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martes, 3 de enero de 2023

Sobre el "Animal de Poder" (La película "La Mujer pantera")

                                              


(Post de mi muro del face, 15 agosto 2016)

Ayer acabé haciendo zapping (aprovechando que estos días tengo TV) y ví una peli antigua que no conocía: "la Mujer Pantera". ("Cat People" de 1942)

A medida que la iba viendo iba elaborándose en mi interior una "teoría" sobre el significado de ese "panterismo" de la protagonista y otras mujeres de su pueblo, y me iba indignando por lo que hacen los otros personajes de la peli.

Al final de la peli ya tenía mi teoría completa. Gira en torno a nuestra faceta animal y también entorno a lo que en culturas chamánicas se ha llamado "animal de poder" o "animal del alma". Y la película es un ejemplo claro y meridiano de la demonización que, en la cultura moderna y occidental, (especialmente la americana) sufre toda la "animalidad" interior.

La peli tiene mil detalles que son símbolos, queriendo o sin querer, de lo que digo. Por lo visto la leyenda de la que la peli se hace eco es inventada, un mito creado sólo para el cine, pero da igual. Los mitos que inventa el cine son como los otros: surgen de todo lo que somos, conocemos, desconocemos y tememos. De manera que puedes inventarte una leyenda y ésta puede ser una verdad simbólica, una metáfora de tus miedos, de tus deseos, de tus filias y tus fobias, de tus traumas, etc.


Si alguien no la ha visto y la quiere ver, aviso que a partir de aquí hago "spoiler": Me pareció indignante que la peli deje como a "los buenos" a una pareja de ignorantes y egoístas. Él me pareció un insulso sin cultura, ni imaginación, ni cojones, un tipo que sólo se casa con la mujer pantera "porque le atrae" sexualmente y ya está. Cuando descubre que no puede obtener lo que desea de ella fácilmente, patada y fuera. Eso sí, lo hace muy "civilizadamente". Porque por lo visto en ese esquema social el matrimonio es sólo un papel que "oficializa" el permiso para tener relaciones sexuales, y si estas no fluyen con la velocidad o frecuencia esperada, lo demás ya no tiene valor.

Ella, la "buena chica americana" que salva al pobre marido incomprendido, me pareció una arpía auténtica disfrazada de palabritas de amor. Metiendo cizaña en el matrimonio ajeno (¡cómo detesto eso, me resulta muy conocido por desgracia... vaya dejà vú tuve!) Ofreciendo sus contactos terapéuticos personales, incluso, y todo para llevarse al otro al huerto. Y luego haciéndose la inocente, victimizándose cuando la esposa se pone celosa y se cabrea por las interferencias de la "amiga". Y demonizando a la esposa, porque oye, ¡qué mal perder tiene, la tía! ¡Cuando debía agradecer lo mucho que todos se preocupan por ella...!

El psiquiatra: un impresentable, arrogante y machista, que además de creerse no se qué, se permite hacerle proposiciones sexuales a su paciente, acosarla y amenazarla. Y finalmente plantea su internamiento forzoso en un "hospital mental". Todo por su bien, eso sí. Para curarla de sus celos y de sus fantasías "animalescas". Uf.
                                   

Y la protagonista, pues me suscita compasión. Me resulta obvio que es una mujer traumatizada por una guerra o similar, o que ha heredado traumas de mujeres traumatizadas por guerras y otras cosas, como un reiterado abuso de poder en una cultura donde la libertad sexual de las mujeres ha sido kk, nula, y éstas se han convertido en objetos de deseo y propiedad a partes iguales.

Y es que el animal de poder no rechaza la sexualidad, salvo que se sienta utilizado, acosado, o haya sufrido violaciones, abusos y demás. A santo de qué va a atacar a un macho una pantera hembra, si no es porque se siente forzada o presionada, y su deseo no está en marcha. O porque está traumatizada por maltrato antiguo. Cuanto más veía de la película, más claro me parecía que la protagonista ocultaba un trauma de abuso sexual (propio o heredado del colectivo femenino de una sociedad enferma) enorme. Y que por esa razón sentía deseo y rechazo al mismo tiempo, miedo y atracción por la vivencia sexual. Una parte de su instinto le decía "quiero sexo", la otra decía "pero así no, o todavía no, porque me siento amenazada o insegura".

También me resultaba obvio que era una buena mujer (nada de diabólica) que, en el fondo, sólo necesitaba ser amada y recibir la ayuda terapéutica adecuada. Me pareció super triste y desagradable que justo cuando por fin da un paso decidido para intentar liberarse de sus miedos y acercarse afectivamente más a su marido, éste le pegue la patada y diga que es "demasiado tarde" para arreglar su relación, porque se va con la otra, que claro, es más complaciente.


Entre unos y otros, me pareció que nadie la amaba, ni la quería. Sólo estaban a su lado atraidos por la fuerza de su "animal de poder" (la pantera) y fascinados por su exotismo en una sociedad donde el aburrimiento y lo soso eran lo habitual. Y entre todos la mataron y ella sola se murió, vamos. Le tienden trampas sin decirlo: la "otra" conspirando para romper el matrimonio, y enviándola a un psiquiatra acosador; el marido y la otra compinchados y haciéndole el vacío a la mujer, tratándola como si fuera tonta, niña o demente, marginándola; etcétera.

Pero en la película parece venderse la idea del "amor romántico perfecto" al estilo americano, y "matan" a la "mujer-animal", haciendo prevalecer a la pareja triunfante del sinsangrenicojones, y la víbora traidora.

En ese contexto social tan desnaturalizado y falso, los instintos no pueden sobrevivir, pues son vistos como algo monstruoso y deben desaparecer. No es por que sí que la protagonista vaya todos los días al zoo: ella misma es, en el fondo y para los demás, una criatura de zoológico, aunque no sean conscientes de ello. Se le acercan por curiosidad y fascinación, por la energía que ella desprende, por su rareza. Pero nada más. No tienen ni amor, ni nada, son igual de depredadores o peor, porque su "animal" está tan retorcido y disfrazado de otra cosa, que lleva a engaño.

En fin, que la historia de fondo me resultó bastante universal en mi mundo, y conocida. Y al final, rumiando sobre "La Mujer Pantera", pensé que lo bonito hubiera sido que, en esa escena del restaurante (el día de la boda) cuando una mujer desconocida y misteriosa se acerca a la novia y la llama "mi hermana" en idioma serbio, sugiriendo que ambas son "hermanas en lo animal", la novia se hubiera ido con ella, a correr aventuras y aprender del mundo. Y dejara sentado en la mesa al impresentable del novio, que no tenía ni sangre en las venas, ni compasión en el corazón. Y a la falsa de la mala-amiga, con sus igualmente falsos buenos deseos.

Sí: esa sería la película que yo haría hoy. Una sobre la "hermandad" de mujeres que se ayudan a curar de traumas de abusos... y donde nunca se les ocurre casarse con tipos como el de la peli, ni fiarse de arpías-falsas amigas como la que sale ahí. En caso de emparejarse con un hombre, que sea distinto, porfa, y que tenga el amor y la paciencia necesaria para esperar que su pareja se lama las heridas antiguas convenientemente.

Pero claro, eso sería lo raro, porque se da la circunstancia de que las personas con traumas de abuso a sus espaldas suelen tener el discernimiento escacharrado por el propio abuso sin curar, y por eso suelen elegir, sin darse cuenta, y como parejas, a personas que reproducen lo de siempre...salvo que se sanen primero a si mismas. Y en su necesidad de vivir el cariño y la hermandad, se pueden llegar a fiar de amigas que, en realidad, no son tales.

Os dejo con la escena de la fiesta de la boda, en la cual la inocente e ingenua "mujer pantera" está rodeada de su marido y la arpía, y se le acerca la misteriosa mujer extranjera diciéndole: ¿Mi hermana? 

Aquí me dan ganas de decir "¡Corten, corten!". Luego decirle a la protagonista: "¡No la dejes escapar, vete con la mujer de negro y busca, investiga, aprende!" 
Y luego redirigir todo el argumento de la película. Que vaya pena de final. La mujer pantera se queda en ese ambiente de ignorancia y falsedad hipócrita, y así le va.





martes, 1 de noviembre de 2022

Mirar a los muertos. Escucharse y mirarse

 


(Pintura de Luke Hillestad)
                                                      


 3 mayo 2019 (post de mi muro del face)

La mayor parte de muertos que me han pedido ayuda en estos últimos años, solo necesitaban "ser vistos". Testigos. Testigos empáticos, resonantes. Sentir que importaban a la humanidad. Que siquiera una persona los "veía" en el sentido profundo del término. Por eso, visibilizarlos, contar su historia o simplemente contribuir a su visibilidad, ayuda en general a muchos muertos.

Hay quien juzga ese afán de ser vistos con gafas ideológicas modernillas y dice: "Oh, qué ego tienen, están apegados a eso de "importar" a los demás. Esa necesidad de ser vistos es infantil o retrasada. Debieran evolucionar". Estas personas no han entendido que la raíz de la humanidad procede del verse mutuamente, sentirse mutuamente, compartir sentimientos. Por eso, hay en nuestro diseño esencial y genuino, (que es un diseño "bueno") una necesidad de ser vistos, de importar en la familia, la comunidad, la tribu. No solo porque dependemos de ello para sobrevivir. Es también -y sobretodo- porque sin ser vistos y SENTIDOS amorosamente por alguien, o por otros en plural, nuestra consciencia queda como carente de un desarrollo que solo se produce GRACIAS a la MIRADA ajena (si es amorosa, afectuosa, acompañante) y al intercambio que se produce con la misma. 

Creo que no está explorado suficientemente este aspecto de la humanidad, eso de necesitar ser mirados "bien", de ser sentidos, de sentir que importamos. Y la bondad de mirar al otro y mirarlo "bien", con afecto. Y por desgracia, se juzga muy mal eso, se lo tilda de "vanidad". 

(Por ejemplo, el facebook cubre parte de esta necesidad de "ser vistos" por los demás para muchas personas, pero es muy machacón el discurso que dice que en estos muros "solo hay vanidad", y que una persona verdaderamente espiritual no debería ni mostrarse, ni sacar el pie por la puerta, sino vivir como las emparedadas de... Astorga, por ejemplo (el que no sepa a qué me refiero, que busque en google "Emparedadas celda religiosa"))

Pero veamos: Si se tratara solo de que necesitamos "que nos miren" para sobrevivir, ¿qué necesidad tendría un muerto que sabe que está muerto, de venir a buscar mi mirada, por ejemplo, y contarme cómo murió? Sabe perfectamente que lo de su muerte ya no tiene arreglo. Así que no se trata de sobrevivir. Pero sufre porque NADIE lo ha visto morir así, o porque tal vez se ha querido TAPAR o rechazar su muerte o el tipo de desgracia que vivió. 

Y no, el muerto tampoco me busca por culpa de "su ego" (oh, por favor, dejemos al dichoso ego en paz, que parece el demonio de los asustaviejas modernos) Es porque realmente, algo en su consciencia no puede completarse, ni procesar adecuadamente su muerte, sin TESTIGOS amorosos de la misma. Sobretodo si la muerte fue traumática.

Por eso tantos muertos solo quieren decir "Estoy aquí". Otros quieren que alguien escuche (o lea) lo que les pasó. O que se sienta su dolor. Pero el trasfondo es que ellos necesitan el acompañamiento-testigo para poder transitar, porque sin eso les falta algo. Así como el bebé necesita del amor y de la teta, los muertos necesitan ser "maternados" o cuidados por una mirada compasiva, en su final. Y si esa mirada no está ahí, quedarán carentes de algo...

A veces hay muertos que vienen en grupo, y el suyo es un colectivo ya conocido, ya"visto" en su dolor, pero entonces lo que quieren es contarme matices que yo desconozco, o que no se están observando en mi sociedad. Me muestran, entonces, aspectos no suficientemente "vistos" o sabidos. Me cuentan su propia versión del asunto. Muestran algo que no se sabe mucho, o que quieren que yo sepa.

Hay otros muertos con otras necesidades, pero la necesidad de SER VISTOS es de las más habituales y no, no debe ser juzgada. Es que tiene su razón de ser, obedece a nuestro diseño humano, y entonces es bueno mirarlos. Es bueno sentirlos. La mayoría se alivian solo con eso: así su estado cambia y empiezan a poder transitar hacia mejores emociones y más paz.

Por supuesto, se aplica lo mismo con VIVOS. 


                                 

                                                            

martes, 21 de mayo de 2019

Aliens e "insectización" humana (Sobre "La Vida Secreta" de David Jacobs)





(Escrito en mi muro de facebook, noviembre 2017)

Estoy leyendo un libro sobre abducciones alienígenas escrito por el historiador David Jacobs (el señor de la foto de la derecha), titulado "La Vida Secreta", y me encuentro a un paso de señalar que los culpables de lo que yo llamo la "insectización" de la humanidad, la ruptura de equilibrio, y el querer hacer colmenas o termiteros de nuestras vidas, criar sin apego, ejércitos, etc, son "ellos". Sea lo que sea que sean "ellos", tanto si son sueños, entidades de energía, pesadillas, monstruos o reales et´s de materia más o menos sutil. Creo que es secundaria la consistencia de su realidad en este sentido, porque el caso es que mucha la gente los ve en su interior, son sus "demonios" y les afecta realmente verlos. Y curiosamente esos seres muchas veces son descritos con aspecto insectoide. Su comportamiento social, esa cosa tan colectiva, sin emociones, tan organizada, también es muy insectoide.

(Esto me trae el recuerdo de una de las visiones chamánicas más perturbadoras de mi historial, y que tal vez cuente en otro momento, sobre seres de energía con aspecto de insecto, inoculando ideas a la humanidad para manipularles)


También llego a la conclusión de que los investigadores de este fenómeno aún andan despistados, indagando con hipnosis en las "imágenes" visuales que recuerdan o no recuerdan los supuestos abducidos, cuando en realidad tendrían que enfocarse en lo que su cuerpo sabe y puede contar, porque las imágenes pueden significar muchas cosas, pero lo que siente y ha registrado el cuerpo en un nivel celular y visceral, es otro asunto. Ahí sin duda estará la verdad. ¡Hay que preguntar AL CUERPO, no a la mente...!

Es muy curioso, también, que al final mucho de este tema gire, como casi siempre en mis investigaciones, acerca de la MATERNIDAD. No esperaba encontrar algunas cosas que estoy leyendo, que parecen estar sacadas de un estudio sobre la necesidad del apego y el afecto con caricias, en la crianza. Encontrar eso en un libro sobre supuestos aliens y supuestos abducidos traumatizados por la experiencia...es muy fuerte el asunto.

Ya voy por la mitad y mira, me está resultando interesante aunque solo sea para reflexionar sobre lo que he dicho, y comprender mejor, desde cerca, uno de los fenómenos psíquicos y energéticos más raros y típicos del siglo XX-XXI. Nuestra cultura está permeada por estas historias, pero es que además hay miles y miles de personas en el mundo afectadas por estas sensaciones "locas e inconfesables". Significativo de algo, sin duda. ¿Pero de qué...?

Vuelvo a la "insectización". Si lo unimos con el factor híper tecnológico presente en las vivencias del fenómeno, nos daremos cuenta de que una gran parte del pack aliens-ovnis gira en torno a seres de comportamiento poco emocional e insectoide, hiper tecnológicos... ¿Y no es esa dirección la que parece tomar nuestra civilización? Entonces me pregunto: ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Las "vivencias" con abducciones y platillos volantes aparecieron porque reflejaban un futuro posible de nuestra sociedad, llevándonos a visiones extremas de esta posibilidad...o llegaron primero estas "entidades" o "pensamientos" al ser humano, y a raíz de su influencia, la humanidad pisó el acelerador del sueño tecnológico-evasivo (inclusive el sueño de huir al espacio exterior) a costa de sacrificar pautas de comportamiento y necesidades netamente humanas (afecto, cuidados, caricias, tierra...) ?

Fíjate tú lo que supuestamente, y según los relatos de los abducidos, les sucede a esos aliens: Tienen graves problemas para reproducirse. No conocen el afecto, el apego. Lo enfocan todo en plan colmena. En plan criadero. Intentan crear bebés en frascos de laboratorio. No tienen sexo o lo tienen con dificultad y sin emociones. Buscan a los humanos para inyectar vitalidad en sus crias aliens o híbridas. Estudian nuestra sexualidad, nuestras emociones, loque les falta y no conocen. Decía una abducida, durante en trance de hipnosis regresiva, indignada, que se sintió como una vaca, como ganado. Otra decía que le recordaba a su pasada y traumática vivencia de Auschwitz, por lo maquinal e industrial, por lo no emocional ni afectivo del asunto.

Curioso, cuando menos, que el conjunto de insectización+hiper tecnología parece estar asociado con la pérdida de sexualidad "sana", de fertilidad, y de emociones amorosas. Al margen de qué significan realmente estas historias y si son verdad literal o mera fantasía, creo que hay unas señales en ellas que pueden ser leídas por todos nosotros. Personalmente veo los signos de la degeneración de un colectivo o de su miseria. Algo de lo que debiéramos huir, en lugar de imitar.

Todas las naves espaciales de ciencia ficción no valen una mierda al lado de la experiencia hermosa, plena, de la vida carnal en el amor, creando vida, siendo madre, criando en el amor, viviendo la sexualidad gozosa, y estando en la Tierra... Lo siento, pero esa es mi perspectiva. Patada al ovni, si ese es el plan que trae para "instruir" a la humanidad. Que puede que existan otros "ovnis" con otro plan, pero esos sin duda ni vienen a insectizar, ni dejan a la gente traumatizada con manipulaciones "por su bien" o "por el bien de la humanidad". El autoritarismo, la jerarquía vertical colmenaria, es otra cosa que no soporto y que me parece una clara señal de algo, o alguien, que solo busca dominar a los demás, o organizar la vida de una manera que no es, definitivamente, HUMANA. La vida de los insectos, que quede para ellos.

lunes, 20 de mayo de 2019

"Comunión" de Whitley Strieber.


(Escrito en mi muro de facebook en setiembre del 2018)

Me acabo de terminar "Comunión" de Whitley Strieber (publicado por Reediciones Anómalas) y no puedo reprimir el impulso de comentar el libro con mis contactos. Estoy impresionada y contenta a la vez. Impresionada porque supera, con mucho, lo que esperaba encontrar. Creía que sería un libro interesante, porque sabía que fue mítico en su tiempo (años 70´) Pero no esperaba ni de lejos la calidad, dado que trata el peliagudo, escabroso tema de los "visitantes de dormitorio" (aliens grises dicho vulgarmente) y todo lo que he leído sobre eso es bastante kk, por decirlo finamente.

Y de repente, este libro. Se nota, y mucho, que Whitley es escritor. De hecho, me queda la duda de si ha contado de veras sus experiencias nocturnas con aliens o "lo que sea" (pues ese misterio no se desvela) o si ha confeccionado una especie de libro híbrido entre la novela y la investigación. En todo caso, mi asombro ha venido por dos motivos:

- Uno, Whitley Strieber "piensa". Y piensa bien. Y es un alivio leer un libro sobre estas experiencias que esté tan bien razonado, elucubrado, analizado, en el que le ha dado la vuelta por todas partes al tema. Tenemos ahí mucha miga psicológica (sesiones de terapia transcritas, una tras otra, reflexiones sobre posibles significados, etc)

- Dos, el máximo impacto, para mi, ha sido encontrar en esas páginas pistas y cosas que yo llevaba un tiempo pensando y rumiando, pero que no habían tomado forma tan claramente, ni las tenía todas relacionadas como lo hace Whitley. Por ejemplo, he sentido euforia al encontrar desplegada toda la hipótesis insectoide, las reflexiones sobre la similitud entre los aliens grises y los insectos. Hablo de ello aquí, en este post.


Y es que el tema de los seres demoníacos con forma de insecto me trae de cabeza desde hace años (es una tipología demoníaca que no pude incluir en "Demonología", mi libro de "bichos", pero hablaré de ellos cuando haga la segunda parte), pero nunca lo había visto plasmado en un libro, de esta manera. Y para mí ha sido como encajar dos piezas de puzzle muy interesantes, que generarán nuevos circuitos neuronales en mi cabeza. ¡Al tiempo...! Claro que Whitley no piensa que los aliens sean demonios, ni escribe desde ese lenguaje tan creyente/religioso, pero da igual. Solo se trata de una cuestión de distintos lenguajes, y a mí me sirve el suyo, lo entiendo perfectamente. Mi lenguaje tampoco es algo en lo que yo "crea" a capa y espada, sino solo el mejor modo que he encontrado de llegar a cierto público. 

Otro tema que él desarrolla, y mucho mejor que otros autores, es la posible interpretación mitológica (la relación entre visitas de dormitorio, hadas, dioses, y demás en las creencias humanas) También he flipado cuando ha sacado el tema del símbolo del triángulo, tan repetido en esos relatos, porque me he acordado de que Miguel me advirtió hace un par de meses acerca de que ese símbolo (a veces) podía estar asociado con ciertas energías "peligrosas". Y aquí dos piezas más de puzzle hicieron "clac" y me dije: tira de este hilo, porque aquí hay algo.

Pero lo mejor es sin duda la parte psicológica. Whitley describe maravillosamente bien los efectos del terror, del pánico físico. Me he quedado muy impactada con eso. He entendido muchas cosas. Siempre me sucede, además, que cuando leo libros sobre este tema, pienso inevitablemente en los abusos sexuales a la infancia y en todas las circunstancias en las que los niños (y los adultos) viven una sensación de impotencia, de incapacidad de controlar o proteger su cuerpo, y lo que otros les hacen. Y las secuelas de todo esto. (Porque lo de las abducciones está casi siempre asociado a una sensación de ser abusado por "cosas" o "seres")

Hay un pasaje donde Whitley describe cómo el pánico es de tal calibre que siente cómo su "yo" se desintegra y solo queda en él lo más primitivo y animal. Pero luego le surge un sentimiento de sumisión hacia los "bichos" que se convierte, inesperadamente, en afecto. Y reflexiona acerca de los mecanismos que conducen a apegarse o desarrollar afecto con seres que tienen tanta autoridad y poder sobre tí, que te han anulado por completo por asi decirlo. Es muy interesante en ese sentido, porque se puede aplicar a la crianza, pero también a la relación con los tiranos, todos esos reyes y gobernantes injustos...hacia los cuales la gente llega a sentir sumisión y afecto.




Tampoco es que recomiende el libro así en general a mis contactos, porque puede dar miedo a algunas personas hipersensibles (hay cosas muy inquietantes ahí, en algunos pasajes del libro) Y segundo porque sé que esta clase de lecturas son cosa de minorías, pues el tema se las trae, y de hecho es tan tabú que lo raro es que alguien admita en público que le da curiosidad o le interesa. Se suele perder mucho prestigio social si sacas en una conversación el tema de los ovnis y tal. Pero si hablamos ya de aliens-bichos es tres veces peor. Y si se trata de bichos paseándose por las casas humanas o llevándose a la gente, acabáramos. "De eso no se habla." Punto.

Yo investigo desde hace meses este tema porque mis Guías me lo aconsejaron y me dijeron que debía comprender algo. Pero hasta el momento solo había leido cosas muy irregulares, desde franca basura-kk, hasta escritos mixtos donde hay una parte buena y una mala, y se nota que el investigador hace lo que puede y tiene buena intención, pero no da para más y el resultado es poco lúcido, un pastel confuso. Por eso me ha sorprendido mucho este libro. Es un tesoro para alguien como yo poder leerlo. Incluso aunque fuera una ficción del autor (y no me lo parece), se le nota muy documentado y mucho más certero que otros en sus hipótesis. Porque además no tiene miedo de plantearse toda clase de posibilidades y deja el libro muy abierto, sin una conclusión cerrada. Eso me gusta. Me da mucha pena cuando un "investigador" fuerza todas las hipótesis para que encajen con su idea, o cuando todo lo ve de un solo color.

Fascinante y suculento, en resumen. Me alegro mucho de haber contribuido con mi donativo hace meses para que Reediciones Anómalas lo sacara a la luz, porque esto era inencontrable en España. Encima la edición está super bien, el libro da gusto tocarlo, es de calidad y a un precio muy asequible.

Eso sí, tras leer este libro, más convencida estoy de que no me fío de todo lo que parezcan "aliens-bichos". Ni un gramo de compasión me suscitan esos seres, energías o lo que sean. Más bien siento una ira fueguina e incendiaria que ya he sentido otras veces, viene de la Tierra y de lo sagrado en mi, y sé lo que significa: ¡Defensa!

miércoles, 1 de mayo de 2019

Sobre la película "Khadak".

(Arriba, la chamana que sale en la película "Khadak", en pleno rescate de un alma extraviada)

En culturas nativas variadas, el rol de "rescate" espiritual lo desarrollaban los chamanes y chamanas. Sobre esto habría mucho que hablar, pero os dejo un videíto corto extraído de una película de Mongolia (Se titula "Khadak") Es una escena de "rescate de alma" realizado por una chamana. Explico el contexto de la escena inicial para los curiosos y las personas fans del chamanismo/terapias alternativas: el chico tumbado en la cama ha sufrido en la nieve un ataque que lo ha dejado ko, catatónico, inconsciente, y aunque lo han llevado a casa (a la yurta) no se recupera. Así que llaman a la chamana.

La chamana es esa mujer con pinta de "vieja despeinada y loca" que empieza a hacer cosas "raras" junto al chico tumbado. (Todo lo que se ve está documentado, son rasgos del chamanismo de esos lugares)

La chamana luego toca un tambor... El hombre sentado que la sostiene al final es el padre del chico. La mujer más joven es la madre. La chamana se derrumba al final porque tanto trance y tan intenso es algo muy exigente para el cuerpo físico. El chamanismo tradicional es algo muy, muy corporal. Muy de los cinco sentidos y algunos más.

La chamana está llamando al alma del chico, que está extraviada (por eso no ha recuperado la consciencia) Se ve cómo se solapan dos escenarios: la yurta, donde están los cuerpos, y el paisaje nevado, donde están las "almas": la del chico enfermo, y la de la chamana, que se "proyecta" en su búsqueda.

Es un rescate en toda regla, porque solo gracias a la llamada, los gestos, los gritos de ella, el chico reacciona. Los "rescates de alma" se realizan para recuperar trozos de la energía del ser que se han quedado "fuera" o "lejos" debido a sustos, impactos fuertes, traumas, etcétera. Pero no todos los chamanes saben hacer estas cosas, que son especialidades de algunos. Yo por ejemplo nunca he hecho un "rescate" de estos. Tengo otro camino, en general trabajo con la escucha corporal y el diálogo con los "trozos del ser" o con el cuerpo (según) Pero también es que vivo en la cultura más verbal que existe, y aquí todo se quiere "entender". En fin, es un temazo, no me quiero enrollar mucho sobre chamanismo sino sobre el concepto de rescatar a otro. Todas las culturas han tenido su manera y sus personas especializadas en unos tipos de ayuda u otras.

También comparto este vídeo porque la conexión con el arquetipo de "bruja despeinada y loca" está clara y nos puede ayudar a entender ciertos cuentos antiguos. Existieron mujeres así en las culturas nativas de muchos paises. Algunas formas de chamanismo se recreaban en el cuidado personal, pero otras no. Hay un tipo de camino chamánico que es deliberadamente rompedor y extraño, inquietante y perturbador. Muchos chamanes y chamanas no eran precisamente populares en sus comunidades, sino temidos por "raros", o porque nadie sabía con qué podían salir o qué se les iba a ocurrir hacer. Trabajar cerca del Infinito puede producir combinaciones raras en la gente. O en alguna gente.

Cuando vi esta película me hice muy fan de la chamana. Tengo un vínculo con el chamanismo de Siberia/mongolia y zonas aledañas que cuando asoma, me hace añorar otros modos de comunicarse y moverse. Pero en fin, vivo donde vivo y aquí soy la del moño. Nada de greñas. Y nada de pegar latigazos "de broma" a los inconscientes para que despierten, que aquí eso no se entiende (aunque a Abuela Norte le encantaría repartir unas cuantas os. y pegar unos cuantos gritos ja ja)

Por cierto: detalle maravilloso, la chamana llama al "Arbol Sagrado", Madre. Es la diosa Madre Árbol...la que tanto me gusta y que asoma en tantas zonas del mundo (Yo la descubrí gracias a la conexión pagana eslava y su diosa Mokosh /Makos)

Rescate de alma con uds, al modo antiguo salvaje, verlo aquí:

www.facebook.com/estudioschamanicos/videos/1294988067185828/

Contra las personas y roles ayudadores.


De los creadores de:
- Tu realidad la creas tú.
- Lo que te pasa es por que quieres (o sea, por tu culpa)
- Trascender es lograr existir a solas.
- Tú eres Dios (no te engañes, y que no te engañen)
- O sea, en resumen: NADIE NECESITA A NADIE.

Llega ahora una nueva versión de lo mismo, titulada:
- Si te ahogas (es decir te mueres, asfixias, hundes, etcétera) es porque aún esperas que te salven.
- Si quieres ayudar o rescatar a alguien, es que tienes un ego delirante con complejo de salvador.

Porque como "Nadie necesita a nadie", se deduce que "nadie puede salvar a nadie", pero también se deduce que "si sientes que no puedes más" y deseas que alguien te ayude o te rescate, muy mal. Es mentira, te estás engañando a ti misma, siempre se puede. Siempre se puede TODO, además.

Y de lo cual llegamos a:
- NO HAY LÍMITES. No tenemos límites como cuerpos, como personas, como seres.
Que es, a su vez, una expresión más del "Tú eres Dios" y de "Lo que te pasa es porque quieres", y de "Tu realidad la creas tú".

Lo que plantean estos lemas, estas consignas repetidas hasta la saciedad en la nueva ola de "pensamiento espiritual", es la inexistencia de la materia, en suma, y la relativización de los límites (porque la materia es limitada)



Estamos ante una ideología anti cuerpo, anti carne. Porque lo que caracteriza a los cuerpos son sus límites, sus formas concretas (y no otras) Así que si asumes que no hay límites, o que estos no son buenos, en el fondo no puedes amar ni aceptar los cuerpos, ni las necesidades y límites de una vida humana encarnada.

Puedes resistir la sed, pero solo hasta cierto punto. Si lo sobrepasas, mueres deshidratado. Puedes resistir el hambre, pero no más allá de ciertos límites. Y todo así: calor, frío, etcétera. Para todo tenemos límites, y aunque estos varíen de persona a persona un poco, o mucho, se puede establecer una norma general y es que si alguien no come en dos meses, probablemente morirá. Salvo que alguien remedie la desgracia. Y si alguien nada durante horas en el mar, se agotará, y se hundirá al final, salvo que alguien lo rescate.

Esto tiene su aplicación, también, en el plano emocional y espiritual. Las personas podemos soportar mucho, pero también nos rompemos emocionalmente si se sobrepasan ciertos límites. Un bebé sobrevive sin caricias o sin amor, pero no demasiado tiempo. Porque tiene límites en lo referente a "soportar" esas carencias. Y aunque nos disguste pensarlo, a los adultos se aplica lo mismo, aunque con variaciones en la medida y otras particularidades. Nadie soporta bien la soledad indefinida, el desamor indefinido, la hostilidad indefinida, los problemas indefinidos, las guerras indefinidas. La psique llega a su límite, las emociones desbordan, las mentes hacen crack. Y en estas condiciones , la misma vida espiritual entra en infiernos difíciles muchísimas veces, salvo raras excepciones en las que ha habido una preparación previa y esa persona tiene una vía de "rescate" interno consolidada.

Nos fascinan las historias de supervivencia extrema, pero precisamente lo hacen porque son muy raras. Lo normal es morirse, una vez se sobrepasan ciertos límites.

Por eso existe la capacidad humana de salvar o rescatar a los que se encuentran en el límite. Los voluntarios que van al Mediterráneo intentando salvar emigrantes, o los que van al desierto de México poniendo bidones de agua para ayudar a sobrevivir a los que cruzan la frontera. Los que llevan comida a las zonas devastadas, o los bomberos entrando en edificios ardiendo. Los médicos que operan de urgencias una peritonitis o realizan una transfusión de sangre, salvan vidas también. Porque si llegas junto a alguien que está "al límite" y le das justo lo que necesita, evitas que sobrepase sus límites y fallezca. Es una ley física, aunque se realice de corazón y con ayuda de la mente que razona.

 

Esto se aplica también en el plano emocional y espiritual. Personas que están al borde de la depresión, el suicidio, o el colapso, son a veces rescatadas de manera directa o indirecta por un gesto que les toca en lo profundo, que les infunde esperanza nueva, o les da razones para seguir adelante. 

Personas confusas, tan perdidas que ya no saben qué hacer con nada, en ocasiones encuentran guía y orientación en otras que difunden sabiduría, y les dan pautas que las sacan del caos destructivo.

Personas analfabetas en lo espiritual, a veces encuentran quien les enseña a leer y escribir "los signos del mundo" o de la vida, les explica lo que significan los enigmas donde están atrapados, y adquieren así unas pautas básicas para comprender cómo funcionan las cosas, y moverse mejor en la existencia. 

La maestría espiritual verdadera salva vidas "interiores" porque evita que la gente se confunda demasiado y tome decisiones contrarias a su ser, por ejemplo.

Pero todo esto, hoy, está denostado por la nueva ideología espiritual. Porque, ya lo he dicho, como NADIE NECESITA A NADIE, también es cierto que tú eres tu propio maestro, que no necesitas referentes ni información, ni ayuda. Y ¿qué decir del concepto de rescate o salvación espiritual?

Hubo una religión que se inició alrededor de este concepto como eje central, el concepto de "salvar a otros". Me refiero al cristianismo. Básicamente con la leyenda de Jesús se difundió en este continente lo que podríamos llamar "un arquetipo del salvador". Pero es que, en cierto nivel de la vida, eso era verdad. Pues si alguien cura enfermos, rescata gente de la muerte, o da de comer a los hambrientos, está salvando. Está paliando carencias extremas. Si encima, hace que la gente "conecte" con partes profundas del alma, echen a llorar y cambien pautas desgraciadas de sus vidas, entonces hablamos de salvación espiritual. 

Pero hoy, esa faceta del cristianismo es muy poco popular y el arquetipo del salvador se degrada incluso en el cristianismo. Lo llaman "complejo" de salvador, por influencia de teorías psicológicas, pero en realidad, tal complejo solo es la parte viciada, desequilibrada o mal vivida, del impulso natural de ayudar al otro, de sanar, de ser compasivo.

Con el argumento del complejo del salvador, se está borrando el trabajo salvador en sí. Se critica al que se arriesga por ayudar a otros, o al que se compromete con procesos terapéuticos ajenos de larga duración, diciendo que son desviaciones del ego, que nadie necesita a nadie, y que si esa persona hace eso, es porque le gusta sentirse especial, mejor que las demás, y demasiado "necesaria".

Pero, tal y como me decía ayer la Abuelita Tierra del Teleno, está todo mal y es al revés: deberíamos pelearnos por rescatarnos mutuamente. Debería ser lo normal. Es más, debería ser tan normal, que ya ni existirían carencias tan fuertes en una sociedad, porque unos a otros nos igualaríamos, salvaríamos y saciaríamos todo el tiempo.

Claro, como NO vivimos en esa sociedad ideal, pasa lo que pasa. Las carencias de cada uno son enormes, a veces extremas, y mucha gente muere de sed o inanición, en muchos sentidos de la palabra. En este contexto, la prédica de anti-ayuda al otro, no ayuda nada y lo empeora todo.

En otros aspectos, se ha querido enfatizar tanto lo de que "uno es su propio maestro" y lo de que "el mesías está en el interior" (que son verdades relativas y que deben ser matizadas) que los extremos llevan a la gente a sentirse culpable o idiota si "mira" a otra persona con interés, porque siente que sabe más en algunos aspectos o sentidos. Porque esa actitud de estar pendiente del más sabio, preparado o lúcido en algún tema, parece que sea como de gente agilipollada, tonta o sumisa.

Nos hemos ido de un extremo a otro, me temo. Pero la realidad de la vida carnal sigue siendo terca, muy terca. Y se siguen salvando personas gracias a la ayuda de otras, a sus palabras, a sus gestos, a su amor o a sus actos. Aunque cada vez parece que sean menos, en algunos ámbitos. Primero, porque los necesitados de ayuda dudan cada día más que esté bien esperar o pedir ayuda de otros. Van asumiendo que el mar que los separa de lo que necesitan deben cruzarlo en solitario, y si resulta al final que se quedan sin fuerzas a medio camino, asumen que se ahogarán y que "todo está bien, así tenía que ser". O también que "no fueron capaces de tener la mente enfocada en lograrlo". (Todo esto son variantes de haber asumido la idea de que somos Dios y no tenemos límites) 

En cuanto a lo de esperar que alguien compasivo venga en una barca a darnos la mano, se asume que es una idea de débiles, de ignorantes o de parásitos: "Fíjate, este intenta cruzar el mar y pretende, encima, que otro lo rescate. Menudo caradura, o menudo ego que tiene. Como si Dios no tuviera nada más que hacer que ir salvando a gente vulgar y corriente"

La segunda razón por la cual cada vez hay menos salvaciones, es porque cuando alguien con capacidad para ayudar a otros en su necesidad concreta, siente las ganas de hacerlo, inmediatamente se censura a si mismo diciendo que eso es muy arrogante y peligroso. Que asumir el rol de salvar a otros es un delirio egoico, bla, bla, blá.

De manera que si pueden ayudar al vecino, no lo hacen. Si pueden ayudar a alguien de la familia, se niegan a ello. Y si ven a alguien a punto de tirarse de un edificio, pasan de largo porque "respetan su decisión interior" y porque "ir de salvador es muy malo".

No sé si estoy consiguiendo expresar el enorme cambio de paradigma espiritual que estamos viviendo. Desde aquel tiempo en el que el ideal era ayudarse unos a otros y cada uno lo intentaba como podía, hasta el "Nadie necesita a nadie, e intentar rescatarse es negativo para los dos" hay un abismo. Y un cambio radical en todo. Pasamos de vivir en tribus o clanes donde la inter dependencia estaba asumida y la ayuda mutua era casi norma obligada, al "No te metas en los problemas del otro, porque cada uno ha de saber salir solo del hoyo en el que se cayó".



Cuento todo esto porque ayer noche Anubis vino a explicarme una cosa sobre el tránsito interior, o el proceso necesario para que una persona de cualquier edad pase de un estado de ser (o etapa vital) a otra. Lo comentaré en otro post, pero básicamente me dijo que nadie transita "solo" y la ayuda es necesaria. Y no es casual la figura mítica de Caronte en su barca (en una imagen de más arriba), o de Anubis o de San Cristóbal: son símbolos de los que ayudan a cruzar las aguas del tránsito. O de María como Madre Salvadora.

La figura de San Cristóbal es maravillosa. Una leyenda cargada de sabiduría espiritual que enseña que si hasta Dios hecho niño necesita que le ayuden a cruzar un río caudaloso, ¿qué menos para los demás humanos?

Pero toda la ideología anti-rescate espiritual, anti-maestría, anti-ayuda, siembra el escenario de ideas que vacunan a la población en contra del desarrollo de estos potenciales. Y así, las personas que podrían ser maestras de otras para algunos temas, se desentienden de los que necesitan aprender y se les agarran o acercan constantemente, porque juzgan mal esa dependencia. 

Y los terapeutas se mosquean cuando alguien les va a ver muchas veces porque lo ven dependiente, y empujan a la gente a no "apegarse", como si ya con dos, 3 o 6 sesiones ya tuvieras que "volar" solo sí, o sí. Y los que son fuente de curación, de ayuda o de recursos en un sentido u otro, se van quitando de encima a las personas,  porque piensan que lo mejor es que cada uno espabile solo y viva su karma solo...y todo solo, en resumen.

Así como van desapareciendo los compromisos entre adultos para criar hijos, se van diluyendo los compromisos entre adultos para ayudarse en muchas otras cosas. Y poco a poco se van minando los vínculos. E impidiendo que surjan vinculaciones nuevas. Porque, ya ha sido dicho: nadie necesita a nadie. Tú puedes y debes sacarte tú solo del hoyo. No necesitas ayuda de otro, espabila. Ni ninguno hemos de preguntarnos, ante la muerte de otro ser humano, si estuvo suficientemente acompañado, o VINCULADO, o por el contrario llevó hasta el extremo la ideología del "nadie necesita a los demás" y de "hazlo tú mismo". Y así asumió su propia extinción cuando rebasó los límites que su ser, de todos modos, tenía, aunque la nueva ideología diga que somos Dios e ilimitados, y que si se quiere, se puede.

Si: es cierto que si no hay voluntad y disposición en una persona para hacer "su parte" y vivir su proceso interior, es imposible ayudarla, y en ese sentido es verdad que cada uno "se ayuda/rescata/salva a si mismo". Pero esta realidad es relativa sólo a la mitad de la existencia (la mitad interior) y además está sometida, en la vida carnal, a algo que odiamos reconocer y que son los LÍMITES. Por lo tanto es una verdad muy relativa y no siempre es aplicable a una situación personal histórica concreta. Depende.

Pero claro, si no hay límites y somos Dios, entonces nada importa y todo es lo mismo. Nacer, morir, qué más da. Alegría o pena, qué importa. Y si sufres es porque quieres. Tan solo acepta lo que haya y yastá.

Reivindico:
- El uso del "yo" y del "otro" como conceptos para ayudar a manejar la realidad de la vida encarnada (pues somos cuerpos distintos, con límites, "yo" puedo sentirme muy bien o tener mis necesidades vitales satisfechas, pero a lo mejor el "otro" no, y viceversa)

- La posible maestría espiritual del "otro" frente a mi ignorancia, o mi propia maestría posible, frente a la ignorancia de otro.

- La realidad del rescate o salvación físico, emocional, mental y espiritual (aunque cada tipo de rescate tenga sus límites, particularidades y excepciones)

- La figura del rescatador y de su "oficio" (desde ser bombero, médico, maestro, o voluntario en catástrofes, hasta ser toda persona capaz de sacar a otros de cenagosas situaciones internas gracias al acompañamiento, la terapia, la escucha, la sanación, etcétera)

Finalmente:

- Reivindico la idea de que necesitarse unos a otros no es nada "malo", sino algo hermoso, y la mejor oportunidad que tenemos para desarrollar y vivir vínculos de afecto intensos, hondos y hasta duraderos, en algunos casos.


Imágenes de Cristóbal (el que cruza el agua a pie con el Niño al hombro) Caronte (el de la barca llena de muertos), Jesús y María Salvadora.

El odio al Salvador.

(Arriba, pintura de Maxim Sukharev)
 

Se comparten vídeos monos sobre animales que se ayudan o se rescatan unos a otros, pero cuando se trata de un ser humano ayudando a otro, y es alguien cercano, la ideología del momento sopla enseguida este pensamiento:
- Bah, esta persona tiene complejo de salvadora. O de Jesucristo.

Y a veces surge incluso hostilidad, manía, rechazo hacia quien se implica con otros. O va a terapia y le intentan sacar de la cabeza lo de ayudar a otros. Lo de implicarse.

O si sufre a causa de eso, le dicen:
-¿Ves? Eso te pasa por meterte a ayudar a otros.

Se ha hablado del anticristo como si fuera una persona concreta. Yo no sé si tal persona existirá. Lo que sí sé es que, en términos de energía, es anti-crístico todo lo que va contra la esencia crística. ¿Y qué es lo crístico? La compasión. La ayuda. La justicia, la comunidad... Es decir el amor aplicado en actos, en las relaciones y vínculos que cada uno tiene. Y el cuidado de los vínculos.

Los que han convertido lo crístico en una cuestión de mero mirarse el ombligo y de "salvarse a si mismos" (como si eso fuera posible), no han entendido nada y encima están colaborando con lo anti crístico. Pues no existe nada como "salvarse a uno mismo" "en separado" o de manera independiente. Y además el "yo" no llega a la altura de lo requerido para "salvar" nada. Ni mucho menos la vida interior.

Salvarse a uno mismo...¡Ay, criaturas! ¿Se salva una célula a si misma, o no es cierto que co-depende del corazón que anima al cuerpo?

¡Criaturas...! Si supiérais que "lo crístico" es el corazón que impulsa al colectivo, al "cuerpo" humano, nadie diría lo de "salvarse a uno mismo", ni sugeriría que cada uno se puede salvar así, sin más. Pues si el corazón dejara de latir, ni con todo el esfuerzo del mundo, una celulita del cuerpo podría salvarse a si misma.

Toda aquella persona que siente en su interior el impulso de ayudar a otros o de rescatar a los que lo están pasando mal, puede estar equivocada en el enfoque o en ciertos puntos, debido a su ignorancia y limitaciones. Pero el impulso en si mismo no es un error y forma parte del diseño humano. Y es natural hasta en muchos animales (esos cuyos vídeos se comparten tan alegremente, porque a ellos sí se les permite ser "rescatadores" y ayudadores de otros)

Pero nos hace falta aprender a ayudar. Es necesario aprender de cero todo esto. Asumido esto, una cosa es reconocer los errores que se cometen en la ayuda, y otra querer desterrar el impulso de ayuda y rescate, todo porque tantas veces ha sido mal vivido, se ha distorsionado, o ha dado lugar a actos errados, sufrientes o desgraciados.

¡Cuántos incendios devastan la naturaleza cada año, o arrasan hogares! Pero ¿decimos por esa razón, que el fuego es malo? ¡Cuánta gente se quema por el sol! Pero nadie dice que el sol sea malo ni niega que, sin él, no estaríamos vivos, ni habría vida sobre la Tierra.

Las fuerzas anti crísticas apuntan sus flechas a los que sienten nacer en su interior el impulso de ayudar, de implicarse con otras personas y sus problemas vitales. Las personas "hijas del Sol" que se le parecen y lo imitan, son burladas y ridiculizadas en algunos ambientes modernos, o rechazadas, o las intentan reformar por su condenada manía de dar calor, dar energía a otros, de irradiar algo... Me quedo sin palabras.

Cuando nuestros hijos e hijas crezcan y sientan el impulso de ayudar, de implicarse...de hacer "algo" por "los demás"...¿También les diremos que cada quien debe ayudarse a si mismo nada más, y que ese impulso que sienten es un "complejo de Jesucristo" o de "salvador" o de "madre teresa" o lo que sea?

(Post suscitado por la enésima historia que llega a mi de persona "perjudicada" por ayudar a otra, en un contexto de "pensamiento progre" y "espiritualidad" de última ola. Ayer vino alguien y se desahogó conmigo, y básicamente percibí esto y muchas otras cosas)

sábado, 27 de octubre de 2018

Experiencias tras la muerte, y por qué es necesario narrar las vivencias espirituales.



Estoy releyendo fragmentos de "Consciencia después de la Vida" del cardiólogo Pin Van Lommel , un librazo de la editorial Siruela, que es el mejor libro escrito acerca de las ECM (experiencias cercanas a la muerte, o de muerte clínica, con vivencias espirituales incorporadas), estudiadas desde un punto de vista científico.

Me llaman la atención los resultados del estudio que realizó sobre pacientes, en los que hizo un seguimiento de ocho años tras su experiencia de ecm. Porque este señor subrraya que, tras la experiencia de la ecm en sí, las personas que la experimentaron generalmente tardaban una media de 7 años (!) en integrar lo que habían "sentido/visto/oido" en ese estado de visiones tras la muerte. Y a veces más. 

Y explica algo crucial: la lentitud en integrar algo así se corresponde, según su estudio, con la dificultad con la que se encuentren esas personas a posteriori, para narrar su vivencia o compartirla en su entorno, con sus relaciones.

Llega a decir que la experiencia en si misma, por "positiva" que fuera en su contenido, así como sus posibles beneficios en los pacientes, solo se integra cuando éstos lo verbalizan y encuentran un medio "favorable" a su confesión o acto de contar lo que sintieron. Las personas que se lo guardan para si mismas, ya sea porque están en un entorno adverso a esta clase de "historias" (pues son juzgadas como chifladuras o alucinaciones y fantasías) o porque no se atreven ni a intentar ponerle voz a eso (algunas declararon grandes dificultades para ponerle palabras a su vivencia) pueden llegar a no integrar la vivencia y a experimentar incluso efectos adversos debidos a la ruptura de esquemas vivida en soledad, la sensación de que ya no encajan con el resto, etc.

Es decir, a pesar de lo sobrevaloradas que están estas vivencias hoy en dia, al menos en ciertos círculos (como si fueran un pasaporte inmediato a la iluminación personal o algo similar) lo que Pin Van Lommel sugiere en su libro, es que existen efectos adversos (depresión, aislamiento, sensación de no entender, etc) que pueden suceder, mezclados con los otros posibles efectos beneficiosos (la pérdida de miedo a la muerte es uno de los más comunes) 

Con todo, establece con bastante firmeza que la integración de la experiencia, así como el hecho de empezar a vivir sus BENEFICIOS, depende de 3 factores:
- Tiempo (el parámetro es de un promedio de unos siete años)
- Poder compartir con otras personas lo que se ha vivido, verbalizándolo.
- Recibir un feedback positivo tras este acto de compartir la vivencia.

En las estadísticas que maneja este señor, el beneficio de estas vivencias, plasmado en efectos positivos en la vida interna de esas personas (más paz con la vida, relativizar preocupaciones que antes angustiaban, valorar más las cosas esenciales, elegir dedicar el tiempo a lo que uno realmente valora, elegir coherencia, perder miedos, etc) aumentaba conforme pasaban los años desde que fue experimentada, pero solo si se pudo integrar y compartir de alguna manera con alguien. (En el otro extremo, llega a contar que conoció a una persona que llevaba 50 años guardando ese secreto para si misma, como si fuera una losa)

En otras palabras, y extrapolando el asunto a otras vivencias interiores (aunque no sean ecm´) las conclusiones que se desprenden son que no importa tanto la experiencia que hayas tenido y lo poderosa o revolucionaria que pudo sentirse y ser en el momento, como la integración de la misma (y eso no es ninguna novedad, yo ya lo sabía). Pero es que resulta que la integración depende en gran medida de poder compartirlo con alguien o con más personas, y además de su respuesta. Si no hay respuesta (si no un silencio embarazoso, o que te hagan el vacío), o si la respuesta es negativa, mal asunto. 

Es decir, se te puede aparecer "san dios", pero si a raiz de ello te quedas aislado de tu entorno por miedo, o por no encontrar con quién hablar de ello; o si te atreves a hacerlo pero no te responden nada, o te marginan como a un loco, o te juzgan como si fueras algo malo (te acusan de soberbia o de blasfemia) tu vida no ha mejorado precisamente com la ecm, al revés, pues va a ser difícil integrarlo en paz. 

Y esto es verdad al margen de que la visión sea verdad literal o símbolo, de buena tinta o una siniestra fantasía por un mal viaje, pues este proceso de discernimiento (asociado a la integración consciente) es precisamente perturbado por las fuerzas adversas desplegadas por reacciones hostiles, que impiden el sosiego y la verbalización con calma de los pensamientos y las emociones implicadas en la visión.

¿Adónde quiero ir a parar? Por supuesto, barro para casa, que es lo que se me da mejor, llevar las cosas al terreno de lo que puedo utilizar en mi vida y la vida de las personas que conozco (es que soy muy práctica) Y lo que quiero decir es que esto me "explica" la "insistencia" que siempre he experimentado (por parte de mis guías) para que comparta todo cuanto experimento. Siempre me han dicho que ha de ser compartido, no solo porque escribirlo de manera ordenada me ayuda, sino también para sentar un precedente para los demás, visibilizando temas y sentires muy poco visibilizados "en la calle", en el lenguaje y conversaciones de la gente de a pie.

Y comprendo mucho mejor, ahora, que mis guías hayan insistido porque, fíjate, debían saber que la integración que yo viviera de esas experiencias con la "energía" y con "ellos", dependería en parte de ser capaz de compartirlo con alguien y ponerle palabras. También deben saber que muchísima gente siente cosas similares o vive otras parecidas pero lo guardan casi en secreto, por miedo o vergüenza, no se ven reflejadas  en ninguna parte, no encuentran relatos que muestren algo similar a lo que sienten, y por lo tanto se sienten más bichos raros de lo que son. Pero eso es algo que se podría cambiar si estas cuestiones se visibilizaran más y "mejor".

Contar tu propia historia con ciertos detalles, no es solo una cuestión personal cuando se trata de dar voz a temas tabú o reprimidos por el colectivo. Cuanta más gente se anima a dar expresión a ciertas vivencias que, hasta el momento, han callado por miedo, pudor o vergüenza, más nos ayudaremos mutuamente a reflexionar sobre las mismas, ventilar emociones encerradas y permitir la futura integración (incluso colectiva) del asunto, ya con el discernimiento hecho y los procesos completados.

Hay ciertos sectores puristas donde se juzgan muy mal las narraciones en primera persona de toda vivencia visionaria, mística, espiritual... salvo que se trate de la narración de personas bien MUERTAS Y ENTERRADAS, cuanto más siglos atrás, mejor. Se tolera que el célebre fulanito o menganita escribiera libros visionarios en la Edad Media, o hace 50 años (si ya han muerto) pero no te atrevas tú, mujer viva, a explicar tus visiones ahora. Que ni estás muerta, ni eres "nadie", ni eres lo suficientemente vieja, ni han realizado aún su veredicto sobre tu caso las autoridades de las viejas religiones o tradiciones al uso.

Vivencias muy similares pueden ser leidas en libros antiguos y aceptadas como "referentes" mientras otras son desechadas, juzgándolas como las ganas de llamar la atención de alguien con mucho ego espiritual. La única diferencia la marca la cantidad de años que lleva muerto alguien (si está vivo, ya ni hablamos, es rarísimo que se acepte su narrativa, aunque existen excepciones) Y en el caso de estar muerto, el quid radica en si su narración se puede englobar en una tradición religiosa formal, o es demasiado fuera de la norma como para saberla etiquetar.

En el otro extremo, hay círculos de credulidad total y sin ningún criterio, donde cualquiera puede ir con su arrebato del último minuto, contar cualquier cosa que haya sentido, y ser aplaudido sin más, y hasta crear secta. Espacios donde la precipitación es malsana, y donde se confunde amar al prójimo con creerse al pie de la letra cualquier cosa que diga, o aplaudir sus ideas aunque nadie las entienda. Son ambientes sin fundamento, sin criterio, sin equilibrio tampoco.

Sinceramente, y tras lo que leo en el libro de Pin Van Lommel, creo que ambos extremos son insanos y reflejan de manera sintomática la mucha falta que hace liberar estas expresiones en nuestra cultura, y vivir, no solo como individuos sino como colectivo, un proceso de reflexión e integración de esa faceta del ser humano (la faceta que "a veces tiene experiencias espirituales medio inconfesables") 
Sin hacer eso, no podremos procesar, ni madurar las cosas como sociedad.

Antes de juzgar al que no ha sabido integrar algo místico que vivió, deberíamos preguntarnos qué entorno le rodea y si ha encontrado una acogida humana y empática en alguna parte para compartir eso que experimentó. Como sucede con la tan manida resiliencia, lo de "integrar" no es una virtud que se pueda cultivar a solas sin más. Depende en parte de cómo nos tratamos mutuamente. De cómo nos acogemos. De si somos capaces de no juzgar al otro. De si sabemos, en definitiva, escuchar y acompañar.

Así que agradezco a todos y todas los que me leéis en el facebook mis peroratas, porque he compartido muchas vivencias "raras", y sin duda me habéis ayudado en el transcurso del proceso integrador de las mismas (que aún sigue) Ya no me parece absurdo no haber logrado integrar todavía algunas cosas vividas hace años... ya sé que es normal tardar mucho tiempo. Pero también sé que quien comparte y recibe buen feedback, avanza, y en ese sentido, os doy las gracias. Tengo esperanzas conmigo misma, ja ja. También entenderé mejor, tras haber leido este libro, a los que vengan a contarme sus vivencias.

Por último, creo que esto es algo positivo que han traido las redes sociales a muchas personas sumergidas en temas frikis. ¿Qué hubiera sido de mí y de tantos de mis amigos, sin poder compartir temas de minorías, como son los sueños o el chamanismo? ¿Dónde hubiéramos podido encontrar a otras personas afines? Nuestro destino hace siglos hubiera sido, seguramente, la soledad... Morir como esa persona que llevaba 50 años callando su ecm´, su visión del más allá, por vivir en un contexto social adverso a ello.

Cuánta conciencia desperdiciada. Cuánto dolor humano inútil. Cuánta soledad innecesaria. Qué diferencia con la tribu sentada en círculo, donde cada quien cuenta lo que vivió, y se escuchan las historias más increíbles alrededor del fuego. Y estamos hechos para esto último, sin duda... No fuimos creados para tanta soledad interior.

***

Quería poner una imagen arriba del todo que representara "narración acogida por un grupito guay" pero no tengo ninguna. Cuelgo una pintura antigua de Nicolai Kasatskin que me sugiere confidencias a pesar de un "entorno frío". 

En contraste, abajo, una pintura de Nick Alm, que la veo muy de ahora, y que ilustra la clase de sensación de hastío, soledad y desengaño que puede surgir si se intenta compartir algo en un entorno no propicio... Y lo que es peor, que la gente no se atreva a confiar sus intimidades sin depender de alcohol o drogas. 

Lo dicho, son dos imágenes extremas...nada más que por sugerir reflexión e imaginaciones sobre entornos, relaciones y el hablar íntimo.

                               
 

martes, 27 de febrero de 2018

¿Profesionalizar el chamanismo...?


(El meme de arriba, con el diálogo construido sobre una ilustración de Boris Groh, lo publiqué en mi muro 2 años después de escribir este post)

Se da cíclicamente un conflicto en algunas de mis relaciones cuando digo que no quiero cobrar dinero por según qué, o que por algunas ayudas espirituales (rezar, canalizar bendición o ayuda de Guías espirituales, etc) no debería cobrarse. Me ha sucedido desde que empecé a moverme en estos ambientes, y ya llevo 13 años en esto, o sea que es suficiente tiempo como para observar y ver un patrón recurrente.

De hecho, ya antes de dedicarme a estas cuestiones "de la energía", cuando participaba en un foro de chamanismo, se desataban debates cíclicamente sobre el mismo tema: ¿Está bien o está mal convertir el chamanismo en profesión comercial y pasar a cobrar por ello? Y las opiniones eran para todos los gustos.
 

Para mí, el problema no es el dinero. Si digo, por ejemplo, que me niego a poner un precio a mis "sesiones de ayuda" y a trabajar con ellas situándome en el "mercado" como chamana, no es porque piense que el dinero me va a contaminar, que vaya a estropear lo que hago, o que no se pueda mezclar con ayudar a los demás. No. De hecho, es necesario el dinero para muchas cosas y yo nunca lo he rechazado. ¡Ya me gustaría a mí que mis libros publicados en la editorial Sirio o Amatista, por ejemplo, se hubieran vendido a tope, y recibiera regularmente un dinero semestral por ello! Sería fantástico, y me permitiría dedicar más y mejores medios a la escritura, por ejemplo contratar traductores, promoverme en editoriales extranjeras, etc.

No, el problema para mí no es el dinero, que me gusta como a cualquiera y hasta tengo un "pasado" urbano en el que éste no me faltaba y vivía con bastantes más caprichos que hoy. El problema es querer convertir en un trabajo profesional, al modo de cualquier otro trabajo pagado, cuestiones tan escurridizas y elusivas como "estar inspirada", "tener conexión" en ese momento con determinada fuente de "energía sagrada", o estar en contacto lúcido y controlado con x "energía", etc. Es decir: el problema radica en querer transferir el modo de VIDA chamánico tradicional y profundo, al modo de funcionar que se requiere en un trabajo moderno "normal", con el que quieres obtener el dinero para subsistir.

Cuando trabajas desde lo que has aprendido en la vida o estudiado, es fácil. La gente necesita ciertas cosas, acude a tí, y tú respondes desde tu "yo". Sabes que puedes ofrecer eso. Sabes de dónde sacas los conocimientos, y puedes hacerlos objetivables, incluso demostrables. También sabes calcular más o menos cuánto tiempo te llevará atender a alguien, o solucionar un problema. En muchos trabajos,  incluso se trabaja con algo material, físico, y puedes presentar facturas, puedes calcular y puedes medir lo que necesitas ganar y lo que es justo cobrar. Puedes mostrarlo a tus clientes y puedes negociar con ello.

Ahora bien, imaginemos que alguien que haya leído por ejemplo "Ángeles de Lo Uno" o "Diálogos con Anubis" venga a verme porque yo ofreciera "sesiones de canalización espiritual" a tal precio, y esa persona esperara que yo le "canalizara" la voz o respuesta de un ángel, o de Anubis o de quien fuera. Imaginemos entonces eso. ¿Qué pasa entonces? Pues que esos escritos son vivencias, o las reflejan, y yo no controlo cuándo y cómo se producen, o de qué manera. Pretenderlo es como querer canalizar la energía de virtudes, estados de ánimo, o dimensiones del ser. ¿Cómo sabes que cuando una persona venga a verte vas a poder estar en ese estado interior, y transmitir esas cosas?

Pues NO lo sabes. 
Honestamente, y al menos en mi caso, no tengo ni la más remota idea de qué sucederá en mi vida interior mañana, ni mucho menos qué puede suceder y moverse en una sesión de "ayuda" que cualquier persona pueda pedirme. Sé, por experiencia (y porque me esforzaré en mantenerme en el mejor estado posible) que "algo" llegará o emergerá en la sesión. Pero ¿qué será, con qué intensidad y duración, y con qué nivel de claridad? ¡Esa es la cuestión!

Por lo tanto, en mi caso al menos, estaría siendo una mujer deshonesta si ofreciera "contacto con x energías" en sesiones que se puedan acordar previamente. Y más, pagando. Porque cobrar implica asumir que das lo que ofreces en tu publicidad. En caso contrario, estás defraudando a quien te paga, o incluso estafando con engaños o fingimientos.

Pero imaginemos que yo quisiera forzar mi vocación para ayudar a los demás, y que cuando vinieran, yo no me sintiera muy segura, pero hiciera "el esfuerzo" de tratar de complacerles. ¿Resultado? Una de dos: o me auto sugestionaría e interpretaría erróneamente las sensaciones que me surgieran, hasta convertirlas en algo que no son; o tendría que decirle a esa persona: "Mira, lo siento, pero no puedo hacer lo que te prometí, será mejor que vuelvas otro día, o lo dejemos para otro momento". 

Y para esto último, no hace falta ni anunciarse, o no de esa manera, en plan profesional con resultados garantizados. Ni mucho menos poner precio a las visitas. Salvo que asumas la estafa o te auto engañes diciendo "Bueno, pero es que yo cobro por mi tiempo". Bien, pues si cobras por tu tiempo, entonces no digas que "canalizas tal o cual" ni ofrezcas "resultados", sino dí: "Te puedo echar un vistazo, y pagarás por mi atención, pero no te garantizo nada". Que es muy distinto. Y entonces, veríamos quién te pedía cita, y si podías sacar un sueldo con eso. 

Ahora pongamos por caso lo que, además de lo dicho, me sucede a mi: Que mis propios "guías" (ángeles, Anubis, Tierra, etc) me han prohibido que cobre por hacer sesiones o transmitir sus mensajes. ¿Alguien se imagina lo que sucedería si yo pasara olímpicamente de su querer, y a pesar de todo lo hiciera?

Bueno, yo ya digo lo que sucedería: la primera vez me llevaría una buena bronca y los guías se negarían a intervenir. (Eso, de hecho, me sucedió la primera y última vez que quise que Miguel respondiera a las preguntas de una amiga, en plan médium profesional que responde preguntas ajenas. Él se "plantó", severo, y me dejó claro que ni hablar, que no venía para eso) Pero a la segunda vez que lo intentara, posiblemente acudiría presurosa alguna otra "energía" que se ofrecería a actuar y dar mensajes en mis sesiones, porque para ella, eso no supondría un problema.

Y en este punto, yo estaría en un serio riesgo de caer en manos de vete a saber qué entidad o energía, y de transmitir mensajes no benéficos a las personas. En primer lugar porque los guías no son apéndices de quita y pon, ni aliados que uno se gana con mercadeos y pactos (aunque sé que hay "chamanismos" que manejan ese concepto, y trabajan con pactos y hasta obligando a los espíritus a actuar) Los guías son seres y/o extensiones de la energía sagrada afines con uno mismo. De manera que yo estaría traicionando a una parte de mi naturaleza y eso es un error espiritual de graves consecuencias a largo plazo.

En segundo lugar, porque las entidades que acuden en coyunturas como ésta, para ofrecer respuestas a la gente, a veces son oportunistas y no siempre tan altruistas. No tienen porqué ser entidades malvadas directamente, pero la confusión, el enredo y la poca claridad o trascendencia de los mensajes, pueden ser un lastre y a largo plazo dañarían. Si no puedes mejorar el estado de alguien, si no puedes ver más allá del conflicto que trae, mejor cállate y reza, en lugar de hablar para rellenar ese hueco, y así poder cobrar un dinero, y que la persona se vaya tranquilita a casa sintiendo que la han ayudado, pero sin saber que "vete a saber tú" la energía que ha intervenido ahí.

Cuando el chamanismo es VIVENCIAL y lo que transmites se hace a través de tus propios cambios de conciencia o de "estado de ser", es difícil ponerle precio a algunas actuaciones. Es difícil también asegurar nada, ni prometer resultados, ni el tipo de acción o no acción que puede necesitarse para algo. Es distinto si manejas un chamanismo que trabaja con herramientas físicas "medibles" y "enseñables" (relativamente) como quienes hacen talleres de sonido, de danza, de cabañas para sudar, o toma de plantas alucinógenas. Y aún en estos casos, es muy difícil "medir" lo que sucede, pero apurando mucho, se podría medir un poco más lo que se ofrece, que cuando trabajas como yo lo hago.

Y es que cuando se trata de algo como lo que yo practico, que no depende de nada físico salvo mi cuerpo y mi conciencia, y de la voluntad Divina, por así decirlo, todo es escurridizo y elusivo como los rayos del sol, la lluvia o el arco iris. ¿Puedes prometerle a alguien que se obtendrán esos fenómenos el dia que vengan a verte? No, no puedes. A lo peor hay hasta niebla, pero no contabas con ella. 

Así que como mucho puedes ofrecer "el intento" de entregar a La Divinidad Una el problema de alguien, y ver si a través de tí, alguna de las energías sagradas diversas se quiere expresar. Y a lo mejor habla la niebla y cuenta algo que se asocia con el conflicto de esa persona. Pero lo dicho: todo es taaan escurridizo...

Existe otro problema asociado a ayudar "vivenciando" una misma las cosas, y es que tus propios cambios de conciencia afectan al cuerpo, a la mente y a las emociones. Las tuyas. Y a poco que seas sensible y empático, y actúes precisamente aceptando sentir con el otro, y sentir con las energías sagradas, y sentir el conflicto, NO PODRÁS ofrecer una sesión tras otra, o varias al día, como a quien le visitan pacientes. Porque cada inmersión en eso requiere su tiempo hasta que vuelves a la "normalidad", y no hay modo de medir eso y anticiparlo. 

Algunas sesiones te afectan poco y sales enseguida de ese estado. Pero otras te dejan ko. Algunas te remueven algo personal y te pasas tres días necesitando silencio o reordenar. ¿Cómo vas a convertir entonces esas "sesiones" en un trabajo como cualquier otro? Como mucho, puedes ofrecer "alguna" a la semana y sobre la marcha. O una cada ciertas horas. Y aún y así, te arriesgas a no poder cumplir con la agenda, y tener que estar cancelando citas (me sucedió en el pasado muchas veces, hasta que comprendí que lo que no podía ser, no podía ser salvo siendo deshonesta y "trabajando" en mal estado)

Luego está el factor problemático de "echar cuentas". Si lo que quieres es subsistir con ese trabajo, ¿cuántas sesiones tienes que hacer al mes para sobrevivir de ello? Vamos a imaginar que trabajas con mi modo, el vivencial, y que asumes todas las dificultades expuestas, no quieres forzar la máquina y te dices: "De acuerdo, pues haré solo dos o tres sesiones por semana, o una al día como mucho". Entonces echas cuentas y, obviamente, te sale que debes cobrar un precio bastante considerable a cada persona que te venga a ver. Y si vives mentalmente cómoda en el mundo de las élites, pues no problem. Cobras 150 euros por sesión y arreando, que es gerundio. Que lo pague quien pueda, y quien no, pues que se aguante.

Pero ¿qué pasa si eres de las de mi tipo, que como han vivido lo que es no llegar a fin de mes y necesitar ayuda "espiritual" y emocional desesperadamente, se siente mal pensando en que hacer eso es como traicionar a la persona que fuiste, y seguir fomentando el esquema de un desigual reparto de ayudas y privilegios en el mundo?

Es que mi historia personal tiene TELA marinera y me marca mucho, lo admito. No sé si he contado alguna vez que mi terapeuta me hizo sesiones gratis durante meses, porque yo en aquel entonces no tenía un duro, y salía de una situación personal complicada y penosa, así que o la terapia era así, o no era. De hecho, yo ni siquiera la busqué, porque ni me planteaba hacer terapia. Me convenció la terapeuta. Pero ¿Cómo voy a olvidar que gracias a la generosidad de aquella mujer yo me liberé de tanto y me sané de infinidad de dolores? 
¿Cómo voy a ahora a desentenderme de quienes "no podrían pagar 100 euros por sesión o ni 40? Así que por esa razón, las veces que he ofrecido sesiones de ayuda y ha salido el tema de que algunas personas me quieren dar algo a cambio, acepto "donaciones" que son "según esa persona quiera". Porque así queda el margen abierto a todas las posibilidades.

Pero si no hay donación, no pasa nada porque no hago eso para sobrevivir, ni tengo un problema si no cobro ese día. Y porque SIEMPRE recibo mucho (en la energía) en cada sesión que "doy". Pues todo lo que pasa de bueno a través de mi, actúa también en mi interior. Al final, soy como una fuente que, gracias a que da sin medida, se mantiene con un curso de agua corriente, que moja su propio ser. Y eso es Vida para mí. 

Cuando he intentando ponerle un medidor de agua a la fuente, y un grifo, me he hecho daño a mi misma. Esto es como lo de la oxitocina: si empiezas a pensar con los cálculos, no fluyes en el estado amoroso, y el "parto espiritual" no se produce. Si realmente quieres estar calculando dineros y precios y mirando el reloj, haz otro tipo de sesiones que no impliquen fluir a un estado de conciencia distinto, receptivo, íntimo, profundo, con movilización de amor en, al menos, algún momento de la sesión (a veces se empieza enfocando un infierno y griterío, o angustia, y una vez eso se alivia gracias a la escucha, surge la revelación)

Hay otro factor a considerar y es que el chamanismo esencial, vivencial, y ajeno a herramientas y ritos "medibles" (más o menos), surgió y se VIVÍA en tribus o comunidades rurales que pertenecen a otra cosmovisión y perspectiva de la existencia. No en el mundo capitalista moderno. Así que cuando la gente defiende que todo chamán debe cobrar por su trabajo, porque siempre se les dio algo a cambio en las tribus indígenas, el asunto requiere de muchos matices. 

¿Qué quiere decir que los chamanes recibieran bienes o cosas a cambio? ¿Siempre era un precio estipulado de antemano? No. En contextos tribales, lo que sucedía es que cada uno daba de lo que tenía y de lo que sabía que el chamán o chamana podía necesitar. Se hacía así, de hecho, con todos los "trabajos", era más un modo de vida regido por la ayuda mutua y el intercambio de favores y bienes, que convertir todo en un listado de precios, trabajar con horario, y cobrar "al momento" o incluso por anticipado.

De hecho, en algunos contextos tribales, no es que se tuviera que "pagar" al chamán, sino que entre todos se aseguraban de que estuviera bien, que no le faltara de nada, y le llevaban regalos o compartían con él algunas cosas. Como se hacía (insisto) con otras personas especializadas en otras acciones beneficiosas para la comunidad. Pero incluso así, nunca se vio un chamán que se pasara el rato haciendo solo "chamanerías" y esperando que los demás le pagaran y solucionaran la vida. El chamán trabajaba para sobrevivir COMO TODOS. O cazando, o recolectando, o elaborando objetos, o haciendo lo que fuera necesario. Solo que, además, su especialidad luego era entrar y salir de estados de conciencia modificada para ayudar a los demás.

Nuestra cosmovisión es tan, tan distinta, y nuestro modo de vida tan diferente, que es inevitable que surjan problemas y chirríe la cosa cuando se quiere extrapolar la vivencia chamánica a "un trabajo para ganarse la vida". Porque para profesionalizarlo se requiere ya modifcar y acotar una serie de experiencias y situaciones, y eso es complicado de hacer sin desvirtuar algunas cuestiones (se puede, pero es difícil) Y luego, si se quiere además ganar un sueldo con ello que te permita pagar todos los gastos de nuestra vida común en las ciudades o incluso en los pueblos, ya es más complicado aún.

No niego que excepcionalmente haya personas que logren vivir de ello, pero sin duda será a copia de tiempo, experiencia y de haber encontrado una fórmula acotada para realizar x cosas, y dejando fuera del campo otras (más ajenas al control de la mente consciente) Y en ese caso es bueno ser consciente de todo lo que se deja por el camino, y de que se ha hecho una "traducción" de un modo de vida y una cosmovisión muy especial (la chamánica/espiritual/esencial) a una realidad, la capitalista moderna, que no encaja con la anterior en muchos puntos.

Conozco personas honestas que intentan desarrollar su ayuda "chamánica" o "espiritual" a pesar de todo, ofreciendo sesiones, talleres, etc. Me parece respetable y estupendo, siempre que sigan siendo honestas y no traicionen a los principios sagrados, todo para redondear sus beneficios. (Suele suceder, si se quiere ser honesto, que estas actividades al final se quedan como "extras" y aparte se busca un trabajo "normal" que dé de comer, lo cual es lo más chamánico del mundo, como ya he dicho. Porque una cosa es recibir compensación o regalos por tu ayuda, y otra muy distinta esperar vivir sólo de ello y profesionalizarlo)
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Hay una faceta del chamanismo que es impagable, se mire como se mire, y es la alusiva a las vivencias con el Espíritu, en mundos donde la ayuda se da a entidades no humanas, o no visibles. ¿Quién paga a la chamana siberiana que acude a las fuentes para bendecirlas, y limpiarlas de basura? ¿Quién paga a los que ayudan a los muertos a transitar? 
¿Quién paga a los que deshacen maleficios realizados sobre lugares, o tierras, o paisajes, sin que nadie les haya contratado o llamado para hacerlo, salvo la misma Tierra o los muertos? 
¿Quién paga a los que rezan por los animales que murieron en sufrimientos inenarrables? 
¿Quién paga por el que danza bajo la luz de las estrellas pidiendo defensa para su pueblo? 
 ¿Quién paga al que viaja en sueños para ayudar, guiado por el Gran Espíritu, a personas de otro continente mientras duermen?

Por favor, ¡si ni siquiera se puede expresar algo así! Estas personas, chamanes/as de todo el mundo, han hecho y HACEN estas cosas, y eso hipoteca y compromete toda su vida diaria, sus pensamienos, sus emociones, pero no hay modo de englobarlo en el sistema monetario, ni mucho menos en un marco de "profesión". En algunas culturas sí se ha sostenido entre muchos, económicamente, a gente que hace esto, pero ha sido por pura fé y cariño hacia esos seres humanos que se mueven en lo "innombrable" e "inasible". Como los monjes que iban a las cuevas del Tíbet a luchar contra demonios; o como los que rezan por esto o por aquello, y que vivían de la comida o el dinero que les daban personas devotas y que creían en esas cosas... Pero eso, nuestro mundo lo desconoce porque ni siquiera cree en ello.

En cambio, la presión que se ejerce en nuestro mundo sobre las personas con estas vocaciones, empuja para que se profesionalicen. Que saquen un beneficio de su vocación y de su don. ¿Qué le hubieran dicho hoy al difunto padre Basili de Montserrat? Que se hiciera coach espiritual o creara talleres de fin de semana "para aproximar la gente al silencio", y cobrara por ello. ¿Qué le hubieran dicho a la difunta chamana María Sabina? Que cobrara por sus sesiones con los "niños" y así podría vivir en una casa mejor, etcétera. ¿Qué le hubieran dicho al médium  Chico Xavier? Que hiciera talleres de fin de semana de mediumnidad, cobrando, y que pusiera precio a sus consultas para, así, vivir mejor.

El problema es la profesionalización de todo, esa es la tendencia que rige nuestro mundo. Todo ha de ser convertido en trabajo pagable. Ya hasta hay iniciativas para pagar a "amigos por horas". Se paga por consejos, por sexo, por recibir abrazos, por todo.

Algunas personas, como es mi caso, no queremos fomentar esta tendencia. Y además somos del tipo místico, de esas personas que escuchan a lo invisible y pueden emplear horas en prestar atención a seres y energías que nunca pagarán... al menos, no con dinero...

Algunas personas nos cansamos a veces de tanta modernez y nos sentimos cada vez más antiguas. Hacemos un esfuerzo por adaptarnos a esta época, y logramos hasta entusiasmarnos con cosas hiper modernas como internet, porque nos facilita COMPARTIR lo que aprendemos y recibirmos y seguir dándolo a los demás. Pero no queremos expresar con nuestros actos que se pueda profesionalizar absolutamente todo, hasta los rayos de Sol del mundo espiritual, su lluvia o su arco iris, la negrura bondadosa de la Noche o el susurro de Madre Árbol. Ni queremos dar a entender que para recibir ciertas ayudas espirituales, siempre debas pagar porque el comercio es una especie de ley, o algo. No. Al contrario.

No descarto volver a organizarme en el futuro para ofrecer sesiones "de oración y ayuda" (sin garantía de resultados pre establecidos, sino al amparo de la voluntad Divina) a las personas que lo deseen. Pero si lo hiciera, no lo "profesionalizaría" al modo que se espera, por todo lo que he dicho antes.

En lo demás, pues haré y hago como hicieron todas las chamanas desde que el mundo es mundo: intentar salir adelante como la gente de mi entorno, salir adelante como pueda, siendo una más entre los demás, y punto pelota. 

Siento que por ahora, así me quiere la Tierra y así me quieren los guías, al menos de momento, y doy gracias cada dia por poder estar aquí y tener casa, calor y comida y poder criar a mi hijo con cierto sosiego, lo cual, tal y como está el mundo, es algo de infinito valor.

Me puedo morir esta noche y si sucediera, sólo lamentaría dejar a mi hijo solo y no haber escrito más libros por falta de tiempo. Pero bueno, estaría en paz con mi espíritu, que no es poco, porque no he cesado de dar y compartir todo lo que me "llega", por ejemplo por este medio, sin ponerle tasa, sin ponerme freno, sin condicionarlo con "precios", mientras he hecho lo posible por salir adelante como cualquiera de mis vecinas. 

Y eso es todo...