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domingo, 2 de enero de 2022

Sobre los Sueños sagrados (José, El Soñador)


(Publicado en mi muro en abril del 2018)

Mis guías me han hablado muchas veces de la historia mítica del José del Antiguo Testamento. Es como una historia que les sirve para hablarme de muchas cosas. He escrito aquí varias veces sobre ello en el pasado, pero me repito como las viejas, así que voy a volver con el tema porque hoy, mis guías me volvían a hablar de José.

Resumen para los que no conozcan esa historia bíblica: José era el menor de muchos hermanos y tenía sueños muy intensos y espectaculares. En algunos de ellos, los símbolos parecían decir que él era más importante que los demás hermanos y recibiría honores. El sol, la luna y las estrellas lo honraban. Las gavillas de trigo de sus hermanos se inclinaban ante la suya. José era joven e ingenuo y lo contaba todo sin darse cuenta de que generaba envidias. Porque además su padre le tenía en preferencia (o eso sentían sus hermanos, ¿tal vez por ser el pequeño?) José fue creciendo y sus hermanos llegaron a no soportarlo a él y a sus sueños. Su padre le regaló una túnica de colores y decidieron matarlo, por envidia. Un hermano intercedió por él y los demás accedieron abandonarlo en un pozo en lugar de matarlo.

Al final José acabó como mercancía adquirida por una caravana de mercaderes, y de ahí fue llevado a Egipto. En Egipto vivió toda clase de situaciones, desde la fortuna hasta la cárcel. Salió adelante gracias a que "Dios estaba con él" y le dio el don de interpretar los sueños ajenos. 

Y es que resulta que José era un SOÑADOR en el sentido más profundo de la palabra. Finalmente, el faraón terminó por reconocer sus méritos humanos, su saber hacer, su profundidad, y lo nombró virrey de Egipto. Cuando años después se desató una hambruna terrible por todo el territorio, que amenazaba con matar de hambre a mucha gente, inclusive a la familia (lejana) de José, el anciando padre envió a sus hijos a Egipto para que se abastecieran de grano. Y es que el faraón había hecho grandes almacenes porque, gracias al donde de interpretación de sueños que Dios daba a José, SABÍAN que esa hambruna llegaría y estaban preparados para hacerle frente.

Sucedió que, como José era el jefe de los graneros de Egipto, se encontró cara a cara con sus hermanos, que no le reconocieron debido a la cantidad de años pasada y a que José era muy jovencito cuando lo abandonaron. Ahí José se retiró un rato para echarse a llorar porque, en el fondo, les quería, aunque también estaba dolido (no era para menos, porque cuando intentan matarte por contar sueños, es un grado de violencia enorme, desmedida, como para quedarse traumado) José quería que vivieran alguna dificultad por lo que le hicieron. Pero al final la catarsis se produjo, lloró, la reconciliación llegó, no solo les dio el grano que necesitaban sino que José se pudo reunir de nuevo con su anciano padre, quien se llenó de gozo y asombro porque a él le habían contado que un animal del desierto había matado al chico, y no esperaba volverlo a ver nunca más.

Es así como los sueños infantiles de José se cumplieron.

Mis guías me señalan hoy varios puntos a modo de detalle a observar:

- Los soñadores pueden ser muy ingenuos de entrada, porque el poder y fuerza de los sueños que les son enviados por Dios o lo sagrado, es tal, que les produce una sensación de euforia o embriaguez, que les hace perder un poco de vista otros aspectos de la realidad del momento. Por eso muchas veces no perciben fácilmente las sombras de los seres humanos que les rodean, ni calibran bien sus propios actos. Hablan abiertamente de sus sueños, a pecho descubierto, sin pensar en serio que puedan herir sentimientos ajenos. O que puedan llegar a resultar "tan" molestos. Les cuesta, por que viven arrastrados por la fuerza de los sueños de prosperidad o triunfo futuro enviados por lo sagrado. 

- Los sueños de José decían: "Asume que tendrás poder, tú puedes llegar a mucho, y serás importante para la gente a tu alrededor", porque estaba planeado por Dios que José llegaría a tener poder en Egipto para salvar a su familia en la futura crisis (fueron 7 años seguidos de hambruna, ¡que no es poco!)  Y es que José tenía esos sueños porque Dios quería preparar al niño y abrir su mente, y le iba haciendo llegar el mensaje. Pero los hermanos lo interpretaron todo como una señal de deseo de competencia y peligro, como si José soñara eso porque quería imponerse sobre ellos (¡Como si fuera posible programar o pre diseñar lo que uno sueña de noche!) 

- Los sueños de José llegaban desde el futuro, desde un plan previsto para que esa familia sobreviviera y muchos otros seres también, ya que el don de interpretación de sueños de José, su sabiduría humana y visión estratégica posterior, fueron los que le sirvieron para ocuparse de los graneros de Egipto. De manera que cuando la hambruna finalmente llegó, abastecieron a innumerables familias. Sin su don de interpretar sueños, ni siquiera hubiera "sabido" que había que preparar un plan de almacenes para siete años de miseria.

- Es decir: los sueños sagrados siempre vienen desde el futuro (en parte) para preparar caminos buenos para muchos seres y la vida. Pero cuando se interpretan desde el pasado nada más, o desde la estrecha realidad de unas pocas personas y sus cortos intereses, se pueden percibir como algo opuesto a lo que esos sueños son, y pueden llegar ser vistos como amenazas, o como delirios del ego del soñador y cosas así.

- Todo don potencial "sueña" en el interior de la semilla que somos. Los sueños de los dones que tenemos no debieran ser juzgados. Tan incorrecto es inclinarse ante un niño (o alguien adulto que empieza a andar su camino interior onírico) que tiene sueños "especiales", creyendo que ya ha desarrollado su don y posee maestría, como aplastar sus sueños por verlos egoístas, delirantes o insensatos.

Hace años, mis Guías me hicieron una pregunta acerca de esta historia bíblica, para que la meditara: Teniendo en cuenta que el plan divino había previsto caminos para ayudar a cierta gente en la futura crisis ecológica (7 años de sequía y hambruna) y para ello se necesitaba que un Soñador con discernimiento se encontrara con el faraón, y acumulara mucha riqueza y poder (que luego pudiera usar para ayudar a otros) ¿Hubiera sido posible "salvar" a la familia de José y a otros seres humanos ayudados por él en esa crisis, si José no hubiera sido envidiado, odiado, rechazado y abandonado por sus hermanos?

Esa preguntita me dejó mosca, y ha permanecido de fondo en estos últimos años, hasta que esta mañana me he levantado con mi propia respuesta, y es la siguiente:
- Sí, creo que hubiera sido posible. Y no, me parece que no eran necesarios el abandono, las envidias, el maltrato, el desear matar o echar afuera a un soñador molesto, ni ser tomado por mercaderes como un esclavo. Porque si los hermanos de José hubieran entendido, amado y reconocido al pequeño soñador, hubieran podido abrirse otros caminos y circunstancias distintos, y más amorosos, para que de todos modos su fama de sabio llegara al faraón, cuando tuvo sus enigmáticos sueños sobre las vacas flacas y las vacas gordas. O incluso antes. Y tal vez hubiera podido llegar igualmente hasta la corte de Egipto, aunque por caminos que NO IMAGINAMOS, porque esa encrucijada de "odio y maltrato frente amor y tolerancia" dominó todo y dejamos de ver e imaginar cuales otros caminos hubieran podido darse...

"En realidad -les dije a mis guías- Creer que solo viviendo tanto odio de los hermanos, José pudo realizar su parte en el plan divino, es como esas doctrinas que aseguran que necesitamos sufrir rechazo, odio y ser maltratados por los demás, para "evolucionar". No es necesario. En el amor podemos aprenderlo todo igualmente y vivirlo todo igualmente. Puede haber accidentes, enfermedades y privaciones surgidas de eventos naturales o cósmicos que nos hagan sufrir, pero no es necesario vivir el rechazo y odio de los demás. Y no es "lo ideal" tampoco".

Ante mi respuesta, mis guías han reaccionado con algo parecido a una sonrisa gentil, silenciosa, sin decir ni "sí", ni "no". Luego se han quedado mirándome con la misma sonrisa, y en silencio me han transmitido esto que trataré de expresar a continuación: Todo soñador que recibe un sueño desde lo sagrado es difícilmente entendido en su entorno social, porque sus sueños vienen de una dimensión donde no se piensa ni se planea nada desde lo pequeño, ni lo personal. 

Por eso, aunque en los sueños del Soñador aparezca él o ella como figura relevante, ésta es solo la manera en que lo sagrado intenta que esa persona se incluya en el esquema, integre el sueño, y acepte el don que contiene y su parte personal en los hechos, su responsabilidad para materializar -junto con lo sagrado y otros seres- esos sueños, o no.

Pero desde la dimensión cotidiana, en una sociedad como la mía, donde ni se entienden ni se valoran los sueños, o como mucho se interpretan desde el "yo", es difícil que se sepa abarcar un sueño que procede de una visión donde se integran los intereses y el bien de muchas personas, o de un colectivo entero. Y se suele interpretar que esa clase de sueños donde alguien salva a otros, o crea realidades nuevas y distintas, son un delirio egoico, narcisismo o vete a saber qué.

También suele suceder que, por otro lado, los que sí piensan o creen que existen sueños sagrados y que algunas personas pueden tenerlos, también se equivocan a menudo, pensando que solo alguien despojado de "yo", (sin ego, como hoy dirían) y muy trascendido, puede tenerlos o ser "elegido" para que desarrolle un don y un poder con el que sea capaz de ayudar a un colectivo, o crear una nueva realidad. 

De manera que escuchan el sueño sagrado del otro, u otra, y luego miden con lupa la personalidad de quien expresa el sueño, para ver si es alguien santo, o no. Y como siempre van a encontrar defectos, limitaciones y a veces hasta problemas de personalidad "x" en el soñador, deducen que entonces el sueño "no puede ser cierto", porque Dios no daría mensajes ciertos a personas "con ego" o con tales limitaciones y defectos.

La ecuación no les cuadra, porque estas personas tan puritanas y poco realistas, no entienden lo que significa que los sueños sagrados se encarnen entre humanos del montón, con defectos como cualquiera. No entienden que una semilla cae donde cae, y germina donde germina, y solo el tiempo y su desarrollo producirán la materialización del sueño. Esperan ver el árbol entero desde el principio, y además esperan que sea perfecto, y que no le rodee nada que sea molesto o inconveniente. No quieren malas hierbas, ni zarzas, ni piedras, allí donde crece el arbolito. No quieren que el arbolito tenga debilidades, puntos flacos, vicios, sombras. Solo quieren la luz. 

 Esta clase de gente en realidad no ama este mundo, ni a la materia, porque no aceptan los límites que tiene, ni sus claroscuros. Todo lo quieren perfecto, impoluto, sin tacha y sin incoherencias. Pero este mundo no contiene "esa" clase de perfección.

A pesar de todo, si un sueño procede de Dios, se cumplirá. La historia de José demuestra que el sueño sagrado se cumplirá incluso y A PESAR del odio, las envidias, el maltrato, el rechazo, las injurias, que te vendan o te traicionen o que te abandonen en el desierto por sentir que incomodas, o porque te tienen MIEDO. Pues a fin de cuentas todo esto procede del miedo. El miedo a lo que el otro puede llegar a SER. El miedo a sentirse "menos". El miedo...

El miedo oculto a los sueños sagrados de José hizo que aquellos a los que él consideraba su familia, sus hermanos, le abandonaran en un pozo. José siguió su propia trayectoria, y dice mucho de su grandeza interna el hecho de que, años después, al reencontrarse con sus hermanos, llorara en lugar de atacarles o vengarse.

De manera que no solo es que José supiera interpretar los sueños porque era agudo, listo, o tuviera facilidad para lo simbólico. La verdad era que, literalmente (tal y como dice la Biblia varias veces, en el relato de su historia) Dios estaba con él y transformaba su visión, le enseñaba poco a poco, desde adentro, confiriéndole comprensión y compasión ante unos hermanos que habían querido asesinarle, y cuyas vidas tenía ahora en sus manos. La encrucijada de José gobernando los graneros, con sus hermanos llegando y suplicando comida, es enorme. ¿Te vengas... o no te vengas...?

Pero él... Se retiró para llorar a solas. Esto lo dice todo.

Todo.

Hay quien ha interpretado que "fue necesario" el odio y el abandono para que todo se cumpliera. Me parece que es un error. Lo que sí es cierto es que la fuerza sagrada puede buscar caminos insospechados para lograr su propósito y proteger a alguien que, justo por estar señalado por Dios (y haberlo dicho o compartido con sus familiares) ha sido condenado por su entorno. Porque se trataba de salvar a mucha gente "en ese futuro que solo Lo Divino conocía" y para el cual intentaba preparar un contexto de supervivencia.

El mensaje que recibo es:  

Trata siempre con amor y tolerancia a los soñadores y soñadoras que encuentres, y no juzgues de delirantes o desequilibrados sus sueños de ayudar a otros. Ni te andes fijando en sus defectos personales o limitaciones, para medir, en base a eso, la validez de sus sueños. Solo el tiempo y el desarrollo de las semillas (que pueden tardar MUCHOS AÑOS en crecer) dirán si aquello era un sueño con raíz en el mundo sagrado, o no.


Y finalmente, ya para mí en mi faceta de soñadora, el mensaje es: 

Ten confianza. Si lo que sueñas viene La Divinidad, ¿puede no realizarse? 

Nadie me garantiza que no sufra por el camino, en parte debido a contar y compartir mis sueños y visiones a algunas personas inadecuadas en el pasado, pues vivo en una sociedad que no entiende estas cosas, y la envidia es muy común. Ya he vivido rechazo, miedo, o deseos de otros de rectificar mis sueños o incluso algunas personas han intentado dirigirme, sin darme cuenta de que yo ya estoy dirigida. 

Y alguien podría decirme: "Pero mujer ¡no cuentes esos sueños!" Y yo le diré: ¿Qué puedo hacer, cuando es desde el mundo sagrado que se me pide que los comparta? 

Es más: sin contar algunos sueños ¿cómo van a saber mis relaciones íntimas, cuál es la razón o causa que motiva algunas de mis decisiones y actitudes...? 

Pero si lo que sueño no viene de La Divinidad, entonces en el futuro será liberador para mí (aunque sea duro) ver destruidos mis sueños. Y será liberador ver la verdad revelándose, abriéndose camino en las ruinas de mi vida interior.

FIN


sábado, 27 de octubre de 2018

Experiencias tras la muerte, y por qué es necesario narrar las vivencias espirituales.



Estoy releyendo fragmentos de "Consciencia después de la Vida" del cardiólogo Pin Van Lommel , un librazo de la editorial Siruela, que es el mejor libro escrito acerca de las ECM (experiencias cercanas a la muerte, o de muerte clínica, con vivencias espirituales incorporadas), estudiadas desde un punto de vista científico.

Me llaman la atención los resultados del estudio que realizó sobre pacientes, en los que hizo un seguimiento de ocho años tras su experiencia de ecm. Porque este señor subrraya que, tras la experiencia de la ecm en sí, las personas que la experimentaron generalmente tardaban una media de 7 años (!) en integrar lo que habían "sentido/visto/oido" en ese estado de visiones tras la muerte. Y a veces más. 

Y explica algo crucial: la lentitud en integrar algo así se corresponde, según su estudio, con la dificultad con la que se encuentren esas personas a posteriori, para narrar su vivencia o compartirla en su entorno, con sus relaciones.

Llega a decir que la experiencia en si misma, por "positiva" que fuera en su contenido, así como sus posibles beneficios en los pacientes, solo se integra cuando éstos lo verbalizan y encuentran un medio "favorable" a su confesión o acto de contar lo que sintieron. Las personas que se lo guardan para si mismas, ya sea porque están en un entorno adverso a esta clase de "historias" (pues son juzgadas como chifladuras o alucinaciones y fantasías) o porque no se atreven ni a intentar ponerle voz a eso (algunas declararon grandes dificultades para ponerle palabras a su vivencia) pueden llegar a no integrar la vivencia y a experimentar incluso efectos adversos debidos a la ruptura de esquemas vivida en soledad, la sensación de que ya no encajan con el resto, etc.

Es decir, a pesar de lo sobrevaloradas que están estas vivencias hoy en dia, al menos en ciertos círculos (como si fueran un pasaporte inmediato a la iluminación personal o algo similar) lo que Pin Van Lommel sugiere en su libro, es que existen efectos adversos (depresión, aislamiento, sensación de no entender, etc) que pueden suceder, mezclados con los otros posibles efectos beneficiosos (la pérdida de miedo a la muerte es uno de los más comunes) 

Con todo, establece con bastante firmeza que la integración de la experiencia, así como el hecho de empezar a vivir sus BENEFICIOS, depende de 3 factores:
- Tiempo (el parámetro es de un promedio de unos siete años)
- Poder compartir con otras personas lo que se ha vivido, verbalizándolo.
- Recibir un feedback positivo tras este acto de compartir la vivencia.

En las estadísticas que maneja este señor, el beneficio de estas vivencias, plasmado en efectos positivos en la vida interna de esas personas (más paz con la vida, relativizar preocupaciones que antes angustiaban, valorar más las cosas esenciales, elegir dedicar el tiempo a lo que uno realmente valora, elegir coherencia, perder miedos, etc) aumentaba conforme pasaban los años desde que fue experimentada, pero solo si se pudo integrar y compartir de alguna manera con alguien. (En el otro extremo, llega a contar que conoció a una persona que llevaba 50 años guardando ese secreto para si misma, como si fuera una losa)

En otras palabras, y extrapolando el asunto a otras vivencias interiores (aunque no sean ecm´) las conclusiones que se desprenden son que no importa tanto la experiencia que hayas tenido y lo poderosa o revolucionaria que pudo sentirse y ser en el momento, como la integración de la misma (y eso no es ninguna novedad, yo ya lo sabía). Pero es que resulta que la integración depende en gran medida de poder compartirlo con alguien o con más personas, y además de su respuesta. Si no hay respuesta (si no un silencio embarazoso, o que te hagan el vacío), o si la respuesta es negativa, mal asunto. 

Es decir, se te puede aparecer "san dios", pero si a raiz de ello te quedas aislado de tu entorno por miedo, o por no encontrar con quién hablar de ello; o si te atreves a hacerlo pero no te responden nada, o te marginan como a un loco, o te juzgan como si fueras algo malo (te acusan de soberbia o de blasfemia) tu vida no ha mejorado precisamente com la ecm, al revés, pues va a ser difícil integrarlo en paz. 

Y esto es verdad al margen de que la visión sea verdad literal o símbolo, de buena tinta o una siniestra fantasía por un mal viaje, pues este proceso de discernimiento (asociado a la integración consciente) es precisamente perturbado por las fuerzas adversas desplegadas por reacciones hostiles, que impiden el sosiego y la verbalización con calma de los pensamientos y las emociones implicadas en la visión.

¿Adónde quiero ir a parar? Por supuesto, barro para casa, que es lo que se me da mejor, llevar las cosas al terreno de lo que puedo utilizar en mi vida y la vida de las personas que conozco (es que soy muy práctica) Y lo que quiero decir es que esto me "explica" la "insistencia" que siempre he experimentado (por parte de mis guías) para que comparta todo cuanto experimento. Siempre me han dicho que ha de ser compartido, no solo porque escribirlo de manera ordenada me ayuda, sino también para sentar un precedente para los demás, visibilizando temas y sentires muy poco visibilizados "en la calle", en el lenguaje y conversaciones de la gente de a pie.

Y comprendo mucho mejor, ahora, que mis guías hayan insistido porque, fíjate, debían saber que la integración que yo viviera de esas experiencias con la "energía" y con "ellos", dependería en parte de ser capaz de compartirlo con alguien y ponerle palabras. También deben saber que muchísima gente siente cosas similares o vive otras parecidas pero lo guardan casi en secreto, por miedo o vergüenza, no se ven reflejadas  en ninguna parte, no encuentran relatos que muestren algo similar a lo que sienten, y por lo tanto se sienten más bichos raros de lo que son. Pero eso es algo que se podría cambiar si estas cuestiones se visibilizaran más y "mejor".

Contar tu propia historia con ciertos detalles, no es solo una cuestión personal cuando se trata de dar voz a temas tabú o reprimidos por el colectivo. Cuanta más gente se anima a dar expresión a ciertas vivencias que, hasta el momento, han callado por miedo, pudor o vergüenza, más nos ayudaremos mutuamente a reflexionar sobre las mismas, ventilar emociones encerradas y permitir la futura integración (incluso colectiva) del asunto, ya con el discernimiento hecho y los procesos completados.

Hay ciertos sectores puristas donde se juzgan muy mal las narraciones en primera persona de toda vivencia visionaria, mística, espiritual... salvo que se trate de la narración de personas bien MUERTAS Y ENTERRADAS, cuanto más siglos atrás, mejor. Se tolera que el célebre fulanito o menganita escribiera libros visionarios en la Edad Media, o hace 50 años (si ya han muerto) pero no te atrevas tú, mujer viva, a explicar tus visiones ahora. Que ni estás muerta, ni eres "nadie", ni eres lo suficientemente vieja, ni han realizado aún su veredicto sobre tu caso las autoridades de las viejas religiones o tradiciones al uso.

Vivencias muy similares pueden ser leidas en libros antiguos y aceptadas como "referentes" mientras otras son desechadas, juzgándolas como las ganas de llamar la atención de alguien con mucho ego espiritual. La única diferencia la marca la cantidad de años que lleva muerto alguien (si está vivo, ya ni hablamos, es rarísimo que se acepte su narrativa, aunque existen excepciones) Y en el caso de estar muerto, el quid radica en si su narración se puede englobar en una tradición religiosa formal, o es demasiado fuera de la norma como para saberla etiquetar.

En el otro extremo, hay círculos de credulidad total y sin ningún criterio, donde cualquiera puede ir con su arrebato del último minuto, contar cualquier cosa que haya sentido, y ser aplaudido sin más, y hasta crear secta. Espacios donde la precipitación es malsana, y donde se confunde amar al prójimo con creerse al pie de la letra cualquier cosa que diga, o aplaudir sus ideas aunque nadie las entienda. Son ambientes sin fundamento, sin criterio, sin equilibrio tampoco.

Sinceramente, y tras lo que leo en el libro de Pin Van Lommel, creo que ambos extremos son insanos y reflejan de manera sintomática la mucha falta que hace liberar estas expresiones en nuestra cultura, y vivir, no solo como individuos sino como colectivo, un proceso de reflexión e integración de esa faceta del ser humano (la faceta que "a veces tiene experiencias espirituales medio inconfesables") 
Sin hacer eso, no podremos procesar, ni madurar las cosas como sociedad.

Antes de juzgar al que no ha sabido integrar algo místico que vivió, deberíamos preguntarnos qué entorno le rodea y si ha encontrado una acogida humana y empática en alguna parte para compartir eso que experimentó. Como sucede con la tan manida resiliencia, lo de "integrar" no es una virtud que se pueda cultivar a solas sin más. Depende en parte de cómo nos tratamos mutuamente. De cómo nos acogemos. De si somos capaces de no juzgar al otro. De si sabemos, en definitiva, escuchar y acompañar.

Así que agradezco a todos y todas los que me leéis en el facebook mis peroratas, porque he compartido muchas vivencias "raras", y sin duda me habéis ayudado en el transcurso del proceso integrador de las mismas (que aún sigue) Ya no me parece absurdo no haber logrado integrar todavía algunas cosas vividas hace años... ya sé que es normal tardar mucho tiempo. Pero también sé que quien comparte y recibe buen feedback, avanza, y en ese sentido, os doy las gracias. Tengo esperanzas conmigo misma, ja ja. También entenderé mejor, tras haber leido este libro, a los que vengan a contarme sus vivencias.

Por último, creo que esto es algo positivo que han traido las redes sociales a muchas personas sumergidas en temas frikis. ¿Qué hubiera sido de mí y de tantos de mis amigos, sin poder compartir temas de minorías, como son los sueños o el chamanismo? ¿Dónde hubiéramos podido encontrar a otras personas afines? Nuestro destino hace siglos hubiera sido, seguramente, la soledad... Morir como esa persona que llevaba 50 años callando su ecm´, su visión del más allá, por vivir en un contexto social adverso a ello.

Cuánta conciencia desperdiciada. Cuánto dolor humano inútil. Cuánta soledad innecesaria. Qué diferencia con la tribu sentada en círculo, donde cada quien cuenta lo que vivió, y se escuchan las historias más increíbles alrededor del fuego. Y estamos hechos para esto último, sin duda... No fuimos creados para tanta soledad interior.

***

Quería poner una imagen arriba del todo que representara "narración acogida por un grupito guay" pero no tengo ninguna. Cuelgo una pintura antigua de Nicolai Kasatskin que me sugiere confidencias a pesar de un "entorno frío". 

En contraste, abajo, una pintura de Nick Alm, que la veo muy de ahora, y que ilustra la clase de sensación de hastío, soledad y desengaño que puede surgir si se intenta compartir algo en un entorno no propicio... Y lo que es peor, que la gente no se atreva a confiar sus intimidades sin depender de alcohol o drogas. 

Lo dicho, son dos imágenes extremas...nada más que por sugerir reflexión e imaginaciones sobre entornos, relaciones y el hablar íntimo.

                               
 

miércoles, 3 de agosto de 2016

Sobre la leyenda de José, el Soñador, y la salud del corazón.




(Post del 15 junio 2012, rescatado tras la limpieza de mi muro de facebook)


Cada vez que oigo que vienen "vacas flacas", me viene a la mente la Historia de José (el de la Biblia), porque precisamente es ahí donde nació esa expresión, vacas gordas y vacas flacas.
José era un gran soñador, pero este don no le puso las cosas fáciles. De hecho, los sueños que tenía (y que contaba) fueron una de las razones que detonaron la envidia de sus hermanos, hasta el punto de que decidieron matarle. Finalmente se lo pensaron mejor y lo vendieron como esclavo a una caravana de mercaderes, yendo a parar a Egipto.

El faraón tuvo un sueño que le obsesionaba, según el cual 7 vacas flacas devoraban a 7 vacas gordas. Luego, el mensaje se repetía en forma de 7 espigas delgadas que devoraban a 7 espigas gruesas. Sólo José, que en aquel entonces estaba (injustamente) confinado en la cárcel, supo descifrar el sueño: después de unos años buenos, vendrían siete años de sequía y hambruna terribles que acabarían con todo. Y le dio un consejo al faraón: "Es necesario prepararse, hacer acopio de provisiones". El faraón sintió que José daba en el clavo, y le confió a él la administración de los graneros de Egipto, para que organizara la reserva de alimentos, previendo la carestía.

Todo sucedió como los sueños habían dicho. Fue así que, cuando llegaron las "vacas flacas", los hermanos de José, los mismos que habían querido matarle y le habían vendido como esclavo, tuvieron que ir a Egipto, empujados por el hambre, para comprar grano, porque en sus tierras casi no había qué comer. 

José tenía entonces la oportunidad de vengarse. Castigar a sus hermanos con una negativa a proveerles de grano o con cosas peores, hubiera sido el camino más fácil para un humano vulgar, pero aunque estuvo acariciando qué se sentía al tener poder sobre ellos, no siguió en esa dirección. En lugar de eso, comprendió que, en aquel momento, se cumplían los sueños que tuvo de niño, y que existía una sabiduría oculta como por detrás de la trama de su turbulenta vida, ya que, de no haber sido vendido como esclavo, viviendo luego toda la concatenación de hechos adversos que finalmente lo condujeron a ocupar un cargo de importancia (gracias a su capacidad para interpretar sueños) ahora no tendría la oportunidad de ayudar a su gente (ni a tantas otras personas) La historia termina con José reconciliándose con sus hermanos y salvando a su anciano padre y al resto de su familia y tribu, de la miseria y el hambre.

La moraleja que mis guías me muestran con su interpretación de esta historia, es que existen dos caminos para los soñadores: 

- Uno, el que consiste en intentar emplear los dones únicamente para salvarse y hacer acopio de energía para uno mismo, sin más. Y a los demás, esos que no han entendido lo que era "soñar", esos que se han burlado de tantas cosas, o que han envidiado o dado la espalda al soñador, que les den. Tienen su merecido por ser envidiosos y mezquinos, que espabilen.

- Otro camino consiste en utilizar el propio conocimiento y dones para el bien del mayor número posible de personas (inclusive para uno mismo, pero no “sólo” eso) No amedrentarse por las adversidades, ni dejarse envenenar por el odio o la rabia que las injusticias que uno pueda vivir puedan despertarle en el interior. Apostar una y otra vez por la vida, por el amor. Y seguir el camino que marcan los grandes sueños, ya que a veces, lo que hacen en indicar las sendas para esquivar los desastres, porque a la vida le gusta preservarse, continuar.

La segunda opción, aplicada a estos tiempos de crisis en aumento, plantea la posibilidad de soñar lo venidero y saber prepararse para sobrevivir a las adversidades. Pero también habla de que los grandes sueños, así como "la mano invisible del Poder Sagrado", están siempre con aquellos que tienen el corazón abierto a los demás seres humanos. Aunque los otros se hayan portado “mal” en algunos puntos, o aunque previamente hayan querido prescindir del soñador o soñadores, por soñar cosas que no eran de su agrado. Y es que la trama de la vida no puede soñar a lo grande sin incluir a muchas personas, es imposible.

Por mucho que Dios estuviera "con José" moviendo la trama de su vida para evitar que sus hermanos le mataran y luego, para rectificar su caída en desgracia y aprovecharla, llevándolo hasta lo más alto, si José hubiera optado, en esa última encrucijada vital, por vengarse de sus hermanos o dejarlos morir de hambre, todo hubiera sido infructuoso. Los sueños de José hubieran sido como semillas dadas por la Consciencia Creadora (y que fueron entregadas al mundo a través de un soñador) pero que nunca llegaron a florecer, porque la tierra donde fueron sembradas (José) se saturó de resentimiento, y éste las asfixió. 

¿Qué significa esto? Que creer en los sueños e intentar realizarlos implica mucho más que abrirse a los mundos sutiles: significa preservar y cuidar, cada día de tu vida, la salud de tu corazón.


Compartir sueños y visiones, algo polémico en nuestro mundo.


Hay cosas que no sé ni cómo contar. El camino chamánico es indescriptible, poco traducible a la cultura mayoritaria de la sociedad en que vivimos. No nos han educado para hablar de la realidad del espíritu, ni para entender el "lenguaje del alma" visionario y sensitivo...

Y sin embargo quiero intentarlo, porque creo que una de las razones de que estemos como estamos es la pérdida de la costumbre de hablar, en el entorno próximo (de amigos/tribu/familia o clan) de los sueños, las visiones internas, las sensaciones, lo "intangible"... 

En todas las tribus que conservaron la certeza de que el mundo natural es sagrado, y coexistieron con la naturaleza amándola, y sin acabar con ella, existía la costumbre de hablar acerca de lo que va más allá de la mente racional. No era un tabú, como entre nosotros. No estaba mal visto decir "He soñado que..." ni decir "He sentido en el bosque que una flor me hablaba", y cosas así.

En mi mundo, está mal visto por doble partida. El sector cientifista de la sociedad toma estas cosas como reflejos del un "pensamiento mágico" que convendría erradicar como mala hierba, porque impulsa a la gente a lo irracional. (Sin tener en cuenta que, aunque mucha gente haya, efectivamente, caído en aberraciones por sentir "la magia", no es así en muchísimos casos; y además también muchos científicos han caído en otras aberraciones peores, como cuando se creó la bomba nuclear o con el exterminio eugenésico en época nazi)

Pero incluso en el sector de gente que sigue el camino llamado "espiritual", a menudo está mal visto compartir determinadas experiencias internas. En parte porque se considera que lo íntimo debe siempre ser secreto (lo cual solo es cierto a veces) y en parte porque se piensa que compartir experiencias místicas fuertes, vivencias chamánicas reveladoras, puede ser un síntoma de engreimiento, de buscar admiración o seguidores, de querer parecer importante. 

Se repite hasta la saciedad que "Quien sabe, no lo anda diciendo". Pero esta afirmación es inexacta y peligrosa. Pues es cierto que existe el fenómeno de la soberbia, del deseo de acaparar aclamaciones sólo para servir al "yo", pero la Tierra diría: hijos míos de mi vida, si no compartís lo que sabéis, ¿de qué sirve el conocimiento y visiones que se os dan?

Cristianos, ya lo dijo Jesucristo (por ponerme épica, lo menciono): La lámpara se enciende para que otros vean la luz. No para esconderla en una casa cerrada y que nadie tenga acceso a ella. Brillar no es malo, y mostrarlo, ¡menos aún! Eso es SERVICIO, ni más ni menos, y lo digo por los que temen que brillar sea "cosechar" halagos. 

En fin, que lo que no sé es cómo, si se piensa esto de los que brillan, no se da la espalda al Sol. ¡Habráse visto ser más arrogante y vanidoso, todo el p. día brillando! Qué poca humildad. Debería estar escondido bajo las piedras, para que NADIE notara su luz y no pudieran elogiarlo, amarlo y agradecerle nada. Que eso del amor, el agradecimiento, y la búsqueda de la luz que OTRO ser irradia es muy malo, y todos lo sabemos. Eso es "seguir a gurús" y no seguir "la propia luz". Asco de Sol, ¿quién se ha creído que es, qué pretende? Impertinente, egocéntrico, venga a brillar! Y mira, la naturaleza, ¡qué BORREGA es, haciéndole caso al Sol y absorbiendo esa luz! ¿Es que las plantas y animales no tienen criterio personal...? ¡Debieran atacarlo o darle la espalda, para darle una lección de humildad!

¿Os estoy removiendo cosas en la cabeza? Me alegro, porque siento en mí a la Vieja Chamana que anda harta de tantas cosas, entre otras de todo este puritanismo del "No contar, no mostrar, no compartir nada, salvo en casa cerrada y con siete llaves, y sólo a los que demuestren (dando casi su vida por mí) que MERECEN que les comparta algo de mi interior". Acabáramos, para vivir así no se necesita arder, ni brillar. Podemos seguir todos como fantasmas escondidos en los rincones, porque total...

En muchas tribus de cultura chamánica se compartían las vivencias chamánicas o espirituales que la inmensa mayoría de los miembros tribales tenían, inclusive los niños. Porque es natural soñar, percibir cosas más allá de ciertos sentidos, intuir, sentir... Sólo cuando esto se convierte en tabú desde la infancia, se convierte a su vez en realidad sombría y, ocasionalmente, enfermiza o desequilibrada. La luz no se hizo para estar escondida, ni el fuego para que lo encierren en una caja hermética. Hay que dejarle salidas o si no, se apaga, y te daña por dentro.

El único modo de cambiar nuestra cultura en este sentido es empezando a compartir otra vez lo que sentimos, intuimos, percibimos y soñamos. La única manera de que un niño aprenda que los sueños contienen destellos de vida e información que, posiblemente, en ocasiones sea útil, es hablando nosotros sobre nuestros sueños como algo natural. Y así con todo. 

Por supuesto que debe haber una prudencia, sobretodo de cara a la gente que no comparte nuestra visión de la vida. A los cientifistas les gusta atacar a los "mágicos", tanto como a la Inquisición le gustaba perseguir herejes. Es una pena, pero efectivamente es mejor no mostrarse ante determinadas mentes que se sienten en el deber de "luchar" contra un hemisferio cerebral cuyo funcionamiento no entienden. Porque si no, es muy cansado y desgastante estarse defendiendo o protegiendo de sus ataques, tan estériles como innecesarios. 



Por lo demás, compartir la información que nos llega, sea por el tipo de sentidos que sean, nos podría sanar como sociedad, o como colectivos dentro de esta sociedad. Un día Miguel me explicó que los seres humanos, en cierto nivel de nuestro ser, estábamos diseñados como "neuronas". Una neurona sana está emitiendo o compartiendo con otras, constantemente, la información que le llega. No la atesora, no la esconde. Por supuesto, no la comunica a todas las neuronas a la vez, sino en orden: lo hace a través de las redes, transmitiendo su información a las neuronas que tiene pegaditas al lado, y ellas a su vez retransmiten a otras, etc.

¿Cuál es el problema de la humanidad mayoritaria en mi mundo, entonces? Pues desde un punto de vista "Migueliano", tiene que ver con que este "sistema nervioso" o "de comunicación" está enfermo. Las neuronas no comunican apenas nada. Muchas reciben información, pero no saben qué hacer con ella. Muchas no comunican nada, viven encapsuladas, aisladas, con miedo a estar vivas, es decir a "funcionar" y transmitir. 

Otras, retransmiten pero forzando la interpretación, con lo cual manipulan e impiden que sea el sistema nervioso quien haga el circuito al completo y elabore, al final, sus conclusiones. Son neuronitas ensoberbecidas, que creen que ellas solas bastan, y que el cuerpo de la humanidad debe escucharlas nada más que a ellas, cuando en realidad sólo son una parte.

Es normal que sea difícil entender "del todo" lo que nos llega como neuronas, porque somos una partecita del Todo, nada más. La comprensión global de algo cuesta un tiempo: el necesario para que la información y los impulsos se difundan, se conecten con otras informaciones e ideas, y se produzca progresivamente un "pensamiento" colectivo que será más o menos acertado en base a la cantidad de neuronas que "sirvan" y "compartan". 
Cuantas más partes del Todo se activen y actúen como neuronas saludables, más acertado será el pensamiento colectivo final. Pero claro, si en el cuerpo de la humanidad solo funciona la tercera parte de su sistema nervioso...o ni eso...pues el diagnóstico será malo.

Los chamanes somos como neuronas especializadas, o como centros nerviosos un poco más grandes, con más redes conectadas y en activo. Nunca somos la totalidad del sistema nervioso, pero sí que abarcamos un poco más. Por eso nuestra responsabilidad retransmisora es más grande, y por eso es un contrasentido andar este camino y encerrarse más. Lo que hay que hacer es lo contrario: "funcionar" de una puñetera vez. Entregarse a "servir" sin tanto miedo. Con prudencia, con equilibrio, con discernimiento, sí, pero sin tanto rollo del "Ay, ay, ay, igual estoy cayendo en el servicio a mi ego".

Al "malo" le encanta la incomunicación. El aislamiento entre partes causa el deterioro enfermizo del cuerpo colectivo de la humanidad. Las células que se encriptan y aíslan generan enfermedad, tumores, necrosis. La humanidad sufre porque le falta, literalmente, información. Información correcta, además. Y no de un solo tipo (no sólo científica, no sólo emocional, no sólo psicológica, sino también "la otra", la que para la mayoría es "sombra" porque nos educaron en el tabú de lo que se "sentía" y no obedecía a nuestros sistemas de creencias)

Sí, puede parecer un caos cuando se activan muchas retransmisiones desde muchos puntos, de acuerdo, produciendo una sobreinformación no siempre agradable, ni limpia, ni útil. Pero es como abrir una presa que está contenida desde hace milenios, saliendo toda el agua a presión, revuelta y sucia. O sea, es lo normal, pero también es el único camino para que "el agua/información" fluya, las cosas se decanten, los cauces se recuperen, y para que se despierte el cuerpo colectivo "sintiente" de la humanidad. De manera que, un día (no todavía) se complete TODO el circuito, y se llegue a alguna conclusión correcta.

Los chamanes trabajamos "para" el Cuerpo Colectivo de la Humanidad. Nuestro deber es retransmitir lo que nos llega. A mí me tuvieron que inisistir y convencer por largo tiempo, para que empezara a escribir, porque me daba miedo hacerlo (pues sabía que me iba a complicar mucho la vida, y que sería muy mal juzgada si contaba ciertas cosas) Pero no tenemos escapatoria: compartir información forma parte de la "misión y sentido" de ser chamán. Eso sí: hay que aprender mucho y, de entrada, metemos la pata una y otra vez. Hay que llegar a compartir en orden, con criterio y respeto, pero el caso es que hay que hacerlo. 

Finalmente, hay que decir que, estrictamente hablando, aunque no todos sean especialistas en esto, todo el mundo posee estas capacidades en cierto grado, y es "neurona" en una parte de su ser. Con lo cual compartir también sana a quienes no son "chamanes", y nos sana a todos. No hay que interpretar el hecho de que algunas personas trabajen en "nodos de la red" donde se movilizan cantidades mayores de información, pensando que sólo ellos deben percibir, sentir y decir "lo que hay". 


Es más: los propios chamanes necesitan el feedback, la comunicación de todas las neuronitas que están a su alrededor, para poder comprender mejor lo que sucede, contrastar y seguir aprendiendo y ampliando consciencia. 



sábado, 9 de julio de 2016

Sobre la gratitud y el éxtasis (Anciana Maestra del Desierto)

 



Ayer pretendía hacer una regresión para enfocar ciertas movidas que vengo arrastrando, pero cuando me puse a realizar mi meditación encaminada a, primero, refugiarme en mi lugar seguro interno, un lugar que fuera sólo accesible a mí y a Dios, vino una mujer nativa de otro lugar y me cambió los planes.

Es curiosa la instencia del "yo" de querer planificarlo todo, y la insistencia de Aquello Que Es Más, en sorprenderme y mostrarme perspectivas en las que no he reparado. Una vez hube especificado en mi interior que me iba a "recoger" con el fin de encontrar ayuda y curación, la Tierra me condujo a un espacio natural del desierto, y luego me ví tumbada sobre unas esteras, y rodeada de espesos cortinajes de color granate oscuro. Como si estuviera en una tienda del desierto.

Entonces una mujer mayor con pañuelo o velo oscuro en la cabeza abrió las cortinas de mi pequeño espacio. Su rostro era sonriente (ella se parecía a la mujer de la foto de arriba) y emanaba una gran bondad. Realmente, esa era la cualidad principal que me transmitía, bondad. Sus manos arrugadas se acercaron a mi pecho izquierdo, que ayer me dolía. En otras circunstancias me hubiera sentido incómoda, pero aquellas manos parecían desprender cariño y bondad como su dueña, y me dejé tocar por ellas. La buena mujer empezó, así, a hacerme un masaje en el pecho, y me dijo:

"Debes recordar que lo primero es, siempre, atender los dolores del cuerpo. Si hoy te dolía el pecho izquierdo, eso es lo que debías atender y enfocar, y postergar las otras búsquedas espirituales. El dolor es como el hambre, es inútil intentar enseñar al hambriento, si antes no le das de comer. Aquel que siente dolores, necesita que atiendan primero a su cuerpo, y luego ya se verá el resto".

La mujer, luego, me empezó a tocar con sus dedos de un modo que era como si éstos "escucharan" mi cuerpo. En silencio, le prestaban una atención total y absoluta. Así que más que masajearme, aquellos dedos estaban actuando como oídos atentos y cariñosos, recogiendo información de mi dolor.

Me puse yo también a escuchar mi dolor, y me topé una vez más con algo que llevo tiempo sintiendo, sin saber qué solución darle. es una mezcla de frustraciones, tristezas y sentimientos de amargura e impotencia por logros no alcanzados, sensación de fracaso y tristeza por no haber podido ser madre otra vez. Era como si mi cuerpo tuviera un pensamiento fijo: tenía dos tetas, pero le falta un hijo. Más en concreto, le faltaba la hija con la que llevo soñando años. Mi teta derecha estaba bien, porque mi pequeño se duerme abrazado a ese lado y es como si ella le diera amor. Pero mi teta izquierda se siente "llena" de algo y al mismo tiempo desolada.

"Mal arreglo tiene esto -pensé para mí misma- Porque tal y como está mi vida, es casi imposible que pueda ser madre otra vez". 

Pero la mujer parecía verlo todo desde otra parte y de repente hizo algo inesperado. Me mostró un adorno tradicional femenino en sus manos. Era una especie de cinta llena de pequeñas moneditas cosidas, o medallitas brillantes, cosidas a la tela. 

Entonces me dijo:

"Te voy a desvelar un secreto que te puede servir, para que lo uses y lo COMPARTAS Al mundo. Entre mi gente, las mujeres teníamos una costumbre. Llegada cierta edad, nos confeccionábamos una tira o adorno de este tipo. 

"Para ello, repasábamos nuestra vida, buscando aquellos momentos y experiencias que sentíamos que habían sido un regalo especial, algo maravilloso, o significativo para nosotras. Esos momentos que te hacen sentirte afortunada y que, muy adentro, sientes que son una bendición, y a veces (casi) un milagro, un golpe de "suerte", algo muy bueno. 

"Entonces, para cada bendición experimentada en la vida, cosíamos o añadíamos una monedita a la tela, dejando el diseño abierto para poder añadir moneditas conforme nos sucedieran nuevas experiencias-regalo. De manera que ésta era la verdadera riqueza que celebrábamos: no la de las medallas de oro, plata o cobre que llevábamos encima, sino nuestra conciencia y nuestro recuerdo de las bendiciones recibidas"

"Hazte un adorno a tu manera y a tu gusto, en el que puedas ir poniendo moneditas o medallitas por cada bendición que hayas recibido en la vida, pero especialmente en los últimos 8 años, porque es ahí donde empezó la amargura que hoy notas. Y ponte este adorno durante un tiempo, encima del cuerpo, de manera que cuando te muevas, escuches su tintineo y notes su sensación, su peso. El sutil sonido te recordará todo el brillo del oro espiritual y las bendiciones que has ido recibiendo en ciertos momentos, y te harás más consciente, también, de cada nueva bendición, pues estarás atenta para añadir la monedita pertinente a cada nueva cosa que vivas y que te haga sentirte "afortunada", regalada, feliz."

"En nuestro caso, el tintineo y la acumulación de moneditas, nos terminaban llevando muchas veces a un estado de gratitud y alabanza a Dios constante. Entonces se desataba algo adentro nuestro y acabábamos bailando y cantando alabanzas desde el corazón, en el día a día. Las dificultades, enfermedades y tragedias existían, pero nuestro empeño en recordar las bendiciones nos hacían vivir la permanencia de la maravilla de la vida, y la transitoriedad de lo desagradable y doloroso. Era como tener un pájaro en el pecho, que cantaba todos los días..."

"Tu pecho izquierdo está lleno de "algo", y yo no tengo el conocimiento necesario para decirte si volverás a ser madre o no, pero sí puedo decirte que si entras en la gratitud y la alabanza, "eso" que guardas dentro saldrá, porque se volcará en amor hacia Dios, y descubrirás que no podrás sino agradecer y cantar por la vida. Nadie te estará presionando para alabar a Dios, sino que te surgirá sin más, porque estará saliendo una parte de tu verdadera naturaleza, que ¡es así!"

Yo escuchaba, completamente sorprendida pero también fascinada por aquella tradición o enseñanza espiritual de la que nunca había oído hablar (mi mente racional tenía sus dudas, of course, sobre si aquello era real o sólo producto de mi imaginación) porque contenía una belleza, un significado profundo, y mucho sentido místico. Pero además, una parte de mi ser estaba conmovida por aquello y decía que le gustaba aquello, que era muy buena idea y que la buena señora tenía razón, porque en ese mismo instante notaba que en mi cuerpo y en mi ser entero estaba grabado el recuerdo de momentos bellos y maravillosos que "siento" muy adentro que han sido regalos, bendiciones, cosas muy especiales.

Así que empecé enseguida a confeccionar una lista mental con las bendiciones y regalos vitales experimentados en los últimos 8 años. Haber conocido a mi ex pareja (que en su dia supuso una experiencia casi increíble y maravillosa), el embarazo de mi hijo, poder parirlo tan bien y en casa... mira, ya iban 3 moneditas. Luego pensé en las publicaciones de mis libros, rayando en lo increíble (por lo difícil que es hoy en día publicar con una editorial si eres alguien desconocido y encima con seudónimo), y añadí moneditas para los libros; luego...

Bueno, era increíble, pero la tira de tela imaginaria con monedas iba creciendo, porque afloraba de mi cuerpo el recuerdo de muchos otros momentos en los que sentí que vivia algo extraordinario, aunque fuera pequeño e íntimo, como mis paseos por el bosque del último año. Y eran cosas por las que, efectivamente, había sentido mucha gratitud en su día porque podrían no haber sucedido, y sin embargo sucedieron, sin que realmente fuera "sólo yo" la que lo hubiera conseguido, sino que fueron necesarias confluencias de factores muy laboriosas y complicadas para que aquello terminara siendo.

La mujer sonreía en silencio, y cuando le dije que seguiría su consejo, asintió sin dejar de sonreír. Luego me dijo que aquella tradición se había perdido hacía mucho, y hoy en día las moneditas colgando de la ropa o de joyas femeninas sólo se veían como adornos para seducir, agradar o como ostentación de poder económico. Pero eso no siempre fue así, o al menos "no fue así en todas partes". Hubo por lo menos un colectivo donde las mujeres guardaban este "secreto" entre ellas y lo vivían para sí. Esa era su vida mística, secreta hacia la sociedad, pero compartida y retransmitida entre ellas.

- Pero ¿cómo es entonces que tú no llevas estos adornos? -le pregunté, pues la mujer vestía muy sencillamente y no llevaba adorno ninguno. 

Y me dijo: "Porque si vas integrando el agradecimiento y las bendiciones en tu ser, y te vuelves plenamente consciente de ello, llega un momento en que dejas de necesitar los recordatorios externos. Toda tú te llenas de moneditas, y necesitarías de hecho una túnica llena de moneditas que te recubriera completa, porque si entras en el espiritu de gratitud, terminas loando a Dios por cada respirar, por cada momento... Los objetos devocionales dejan de ser necesarios cuando todo tu ser es devoción, alabanza, gratitud. Así que llegaba un punto en el que liberábamos la materia retenida en moneditas y se las dábamos a otras o las empleábamos en otras cosas, porque ya no las necesitábamos."

"Cuando te vuelves "recuerdo completo" y constante de las bendiciones, dejas de existir como lo que eras, un ser demandando ayuda constante por sentirte desamparado. Te conviertes sólo en gratitud y alabanza. Y estas son puertas al Amor, así que terminas convirtiéndote en un flujo de Amor en el Universo. Y te sientes tan colmada que no sientes otra necesidad salvo la de dar y liberar a otros tu riqueza..."

Me quedé sin palabras. Convertirse en "Flujo de Amor" en el Universo. ¿Qué se podía decir ante eso? Pero la mujer sí tenía algo que añadir:

"Los adornos y objetos devocionales son necesarios cuando se vive en el olvido. Pero cuando se vive en el recuerdo, ya no. Si usas durante un tiempo algo que te recuerde cuántas bendiciones recibiste y vas recibiendo, tu ser irá integrando el recuerdo y saldrás del olvido. Y puede que así se te desate el canto de adentro. Porque todas las almas son como un pájaro en cierto modo, y necesitan cantar. Pero cada alma tiene su manera de cantar, y tú aún no has descubierto la tuya, y desconoces tu "voz", tu sonido real"

"¿Sabes? - Añadió la mujer, ya para acabar de dejarme sin palabras- Algunas de entre nosotras llegaron a estar tan plenamente "cubiertas" de moneditas gracias a su vivencia de la gratitud y la alabanza, que se convirtieron en oro todas ellas. Y no les cabía ni un poquito más de oro. Aunque ya hacía tiempo que no llevaban adornos, habían ido integrando cada destello de oro, cada bendicion, hasta llenarse de la cabeza a los pies y finalmente convertirse en eso. 

"Entonces ellas se disolvieron en ese oro, desapareciendo del mundo en una especie de suave explosión de luz que dejaba tras de sí una nube de partículas doradas, un sonido tintineante y alegre, y una ola de éxtasis que nos alcanzaba a todas las compañeras que permanecíamos con ella para despedirla. Porque entre nosotras, todo lo compartíamos".

¡Oh Dios mío! Mientras la mujer me decía eso yo veía en mi mente una escena: mujeres del desierto descalzas, bailando en trance, como dando vueltas sobre sí mismas, con las manos y los rostros elevados hacia el cielo, sin orden pre establecido, espontáneamente, y cantando, emitiendo sonidos de alegría, mientras una especie de destellos dorados caían suavemente y centelleando sobre ellas. Recibían una bendición póstuma, un regalo de su compañera, que había transitado de este mundo a otro estado, de un modo incomprensible para mí, pero bellísimo.

En alguna parte estaría el cadáver, o no, pero eso era secundario. Lo principal era aquello de "convertirse en oro espiritual" y disolverse en él, y luego desaparecer, desintegrarse, sembrando a las amigas y amadas con un regalo final. 

Aquello era tan bello y tan poderoso, era una cosa tan amorosa y tan inmensa, que no podía soportarlo casi, y me puse a llorar, llena de un nosequé y una especie de nostalgia tremenda. ¡Quién pudiera vivir algo así...! O algo similar siquiera...

"Está en tu posibilidad hacerlo -me dijo la mujer- Pero primero empieza por el principio: por las moneditas. Haz como las jóvenes de mi pueblo: necesitas empezar por recordar."

Me había quedado sin palabras. Y mi pecho ya no me dolía. Yo lloraba nada más, y quise agradecerle a la mujer todo aquello. Tal vez había algo que pudiera hacer por ella, para devolverle la ayuda prestada. 

Me acabó de "matar" cuando me respondió lo siguiente: "Yo trabajo para Dios y Dios es Quien me "paga". No me tienes que retribuir de ninguna manera "tú", porque probablemente no aciertes a darme lo que es justo para mí, o lo que necesito. Y no tengo que decirte yo un "precio" porque ni squiera yo sé cuánto "vale" lo que te he hecho y lo que te he contado. Sólo Dios lo sabe. 

"Las personas que trabajamos para Dios no podemos cobrar por lo que hacemos, porque sería un disparate, un error seguro. Pero es que tampoco se nos ocurre someter nuestro acto a un intercambio. Porque es otra clase de acto."

"Escucha: Dios es sabio, Dios es justo. Dios es bondad y derrame constante de bendiciones. Es como el Sol. En el mismo momento en que te estoy ayudando, Dios me está bendiciendo para que todo en mí siga en equilibrio, y me suceda lo mejor. El Sol está aquí sobre nosotras y te sana a tí y me baña a mí. No me debes nada. No quedas en deuda. Estamos ambas bañadas. Y puesto que fue Dios quien me trajo hasta tí, y todo corre de Su cuenta, despreocúpate y estate feliz y tranquila, porque tal cual está sucediendo esto, seguro que es justo, es sabio, y es bueno"

Me sentí abrumada por la fé de esa mujer, por su perspectiva (que me seguía rompiendo los esquemas) y por la grandeza de su generosidad y entrega, pero insistí: "A pesar de todo quiero darte algo".

- ¿Y qué vas a darme? -me dijo- ¿Un objeto, que me pesará con el tiempo y no me lo voy a poder llevar al Final? ¿Qué vás a darme? ¿Qué tienes para darme?

Me quedé unos segundos sin respuesta hasta que sentí en mi interior la realidad: en verdad yo sólo quería expresarle gratitud-amor, decírselo de alguna manera. Pero realmente no tenía manera de saber "qué" podía ser útil o bueno para ella, que ni siquiera era "física" o una mujer de carne, con lo cual...

Y me dijo: "Tu amor ya me llega. ¿Ves? Ya me estás dando algo "a cambio" de mi ayuda. Dios ha puesto amor en tu corazón y éste brota de tí hacia mí. Vívelo, yo lo recibo, y ahora nos convertimos ambas en un Flujo de Amor en el Universo. Y eso Ya Es Todo."

Ya Es Todo.

Puf. Mis lágrimas me sacaron del trance, se diluyó todo, y mi conciencia volvió a la normalidad completa. Estaba en la gran ciudad, en el siglo XXI, en mi cama... Y volví a lo diurno, a lo de cada día, pero intentando no olvidar lo escuchado, para intentar poner en práctica el consejo.

                                      

***

Esta mañana, cuando volví a retirarme un rato, una visión interior me mostró la imagen de una mujer madura que acaba de morir. Estaba tumbada, vestida con velos y llevaba varios adornos de ésos con moneditas o medallitas. Muchas. En la cabeza, el cuello, la ropa... Sentí que era una imagen asociada a un legado que deseaba ser retransmitido, y escuché una petición: "No olvides compartir el regalo. No deseamos que nuestro secreto y nuestro conocimiento queden relegados al olvido y se desaproveche su utilidad y su riqueza. En su día, las últimas de nosotras no pudimos retransmitir más a otras jóvenes nuestro "oro" y nuestro saber, pero esto es patrimonio de la humanidad y otras mujeres pueden recibirlo, si hablas de ello".

-¿Y es algo sólo para mujeres?- pregunté.

- Las mujeres reciben las mayores bendiciones, porque se asocian a ser madre y albergar la vida. Dios pone oro en el interior de la mujer, pero no es sólo para ellas sino también oro añadido para que puedan gestar, y para que cada nuevo ser que se gesta tenga su nutrición de oro y pueda construirse, con lo que su madre le da, un núcleo dorado interno. 

"Una mujer puede llegar a ser como una vasija totalmente recubierta de oro por dentro. Pero por esta misma razón, fuerzas codiciosas las han cercado muchas veces, para aprovecharse del "oro" de las mujeres y tomarlo para sí, robándoselo a ellas y a sus pequeños. 

"De manera que algunas mujeres pensaron la manera de expresar su gratitud y mantenerse en el recuerdo de tantas bendiciones sin resultar evidentes, encriptando su misticismo, y velando con secreto ciertas experiencias internas. En un contexto difícil, hay que aguzar el ingenio para lograr mantenerse centrada en lo que verdaderamente importa. 

"Un hombre también podría vivir esto, pero en tu mundo ellos no se adornan así. Tendrían que buscar una manera personal de ayudarse a recordar y entrar en la gratitud. Yo sólo puedo hablarte de mi tiempo: ellos no compartían sus ritos con nosotras, y nosotras creamos los nuestros para poder vivir el éxtasis y la gracia, pero también para preservarnos "doradas" y preservar también el oro que nuestros hijos e hijas necesitaban recibir desde nuestro ser".

Y eso fue todo. La imagen del enterramiento de la última mujer conocedora de aquella tradición se disolvió, y me vine corriendo al ordenador a ponerlo todo por escrito, y compartirlo por aquí, antes de que se me olvide.

Se me caen las lágrimas otra vez.








domingo, 15 de mayo de 2016

Las Espirales de La Madre


(Respuesta a una oración sobre cómo ayudar al cambio)

Esto sucedió en el bosque hace unos cuantos días. Voy a escribirlo para darlo a los demás y de paso, para que no se me olvide. Que luego todo lo que percibo en esos estados de medio trance, se me olvida, como si hubiera sido un sueño. Salvo que lo escriba.

Estuve llorando, sentada sobre la pinaza, preguntando cómo ayudar al cambio de algunas cuestiones colectivas, preguntándome si es que tengo algún poder o capacidad "real" (no imaginada o ilusoria) de afectar a la realidad para mejorarla, o rectificarla allá donde deriva en crueldad, sufrimiento, dominación mutua, depredación sin más...

Y entonces sentí en mi corazón el eco de la voz de La Madre, y me mostraba magníficas espirales de energía desplegándose por el cosmos, en modo redes de fractales... Y me mostraba luego la estructura de energía de los poderes que causan lo que me acongoja, y eran estructuras geométricas muy rígidas, cuadradas o triangulares, basadas en jerarquías piramidales que nunca se deshacían, sólo cambiaban los individuos insertos en ellas.

Estas estructuras artificiales estaban hechas entre varias mentes, y eran sostenidas gracias a la inculcación de doctrinas sobre obediencia que prohíben a la gente conectarse con su interior, sentir lo que de verdad sienten, y decir lo que de verdad experimentan. 

Cuando se te obliga a obedecer, cuando te convencen de que no tienes derecho a discrepar, ni a dudar, entonces la estructura artificial se conserva, porque los individuos la obedecen y se amoldan a ella. Terminan encajando en la estructura pre-hecha, que los absorbe y coloca en alguno de sus niveles: arriba (cúspide del poder), en el medio, o abajo, en la base.
                     

Las espirales de La Madre, en cambio, palpitaban como energía viva que eran. Se desplegaban como las hojas de los helechos, las conchas del caracol, el embrión de un ser vivo dentro del vientre materno, las nebulosas y galaxias del cosmos, las olas del mar, las marcas del viento en las dunas del desierto...

"¿Ves, mi niña? Esta es la realidad real. Esta es la manera de actuar del verdadero poder. Y tú tienes TODO el poder de vivir esta realidad. De formar parte de Mis espirales. Tú puedes, de hecho, iniciar una espiral viva de "vida en movimiento", y generar una corriente al modo real. A Mi modo. Una corriente en espiral que vaya creciendo, transformándose, desplegando una influencia viviente en el mundo, a Mi manera".

Y yo le pregunté:
- Pero ¿cómo puedo hacer algo así?

- La manera de iniciar o empezar a formar parte de una de mis espirales, se resume en dos requisitos: vida interior y vida exterior. 

"Todo se inicia en el movimiento que un ser humano hace hacia adentro. Profundizando en su vida interior. Allí, en lo profundo, puede conectarse conmigo, y con las corrientes de la Verdadera Vida. Y entonces esta persona es como si destapara un pozo o fuente interna de la que mana energía, agua, riqueza, que por su propia naturaleza no quiere (ni puede) permanecer quieta y estancada en ese adentro, sino salir, derramarse al mundo. 

"De manera que entonces se genera una espiral que va de adentro hacia afuera, y esos dos movimientos constantes en el ser humano (hacia adentro, o vida interior; y hacia afuera, o vida exterior) son los que fundamentan la vitalidad de las espirales de vida en alguien".

Me quedé impactada, porque entendí algo. La perspectiva que me llegaba tenía claridad, tenía sentido incluso desde la metáfora, aplicada a las leyes físicas. 
La Madre insistió:
- Si no se empieza por la vida interior, no se encuentra la fuente interna. Y entonces no fluye de ahí nada "consistente" ni hondo, ni verdaderamente vivo hacia afuera. 
"Una persona sin vida interior puede tener mucha vida exterior, pero no está exactamente unido a mis espirales, ni a La Verdadera Realidad. Esa persona desarrolla una vida sin capacidad de generar "espirales reales transformadoras" ni movimientos de cambio".

- Entiendo. Así que el primer movimiento en espiral es hacia adentro.

- Exacto. Vida interior, primer movimiento, que permite conectar con la fuente interna. Y desde la fuente, el segundo movimiento sólo es PERMITIR (sin reprimir, pero tampoco sin forzar) que lo de adentro salga hacia afuera, tal y como desea hacer. Una persona que encuentra la fuente interna, pero no la deja salir, tampoco termina de formar parte de las espirales de vida que transforman la realidad constantemente, o la recrean. Porque no permite que la vida encontrada adentro, fluya hacia afuera.

- Entonces, me confirmas que no es malo compartir con otras personas lo que uno encuentra adentro.

- No sólo no es malo, sino que es necesario. Pero a las estructuras artificiales que ya son rígidas y cristalizadas, no les interesa que esto suceda, porque cuanta más vida desde la fuente se derrame creando espirales por el mundo, más se irán erosionando las realidades artificiales "piramidales"... Más ilusorias se verán. Más postizas. Más dolorosas. Más aplastantes.

Y la visión interna de las Espirales de La Madre se fue diluyendo, mientras aún oía resonar en mi interior su afirmación: "Tienes el poder... de crear desde tu interior una espiral... de formar parte de mis espirales vivas".

Y finalmente, otra: "Y de hecho, ya lo estás haciendo. Y este es el único verdadero poder que hay. El poder que se vive unido a la vida interior. Todo lo demás es pasajero e ilusorio, y aunque parezca muy sólido o poderoso, tarde o temprano será disuelto por el movimiento de Mis espirales"