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miércoles, 4 de enero de 2023

Sobre la película "Drácula"


(De mi muro de face, Agosto 2016)

Estos días me viene a la mente la película "Drácula" de Bram Stoker. (Aviso, spoilers) Según mis Guías, esta película en concreto (tan distinta a las anteriores que se hicieron sobre vampiros) es una fábula muy buena para simbolizar lo que sucede cuando un ser humano "corta" su conexión con Lo Alto o energías celestiales, y se queda únicamente con la parte animal y "de Abajo".

La parte de Abajo no es mala, pero la falta de conexión entre Abajo y Arriba produce monstruosidades y desequilibrios (también si alguien secciona su vínculo con Abajo y se limita a vivir lo Alto, porque entonces es el delirio) Lo que hace que un ser humano se deforme y pervierta es el desorden y la ruptura de relaciones (cortar vínculos) con alguna de sus partes y/o de las partes del universo en si mismo.



En la película se ve el gran vínculo con lo animal, lo visceral e instintivo que tiene Drácula, el protagonista. Su gran pasionalidad procede de esta gran animalidad. Pero como seccionó su vínculo con Dios asociado con "Arriba" (a raíz del sufrimiento del trauma sufrido) este ser humano no ve más allá de sus instintos primarios. No es malo ser animal si eres un animal, pero si eres un ser humano, ser "solo" animal es vivir un desequilibrio que trae enfermedad o sufrimientos.

El amor restaura todo, sin embargo... Pero este no es un amor cualquiera. La mera pasionalidad, aunque es lo que aparentemente más desea y busca Drácula, no lo sacia nunca. Sólo cuando se sana su trauma antiguo y se reconectan en él, gracias a la acción de su amada, el Cielo y la Tierra (la energía de Arriba y Abajo) ese ser humano vuelve a ser "él mismo". Por eso su rostro finalmente muestra la belleza, la paz y el esplendor que están en su verdadera naturaleza.

La gran animalidad es siempre atrayente y seductora, pero si no está unida a Lo Alto, o si el vínculo no está en buen estado, termina desencadenando sufrimiento y pesadilla. Todo se va emponzoñando con no se sabe qué, y hasta se ve amenazada la integridad de la persona amada (a punto de volverse vampira, ella también) En la película, una cruz de piedra agrietada en su corazón, es el símbolo de la unión rota entre ambas energías (abajo/arriba). Cuando la cruz se restaura, es porque el corazón de aquel hombre se restaura, y entonces la energía del Cielo puede descender hacia él otra vez.


La mujer amada le ayuda, pero no siguiendo a ciegas todos sus deseos, sino contrariándolos bastante y manteniéndose en su verdad todo lo que puede, a pesar de que lo ama. Está en un tris de convertirse en alguien "seccionado" como él, pero finalmente prevalece su amor y su deseo de mantener el vínculo intacto con Dios. Y eso salva a ambos. Si la mujer hubiera dejado de luchar contra la seducción, enseguida hubiera terminado "draculizada", convertida en otra bestia, y no hubiera habido sanación final.

Hay muchas moralejas que se pueden extraer de esta película, según mis Guías, como la necesidad de sanar traumas antiguos o de otras vidas, y cómo viven las diferentes facetas del ser humano un mismo amor; o cómo diferentes seres humanos eligen distintas facetas del amor (unos más racionales y comedidos, otros apasionados pero místicos, otros más pragmáticos, etc) O cómo algunas almas están unidas desde otros planos, mundos y tiempos, y sólo reuniéndose pueden sanar algunas cosas... "Nuestro amor es más fuerte que la muerte", dice Mina, la protagonista, al final.

También se puede ver cómo cierta vivencia de la religión es bestial y destructiva (al principio de la película) y no es verdadera espiritualidad; pero tambien se ve que, en el extremo opuesto, la renuncia e incluso la lucha contra la religión y la espiritualidad (incluso aunque sea por el rechazo hacia sus posibles errores conceptuales) tampoco es buena, pues amputa la parte más elevada del ser humano.

El hecho de que se mencione al dragón como animal de poder de Drácula (pues se explica que fue, en tiempos, un guerrero del dragón) refuerza la simbología y el mensaje antes explicado: el dragón es un símbolo de la energía vital. Cuando ésta no está bien unida con "Arriba", el dragón se convierte en una bestia incapaz de contenerse, que arrasa con todo y sólo toma, toma y toma para sí mismo lo que le apetece, enfureciéndose cuando no lo obtiene, o cuando se retrasa la satisfacción de sus apetencias. 

Cuando un dragón, en cambio, vive la unión perfecta y fluida con el Cielo, la energía vital vive la plenitud, su perspectiva es más completa y su amor trasciende la parte animal, yendo más allá. El ser humano ya no es un caballo desbocado, sino un guerrero que monta a caballo, con una perspectiva clara de adónde va, y llega lejos, mucho más lejos que cuando sólo era el animal.

Por supuesto, la sexualidad es otra clave de la película. Hay muchas maneras de vivirla: de manera solamente animal o... conectada con el Cielo, desde un amor profundo que va más allá del deseo físico (aunque sin excluirlo) Las bendiciones entonces se derraman (el beso y la imagen del ascenso en la escena final)




miércoles, 22 de diciembre de 2021

Dichoso poder. (El chamanismo del amor)

(Pintura de James Cameron Cutri)

(De febrero del 2018)

 Poder, poder, poder... La Tierra está saturada de personas que andan caminos chamánicos y se relacionan con Ella buscando "poder". Que si "lugares de poder", que si "plantas de poder", que si "piedras de poder" ...

Haz el amor con tu Tierra y tendrás Eternidad, un estado de amor que te acompañará día y noche, a las duras y las maduras, en la salud y la enfermedad, en la alegría y la tristeza, en el despertar y en el momento de morir.

Amor, qué pocos buscan el amor. El amor con la Tierra, el amor hacia la Tierra. Pero si lo encontraran, descubrirían que no hace falta nada más. Porque además, cualquier poder verdadero en esta Tierra está asociado al amor con Ella y el resto de elementos. Y no se le puede llamar entonces exactamente "poder", ni mucho menos "poder personal", sino "caminar de acuerdo con la Tierra". Vivir unido a Ella. No hay entonces "poder", sino "acuerdo en el amor".

Y quien dice Tierra, dice Dios, porque la Tierra es la parte densa de Dios.

¿Qué pasa, entonces? ¿También te relacionas con tus seres queridos en base a obtener poder, acumular poder, buscar poder...? ¿O quieres estar bien con la otra persona, caminar en armonía, vivir el amor y cuidarse? Pues haz igual con la Tierra.

Poder, ese es el punto por el que "cayó" en distorsión y tinieblas también parte del chamanismo. Es su punto flaco, su sombra. En origen nada más había asombro, enamoramiento, fusión amorosa. Luego el ser humano se fue alejando de esto y empezó a buscar nada más "poder". Y entonces surgió el chamanismo que se define como "un camino de poder".

Me importa un pito el poder. Me acuesto cada noche pensando que igual me muero, pero estoy en una fase que me empieza a dar igual morir que vivir. La balanza empieza a estar extrañamente igualada. Entonces, ¿qué queréis que os diga? Que no tiene precio irse a dormir sintiendo que a lo mejor te mueres durmiendo, pero estás siempre abrazada por la Madre en su aspecto Tierra. Que las piedras de tu casa te cuidan espiritualmente y te miran bien. Y que si por un suceso "x" la palmas de repente, pues allá se irá tu consciencia desparramada, al suelo y las piedras que amas, para seguir estando unida a esa materia amorosa.

Y es que la mejor manera de saber en qué situación espiritual estás, es pensar: ¿Qué pasa si me muero ahora, o esta noche? Contrastar con la Muerte es la prueba del algodón, eso no engaña.

Y no hay donde escaparse de la materia, de la Madre. Está por todas partes. No hay lugar donde no se pueda vivir ese amor. Para qué quiero entonces buscar un poder personal. ¿Qué haría yo con eso? Pero si ni siquiera sé si es mejor vivir o morir, o, a veces, no sé si es mejor dejar pasar las cosas o ponerse a hacer algo diferente, y se lo tengo que preguntar todo a la Tierra y su respuesta nunca es como yo pensaba. Si ni siquiera sé lo que es mejor para cada cual y dependo de que los Guías me lo digan todo, como una niña pequeña. Si me dieran poder "personal" ahora mismo no sabría ni qué hacer con él. Como si me dan un arma mágica, o un lingote de oro, o una nave espacial. Quita, quita, ¡qué problema sería eso! ¡Dónde lo meto, cómo lo cuido, qué hago!

Qué trabajo da el poder. Qué de preocupaciones. Que si lo pierdo, que si me lo quitan, que si me lo dan, que si me lo quieren robar. Que si lo acumulo y ahora tengo más, que si se me escapa y ahora tengo menos. Joder, qué estrés. Quita, quita, quédate tú con el poder personal, yo paso. Na´más me falta esa preocupación. Con lo bien que vivo con mis piedras de las paredes y mi hollín y mi cuerpo cansado que dice: Bué, si muero, morí, no pasa nada ya. Total, lo más importante está hecho ya, y de todos modos no lo hice por buscar poder sino porque me enamoré. Y sigo enamorada perdida.

Me preguntaba el otro dia alguien cómo puedo escribir tanto, cómo pude sacar todos los libros que he escrito (van por 19, y sigo escribiendo) La respuesta es que me enamoré del mundo sagrado. Y sigo enamorada. Y yastá.

Ahora también dibujo, pero es por lo mismo. Me hago la maestrita con pizarrita, pero es por estado amoroso, por jugar con nuestros niños interiores y hacer las cosas más simples, y de paso complacer a mis amantes energías sagradas, difundiendo un poco lo que dicen. Nada más. Si lo pensara desde el poder no haría nada. No me levantaría ni de la cama.

Yo no quiero poder. Yo nada más me conformo con estar (unida) con mi Verdadera Mamá y mi Verdadero Papá. Y hago el amor con la Tierra. Me deleito en la Sagrada Materia. Si aquí me quedo, aquí me recogerán los átomos divinos, que también son los míos, o lo que sea. Fin de la historia. Fin del "problema" con el "poder".

jueves, 22 de febrero de 2018

Sobre el Animal de Poder, y la moda del Lobo.

Pues como los lobos están muy de moda, incluso en el campo de la llamada "búsqueda espiritual", ahora todo el mundo que quiere ser guay va de lobo. Resulta que de repente se multiplica la gente que dice que su animal "de poder" (gran concepto, pero del que se tiene escaso conocimiento, por cierto) es lobo. O que son como lobos.

Podría escribir mucho sobre esto, sobre las modas animales. Sobre el sesgo con el que miramos a una especie animal y hoy la encumbramos a un altar, cuando ayer la satanizamos, y viceversa. Otro ejemplo: hoy nadie quiere ser oveja. Ayer ser cordero o carnero era lo más, hoy es el nuevo símbolo de la imbecilidad, casi, casi de lo odiado. Pobres ovejas.

Y nada, que lo cool es ser lobo aunque ....¿cómo decirlo? Tampoco se quiere ser un lobo de verdad. Nada de usar los dientes, ni de comer carne, ni de destripar a 6 ovejas aunque no te las vayas a comer, por aquello de vivir un trance-éxtasis de sangre. Y por supuesto, toda la mitología sobre licántropos y excesos sanguinarios, ná de ná. Tonterías. Eso no existe, son mentiras infundadas. 

 Los lobos, todos lo sabemos (leedlo con sarcasmo "on") son animales siempre inofensivos y veganos, además. Y sólo matan lo justito, justito para sobrevivir. Quiero decir no, no matan...o sea...en realidad comerían zanahorias, lo que pasa es que claro, no siempre las tienen a mano y entonces, pues para eso están las ovejas, las crías de corzo y otros animales que son tan estúpidos como para vivir en rebaños. 

Y cómo odiamos los rebaños, uf, con lo idiotas que vuelven a la gente. No nos gustan los rebaños, ni el gregarismo. Así que ...mira, que se los coma el lobo, y así está bien. Les está bien empleado por ir en grupo y hacer todos lo mismo. Y no, no queremos ver que también los lobos van en grupo. O sea, ese es un grupo distinto ¿no? La manada del lobo es guay, es distinta... (Leer todo el párrafo anterior en modo irónico)

Así que me encuentro con montones de personas que dicen ser lobos, pero oye, lobos solo para lo que consideramos bueno, ¿eh? Aunque luego, lo de la nobleza y fidelidad lobuna, tampoco les interesa (arg ¡los lobos son monógamos! palabra prohibida hoy en el ideario políticamente correcto) Así que eso a veces no aparece en la escena de los autodenominados "lobos/lobas". 

Así que te restriegas los ojos porque en vez de ver lobos, ves zorros. O hienas. O cualquier otro animal. Te preguntas si es que la gente llama lobo a todo animal de cuatro patas y de especie parecida a los canes. También te encuentras con perros rabiosos, resabiados, resentidos, que pretenden ser lobos (pero no) Y con perros simples y tal cual. Esperas su coraje lobuno porque van con el cartel de lobo, pero luego se cagan patas pa´bajo cuando el desafío llega, porque a fin de cuentas el que es perro, perro es, y a lobo no llega, y no se pueden esperar peras del olmo.

Hoy todos quieren ser lobos, pero, sinceramente: no todos lo son. La naturaleza es muy amplia y las cartas que reparte son variadas. Y así ha de ser. 

 Las modas "espirituales", además de ser muy sesgadas y presentar a los animales como les sale del toto, se mueven como una veleta al compás de los vientos psíquicos sociales, los gustos y los intereses. Que para eso hablamos de modas. 

Y hale, ahora todos a ser lobos. O lobas, que como el libro de Pinkola Estés ha hecho historia, los memes de mujeres lobas se han multiplicado hasta el infinito y más allá. Manadas de lobas. Rebaños de lobas. Pero mira, no... No puede ser. Y no es. 

La naturaleza es variada, y tal cantidad de mujeres lobunas no es creíble, y además se demuestra que es irreal a lo largo de la vida. Una cosa es ser inspirada puntualmente por los rasgos "buenos" (según nuestra ideología actual) de las lobas, o los lobos, y otra cosa muy distinta es haber nacido con ese "animal de poder" y estar unida a esa esencia de por vida, y hasta que tu cuerpo se pudra en la tumba, o donde sea.

El chamanismo sabe que lo del animal de poder, el genuino, el congénito, no es el mismo para todos. Otra cosa es que ciertas esencias animales te acompañen durante largas etapas. O que te vengan a ayudar algunos animales como asistentes especiales. Pero es que además, ¿qué necesidad hay de ser todos lobos? Se acabaría el mundo natural.

Finalmente, y tomando como buena la concepción del lobo como animal noble, diré: cuidado, que hay quien pretende ser lobo, pero no llega ni a zorro. O zorra. (Lo digo sin darle connotaciones machistas al término) Y en cuanto te das media vuelta, te ha hecho la trampa.

Yo, cuando me vienen algunos "yendo de lobos", ya levanto una ceja. ¿Lobo tú? ¿Vas a estar donde tienes que estar, o vas a huir como un conejo, o como un perro, detrás de olor del último c. que se te pase por delante?

Al final el "animal del alma" se muestra (y demuestra) a lo largo de la vida, con los hechos y las expresiones del ser. Lo demás son pajas mentales, o inspiraciones, imaginaciones...películas interesantes pero...el animal se demuestra con hechos. Facts. Y estos, se ven solo en perspectiva, con los años. Que cualquiera puede hacer una "lobada" para impresionar o en un arranque de genio y vitalidad puntual, pero luego ¿qué? ¿Se sostiene eso en el tiempo, o no?

Mejor sería que cada uno se encontrara con su animal del alma genuino, el congénito, y le sacara partido y virtud. Cuando todos estamos en nuestra esencia y sacamos brillo a nuestros dones, las cosas van mejor para todos en general, como en la naturaleza.

lunes, 8 de agosto de 2016

Depredación y simbiosis


Un debate polarizado y dualizado es: ¿Cuál es la naturaleza de la naturaleza, valga la redundancia? ¿Se basa la naturaleza en la competencia por los recursos o en la colaboración y cooperatividad?

Llevo años a vueltas con el tema. He pasado de un lado a otro varias veces y al final mis observaciones me van conduciendo a esto: ni una cosa, ni la otra. La naturaleza son las dos. Existe la depredación, existe el parasitismo,. Y existe la cooperación y la simbiosis.

La vida se desarrolla entre las tensiones por ver "quién puede más" y las tensiones del deseo de fusión y colaboración amorosa. Y lo curioso es que al final me parece que, en la naturaleza, ambas cosas no son excluyentes. Sólo en nuestra mente necesitamos dualizar y seccionar la mitad de los comportamientos biológicos para decir: "No, la verdadera naturaleza es colaborativa y amorosa" o para decir: "No, en ella todo es competir por recursos". Es que resulta que cooperar es un modo de acceder mejor a los recursos. Y competir es un modo de entrenarse para fortalecer ciertas características que son útiles a la vida (como cuando los cachorros de león "compiten" en peleas)


La Naturaleza es las dos cosas. Cómo las viva el ser humano es otra cuestión sobre la que no voy a teorizar ahora. Pero de lo otro cada vez tengo menos dudas. Estoy releyendo "Planeta simbiótico" de Lynn Margulis, y al mismo tiempo contrasto con "Contra Natura" del biólogo Arcadi Navarro, y se me están esclareciendo los esquemas de manera total.

También digo: jo, qué nostalgia de cuando empecé la carrera de biología. Si llego a vieja, a lo mejor vuelvo a estudiar y biología estará entre mis favoritas. Sigo emocionándome con la célula y la microbiología. Se me sigue encendiendo el entusiasmo ante las explicaciones de esos micromundos. Recuerdo mi pasión con el microscopio en el instintuto. Esa es una parte de mí que nunca desarrollé, pero que siempre ha quedado ahí, alimentando mi curiosidad por cómo funciona la vida. 
                                  
Y extrapolando la cosa al ámbito de energía psíquica, resumo: me parece que la clave está en distinguir entre lo que nos parasita y lo que, en cambio, puede ser una simbiosis. Fusionarse, juntarse, emparejarse, agregarse...conviene discernir y ver si el resultado es parasitante (del otro u otro, o nuestro, o mutuamente, incluso) o por el contrario se trata de una verdadera cooperación mutua (simbiosis)

                                  

Recuerdo un antiguo amigo medio chamán, que siempre tenía miedo cuando le relataba mis vivencias con la energía espiritual. Le parecía que los "ángeles" eran parásitos mentales que se acercaban a mí o a la humanidad para vivir a nuestra costa. Debatimos mucho sobre eso y al final mi conclusión era: si hay amor y crecimiento por mi parte, no me pueden estar parasitando. Estoy siendo, más bien, alimentada o ayudada. Pero sí podría tratarse de una simbiosis de beneficio mutuo, quién sabe. Y eso es algo sobre lo que meditar.

No hay vuelta atrás en la simbiosis, porque nunca más vuelves a ser el mismo tras una fusión simbiótica. Al mismo tiempo, ese cambio no es limitante ni perjudicial, porque gracias a la simbiosis estás mejor "adaptado" al entorno y te vuelves más "capaz".

"Yo" como escritora, por ejemplo, soy el producto de una simbiosis, porque antes de unir mi ser a otras energías, era incapaz de escribir tanto, ni libros con contenido ordenado (Hay una larga historia ahí, ja ja) La cuestión es que simbioticé por amor, y eso me parece que es lo que nos hace más capaces, más "competentes". También nos permite la experiencia de vivir albergando vida amorosa...o siendo "albergados" por vida amorosa más grande que nosotros. Como la bacteria en las tripas de una vaca, ja ja.

Qué poco romántico ¿eh? Pues así es mi perspectiva. ¡Viva la microbiología!

(La pintura de abajo es de Alex Grey y es un  homenaje a Lynn Margulis y su teoría simbiótica)







sábado, 8 de junio de 2013

Cristo y la Unión de Dos.


(Arriba, pintura de Maxim Sukharev)

Cuando sucedió esto (año 2004), estaba pasando unos días en casa de una amiga que compartía bastante mi perspectiva espiritual de aquel momento. En aquel entonces yo estaba completamente sumergida en un intenso proceso sanador que implicaba la "escucha" de las sensaciones corporales. Había empezado a "oir" luego a otras energías/consciencias y, siendo todo tan nuevo e intenso para mí, me habia convertido en alguien hipersensible. Mi cuerpo era lo más parecido a un sismógrafo delicado que se alteraba con la más mínima variación de energía psíquica en el ambiente. Enseguida notaba un dolor aquí, una tensión allá, y cuando me detenía, en silencio, a sentirla del todo para "escucharla" o traducirla, emergían toda clase de historias, memorias, voces...

Mi vida no era, desde luego, nada aburrida, aunque yo estaba tan perpleja por toda la información que iba emergiendo a través de mi cuerpo-instrumento, que todavía no sabía qué pensar. Al final, bromeaba diciendo que no sabía si me estaba volviendo loca, o me estaba iluminando. Pero aquello era tan interesante que...¿quién podía desecharlo sin más?

Y recuerdo muy bien aquella tarde, en la cual me empezaba a agobiar uno de mis terribles dolores de cabeza. Fastidiada por él, y temerosa de que se iniciara uno de esos procesos migrañoides que me duraban luego tres días seguidos, dejándome fuera de combate, decidí pedirle ayuda a mi amiga para observar mi dolor, con la esperanza de que, así, se aliviara o incluso desapareciera del todo. Y es que en aquel entonces, todavía me costaba mucho "escuchar" a solas mis propias sensaciones. 

Así que le pedí ayuda a mi amiga, ésta accedió, y nos sentamos ambas en uno de sus cómodos sofás, en silencio. Para ayudarme más, puso su mano respetuosa y cálida en mi dolorida cabeza, interrogó a mi cuerpo, y entonces empecé a tener una visión interna que me mostraba una desagradable imagen: una montaña enorme de calaveras, ennegrecidas por sangre corrompida, ascendía hacia el cielo. En la cúspide de esta montaña, aparecía una cruz de hierro oxidada, llena también de sangre podrida. 

Entonces oí una voz que me decía: "Esto es lo que han hecho con la realidad de Cristo". La imagen traía más calaveras, más huesos, más sangre corrompida y más hierro oxidado. Viendo todo aquello mi dolor de cabeza se mezclaba con un asco profundo y ganas de vomitar algo venenoso, horrible.

"Claro- añadió la voz- sientes náuseas porque te has "tragado" toda esta inmundicia, toda esta perversión. Tienes que purificarte de lo que la Iglesia ha hecho contigo, porque en su día lo absorbiste". 

Me invadió un hastío, un cansancio, un horror profundo, un deseo de liberarme de todo lo que fuera "eso", y entonces la imagen de la montaña de calaveras fue disolviéndose en mi mente, mientras la voz me decía: "Han utilizado "Cristo" para sembrar la muerte, y han convertido a Cristo en una caricatura, en un hierro muerto, asesino, tiránico y oxidado. Pero Cristo no es eso". 

Me pareció comprender que un poder muy perverso había tergiversado por completo algo valioso, y tuve la ominosa y terrorífica impresión de que la Iglesia estaba influída, y hasta medio dominada, por este poder oscuro, al menos en gran parte. ¡Cuánto error, cuánto engaño vivía la humanidad!

                                   (Arriba, imagen de Patrick Byers que me recuerda a mi visión)

El dolor de cabeza disminuyó durante unos momentos. Creí que con esa comprensión ya era suficiente, pero más tarde volvió a aumentar el dolor. Esta vez, además, sentí malestar por toda la zona de las costillas. Me sentía como atenazada por algo invisible y me costaba respirar. Le pedí a mi amiga que pusiera sus manos en mis costillas, para ayudarme a observar la sensación, y entonces se formó otra imagen en mi mente. Veía el interior de mi cuerpo, y era como si mi tórax estuviera cubierto, por dentro, con un armazón metálico, nada menos que de oro. ¿Qué significaba aquello? Me sentí confusa, porque relacionaba el oro con algo valioso o "bueno", pero en realidad aquello me estaba haciendo daño. Al enfocar mi visión en las varillas de oro que, curvadas y ensambladas entre sí, constituían una especie de esqueleto interno fijado a los huesos de mi tórax, ví que tenían letras grabadas. ¡Qué enigmático!

Volví a pedirle ayuda a mi amiga, porque yo no me veía capaz de ver más, y entonces ella, poniendo sus manos sobre mí, me dijo que, lo que le llegaba, era que aquellas letras tenían que ver con una especie de nombre de Dios y con promesas y pactos de fidelidad y "pertenencia". Mi pertenencia a Dios. De nuevo, yo no supe qué pensar: ¿Eso era algo bueno, o algo malo? 

Mis condicionamientos religiosos antiguos, que yo había creído desechar muchos años atrás (cuando me convertí en agnóstica), emergieron todos de golpe. Según éstos, "pertenecer" a Dios era lo deseable, y ser "poseída" por "El" también. Sin embargo, mi cuerpo decía que todo aquello le dolía y no le dejaba respirar. Mi sentimiento visceral, interno e instintivo, gritaba que algo muy feo sucedía, aquello no era correcto. Por muy dorado que fuera aquel armazón, no era bueno tenerlo dentro de mí.

Entonces surgió otra visión interna, y ví una imagen que, en aquella época de mi vida, se iba a repetir muchísimo: un triángulo con un ojo en el centro me observaba. De hecho, aquel "ojo" se haría tan persistente en esa temporada, que terminaría por llamarlo con sorna "El Ojito", porque sólo bromeando podía asumir su realidad, su presencia de ojo-espía. 

En fin, en aquel momento sentí miedo, pero notaba que mis Guías me daban ánimos y me impulsaban a dialogar con "él" sin miedo. La voz que salía de aquel "ojo" decía, más o menos, que yo le pertenecía y que nunca me liberaría, que yo le debía sumisión, etc. Por lo visto, aquel armazón era algo que él me había puesto dentro, porque yo lo había aceptado al prometerle (aunque fuera de manera más o menos inconsciente) "fidelidad eterna" durante mis tiempos de "creyente eclesial".

Luego hasta tuve una especie de regresión a otra vida, en la cual me había "entregado" con un rito a Dios, para así acceder a la "Vida Eterna", pero ese rito, hoy, me parecía casi un rito mágico. Había, allí, una mezcla de creencias mágicas y religiosas de lo más peligrosas e indigestas. ¿De dónde salían algunos ritos religiosos? ¿De dónde salían ciertos ritos mágicos? Lo ví todo mezclado y sentí pesadumbre y arrepentimiento. 

Comprendí que me había "vendido" con ritos a mi idea de "dios", como quien mercadea, todo de manera interesada, por obtener Vida Eterna o conseguir "dones" especiales. Busqué "poderes", ¡no estaba pensando en el amor! Aquello no era unirse a Dios, ni nada, sino otra clase de cosas... Sentí arrepentimiento. Menuda cagada, qué poca honestidad, cuán lejos estaba aquello de la espiritualidad natural, que se mueve, fundamentalmente, por amor... Y el amor no crea "armazones metálicos" con los que agarrarse al cuerpo del amado, ni trata de obtener favores con ritos de esos. ¡Las jaulas no son amorosas! Todo eso no era Dios...

Sentí miedo de todos modos. ¿Cómo me iba a liberar de la instalación que ese "dios" tenía dentro de mí? Él me aseguraba que no lo lograría, porque decía que las promesas y pactos hechos con él eran "eternos". Por fortuna, yo ya llevaba un tiempo (meses) "oyendo". El suficiente como para saber que existían otros "dioses" que pretendían lo mismo, ser los únicos y los mejores y los más poderosos, con lo cual lo del dios aquel hablando como si fuera una persona más, ya no lo hacía creíble para mí, salvo como "uno más" peleando por su parcela de poder sobre la gente. Tal vez existía algo así como Dios con mayúsculas, pero no era "esos dioses" con minúsculas, tan angustiados por perder su dominio sobre las personas.

También sabía que uno podía escuchar casi cualquier cosa surgida con cualquier apariencia, pero que ésto no quería decir que el mensaje fuera real, o verdadero. ¿Un triángulo con un ojo dentro simbolizó a Dios en algún momento? Ok, pues espera encontrar toda clase de energías y realidades utilizando ese símbolo, apropiándoselo y pretendiendo dominar o ser "lo más de lo más"... 

En fin, era consciente de que, en el mundo de la energía psíquica más cercano al ser humano dormido, existían guerras, tensiones, luchas de poder... y que los engaños, manipulaciones y espejismos estaban a la orden del día. Por ejemplo, hasta había experimentado, durante unas semanas, la persecución de un dios antiguo de cuyas ataduras previamente había ayudado a liberarse a una mujer (mi primera paciente), ayudándola a romper un pacto inconsciente y milenario realizado con su energía... Aquel viejo dios autoritario e iracundo se había sentido muy ofendido con mi impertinencia, así que había jurado vengarse de mí. Pero a fin de cuentas no era más que otro dios, una energía / consciencia reacia a desaparecer y aficionada a poseer a la gente para "que le fueran obedientes para siempre". ¡Lo típico!

En fin, que mi cuerpo hablaba y los Guías me sostenían en la "escucha", y por eso ya no caí en la tentación de asumir el armazón de oro como algo "bueno". Tal vez era cierto que yo misma había aceptado esa mordaza interna, confundida por su brillo dorado, como un pájaro incauto que se traga una moneda porque se parece al sol, y es bonita, pero luego le sienta mal, y con esa moneda queda encarcelado. Pero si eso había sucedido, era el momento de rectificar el error.

Me quedé en suspenso, preguntándome qué podía hacer para remediar aquello, ya que no me veía capaz en ese momento de emprender una lucha contra otro dios para deshacerme de su armazón rígido (la anterior lucha me había supuesto mucho sufrimiento, y aún no estaba repuesta del todo del desgaste vivido) Ymenos si aquel ser tenía tanto poder como parecía ostentar aquel dichoso "ojito". Además, ¿puede uno exorcizarse a sí mismo? 

Pero de repente, algo decidió las cosas por mí. Escuché gruñir a Anubis, y dijo: "¡Ya estoy hasta las narices! ¡Déjame a mí!". Perpleja por su irrupción en el escenario, dije "De acuerdo", y entonces una especie de extensión de la negra energía anubísica ascendió desde la Tierra, subió por mis entrañas, llegó al armazón dorado y... ¡Se lo empezó a comer a grandes y furiosos bocados! Yo no daba crédito a lo que "veía", pero no pude más que echarme a reir cuando "oi" un sonoro eructo y la voz de ultratumba de Anubis, que decía: "Bueno, ahora tendrás que sacar algunos gases, y ya está. Asunto liquidado".

Se lo conté a mi amiga, y nos pusimos a reir. ¡Era tan absurdo, tan loco aquello, que no podíamos hacer otra cosa! Yo me había asustado mucho con la visión del ojo dorado, creyendo que sería algo tan... poderoso... pero luego ¡se lo había comido Anubis, como si no fuera nada, solo energía medio estropeada! ¿Qué significaba todo aquello? 

Hoy puedo comprender que el "ojo" era una especie de residuo de un programa mental con cierta vida o auto consciencia latente. Y que Anubis a veces se asocia a la "digestión" visceral de impurezas y carroñas, pues en parte éso es Anubis, un carroñero. Un purificador de lo muerto, ni más ni menos. Y el tal armazón de oro, con el tal "ojo dorado" y todas esas letras, no eran más que algo muerto, del pasado, de lo que mi cuerpo -mi ser profundo y verdadero- deseaba liberarse, desprenderse, para poder brotar y crecer.

¡No más fijaciones, armazones y ortopedias! Llegaba la época de volverme natural como los árboles, y libre, y llegar a ser lo que realmente era en esencia, más allá de doctrinas antiguas, religiones organizadas y acartonadas, miedos y dogmatismos, fueran creyentes o ateos, qué mas daba.

Todo en mí se alegró con aquel acto de liberación espiritual (que tuvo su continuación, por supuesto) Me sentí mucho mejor con ello, y mi pensamiento le daba vueltas a cuán distorsionada podía estar una religión, aún a pesar de que en su origen pudo tener una gran dosis de verdad. Volví a pensar en la imagen de la montaña de calaveras sangrientas, con toda esa sangre putrefacta y corrompida, y en aquella feísima cruz, negra y oxidada, y pensé: "¿Y entonces, qué pasa realmente con Cristo?"

No esperaba para nada la respuesta que me llegó. Una imagen se formó ante mí: dos figuras luminosas, de igual tamaño, irradiación y estatura, se daban la mano. Una era de luz verde, la otra roja, y supe que una era masculina y la otra femenina. Entonces oí que alguien me decía: "Cristo es lo gran desconocido, porque Cristo son dos, hombre y mujer". Me quedé desconcertada con aquello. ¿Gran desconocido, después de que miles de personas hablaran de Jesús (y se suponía que era "El Cristo") durante dos mil años seguidos? ¿Hombre y mujer...? ¿Significaba aquello que había existido realmente una pareja femenina de Jesucristo, o quería decir algo más profundo, algo más místico, relacionado con la unión de lo masculino y lo femenino?

Pero aquel día ya no hubo respuesta para esto. Tuve la sensación de que mis esquemas mentales explotaban, dinamitados por algo, y me quedé como en encefalograma plano, con mis neuronas mudas, desconcertadas, sin palabras. "Cristo es lo gran desconocido", toma ya.

(Arriba, pintura de Alexander Prostev sobre la unión de almas gemelas)