas personas trabajen en "nodos de la red" donde se movilizan cantidades mayores de información, pensando que sólo ellos deben percibir, sentir y decir "lo que hay".
Es más: los
propios chamanes necesitan el feedback, la comunicación de todas las
neuronitas que están a su alrededor, para poder comprender mejor lo que sucede, contrastar y seguir aprendiendo y ampliando consciencia.
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domingo, 15 de mayo de 2016
Las Espirales de La Madre
(Respuesta a una oración sobre cómo ayudar al cambio)
Esto sucedió en el bosque hace unos cuantos días. Voy a escribirlo para darlo a los demás y de paso, para que no se me olvide. Que luego todo lo que percibo en esos estados de medio trance, se me olvida, como si hubiera sido un sueño. Salvo que lo escriba.
Estuve llorando, sentada sobre la pinaza, preguntando cómo ayudar al cambio de algunas cuestiones colectivas, preguntándome si es que tengo algún poder o capacidad "real" (no imaginada o ilusoria) de afectar a la realidad para mejorarla, o rectificarla allá donde deriva en crueldad, sufrimiento, dominación mutua, depredación sin más...
Y entonces sentí en mi corazón el eco de la voz de La Madre, y me mostraba magníficas espirales de energía desplegándose por el cosmos, en modo redes de fractales... Y me mostraba luego la estructura de energía de los poderes que causan lo que me acongoja, y eran estructuras geométricas muy rígidas, cuadradas o triangulares, basadas en jerarquías piramidales que nunca se deshacían, sólo cambiaban los individuos insertos en ellas.
Estas estructuras artificiales estaban hechas entre
varias mentes, y eran sostenidas gracias a la inculcación de doctrinas sobre obediencia que prohíben a la gente conectarse con su
interior, sentir lo que de verdad sienten, y decir lo que de verdad
experimentan.
Cuando se te obliga a obedecer, cuando te convencen de que no
tienes derecho a discrepar, ni a dudar, entonces la estructura
artificial se conserva, porque los individuos la obedecen y se amoldan a
ella. Terminan encajando en la estructura pre-hecha, que los absorbe y coloca en alguno de
sus niveles: arriba (cúspide del poder), en el medio, o abajo, en la base.
Las espirales de La Madre, en cambio, palpitaban como energía viva que eran. Se desplegaban como las hojas de los helechos, las conchas del caracol, el embrión de un ser vivo dentro del vientre materno, las nebulosas y galaxias del cosmos, las olas del mar, las marcas del viento en las dunas del desierto...
"¿Ves, mi niña? Esta es la realidad real. Esta es la manera de actuar del verdadero poder. Y tú tienes TODO el poder de vivir esta realidad. De formar parte de Mis espirales. Tú puedes, de hecho, iniciar una espiral viva de "vida en movimiento", y generar una corriente al modo real. A Mi modo. Una corriente en espiral que vaya creciendo, transformándose, desplegando una influencia viviente en el mundo, a Mi manera".
Y yo le pregunté:
- Pero ¿cómo puedo hacer algo así?
Las espirales de La Madre, en cambio, palpitaban como energía viva que eran. Se desplegaban como las hojas de los helechos, las conchas del caracol, el embrión de un ser vivo dentro del vientre materno, las nebulosas y galaxias del cosmos, las olas del mar, las marcas del viento en las dunas del desierto...
"¿Ves, mi niña? Esta es la realidad real. Esta es la manera de actuar del verdadero poder. Y tú tienes TODO el poder de vivir esta realidad. De formar parte de Mis espirales. Tú puedes, de hecho, iniciar una espiral viva de "vida en movimiento", y generar una corriente al modo real. A Mi modo. Una corriente en espiral que vaya creciendo, transformándose, desplegando una influencia viviente en el mundo, a Mi manera".
Y yo le pregunté:
- Pero ¿cómo puedo hacer algo así?
- La manera de iniciar o empezar a formar parte de una de mis
espirales, se resume en dos requisitos: vida interior y vida exterior.
"Todo se inicia en el movimiento que un ser humano hace hacia adentro.
Profundizando en su vida interior. Allí, en lo profundo, puede
conectarse conmigo, y con las corrientes de la Verdadera Vida. Y
entonces esta persona es como si destapara un pozo o fuente interna de
la que mana energía, agua, riqueza, que por su propia naturaleza no
quiere (ni puede) permanecer quieta y estancada en ese adentro, sino
salir, derramarse al mundo.
"De manera que entonces se genera una espiral
que va de adentro hacia afuera, y esos dos movimientos constantes en el
ser humano (hacia adentro, o vida interior; y hacia afuera, o vida
exterior) son los que fundamentan la vitalidad de las espirales de vida
en alguien".
Me quedé impactada, porque entendí algo. La perspectiva que me llegaba tenía claridad, tenía sentido incluso desde la metáfora, aplicada a las leyes físicas.
- Entiendo. Así que el primer movimiento en espiral es hacia adentro.
- Exacto. Vida interior, primer movimiento, que permite conectar con la fuente interna. Y desde la fuente, el segundo movimiento sólo es PERMITIR (sin reprimir, pero tampoco sin forzar) que lo de adentro salga hacia afuera, tal y como desea hacer. Una persona que encuentra la fuente interna, pero no la deja salir, tampoco termina de formar parte de las espirales de vida que transforman la realidad constantemente, o la recrean. Porque no permite que la vida encontrada adentro, fluya hacia afuera.
- Entonces, me confirmas que no es malo compartir con otras personas lo que uno encuentra adentro.
- No sólo no es malo, sino que es necesario. Pero a las estructuras artificiales que ya son rígidas y cristalizadas, no les interesa que esto suceda, porque cuanta más vida desde la fuente se derrame creando espirales por el mundo, más se irán erosionando las realidades artificiales "piramidales"... Más ilusorias se verán. Más postizas. Más dolorosas. Más aplastantes.
Y la visión interna de las Espirales de La Madre se fue diluyendo, mientras aún oía resonar en mi interior su afirmación: "Tienes el poder... de crear desde tu interior una espiral... de formar parte de mis espirales vivas".
Me quedé impactada, porque entendí algo. La perspectiva que me llegaba tenía claridad, tenía sentido incluso desde la metáfora, aplicada a las leyes físicas.
La Madre insistió:
- Si no se empieza por la vida interior, no se encuentra la fuente interna. Y entonces no fluye de ahí nada "consistente" ni hondo, ni verdaderamente vivo hacia afuera.
- Si no se empieza por la vida interior, no se encuentra la fuente interna. Y entonces no fluye de ahí nada "consistente" ni hondo, ni verdaderamente vivo hacia afuera.
"Una persona sin vida interior puede tener mucha vida
exterior, pero no está exactamente unido a mis espirales, ni a La
Verdadera Realidad. Esa persona desarrolla una vida sin capacidad de
generar "espirales reales transformadoras" ni movimientos de cambio".
- Entiendo. Así que el primer movimiento en espiral es hacia adentro.
- Exacto. Vida interior, primer movimiento, que permite conectar con la fuente interna. Y desde la fuente, el segundo movimiento sólo es PERMITIR (sin reprimir, pero tampoco sin forzar) que lo de adentro salga hacia afuera, tal y como desea hacer. Una persona que encuentra la fuente interna, pero no la deja salir, tampoco termina de formar parte de las espirales de vida que transforman la realidad constantemente, o la recrean. Porque no permite que la vida encontrada adentro, fluya hacia afuera.
- Entonces, me confirmas que no es malo compartir con otras personas lo que uno encuentra adentro.
- No sólo no es malo, sino que es necesario. Pero a las estructuras artificiales que ya son rígidas y cristalizadas, no les interesa que esto suceda, porque cuanta más vida desde la fuente se derrame creando espirales por el mundo, más se irán erosionando las realidades artificiales "piramidales"... Más ilusorias se verán. Más postizas. Más dolorosas. Más aplastantes.
Y la visión interna de las Espirales de La Madre se fue diluyendo, mientras aún oía resonar en mi interior su afirmación: "Tienes el poder... de crear desde tu interior una espiral... de formar parte de mis espirales vivas".
Y finalmente, otra: "Y de hecho, ya lo estás haciendo. Y este es
el único verdadero poder que hay. El poder que se vive unido a la vida
interior. Todo lo demás es pasajero e ilusorio, y aunque parezca muy sólido o poderoso, tarde o temprano será
disuelto por el movimiento de Mis espirales"
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domingo, 15 de septiembre de 2013
Lo que me dijo el Espíritu sobre porqué el mundo va como va.
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| (Los Alpes...) |
Hace siete años que viví lo que voy a contar. En esa época yo no había leído libros divulgativos de psicología, pedagogía, ni de psiquiatría y neurociencia infantil. De hecho, aunque ya había oido decir vagamente que era importante prestar atención a nuestra infancia, y aunque también me había encontrado, en mis sesiones de auto-terapia, con mi "niña interior" y reconocía su influencia en mi vida, no consideraba que ésta fuera muy determinante. El asunto infantil era, para mí, sólo un ingrediente más entre muchos otros, y ni siquiera el más importante. Sin embargo...
Un día un amigo me pidió una de mis sesiones de ayuda sanadora, ya que llevaba días con fuertes dolores en la espalda y se encontraba francamente mal. Acepté. Me gustaba bastante hacer sesiones, la verdad, pero es que además en aquella época mi vida era muy ermitaña y estaba casi totalmente enfocada en la meditación, la oración y la sanación interior, la mía y la de otros. Además, aunque a veces me cansaba, al final pesaba más en la balanza todo lo que aprendía y vivía ejerciendo aquello, que el agotamiento que algunos "viajes chamánicos" me producían.
En fin, que nos pusimos en "sesión" y yo empecé a sentir mi espalda dolorida, tensa y cansada, en resonancia con lo que mi amigo sentía. Así que mientras mi amigo se tumbaba en un sofá para no fastidiar más a su quejumbroso cuerpo, yo me tumbaba en el suelo cuan larga era, porque mi espalda estaba sintiendo lo que sentía la espalda de mi amigo. (Este curioso efecto se produce mucho en ciertos caminos chamánicos, pero ése es otro tema)
Era verano y vivíamos en una zona muy calurosa, así que lo de estirarme en el suelo era buena idea porque, de paso, el frío de los azulejos me refrescaba y me resultaba reconfortante. Después, poco a poco fui sintiéndome incapaz de mover un sólo músculo. Una especie de pesadez, o de lentitud, o no sé cómo describirlo, me fue invadiendo, arrastrándome hasta un trance de relajación muy profunda, con unas sensaciones físicas que no eran como las que yo solía sentir. No era la típica sensación que me producía la presencia de los ángeles, o de Anubis, o de otros guías espirituales. Era otra cosa...
Tenía los ojos cerrados y empecé a ver en mi mente una flor de alta montaña, una preciosa pulsatilla de color morado. La flor me pedía que me abriera a su energía, y eso hice. Entonces tuve una visión de cumbres altísimas, y se formó en mi mente la visión de un ave rapaz de gran tamaño. Luego algo me dijo: "Escucha al Espíritu de las Altas Cumbres".
Sorprendida por el novedoso giro que estaba tomando la sesión, pues nunca había tenido contacto con tal "espíritu" (?) presté atención. Sin embargo, me costaba "captar" el contenido del mensaje de aquella ¿entidad?, el Espíritu de las Altas Cumbres, ya que su energía me resultaba muy desconocida.
Me sentía como intentando sintonizar una emisora nueva, y tardé un rato en realizar el "ajuste" energético o mental necesario, hasta que pude oir, traducido en forma de palabras, lo que aquel misterioso (y gigantesco) pájaro me quería decir. (Porque su tamaño me parecía casi tan grande como el del comedor de nuestra casa)
La explicación vino en forma de un pack condensado de información. Percibí una infinidad de imágenes y sensaciones veloces (en plan videoclip, pero mucho más rápido) que me hablaban de un sufrimiento interno de los niños muy particular, en el cual yo nunca había reparado.
La explicación vino en forma de un pack condensado de información. Percibí una infinidad de imágenes y sensaciones veloces (en plan videoclip, pero mucho más rápido) que me hablaban de un sufrimiento interno de los niños muy particular, en el cual yo nunca había reparado.
Ví que ciertos aspectos de la personalidad infantil, asociados con potenciales muy poderosos, se veían incapaces de "ser" en el mundo, porque nuestra sociedad se lo impedía. Entonces, estos aspectos de cada niño, en lugar de desaparecer, se disociaban del resto del ser y se convertían en formas de energía psíquica que se quedaban viviendo en una dimensión de energía paralela, y diferente a la física que conocemos. Allí estos "aspectos" disociados se reafirmaban en su voluntad de "ser" y construían su espacio o mundo personal, hecho a la medida de sus deseos. Y estos deseos eran un reflejo del potencial reprimido.
Pero lo más doloroso del asunto era que estos "mundos" psíquicos que yo estaba percibiendo no siempre eran precisamente paraísos. Por el contrario, estos aspectos que yo percibía, a veces se encontraban resentidos debido al sufrimiento que les reportaba "no poder ser" en el mundo consensuado, y se dedicaban a intentar influir en nuestro mundo de manera secreta y oculta, sombría, para ejercer a fin de cuentas un poder sobre la materia, sobre los hechos, sobre la gente. Los potenciales negados se convertían a menudo en energías retorcidas y hasta rencorosas, que manipulaban a los vivos para lograr (por la espalda y de manera indirecta) lo que de frente les era negado, porque habían sido rechazados, no habían sido amados.
Pero lo más doloroso del asunto era que estos "mundos" psíquicos que yo estaba percibiendo no siempre eran precisamente paraísos. Por el contrario, estos aspectos que yo percibía, a veces se encontraban resentidos debido al sufrimiento que les reportaba "no poder ser" en el mundo consensuado, y se dedicaban a intentar influir en nuestro mundo de manera secreta y oculta, sombría, para ejercer a fin de cuentas un poder sobre la materia, sobre los hechos, sobre la gente. Los potenciales negados se convertían a menudo en energías retorcidas y hasta rencorosas, que manipulaban a los vivos para lograr (por la espalda y de manera indirecta) lo que de frente les era negado, porque habían sido rechazados, no habían sido amados.
Por ejemplo, ví escenas de un mundo psíquico de éstos en el cual un niño había desplegado un sin fin de artilugios ingeniosísimos. Era alguien muy inteligente, tanto, que su frustración al no haber podido desarrollar su don de "inventor" e investigador en el mundo "real", le impulsaba a experimentar como un científico, y sin compasión ninguna, con la energía de otros seres humanos, todo en la sombra.
Así, en ese mundo psíquico, los artilugios inventados eran trampas en las cuales este "niño" disociado atrapaba a otros "aspectos" de la gente y les hacía sufrir, jugando con ellos como si fueran ratas en un laberinto diseñado por él. El resentimiento del niño se enfocaba hacia los adultos, porque los consideraba muy ignorantes, muy idiotas y muy culpables de su desgracia. Disfrutaba encerrándolos en sus trampas oníricas porque, de esa manera, se sentía superior a ellos y resarcía su intensa sensación de impotencia, y de haber sido una víctima del desamor y el "tú no puedes".
Me costó asumir lo que veía, porque yo no creía que los "aspectos infantiles" de la gente, ni aunque se disociaran (un concepto que aprendí entonces, porque yo de psicología no tenía ni idea) pudieran actuar de manera destructiva o dañina para otros. Estaba predispuesta a pensar en adultos locos y crueles, pero no en esa especie de niños interiores viviendo en mundos oníricos que parecían la creación de psicópatas.
Vi otras escenas similares y percibí, en definitiva, cómo con cada don o potencial frustrado, reprimido o ninguneado, un aspecto infantil se replegaba a ese mundo sombrío para hacer de las suyas desde allí. Cada uno creaba ese mundo con su estilo y según sus capacidades. Luego ví que no todos querían ni jugar con los adultos ni manipularlos, ya que todo dependía del tipo de sufrimiento que los hubiera llevado hasta allí. Había muchos mundos psíquicos con niños que más bien querían estar ahí aislados del resto del mundo, entregados a ensoñaciones agradables para ellos solos.
En todos los casos, sin embargo, lo que sucedía era que, al estar tan cerca, en la energía, este mundo psíquico del nuestro, nos influía. Tanto si lo queríamos como si no, tanto si lo veíamos como si no, percibí que éramos constantemente influidos por "lo que no pudo ser" de los niños (¡de nosotros mismos cuando fuimos niños...! Pero también de los niños interiores de la gente de nuestro entorno) Y esta influencia era a menudo un lastre, un problema, una fuente de confusiones, líos, distorsiones, depresiones, o sensaciones extrañas que nadie atinaba a ver de dónde procedían.
Sin embargo, la moraleja del asunto iba mucho más allá de toda esa influencia sombría. El Espíritu de las Altas Cumbres me señaló que la mayor parte del potencial creativo de la humanidad SE PERDÍA y nunca llegaba a florecer ni a dar fruto, salvo, a veces, en esos mundos medio paralelos.
Me costó asumir lo que veía, porque yo no creía que los "aspectos infantiles" de la gente, ni aunque se disociaran (un concepto que aprendí entonces, porque yo de psicología no tenía ni idea) pudieran actuar de manera destructiva o dañina para otros. Estaba predispuesta a pensar en adultos locos y crueles, pero no en esa especie de niños interiores viviendo en mundos oníricos que parecían la creación de psicópatas.
Vi otras escenas similares y percibí, en definitiva, cómo con cada don o potencial frustrado, reprimido o ninguneado, un aspecto infantil se replegaba a ese mundo sombrío para hacer de las suyas desde allí. Cada uno creaba ese mundo con su estilo y según sus capacidades. Luego ví que no todos querían ni jugar con los adultos ni manipularlos, ya que todo dependía del tipo de sufrimiento que los hubiera llevado hasta allí. Había muchos mundos psíquicos con niños que más bien querían estar ahí aislados del resto del mundo, entregados a ensoñaciones agradables para ellos solos.
En todos los casos, sin embargo, lo que sucedía era que, al estar tan cerca, en la energía, este mundo psíquico del nuestro, nos influía. Tanto si lo queríamos como si no, tanto si lo veíamos como si no, percibí que éramos constantemente influidos por "lo que no pudo ser" de los niños (¡de nosotros mismos cuando fuimos niños...! Pero también de los niños interiores de la gente de nuestro entorno) Y esta influencia era a menudo un lastre, un problema, una fuente de confusiones, líos, distorsiones, depresiones, o sensaciones extrañas que nadie atinaba a ver de dónde procedían.
Sin embargo, la moraleja del asunto iba mucho más allá de toda esa influencia sombría. El Espíritu de las Altas Cumbres me señaló que la mayor parte del potencial creativo de la humanidad SE PERDÍA y nunca llegaba a florecer ni a dar fruto, salvo, a veces, en esos mundos medio paralelos.
En otras palabras, casi todas nuestras capacidades creativas se desperdiciaban. Vivíamos, de hecho, muy por debajo de nuestras posibilidades de acción en el mundo material, de manera que si todos esos dones y potenciales creativos estuvieran con nosotros, en lugar de creando y sosteniendo realidades psíquicas paralelas, solucionaríamos SIN TARDAR muchos de los problemas cíclicos o recurrentes de los que no sabíamos salir.
Nos faltaba energía creadora en acción. La teníamos en potencia, pero estos potenciales rara vez llegaban a "ser", todo porque se segaban o negaban desde la infancia o incluso desde el nacimiento.
Me estaba preguntando yo, toda asombrada e impresionada por lo que veía y comprendía, cómo sucedía exactamente este proceso tan empobrecedor, cuando el ave gigantesca me dijo:
Me estaba preguntando yo, toda asombrada e impresionada por lo que veía y comprendía, cómo sucedía exactamente este proceso tan empobrecedor, cuando el ave gigantesca me dijo:
"Para empezar, rara vez consiguen los niños "nacer del todo" en la sociedad que les acoge. Entonces, y como la energía creativa no se puede destruir, crea un mundo paralelo que permanece comunicado constantemente con éste, pero en la sombra.
"Y esta es la causa de que el mundo vaya como va.
Las cosas van mal porque nunca habéis nacido DEL TODO.
Crecéis, y con el crecimiento podríais llegar a nacer del todo, reparando el daño y manifestando al mundo todo vuestro potencial, pero rara vez se logra esto por falta de las condiciones contextuales adecuadas.
"Todo está distorsionado, vivís en la ignorancia y la confusión.
Para cambiar el mundo, para cambiar vuestro destino, ha de revertirse esta situación y empezar por ayudar a que los niños puedan nacer del todo.
Y si no se puede ayudar durante el parto, al menos durante la infancia".
Me quedé abrumada por las enormes implicaciones de estas palabras. Además, no tenía ni idea de cómo podía ayudar a que los niños "nacieran del todo". Ni siquiera sabía si yo tenía alguno de esos "aspectos infantiles sombríos", acechándome o acechando a otros seres humanos desde mundos psíquicos paralelos, o viviendo en su propio "planeta" mental, puesto que nunca me había encontrado con ellos. En los meses pasados, había conectado con algo que me pareció que era mi niña interior, pero ahora me parecía que tal vez había más "aspectos" que no había visto.
"Por supuesto que los tienes -me dijo el Espíritu de las Altas Cumbres- Pero el aspecto principal de tu "niña interior" (que se asocia a tu mayor potencial) se ha estado escondiendo de tí.
Me quedé abrumada por las enormes implicaciones de estas palabras. Además, no tenía ni idea de cómo podía ayudar a que los niños "nacieran del todo". Ni siquiera sabía si yo tenía alguno de esos "aspectos infantiles sombríos", acechándome o acechando a otros seres humanos desde mundos psíquicos paralelos, o viviendo en su propio "planeta" mental, puesto que nunca me había encontrado con ellos. En los meses pasados, había conectado con algo que me pareció que era mi niña interior, pero ahora me parecía que tal vez había más "aspectos" que no había visto.
"Por supuesto que los tienes -me dijo el Espíritu de las Altas Cumbres- Pero el aspecto principal de tu "niña interior" (que se asocia a tu mayor potencial) se ha estado escondiendo de tí.
"Y es que muchos aspectos infantiles saben que, si son descubiertos, no podrán seguir influyendo al mundo desde la puerta de atrás. Y por eso se esconden. Pero otros se esconden porque ya NO confían en ser escuchados o aceptados. Temen ser censurados, reprimidos otra vez, o incluso castigados.
"Así que muchos se esconden... Sin embargo, tienen siempre la secreta esperanza de ser reconocidos y valorados algún día, con lo cual basta con desearlo y llamarles para iniciar el camino de encuentro con ellos"
La energía del Espíritu de las Altas Cumbres resonaba muy alto en mi cuerpo físico (la notaba especialmente en la garganta y el entrecejo, casi como si me tocaran físicamente en la frente) pero su mensaje y su perspectiva vital me seguía sobrepasando.
- ¿Qué puedo hacer entonces? -pregunté.
- Puedes llamar a tu niña interior, la que se esconde de tí.
- ¿Sólo la llamo y ya está? -dije yo, que aún no entendía, ni siquiera sabía quién demonios era ese "pájaro", ni qué relación tenía con nuestra sesión de sanación.
- Sí -fue la respuesta.
Lo acepté, acostumbrada a lidiar con misterios y enigmas en las sesiones chamánicas, porque algo en mi interior decía que la información recibida tenía sentido, y merecía la pena intentarlo.
La energía del Espíritu de las Altas Cumbres resonaba muy alto en mi cuerpo físico (la notaba especialmente en la garganta y el entrecejo, casi como si me tocaran físicamente en la frente) pero su mensaje y su perspectiva vital me seguía sobrepasando.
- ¿Qué puedo hacer entonces? -pregunté.
- Puedes llamar a tu niña interior, la que se esconde de tí.
- ¿Sólo la llamo y ya está? -dije yo, que aún no entendía, ni siquiera sabía quién demonios era ese "pájaro", ni qué relación tenía con nuestra sesión de sanación.
- Sí -fue la respuesta.
Lo acepté, acostumbrada a lidiar con misterios y enigmas en las sesiones chamánicas, porque algo en mi interior decía que la información recibida tenía sentido, y merecía la pena intentarlo.
Así que llamé a mi niña interior "huída" y entonces, en mi mente se formó la imagen de una montaña de los Alpes Suizos, el Matterhorn o Monte Cervino. ¡Y supe que mi "niña interior" disociada estaba viviendo allí! Aquel era su mundo, y vivía allí, deambulando por aquellas cumbres de nieves perpetuas. Reía y jugaba entre las rocas, la nieve y los hielos. Estaba acostumbrada al aire frío y cortante de las alturas, conocía al tal "pájaro" y también a la flor, la pulsatilla morada del inicio de la sesión, y a muchas otras flores de alta montaña.
Mi niña era feliz allí, ese era su "mundo paralelo", o al menos uno de ellos. Y comprendí que la "ausencia" de esa niña, de ese torrente de vitalidad y alegría que percibía en ella, me producía un vacío, una falta de energía, una grisez particular en mi vida cotidiana, de la que hasta el momento no había sido consciente... ¡Ay...!
Pensé que mi niña interior estaría mejor si vivía integrada conmigo, en mi interior, en mi mundo cotidiano. Me pareció "desordenado" que ella estuviera nada menos que en Suiza, mientras yo andaba por la costa tarraconense, pasando calor en aquellos secarrales polvorientos. Pero cuando le pedí que viniera conmigo, me dijo que ella era como una flor de alta montaña, y que esa clase de flores no se adaptan ni aunque quieran y se esfuercen mucho a otro clima, ni a vivir en un lugar como el que yo habitaba, en el cual ¡ni siquiera había "suficientes flores"!
Pensé que mi niña interior estaría mejor si vivía integrada conmigo, en mi interior, en mi mundo cotidiano. Me pareció "desordenado" que ella estuviera nada menos que en Suiza, mientras yo andaba por la costa tarraconense, pasando calor en aquellos secarrales polvorientos. Pero cuando le pedí que viniera conmigo, me dijo que ella era como una flor de alta montaña, y que esa clase de flores no se adaptan ni aunque quieran y se esfuercen mucho a otro clima, ni a vivir en un lugar como el que yo habitaba, en el cual ¡ni siquiera había "suficientes flores"!
Y cuando me dijo esto, le asomaron lágrimas a los ojos y yo misma empecé a llorar, sintiendo una nostalgia enorme porque, en el lugar donde yo vivía, "faltaban" suficiente cantidad de flores y mi niña, eso, lo soportaba a duras penas. Tal carencia casi la aniquilaba.
"Si voy donde estás, me marchitaré como un edelweiss en maceta. No podré sobrevivir aunque lo intente, porque soy como soy. Eres tú quien tiene que acercarse a mí. Me tuve que ir porque no fui aceptada. No se trata de que yo decidiera irme por un capricho o cabezonería, es que el rechazo me "expulsó" e hizo imposible mi presencia en tí. Sólo si el mundo adulto me acoge y me acepta tal y como es mi naturaleza y mis necesidades, podré volver".
Me quedé muda ante su lógica respuesta. Luego me dí cuenta de que a mí me sentaba mucho mejor el clima fresco que el cálido, y que las altas montañas me encantaban desde niña. ¿Tendría algo que ver con ella?
"Si voy donde estás, me marchitaré como un edelweiss en maceta. No podré sobrevivir aunque lo intente, porque soy como soy. Eres tú quien tiene que acercarse a mí. Me tuve que ir porque no fui aceptada. No se trata de que yo decidiera irme por un capricho o cabezonería, es que el rechazo me "expulsó" e hizo imposible mi presencia en tí. Sólo si el mundo adulto me acoge y me acepta tal y como es mi naturaleza y mis necesidades, podré volver".
Me quedé muda ante su lógica respuesta. Luego me dí cuenta de que a mí me sentaba mucho mejor el clima fresco que el cálido, y que las altas montañas me encantaban desde niña. ¿Tendría algo que ver con ella?
"Claro que sí -respondió- ¿Y ves? Es mejor que tú cambies tus circunstancias y te adaptes a lo que yo soy, que no a la inversa. Porque en el fondo, tú eres un poco yo, y yo soy un poco tú"
"Pero no puedo ir a vivir a Suiza, nada menos que junto al Matterhorn"- dije yo, abrumada por la enormidad que implicaba semejante empresa, teniendo en cuenta que era (soy) pobre y ni siquiera podía (ni puedo) permitirme un viaje turístico fugaz a ese carísimo país.
"Pero no puedo ir a vivir a Suiza, nada menos que junto al Matterhorn"- dije yo, abrumada por la enormidad que implicaba semejante empresa, teniendo en cuenta que era (soy) pobre y ni siquiera podía (ni puedo) permitirme un viaje turístico fugaz a ese carísimo país.
"Ya lo sé -dijo mi niña interior- Pero si al menos te vas a vivir a un lugar más alto, y montañas a la vista, en el que de vez en cuando nieve (porque NECESITO un poco de nieve), por ejemplo, y donde crezcan muchas más flores, y haga más frío, y esté todo más verde, podré acercarme y volver a tí poco a poco y seremos más felices".
"De acuerdo -dije yo, aliviada- Eso sí puedo intentarlo"
El Espíritu de las Altas Cumbres me invitó, entonces, a que permitiera que mi energía se uniera a este triángulo entre Himalaya-Andes-Alpes y lo aceptara como una especie de... estructura o energía guía, protectora y orientadora.
De algún modo, la energía de esta conjunción terrestre guiaría mi camino, de manera que se me irían presentando, poco a poco, las maneras de "ayudar" en este tema infantil, y podría aportar mi granito de arena a semejante y enormísima tarea planetaria. Yo la percibía descomunal, y me veía a mí misma ínfima y diminuta, pero a fin de cuentas se trataba de alinearse con algo mayor para contribuir a ello, nada más.
Acepté, y fue como si ese "triángulo" que unía a esas montañas se pusiera en el cielo sobre mi cabeza, o algo así. Sentí mucha energía y de cualidades tan elevadas que casi no la podía soportar. Luego se fue diluyendo todo...
Fue así como tuve noticias, por primera vez, de lo importante que es el modo en que nacemos, cómo somos criados, y las complejas y adversas repercusiones que la represión, estrechez y rigidez social, pueden tener, no solo en la vida de un individuo, sino en el destino de toda la humanidad.
Fue así como tuve noticias, por primera vez, de lo importante que es el modo en que nacemos, cómo somos criados, y las complejas y adversas repercusiones que la represión, estrechez y rigidez social, pueden tener, no solo en la vida de un individuo, sino en el destino de toda la humanidad.
Lo curioso era, también, aquella asociación entre Altas Cumbres y la ayuda espiritual a la infancia. En su día no lo entendí, pero a lo largo de estos años no he cesado de recibir, cíclicamente, mensajes e informaciones que corroboran esto. Las altas montañas "al servicio" de la Divinidad y La Vida apuestan, lo creamos o no, por ayudar a la humanidad a "nacer", lo cual implica tanto sanar la infancia menoscabada y herida, como ayudar a los nuevos nacimientos y crianzas.
Las montañas, según me han repetido (de nuevo, últimemente, los guías) van a ser parte de los Guías de la Humanidad en los difíciles tiempos de cambio y tránsito que se acercan. Van a ser un refugio espiritual, pero en muchos casos puede que también sean un refugio físico, y van a ser maestras de maternidad/paternidad, maestras del "ser".
Termino este capítulo diciendo que en el resto de la sesión surgieron pistas acerca del "niño interior" disociado de mi amigo. Su terrible dolor de espalda se debía a una tristeza infantil enorme, escondida y sin sanar. Y aquella sesión fue el inicio de un tiempo en el que él empezó a enfocar este asunto y a acercarse a su pequeño y maravilloso niño olvidado, escondido, huído...y tan, tan triste.
...
(Nota añadida escrita tres años después: Ahora, que vivo junto al Monte Teleno, reafirmo la continuidad de este tema en mi camino chamánico, tal y como he plasmado en mi último libro, "El Camino del Teleno o la Defensa de la Tierra". Mi niña interior se acercó a mí gracias a vivir cerca del Monte Teleno, y se pone muy feliz cuando la montaña, a lo lejos, aparece nevada, en invierno. No digamos con las flores que hay en esta tierra. Este lugar no es "el ideal" para ella, pero ya es muuuuucho mejor que el anterior lugar donde vivía. Trasladarme aquí me ha ayudado a encarnarme más, y mejor)
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