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jueves, 5 de enero de 2023

Dicen que aman lo salvaje, pero no es verdad. (Fantasías espirituales modernas)




(Post de diciembre del 2019)

Hoy pensaba que, como sociedad, en lo "espiritual" tenemos una ignorancia como la del que está acostumbrado a ver solo lindos perros y gatitos domésticos y sale al bosque salvaje presuponiendo que todo serán animalitos de conductas predecibles y amoldadas a nuestros deseos.

Tenemos tal grado de olvido de lo que es la vida en su diversidad salvaje, y vivimos tal enorme domesticación de nuestro mundo y nuestros cuerpos, que la gente extrapola esto a sus ideas y presuposiciones de lo que es el mundo espiritual (y el psíquico) Y por eso también surge el "olvido" de la existencia de "lo otro", la vida EXTERIOR a nosotros y su poder o influencia sobre nuestras vidas.

Se vive en la ilusión continua de tener control sobre lo desconocido, o de que, si hay un desafío o conflicto, será todo domesticable y solucionable en cómodas sesiones a la demanda. (Ja! y ja!)

El chamanismo se pone de moda como se pone de moda el turismo de aventura o ir a ver reservas de la naturaleza a África, América o Australia. La gente suspira por "tener" animales de poder que, casi siempre, ¡oh , casualidad! son SALVAJES. Esta persona se identifica con el lobo, aquella con el jaguar, el otro con el oso, la de más allá con el águila, o la pantera. Pero se les presupone, a esos "espíritus" acompañantes, una presencia "controlada", unas reacciones a nuestra medida, y un comportamiento a la demanda. Cuando en realidad y en general, las personas no soportarían a "eso salvaje" ni dos días a su lado. (Por no decir que tal vez incluso se convertirían en sus víctimas)

Yo ya no me creo nada de muchas historias personales que se cuentan por ahí, sobre el vínculo con espíritus animales, salvo cuando alguien explica que, ante sus animales "del alma", siente no solo amor sino también impresión y respeto, y a veces hasta miedo. Porque si no has sentido nunca miedo ni "respeto" ante un espíritu de lobo, oso, león o águila, es que solo has visto su parte fácil, filtrada por la domesticación de la mente, sesgada por los deseos y proyecciones personales. 

No es creíble conectar con el espíritu de grandes animales salvajes, y no "cagarse" de miedo o impresión en algún momento, sobretodo si son carnívoros, fieros y de zarpazo poderoso. Incluso un caballo salvaje puede infundir RESPETO. 

En resumen, aquí todo el mundo quiere ser poderoso y salvaje, pero muy pocos saben vivir fuera de lo domesticado. Ni siquiera cerca del mundo salvaje. Porque en el monte, ya sé que no sobreviviríamos nadie de los modernos, pero por lo menos se puede vivir junto al bosque, o en el mundo rural. Y oh, ah, eso son palabras mayores, poca gente de la que dice "amo la naturaleza" lo hace, o se ve capaz, salvo en sus fantasías. He conocido tanta gente que se dice lobo y en realidad es perro faldero de piso urbano, que ya no digo ná. Sin desdén de los perros lo digo, ¿eh?

Se aplica lo mismo a los demás animales salvajes. Hay mucha imaginación queriendo domesticar leones, osos, pumas, elefantes, rinocerontes, ballenas, águilas, ciervos, serpientes... Muchas fotos y posts de hombres abrazando leones, humanizándolos, pero no corriendo a cuatro patas como ellos, ni cazando. Todo lo queremos HUMANIZADO, vestido de persona, metido en el salón de casa, o en el jardincito (quien lo tenga), haciéndonos mimitos, complaciendo nuestra "necesidad de naturaleza", de afecto o de poder, o trabajando para resolver nuestros problemas.

Para redondear, muy poca gente se plantea que pueda haber "espíritus o energías hostiles" (y no me refiero a animales, ahora) por ahí. O energías depredadoras. O simplemente que pasan de tí y van a la suya, y si te pisan y te destrozan en su caminar, les da igual. Porque no les importas lo más mínimo. 

Así que cuando te miran raro porque dices QUE TIENES MIEDO (pues yo lo tengo a veces), tienes que estar explicando a esta gente, una y otra vez, tus razones para ser prudente ante las energías desconocidas. Pues a la que dices "hay que tener cuidado", te salen con lo de "Eso son tus miedos, no proyectes miedos". O con lo de "Tú ves demonios o peligros por todas partes". E intentan darte lecciones, salvarte de tu prudencia, de tu instinto y tu miedo natural ante ciertas descomunales fuerzas salvajes. 

Qué gente, todo lo quieren castrar y someter, meter en cajitas con corazones pintados para que no dé susto, ajj. Pero yo huyo de todo eso. El miedo al miedo se pinta con corazones para disimularse, eso es lo que veo. Mucho corazón pintado y poca realidad salvaje, eso veo.

Pero son las mismas personas que te dicen lo de "Dios creó a todos los seres y entonces cumplen su función, no hay peligros, está todo bien". Que es como hablar de la velocidad cuando mentas el tocino. Qué tendrá que ver que algo haya sido creado por Dios, con sus hábitos de alimentación o el nivel de agresividad que pueda desplegar. ¿O los cocodrilos y las pirañas los creó algo distinto de Dios? ¿Y qué pasa, que porque Dios creó a esos animales, ya no son un peligro, no comen carne y hasta gente viva, si tienen hambre?

Me he dado cuenta de que toda esta tendencia surge, en parte, de que rige la costumbre de domesticar animales y de vivir en entornos "controlados", en el mundo de los apartamentos o casas con moquetas, parquet, sofá, gatos castrados, perros con correa que suplen nuestras carencias emocionales y pajaritos o peces en jaulas que solo toleramos o deseamos porque nos dan "cariño" o le gustan al niño interior de cada quien.

Entonces, se espera que tú te comportes igual (que seas toda mimitos y buenas caras) y se espera ídem de los espíritus Guías, sean animales o de otro tipo. (Ángeles, seres iluminados o lo que sea) Todo ha de ser domesticado, manso, mimoso, y no ha de dar susto ni llevar la contraria, ni gritar o levantar la loz (rugir, tronar, sacudir) nunca jamás. 

Pero es que es difícil concebir la diversidad de formas de vida "en la energía" si en tu dia a dia nunca las vives tampoco "en lo físico". Y lo que se ama en verdad no es lo salvaje, sino lo doméstico y el peluche. De ahí que a pesar de las palabritas de amor a lo salvaje, como especie estemos extinguiendo justo eso, y en cambio el número de seres domesticados y castrados crezca exponencialmente.

En este sentido, me ha causado muy buena impresión el chamán/sanador transgeneracional Dan Van Kampenhout en su libro "La Sanación viene desde afuera", porque explica que los espíritus ayudantes de los chamanes no deben ser tratados a la ligera, no debe presuponerse que van a tener un comportamiento predecible, y pueden inspirar mucho respeto, ser exigentes, o poner ciertas condiciones para estar presentes junto al sanador y echarle un cable. Porque eso lo veo REALISTA. Es lo que yo he vivido, también.


Cuando he leido que el autor trabaja principalmente con el espíritu del oso, y he visto qu,e en su escritos sobre esta relación, no transmite nada complaciente, me he dicho: "Ah, entonces lo que dice debe ser verdad. Este hombre está viviendo lo que dice que está viviendo"

P.D: Dicho sea de paso, en el mundillo "sanador" está de moda la osa, porque es muy bonita la estampa de la osa y sus oseznos, y todo eso. Pero el oso macho con sus malas pulgas y su costumbre de marcar territorio ya no mola, ¿verdad?. Porque su terrible agresividad es algo más complicado de aceptar. Lo que pasa es que para asumir con propiedad el vínculo espiritual amoroso con un "animal del alma", lo de dejarse de lado a una de sus mitades limita la cuestión, por decirlo de modo sutil.





 

martes, 3 de enero de 2023

Sobre el "Animal de Poder" (La película "La Mujer pantera")

                                              


(Post de mi muro del face, 15 agosto 2016)

Ayer acabé haciendo zapping (aprovechando que estos días tengo TV) y ví una peli antigua que no conocía: "la Mujer Pantera". ("Cat People" de 1942)

A medida que la iba viendo iba elaborándose en mi interior una "teoría" sobre el significado de ese "panterismo" de la protagonista y otras mujeres de su pueblo, y me iba indignando por lo que hacen los otros personajes de la peli.

Al final de la peli ya tenía mi teoría completa. Gira en torno a nuestra faceta animal y también entorno a lo que en culturas chamánicas se ha llamado "animal de poder" o "animal del alma". Y la película es un ejemplo claro y meridiano de la demonización que, en la cultura moderna y occidental, (especialmente la americana) sufre toda la "animalidad" interior.

La peli tiene mil detalles que son símbolos, queriendo o sin querer, de lo que digo. Por lo visto la leyenda de la que la peli se hace eco es inventada, un mito creado sólo para el cine, pero da igual. Los mitos que inventa el cine son como los otros: surgen de todo lo que somos, conocemos, desconocemos y tememos. De manera que puedes inventarte una leyenda y ésta puede ser una verdad simbólica, una metáfora de tus miedos, de tus deseos, de tus filias y tus fobias, de tus traumas, etc.


Si alguien no la ha visto y la quiere ver, aviso que a partir de aquí hago "spoiler": Me pareció indignante que la peli deje como a "los buenos" a una pareja de ignorantes y egoístas. Él me pareció un insulso sin cultura, ni imaginación, ni cojones, un tipo que sólo se casa con la mujer pantera "porque le atrae" sexualmente y ya está. Cuando descubre que no puede obtener lo que desea de ella fácilmente, patada y fuera. Eso sí, lo hace muy "civilizadamente". Porque por lo visto en ese esquema social el matrimonio es sólo un papel que "oficializa" el permiso para tener relaciones sexuales, y si estas no fluyen con la velocidad o frecuencia esperada, lo demás ya no tiene valor.

Ella, la "buena chica americana" que salva al pobre marido incomprendido, me pareció una arpía auténtica disfrazada de palabritas de amor. Metiendo cizaña en el matrimonio ajeno (¡cómo detesto eso, me resulta muy conocido por desgracia... vaya dejà vú tuve!) Ofreciendo sus contactos terapéuticos personales, incluso, y todo para llevarse al otro al huerto. Y luego haciéndose la inocente, victimizándose cuando la esposa se pone celosa y se cabrea por las interferencias de la "amiga". Y demonizando a la esposa, porque oye, ¡qué mal perder tiene, la tía! ¡Cuando debía agradecer lo mucho que todos se preocupan por ella...!

El psiquiatra: un impresentable, arrogante y machista, que además de creerse no se qué, se permite hacerle proposiciones sexuales a su paciente, acosarla y amenazarla. Y finalmente plantea su internamiento forzoso en un "hospital mental". Todo por su bien, eso sí. Para curarla de sus celos y de sus fantasías "animalescas". Uf.
                                   

Y la protagonista, pues me suscita compasión. Me resulta obvio que es una mujer traumatizada por una guerra o similar, o que ha heredado traumas de mujeres traumatizadas por guerras y otras cosas, como un reiterado abuso de poder en una cultura donde la libertad sexual de las mujeres ha sido kk, nula, y éstas se han convertido en objetos de deseo y propiedad a partes iguales.

Y es que el animal de poder no rechaza la sexualidad, salvo que se sienta utilizado, acosado, o haya sufrido violaciones, abusos y demás. A santo de qué va a atacar a un macho una pantera hembra, si no es porque se siente forzada o presionada, y su deseo no está en marcha. O porque está traumatizada por maltrato antiguo. Cuanto más veía de la película, más claro me parecía que la protagonista ocultaba un trauma de abuso sexual (propio o heredado del colectivo femenino de una sociedad enferma) enorme. Y que por esa razón sentía deseo y rechazo al mismo tiempo, miedo y atracción por la vivencia sexual. Una parte de su instinto le decía "quiero sexo", la otra decía "pero así no, o todavía no, porque me siento amenazada o insegura".

También me resultaba obvio que era una buena mujer (nada de diabólica) que, en el fondo, sólo necesitaba ser amada y recibir la ayuda terapéutica adecuada. Me pareció super triste y desagradable que justo cuando por fin da un paso decidido para intentar liberarse de sus miedos y acercarse afectivamente más a su marido, éste le pegue la patada y diga que es "demasiado tarde" para arreglar su relación, porque se va con la otra, que claro, es más complaciente.


Entre unos y otros, me pareció que nadie la amaba, ni la quería. Sólo estaban a su lado atraidos por la fuerza de su "animal de poder" (la pantera) y fascinados por su exotismo en una sociedad donde el aburrimiento y lo soso eran lo habitual. Y entre todos la mataron y ella sola se murió, vamos. Le tienden trampas sin decirlo: la "otra" conspirando para romper el matrimonio, y enviándola a un psiquiatra acosador; el marido y la otra compinchados y haciéndole el vacío a la mujer, tratándola como si fuera tonta, niña o demente, marginándola; etcétera.

Pero en la película parece venderse la idea del "amor romántico perfecto" al estilo americano, y "matan" a la "mujer-animal", haciendo prevalecer a la pareja triunfante del sinsangrenicojones, y la víbora traidora.

En ese contexto social tan desnaturalizado y falso, los instintos no pueden sobrevivir, pues son vistos como algo monstruoso y deben desaparecer. No es por que sí que la protagonista vaya todos los días al zoo: ella misma es, en el fondo y para los demás, una criatura de zoológico, aunque no sean conscientes de ello. Se le acercan por curiosidad y fascinación, por la energía que ella desprende, por su rareza. Pero nada más. No tienen ni amor, ni nada, son igual de depredadores o peor, porque su "animal" está tan retorcido y disfrazado de otra cosa, que lleva a engaño.

En fin, que la historia de fondo me resultó bastante universal en mi mundo, y conocida. Y al final, rumiando sobre "La Mujer Pantera", pensé que lo bonito hubiera sido que, en esa escena del restaurante (el día de la boda) cuando una mujer desconocida y misteriosa se acerca a la novia y la llama "mi hermana" en idioma serbio, sugiriendo que ambas son "hermanas en lo animal", la novia se hubiera ido con ella, a correr aventuras y aprender del mundo. Y dejara sentado en la mesa al impresentable del novio, que no tenía ni sangre en las venas, ni compasión en el corazón. Y a la falsa de la mala-amiga, con sus igualmente falsos buenos deseos.

Sí: esa sería la película que yo haría hoy. Una sobre la "hermandad" de mujeres que se ayudan a curar de traumas de abusos... y donde nunca se les ocurre casarse con tipos como el de la peli, ni fiarse de arpías-falsas amigas como la que sale ahí. En caso de emparejarse con un hombre, que sea distinto, porfa, y que tenga el amor y la paciencia necesaria para esperar que su pareja se lama las heridas antiguas convenientemente.

Pero claro, eso sería lo raro, porque se da la circunstancia de que las personas con traumas de abuso a sus espaldas suelen tener el discernimiento escacharrado por el propio abuso sin curar, y por eso suelen elegir, sin darse cuenta, y como parejas, a personas que reproducen lo de siempre...salvo que se sanen primero a si mismas. Y en su necesidad de vivir el cariño y la hermandad, se pueden llegar a fiar de amigas que, en realidad, no son tales.

Os dejo con la escena de la fiesta de la boda, en la cual la inocente e ingenua "mujer pantera" está rodeada de su marido y la arpía, y se le acerca la misteriosa mujer extranjera diciéndole: ¿Mi hermana? 

Aquí me dan ganas de decir "¡Corten, corten!". Luego decirle a la protagonista: "¡No la dejes escapar, vete con la mujer de negro y busca, investiga, aprende!" 
Y luego redirigir todo el argumento de la película. Que vaya pena de final. La mujer pantera se queda en ese ambiente de ignorancia y falsedad hipócrita, y así le va.





jueves, 8 de agosto de 2019

La película "Phenomena", cuento chamánico de terror y supervivencia.




Vi la película hace unos 15 años, y en aquel entonces solo me resultó curiosa, pero recientemente sentí el impulso de volverla a ver. Solo recordaba vagamente el argumento y presentía que le sacaría más jugo ahora que entonces, y así fue. 

Descubro que la película no es distinta de esos cuentos tradicionales europeos que relatan, en el fondo, y ni más ni menos que una INICIACIÓN en la adolescencia, con la superación de desafíos y ordalías peligrosas, un encuentro con un depredador, etcétera. Es un cuento gore como el de Barbazul, pero con otro argumento y con elementos chamánicos :-)

La adolescencia con su crisis y tranformación vital es el tema de fondo de la película. Desde un punto de vista chamánico, la moraleja es profunda, verdadera y enorme: los dones cruciales para la vida futura de una persona, se detonan y "ofrecen" a cada uno en la adolescencia, al compás de la revolución hormonal, el cambio del cuerpo, y los nuevos desarrollos cerebrales de esa edad.  La protagonista es un claro ejemplo de joven que es "reclamada" por la Naturaleza para vivir un don de amistad con el mundo animal, conectado con lo que llamaríamos sus "animales de poder o del alma" (en este caso los insectos) y con una parte profunda de si misma, intuitiva y poderosa, que va emergiendo a la superficie, y que en principio la desconcierta, pero acabará siendo la parte que salva a la protagonista de males mayores y la convierte en heroína.

La irrupción en la adolescencia de los dones profundos del alma está asociada (y es la otra cara de la moneda) con el descubrimiento de la propia vocación, y esto es algo que sucede en el interior de cada adolescente, pero que debido a la cerrazón de nuestra sociedad ante lo intuitivo y mal llamado "mágico", se suele vivir reprimido y oculto, nada más que en la profundidad de los sueños. Sale a la superficie solo con mucha dificultad y atravesando tantos filtros culturales, educacionales y mentales, que no siempre se atina a ser consciente de cuál es la propia vocación, cuáles son los dones que están brotando en uno mismo durante ese tránsito de la infancia a la edad edulta.

En otra cultura, por ejemplo una tribu indígena con cultura chamánica viva o superviviente, en activo, la sensación que tiene la protagonista (la llamaré "OjosVerdes") de poderse comunicar con los insectos, sería recibida con naturalidad, y bienvenida como un don maravilloso que sería de utilidad a todos, a la tribu entera. Pero en un estrecho internado femenino de "niñas bien" en Suiza de los años 80, el diagnóstico es una crisis mental disociativa que hace aconsejable el internamiento forzoso en un centro psiquiátrico, un destino no tan imposible para algunas las personas que, ingenuamente, mostraron demasiado sus "sensaciones chamánicas" en ambientes de mentalidad cientifista o de fanatismo religioso.

La película también se podría enfocar desde el punto de vista psicológico, como un relato mítico sobre las "madrastras"(las directoras del internado), la ausencia del padre (siempre de viaje, demasiado ocupado...) y las "malas madres" (las que abandonan a sus hijos, y las que los maltratan) En general hay un relato sobre la "sombra" y perversión femenina, presente también en la hostilidad de las compañeras de internado, exceptuando a la protagonista y su amiga desaparecida, que se han unido en un pacto de amistad para hacer frente a las adversidades (aunque una de ellas, desaparece víctima de las fuerzas destructivas) Pero de fondo, tras esta perversión femenina, se atisba una herida y sufrimiento, pues todo tiene un porqué.

El sabio entomólogo juega un rol parecido al de los ancianos chamanes iniciadores de jóvenes, o los magos misteriosos que enseñan en los bosques, pues es el único que cree a OjosVerdes, cree en su don, y la alienta a hacer uso del mismo para el bien de la sociedad. Es un hombre sabio de veras, aúna conocimiento científico con intuición, curiosidad y espíritu de búsqueda, y por eso puede guiar a OjosVerdes para que se conecte con su "destino".

El policía juega un rol de guerrero heroico que intenta detener al asesino por la vía de la justicia y las armas, sin importar el sacrificio personal que esto pueda suponer.

Y la chimpancé completa la representación de la Madre Naturaleza, pues es el animal puente entre lo domesticado (y el sabio iniciador) y lo salvaje (los insectos), jugando un rol imprescindible en la resolución de los hechos, siempre con amistad y simpatía hacia la protagonista. Esta chimpancé hembra, como chamana que soy, la veo como una mensajera de la Madre Naturaleza, y también la veo asociada con el "animal guardián del alma" del sabio entomólogo.

Me sirvió ver la peli a pesar de lo desagradable de algunas escenas (no me gusta, en general, el género de terror, ni mucho menos lo "creepy" ni las escenas de casquería gratuita, pero aquí lo tolero como un mal menor que además solo está presente en momentos puntuales). 


                                     

Tengo más moralejas sobre la peli pero no puedo decirlas sin hacer spoiler. En resumen diré que mi voz interior me dijo que la película contaba una verdad cierta: de los infiernos sólo se sale bien librado con una gran integración del "animal del alma", de lo intuitivo y lo visceral. Sin esto, la cabeza nos puede engañar, y caemos en las redes de los depredadores. Esta verdad ya la conocía, pero solo parcialmente y la tenía medio olvidada. Además, la película me ha reconectado con mi adolescencia, con el sueño que tuve en el cual descubrí mi "don" y mi vocación, y con la certeza de que, sin la animalidad, estamos perdidos.

No se trata tan sólo de "querer" a los animales sino de reencontrarnos con nuestra animalidad profunda, y con esas sensaciones e intuiciones que sólo los animales poseen, y que solo nuestra parte instintiva animal puede poner en marcha y desarrollar, para nuestra supervivencia y también para el bien de los que nos rodean. Hay un momento para ser científicos y racionales, y otro para dejarnos llevar por las sensaciones de conexión interior con algo que nos sobrepasa y nos llama...

Finalmente, me encanta haber encontrado un relato chamánico en formato de cuento tradicional europeo "moderno", en la Suiza de los años 80´, en una película de terror-medio sobrenatural-medio psicológico. ¿No es increíble cómo funciona la mente humana? No sé si Darío Argento era consciente de todo lo que estaba contando al hacer esta película, que, por cierto, me parece que fue la primera de una bellísima y jovencísima Jennifer Connelly.







jueves, 22 de febrero de 2018

Sobre el Animal de Poder, y la moda del Lobo.

Pues como los lobos están muy de moda, incluso en el campo de la llamada "búsqueda espiritual", ahora todo el mundo que quiere ser guay va de lobo. Resulta que de repente se multiplica la gente que dice que su animal "de poder" (gran concepto, pero del que se tiene escaso conocimiento, por cierto) es lobo. O que son como lobos.

Podría escribir mucho sobre esto, sobre las modas animales. Sobre el sesgo con el que miramos a una especie animal y hoy la encumbramos a un altar, cuando ayer la satanizamos, y viceversa. Otro ejemplo: hoy nadie quiere ser oveja. Ayer ser cordero o carnero era lo más, hoy es el nuevo símbolo de la imbecilidad, casi, casi de lo odiado. Pobres ovejas.

Y nada, que lo cool es ser lobo aunque ....¿cómo decirlo? Tampoco se quiere ser un lobo de verdad. Nada de usar los dientes, ni de comer carne, ni de destripar a 6 ovejas aunque no te las vayas a comer, por aquello de vivir un trance-éxtasis de sangre. Y por supuesto, toda la mitología sobre licántropos y excesos sanguinarios, ná de ná. Tonterías. Eso no existe, son mentiras infundadas. 

 Los lobos, todos lo sabemos (leedlo con sarcasmo "on") son animales siempre inofensivos y veganos, además. Y sólo matan lo justito, justito para sobrevivir. Quiero decir no, no matan...o sea...en realidad comerían zanahorias, lo que pasa es que claro, no siempre las tienen a mano y entonces, pues para eso están las ovejas, las crías de corzo y otros animales que son tan estúpidos como para vivir en rebaños. 

Y cómo odiamos los rebaños, uf, con lo idiotas que vuelven a la gente. No nos gustan los rebaños, ni el gregarismo. Así que ...mira, que se los coma el lobo, y así está bien. Les está bien empleado por ir en grupo y hacer todos lo mismo. Y no, no queremos ver que también los lobos van en grupo. O sea, ese es un grupo distinto ¿no? La manada del lobo es guay, es distinta... (Leer todo el párrafo anterior en modo irónico)

Así que me encuentro con montones de personas que dicen ser lobos, pero oye, lobos solo para lo que consideramos bueno, ¿eh? Aunque luego, lo de la nobleza y fidelidad lobuna, tampoco les interesa (arg ¡los lobos son monógamos! palabra prohibida hoy en el ideario políticamente correcto) Así que eso a veces no aparece en la escena de los autodenominados "lobos/lobas". 

Así que te restriegas los ojos porque en vez de ver lobos, ves zorros. O hienas. O cualquier otro animal. Te preguntas si es que la gente llama lobo a todo animal de cuatro patas y de especie parecida a los canes. También te encuentras con perros rabiosos, resabiados, resentidos, que pretenden ser lobos (pero no) Y con perros simples y tal cual. Esperas su coraje lobuno porque van con el cartel de lobo, pero luego se cagan patas pa´bajo cuando el desafío llega, porque a fin de cuentas el que es perro, perro es, y a lobo no llega, y no se pueden esperar peras del olmo.

Hoy todos quieren ser lobos, pero, sinceramente: no todos lo son. La naturaleza es muy amplia y las cartas que reparte son variadas. Y así ha de ser. 

 Las modas "espirituales", además de ser muy sesgadas y presentar a los animales como les sale del toto, se mueven como una veleta al compás de los vientos psíquicos sociales, los gustos y los intereses. Que para eso hablamos de modas. 

Y hale, ahora todos a ser lobos. O lobas, que como el libro de Pinkola Estés ha hecho historia, los memes de mujeres lobas se han multiplicado hasta el infinito y más allá. Manadas de lobas. Rebaños de lobas. Pero mira, no... No puede ser. Y no es. 

La naturaleza es variada, y tal cantidad de mujeres lobunas no es creíble, y además se demuestra que es irreal a lo largo de la vida. Una cosa es ser inspirada puntualmente por los rasgos "buenos" (según nuestra ideología actual) de las lobas, o los lobos, y otra cosa muy distinta es haber nacido con ese "animal de poder" y estar unida a esa esencia de por vida, y hasta que tu cuerpo se pudra en la tumba, o donde sea.

El chamanismo sabe que lo del animal de poder, el genuino, el congénito, no es el mismo para todos. Otra cosa es que ciertas esencias animales te acompañen durante largas etapas. O que te vengan a ayudar algunos animales como asistentes especiales. Pero es que además, ¿qué necesidad hay de ser todos lobos? Se acabaría el mundo natural.

Finalmente, y tomando como buena la concepción del lobo como animal noble, diré: cuidado, que hay quien pretende ser lobo, pero no llega ni a zorro. O zorra. (Lo digo sin darle connotaciones machistas al término) Y en cuanto te das media vuelta, te ha hecho la trampa.

Yo, cuando me vienen algunos "yendo de lobos", ya levanto una ceja. ¿Lobo tú? ¿Vas a estar donde tienes que estar, o vas a huir como un conejo, o como un perro, detrás de olor del último c. que se te pase por delante?

Al final el "animal del alma" se muestra (y demuestra) a lo largo de la vida, con los hechos y las expresiones del ser. Lo demás son pajas mentales, o inspiraciones, imaginaciones...películas interesantes pero...el animal se demuestra con hechos. Facts. Y estos, se ven solo en perspectiva, con los años. Que cualquiera puede hacer una "lobada" para impresionar o en un arranque de genio y vitalidad puntual, pero luego ¿qué? ¿Se sostiene eso en el tiempo, o no?

Mejor sería que cada uno se encontrara con su animal del alma genuino, el congénito, y le sacara partido y virtud. Cuando todos estamos en nuestra esencia y sacamos brillo a nuestros dones, las cosas van mejor para todos en general, como en la naturaleza.

martes, 16 de agosto de 2016

Rafael y el matrimonio sagrado.

              

(Escrito en otoño 2014)

El ángel Rafael aparece en la Biblia en una historia fascinante. Los ángeles me hablan de la Biblia en ocasiones, cuando alguna de sus historias les resulta útil como mito o símbolo para explicarme algo, y mira por dónde, dicen que en la historia de Rafael (hay que buscarla en el Antiguo Testamento, en el libro de Tobías) hay mucha "verdad".

Tanto es así, que para explicarme lo que es la energía de Rafael, han aludido siempre a esa historia, y me han hecho verla desde diferentes puntos de vista, extrayendo de ella diferentes significados. A mí la historia en sí me ha producido, además, una especie de nostalgia profunda y extraña, porque narra un encuentro con un ángel "con cuerpo", es decir, un encuentro con una persona en la vida real que sólo después descubres que no es persona en absoluto, y que desaparece sin más una vez finalizada su "misión". 

En alguna parte de mi ser existe la memoria de un tiempo en el que estas vivencias eran habituales, o más posibles que ahora: el encuentro no sólo espiritual, sino también material con los ángeles y otros seres, conciencias o entidades que hoy tenemos siempre por "intangibles". Y echo de menos ese tiempo pasado, sí. Para qué negarlo.

Pero al margen de este pequeño "detalle" de la historia, vengo a compartir la última explicación que me han dado sobre la energía de Rafael, o de la parte del Cuerpo Angélico que actúa y es "al modo medicinal" que llamamos Rafael. Siempre me dijeron: Rafael es "relación". La Medicina auténtica se basa fundamentalmente en relacionar correctamente diferentes elementos, personas o situaciones entre sí, y la virtud de Rafael es, básicamente, relacionar adecuadamente a las personas, eventos, elementos y seres que, si se encuentran, van a dar lugar a sanación, resolución, esplendor, plenitud...

La Historia de Tobías lo muestra perfectamente, porque Rafael aparece como un coagulador y catalizador de historias y realidades muy diferentes, uniendo familias y aprovechando el encuentro para realizar 3 resoluciones de problemas de una tacada: un padre ciego, una mujer endemoniada, y un hombre sumergido en el dilema de "Me toca buscar una esposa y no tengo ni idea de cómo hacerlo", además de resolver la pobreza económica de una familia. O sea que, en realidad, se resolvieron 4 problemas, que no es poco. Los diplomáticos y los mediadores de conflictos, no sólo los médicos, debieran tomar ejemplo de Rafael.

Pues bien, esta vez los ángeles me han hablado de las relaciones de pareja y del matrimonio. Recurriendo de nuevo a la historia bíblica, me la han señalado como ejemplo de cuán distintas pueden ser las historias desde la perspectiva de...digamos, "Dios", si la comparamos con nuestro modo de ver las cosas. 

Tenemos la idea de que sólo es válido un matrimonio tras el enamoramiento típico, con una persona que sea "ideal" o que cumpla una serie de parámetros que dependen de nuestro gusto del momento. Sin embargo, la historia de Tobías dinamita todos los tópicos. Porque se realiza una unión entre dos personas que, hasta el momento, no solo eran desconocidas, sino que además no tenían los mejores "números" para triunfar en el amor, ni siquiera para gustarse o encajar. Aparentemente, al menos.

Es casi la única historia mítica que conozco, por otra parte, en la que un hombre no persigue el amor de una mujer "por" deseo sexual, ni de otro tipo, sino que es tan receptivo a la perspectiva del Espíritu que se entrega a la Visión Sagrada para que sea "lo que Dios quiera". Así, acepta realizar un matrimonio con una mujer aparentemente funesta y maldita. Pero Tobías, que ya había visto la sabiduría de Rafael, su acompañante (aún no sabe que es un ángel disfrazado de humano, pero ya tiene muestras de su conocimiento) sigue su consejo, y acepta casarse con la mujer señalada. 


Rafael le explica que existe un único modo o camino para que el matrimonio salga bien. Y es que por lo visto existía un demonio celoso que rodeaba a la mujer y que mataba por la noche a todos y cada uno de los que pretendían acostarse con ella (Ya habían muerto siete hombres), pero según Rafael, existía un modo de evitar esto y era pasar la noche de bodas juntos, pero... en oración, elevándose al sagrado poder de lo Más Alto. Si, en lugar de eso, entraba el deseo sexual en escena y le daban a él las riendas o la prioridad... se acabó. Porque eso detonaría la furia del demonio celoso, y no habría modo de lidiar con él.

Cuál debía ser la situación de Sara, esa mujer, que había rezado a Dios pidiéndole la muerte, por lo desesperada que se sentía. El suicidio lo había descartado para no aumentar el dolor familiar, así que sólo le quedaba rezar pidiendo la muerte a Dios, y eso hacía. Y es que además del sufrimiento que le causaba la presencia demoníaca, en su sociedad una mujer "debía" casarse, o de otro modo se consideraba que su vida se desperdiciaba y no lograba una realización. Pero ¿qué otro hombre hubiera apostado por ella? Los que lo intentaron al principio, murieron, y al final las personas huían de ella, por estar tan deprimida y ser considerada tan "negativa", tan infestada de "energía mala". Pero justo por eso esta historia es tan extrema y al mismo tiempo excepcional.

Sara vio su vida sanada y cambiada porque también confió en el consejo de Rafael, y aceptó la "elección a dedo" de su futuro esposo (al que no conocía previamente) y la condición de pasar la primera noche rezando (claro que esto seguramente le parecería lógico y muy buena idea, teniendo en cuenta lo horribles que debieron ser sus otras noches de bodas)

Pues bien, los novios siguieron el consejo y se pasaron la noche juntos, pero rezando y luego durmiendo, sin hacer nada más. Mientras tanto, Rafael, ahora ya en su forma de "energía", acechó al demonio, que estaba a su vez acechando a la pareja en la nocturnidad (esperando, seguramente, el momento de que surgiera el deseo sexual masculino para matar al hombre) Rafael "ató y encadenó" al demonio y se lo llevó lejos, dicen que a un desierto muy lejano (una manera de decir que lo sacó del mundo de la pareja y que desde allí, ya nunca más pudo volver) Ahí sale a relucir la faceta "fuerte" y contundente de Rafael, que de blando no tiene nada. Atar y encadenar a una entidad asesina de hombres no se hace así como así. A veces para ser médico hace falta ser, también, guerrero.

Al día siguiente, la familia había cavado ya la fosa para enterrar al novio, porque siempre se habían muerto todos los que se habían casado con Sara y no esperaban que hubiera un cambio. Así que se quedaron pasmados al verlos a los dos vivos. 

Me emociona pensar en este momento, en esta escena. Soy una romántica de Dios y una "antigua", no lo puedo evitar... Para la mujer, aquello debió de ser como un  renacimiento. No sólo se había librado de un demonio acosador, sino que, de paso, había encontrado un hombre dispuesto a amarla, pero no solo "desde el deseo" masculino típico, sino también desde la perspectiva de "Dios" o del Espíritu. Un hombre capaz de saber esperar, de saber escuchar para ver qué era lo mejor para su mujer y para ambos. 

Realmente el significado asociado a este "saber esperar" o saber "contenerse" por una noche es muy profundo, y va más allá de lo evidente. Se acababa de producir un matrimonio sagrado entre dos personas de carne y hueso.

Desde aquel momento, la mujer quedó libre de toda angustia y del mal pasado, y el matrimonio resultó ser un éxito. Se conocieron y se encontraron afines y agradables. Pudieron llevar una vida "normal", ya con todos los ingredientes, sexo placentero inclusive, tuvieron hijos, envejecieron juntos... Vivieron lo mejor que podían vivir del acompañarse mutuamente y de por vida, en su contexto, con las limitaciones de aquella sociedad y aquellos tiempos.  


Un matrimonio de este tipo es raro, en cuanto a poco común, al menos hoy en día. Pero parece que en aquellos tiempos también. Muchos matrimonios eran pactados solo en base a acuerdos económicos o intereses políticos entre clanes, solo algunos pocos eran matrimonios por amor "humano" (enamoramiento desde el "yo")  Pero ¿matrimonios realizados desde la entrega a "lo que Dios quiera", y mediados por un ángel? Hummm... déjame que busque... eso es, definitivamente, una rareza. 

Y sin embargo, según me dicen los ángeles, éste es el modelo de matrimonio perfecto. Porque en él no es el "yo pequeño" el que intenta crear un vínculo fuerte y que "dure", sino que el "yo" acepta entrar en la realidad espiritual, en la energía que no solemos ver, para reconocer un vínculo sagrado que ya existe entre dos personas, aunque hasta el momento no se hayan conocido, y acepta amoldarse a esa realidad, al margen de lo que aparenten ser las cosas.

Según los ángeles, solo los matrimonios o uniones que se realizan según la perspectiva de "Lo Más Alto" (entendido como la perspectiva más grande y profunda) tienen posibilidades reales de triunfar en el sentido que ellos le dan al término. 

Para los ángeles, una "unión" con éxito significa una unión total en dos seres humanos, no sólo física sino también de todas sus capas y niveles de energía. La mayor parte de personas, sin embargo, se unen a otras teniendo en cuenta sólo la parte de más abajo, o fragmentos pequeños de su ser. A veces intentan que Lo Alto se doble hacia lo Bajo (y con "Bajo" me refiero al pequeño yo que conocemos, y sus gustos y apetencias del momento) pero teniendo en cuenta que la visión del "yo" siempre es corta de miras, y encima cambiante (porque el "yo" sufre caprichos, cambios, transformaciones, y en una etapa quiere una cosa, y en otra etapa desea otra), esos matrimonios están condenados a una pronta crisis o ruptura, porque la estructura que crearon es como un castillo de arena en la playa, que se deshace con el paso del tiempo. Muy bonita al principio, eso sí, pero demasiado fugaz para que se pueda proyectar en el tiempo y pueda sostener proyectos de mayor envergadura que sólo con continuidad temporal se pueden realizar.

Por más que pretendamos lo contrario, el "yo" no permanece. Por fijo que sea, la vida nos lleva por diferentes etapas y hay alteraciones en el yo, porque las hay hasta en las circunstancias... No se sostiene lo que se afianzó basándose en la expectativa de que las circunstancias permanecieran estables, iguales, o incluso mejoraran. Ni lo que se hizo esperando que ese "yo" que nos enamoró (o que se enamoró de otro) iba a ser estable, o confiable.

La pregunta que debiéramos hacernos, según los ángeles, es tan tremenda como lo son ellos (los ángeles que yo "oigo" no son del tipo rosita-lalalá) : "¿Al lado de qué persona estoy dispuesto/a a morir en mi noche de bodas, o en cualquier otra noche? ¿Me veo transitando-muriendo en brazos de esa persona?" 


Es decir, para sopesar si es buena idea unirse a alguien o no, la receta es: en lugar de proyectar un matrimonio desde el lado del pensamiento"positivo", pensando en que sucederá lo mejor, e imaginando que todo será, por fuerza, un proceso ascendente de felicidades y facilidades y éxitos, los ángeles nos invitan a preguntarnos: "¿Puedo imaginarme viviendo el hambre, la guerra, el exilio o la enfermedad terminal junto a esta persona? ¿Qué pasaría si perdiéramos en un día todo cuanto tenemos? ¿Seguiría estando con él, o con ella? ¿Estaría él o ella conmigo?"

Pero, por encima de todo, nos invitan a abrirnos a la Visión de Lo Más Alto, a la visión del Sagrado Espíritu, como la del Águila que surca los cielos y ve, desde allá arriba, muchas cosas que nosotros no vemos, tanto del presente, como de lo que está detrás de nuestros pasos (pasado) y lo que se encuentra por delante, en el porvenir. Para el Águila, el mundo es un mapa donde todo ya está escrito y trazado. Ella ve los caminos, las encrucijadas con las que vamos a encontrarnos unos km más adelante. Ella sabe. El Espíritu sabe.

Esto no sinifica desdeñar a la parte animal más baja de nuestro ser. La Serpiente es un símbolo de la energía vital, inclusive en su faceta sexual, y está en nosotros y ha de ser plenamente experimentada, integrada. Pero el Águila puede más que la Serpiente y ve mucho más que Ella, porque puede elevarse hasta ver a la Tierra entera en perspectiva, y la Serpiente no. 

La Serpiente y el Águila deben unirse. Según los ángeles, la plenitud humana viene al convertirnos en algo parecido a serpientes aladas, pero existe un orden correcto para esto, y es que sea el Águila quien señale el camino, y la Serpiente quien vaya por él. No a la inversa. No le dejes la Guía total de tu vida a la Serpiente, porque no ve mucho más allá de sus narices. Está demasiado metida en la Tierra como para ver "el mapa global" de lo que acontece, ni mucho menos para pre-ver lo que se está acercando dos valles más allá de donde vives. 

La Serpiente es una maestra para lo cotidiano, para enfocar con lupa lo que nos traemos entre manos, olerlo, manejarlo, desmenuzarlo, y desplazarnos por el interior de la densidad. Pero no esperes de Ella que vuele y atine con lo que está por venir, ni dejes exclusivamente en sus manos la decisión en una encrucijada en la que se dirime gran parte de tu destino (y un matrimonio lo es) Para esa encrucijada, el Águila es imprescindible y ha de estar ahí. Junto a la Serpiente.

La Serpiente no debería tener miedo de no ver satisfechas sus necesidades por el hecho de hacerse a un lado permitir hablar al Águila, porque el Águila sabe perfectamente lo que la Serpiente necesita. No se trata de realizar una unión entre "animales" esclava ni servil, sino de una simbiosis beneficiosa (convertirse en una especie de serpiente alada) Pero la visión a seguir para lograr esto es y ha de ser del Águila. Cuando se invierte este orden y se le da todo el poder a la Serpiente (que muchas veces es casi ciega por su naturaleza subterránea) nos provocarnos un gran sufrimiento a corto o largo plazo. Devolvámosle los ojos, la visión, la guía al Águila...y la capacidad de reptar y moverse por el interior de la Tierra dejémosla para la Serpiente.

"Matrimonios hechos por Lo Alto - dicen los ángeles- ¡Eso son cosas a celebrar verdaderamente! ¡Eso es una fiesta verdadera! ¡Que surjan más, para que se despliegue la plenitud en la Tierra! Porque sólo de la unión total de la energía de dos seres humanos surgen algunos frutos espirituales y materiales, imposibles de ver en la Tierra sin esta condición de totalidad, de sacralidad, de fusión espiritual y material absoluta".

Os dejo con una pintura de Rafael. Las personitas de abajo son el matrimonio de la historia bíblica: Tobías y Sara, la pareja unida por Lo Alto. La cuerdita que los une representa, según me dicen, el vínculo sagrado pre-existente entre ambos, que Rafael, en medio, ayuda a desbrozar y sanar, para que puedan reunirse y "casarse" de verdad, al modo "total", al modo "de Dios". 


Hay que decir que Tobías y Sara vivían muy lejos el uno del otro y se conocieron sólo después de que Tobías realizara un largo viaje a pie para buscar esposa en aquel clan tribal. Los ángees me dicen que el camino o viaje realizado a pie por Tobías simboliza también "andar por el vínculo" que le unía con Sara, sin él saberlo, como si se hubiera desplazado por la Tierra unido a esa cuerda invisible. Rafael acompañó a Tobías durante todo el camino, por eso también su energía se asocia a los peregrinajes, viajes sanadores y de búsqueda sagrada.

La serpiente bajo el pie de Rafael simboliza todo lo dicho anteriormente. No es que se considere mala a la Serpiente, sino que el Águila ha de estar encima, y si la Serpiente, por alguna razón, se vuelve retorcida y agrede a la Vida (como en esta historia se aprecia, pues el demonio celoso que no permitía que la mujer se uniera a ningún hombre se asocia a energías serpentinas enfermas y desubicadas), entonces el Águila (simbolizada aquí por el ángel) la coloca en su lugar. 

Pero incluso cuando la Serpiente está sana y la tenemos bien integrada, su lugar está dentro de la Tierra, acompañándonos siempre bajo nuestros pies, y ascendiendo por nuestro cuerpo desde nuestras raíces más profundas...