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lunes, 6 de febrero de 2023

¿Quién te salva del Apocalipsis? Piensa, piensa.


(Post rescatado del 2022, y a su vez del 29 de setiembre del 2018) 

 Rebuscando en mis archivos he encontrado un post del 2018 que me ha parecido genial, digno de rescatarse. Incluye una pregunta de mis guías y una toma de consciencia. Me viene muy bien releerlo al día de hoy, 9 de agosto del 2022

29 setiembre 2018 

Estoy a vueltas con lo apocalíptico, porque hoy acabé de leerme online un libro de una señora del mundillo "contactado" con entidades espirituales "x". No digo nombres porque no quiero hacer cotilleo, sino hablar del fondo del asunto. (Yo es que me leo todos los libros autobiográficos que encuentro, de personas a las que les "pasan cosas raras". Aunque no soy fan de los sectores en los que se mueve esta señora, de todo relato vital aprendo) 

Resulta que la mujer cuenta que tuvo un sueño apocalíptico super intenso y terrible siendo adolescente (más o menos a finales de los años 70), en el que todo era arrasado con bombas nucleares, un panorama devastador. La angustia en el sueño desaparecía cuando, al cabo de un tiempo, vio unas luces en el cielo, pensó que serían helicópteros del ejército que venían al rescate (aunque era improbable, porque la devastación era casi continental) y resultó que no, que eran ovnis. De ellos salieron unas personas guapas y maravillosas que, en un clima de "paz, amor y bien", se dedicaron a cuidar a los heridos y a sanar a todo el mundo con "la energía" y sin necesidad de nada más. 

La joven fue tocada en el corazón por la energía de esos seres y eso cambió su vida... Aunque aparcó el sueño durante años, más tarde, a raíz de adentrarse en el yoga, desarrolló ciertas sensibilidades, y el resto de su biografía es un deambular por toda clase de vivencias, en las que el elemento sanador/extraterrestre aparece una y otra vez. 

La cuestión es que recibió mensajes reiterados, a través de diversos médiums, supuestamente de parte de esos "extraterrestres" de su sueño, según los cuales la tierra viviría una devastación similar a la del sueño, y eso sucedería en breve y por esa razón ella debía convertirse en sanadora, para poder ayudar cuando eso pasara. "En breve" significaba alrededor de los años 80, pero pasaron los 80, los 90, y nada. 

Ante las preguntas de qué pasaba con la catástrofe (porque la mujer sí hizo todo lo aconsejado para volverse sanadora y creó círculos de sanación, etc) los seres aquellos le decían que había sido aplazado, pero era "inminente". Y así hasta el 2012, con aquella retórica que hubo sobre la tan mentada "Ascensión" planetaria y final del mundo, y de nuevo todo se aplazaba... la catástrofe del Fin del Mundo no llegaba, aunque toda la vida de esta mujer, la de su marido y muchas más personas, había sido rehecha y reconstruida desde la base, supuestamente para prepararse para el final. Y así siguen... 

Todo junto me recuerda a cuando, en los primeros años 80, muchos vivimos con el terror de las bombas nucleares que hubo durante la Guerra Fría. Entre los 70 y los 80 muchas personas llegaron a construirse refugios anti atómicos, subterráneos, en sus terrenos particulares. Luego aquello pasó... 

Realmente, si hubiera habido una catástrofe de tal magnitud, no sé yo si es bueno o malo sobrevivir en un refugio, o morirse a la primera, porque la agonía sería más corta. Depende del tipo de apocalipsis que uno se imagine, sobrevivir es casi peor que palmarla rapidito. En fin... 

Pero traigo esto a colación porque, tras leerme este libro, he pensado en la recurrencia en todo el tema de alienígenas y extraterrestres, de los anuncios apocalípticos. Es que es un clásico. 

 Por ejemplo, en el libro "Abducciones" del psiquiatra John Mack que me leí hace meses, varios de sus pacientes relataron sueños similares al que vivió esa mujer, tras su shock post traumático: TODOS esos pacientes pensaban que había un Apocalipsis inminente, pero el libro narra acontecimientos de los años 60´-70´. 

Todos esos pacientes han ido haciéndose mayores sin ver el apocalipsis anunciado para "ya, enseguida". Cosa de la que me alegro mucho ¿eh?. En serio. Porque prefiero que no hayamos explotado en pedazos o muerto en masa. Pero el tema da qué pensar. 

Estaba pensando todo esto y he revisado de nuevo mis propios sueños apocalípticos. Los primeros fueron hace muchos años, y trataban sobre inundaciones, tsunamis y cosas así. Los segundos, eran  terremotos y tal. Los de ahora, son con fuego. En todos ellos, sobrevivo y nunca lo hago sola, sino que al final me veo buscando un nuevo lugar para vivir con un pequeño grupito. 

Entonces, revisando esto, mis guías, muy agudos ellos, me han preguntado con tono de maestrillos: "¿Y bien? ¿Quién te ha salvado en esos sueños?"

Ah, interesante pregunta. Porque claro, la gente que sueña con Apocalipsis y ovnis, son rescatados por naves espaciales o ayudados por seres de otros mundos que aterrizan para ayudar. Los cristianos mesiánicos creen que pronto vendrá el fin del Mundo y Jesús les salvará, etc. Pero ¿Y mis sueños...? ¿Quién me salvaba?

Pues nadie me salvaba. Me salvaba yo gracias a una especie de sexto sentido, siguiendo una sensación profunda que me iba alertando o inspirando. Y luego con esfuerzo, ya en un grupito de supervivientes que nos íbamos juntando, abriéndonos camino por un mundo en caos. Pero ni ovnis, ni Jesús, ni nada. A mí no me salvaba nadie. 

Bueno, espera, ¿he dicho nadie? Un momento, porque tal vez sí hubo alguien... De golpe me he acordado de un sueño que tuve hace muchos años en el que huía de Barcelona debido al anuncio o presentimiento de un terremoto o destrucción total e inminente, y me acababa encontrando con unas misteriosas "niñas" que no eran tales, porque entraban y salían de la tierra, en un barranco junto al camino. Y entendí que eran una especie de "hadas", aunque realmente no sabía cómo llamarlas. 

Esas "niñas" se burlaron de los zapatos de tacón que llevaba yo en aquel entonces: "Así no vas a poder ir muy lejos". Yo me enfadé y les dije, desafiante, que si fueran hadas de verdad me ayudarían en lugar de burlarse de mí. Entonces ellas me llevaron a un lugar al que se entraba por unas raíces de árbol y allí se convirtieron en ancianas milenarias y antiquíiiiisimas, que vivían en un mundo subterráneo, fusionadas con la tierra y las raíces. 

Las "ancianas/niñas" eran amor y sabiduría profundísimas, tanto que no se podía ni soportar aquello y mi mente colapsaba. Me regalaron un librito minúsculo, vivo, que cabía en la palma de mi mano. Se titulaba "El libro de las flores pequeñas" y parecía que trataba de las flores, pero en realidad trataba del florecer en lo pequeño y del poder de lo pequeño. Era un libro de tapas blancas del que brotaban diminutas flores blancas, porque estaban vivas. La energía que desprendía el librito con sus florecitas era de tal tipo, entre ardiente y sagrado, emotivo y viviente, que me costaba soportarla y yo nada más lloraba. 


De golpe me encontré de regreso en el camino, sin poder recordar cómo fue la entrada ni la salida, ni apenas nada de lo sucedido en ese mundo subterráneo sagrado y maravilloso (como si mi mente no fuera capaz de enfocarlo o abarcarlo) Pero el librito vivo sentí que estaba "dentro de mi" (como si hubiera entrado a mi interior atravesando la palma de mi mano) y con mis manos agarraba otro regalo de las "hadas" o ancianas-niñas de las raíces: un par de botas de cuero, para que me las pusiera y anduviera por los caminos del campo. 

Moraleja: lo primero son los pies. Y por favor, no lleves más esos tacones horrorosos y anti-tierra. Y deja el mundo fashion, hazte un favor, ponte unas buenas botas de montaña o de caminante y vete al monte. Fin.

Al recordar este sueño hoy, (gracias a la pregunta de mis guías) he entendido que, en realidad, sí recibí ayuda, pero no fue un acto de "salvarme" en plan "hacérmelo todo" sino que consistió en darme visión/inspiración y semillas para un futuro. Porque me desperté de aquel sueño cambiada y maravillada. Aun vivía en Barcelona, tenía mi vida de fashion victim-diseñadora, etc, pero aquel sueño no me dejó igual. Yo huía de una catástrofe devastadora y acabé en un mundo de raíces y seres sagrados con flores blancas diminutas brotando de un libro ... Uf. 

¡Aquello chocaba tanto con mi vida...! Y de algún modo, me encontré añorando la vida del sueño, y sintiendo lo estéril y condenada a la "destrucción" que era la otra. 

Hoy he comprendido que, así como en la vida de esa señora del libro que me acabo de leer, su sueño le mostró los extraterrestres salvándola y al final resultó que iban a ser recurrentes en su mundo interior, a mí los sueños me mostraron -ya hace muchos años-, que mi camino tendría que ver con la Tierra, con las ancianas ocultas (Las Abuelas Primeras, y Las Abuelas Tierras) y con las raíces de los árboles y de todas esas cosas arborescentes. 

Claro que en su dia no lo entendí, porque me faltaba mucho por vivir y aprender. Así que durante un tiempo me atasqué pensando en el concepto "hadas", tratando de entender qué hadas ví, y era una pérdida de tiempo, porque no se trataba de eso. La mente traduce como puede las realidades soñadas que la superan, y yo pensé en "hadas" solo porque ví "niñas mágicas" y, en mi cultura, ambas cosas tenían una conexión. Por lo demás, ni siquiera he entendido aun hoy el significado del librito aquel... Aunque puedo sentir su energía si lo evoco. Y me vuelvo a emocionar. 

 Pero hay más. Porque en los sueños que he tenido este año de devastación por fuego, si me fijo, ¡también he recibido ayuda! Ángeles... Solo que además de eso, era como si yo estuviera siendo llamada a formar parte de una especie de defensa de un lugar. 

Ahora he estado observando este lío de sueños últimos de destrucción por fuego, y al juntarlos con el de las ancianas-de las raíces y los de los extraterrestres que narra tanta gente, he visto un patrón. Tiene sentido que cuando huía de terremotos (elemento tierra) hace décadas, me ayudaran unas entidades subterráneas, es decir "de la Tierra". Ahora estoy en el elemento fuego, y es distinto porque además mi rol en los sueños es más activo y hay una encrucijada en la que se me ofrece implicarme en una especie de "defensa". 

Ha sido inquietante soñar a veces con ángeles destruyendo algunos espacios con fuego, pero ¿No tuve en el pasado varios sueños chamánicos en los que yo misma fui destruida por el fuego, todo para quemar lo viejo de mi ser, y renacer de otra manera? ¿No existe un fuego que transmuta y sana? ¿Y si estos sueños se refirieran a eso? ¿Y si reflejaran una posibilidad, que es participar en la "destrucción" de lo caduco, lo podrido, lo tóxico? 

Cada elemento funciona de una manera. Y para mí, los ángeles siempre han sido de fuego, de manera que es normal que, en mi mundo onírico, salgan asociados con el fuego. Y existen algunos ángeles destructores. Podrían verse entonces como "fuegos destructores". Serían como la fiebre. Incomodan, pero purifican. Así que me he dado cuenta de que los sueños en el fondo, se cumplen, porque expresan verdades que laten con nosotros, solo hay que saberlos interpretar. La destrucción del mundo suele reflejar la destrucción de nuestras vidas internas, de nuestros esquemas o, a veces, de familias o sociedades enteras debidos a grandes crisis. 

Por suerte, estos sueños rara vez responden a hechos materiales tipo guerra o catástrofe literal. No es que sea imposible que suceda (y a veces, pasa) pero vamos a decir que no es lo más común que los sueños apocalípticos se cumplan "material y literalmente". Y cuanto más fantásticos son los elementos del sueño, más visos hay de que estén simbolizando otra cosa y haya que interpretarlos en otro nivel. 

Extraterrestres, hadas, ángeles, viejas en las raíces... Los extraterrestres simbolizan sin duda un camino de manejo de energías 100% mentales, sin mucho contacto con la Tierra. De hecho, la señora del libro afirma que aquellos seres le dijeron una vez que nunca habían estado encarnados. Lógico. Me cuadra. Y por eso los grupos de personas que "siguen" a los et´s como guías, añoran las naves espaciales y tienen tanto déficit de tierra. Pero las viejas en las raíces son otra cosa. 

¿Y los ángeles? El fuego creador que late en cada cosa. Una energía difícil de describir, que quema y da vida a la vez. Amada y buscada en su faceta hermosa y vivificante, pero temida y aterradora cuando hace con tu vida una hoguera de la que no queda nada, salvo el huevo del ave fénix, y eso si lo incubaste dentro con cuidado alguna vez. 

                                       

En resumen: si ahora sueño tanto con destrucción por el fuego, será que mi vida interior actual se va a ir al traste again (qué le vamos a hacer), pero como en esos sueños también me ofrecen implicarme, será que hay "huevo" y bueno, habrá un renacer y una nueva etapa en alguna parte, esperándome. 

Puedo oir a mis guías haciendo guasa, Anubis el primero, aplaudiendo y diciendo: ¡Bieeen, lo has entendido por fin! (Plas, plas, plas)

Y la pregunta para quienes lean esto y también tengan sueños de catástrofes, es: ¿Y tu apocalipsis cómo es? ¿Te ayuda alguien? ¿Quién o qué te salva...? Porque lo que salga en tus sueños, tiene que ver con tu alma y con las energías y realidades que te van a acompañar en los años venideros. 



jueves, 5 de enero de 2023

Mezclas inadecuadas y apropiación de tradiciones espirituales. Los "wannabes", personas sin tierra.

(Arriba, pintura de Sandy Freckleton Gagon, que representa a la moabita Ruth caminando junto a su nuera judía, como ejemplo simbólico de verdadero amor a una religión "ajena", y una conversión espiritual que fue auténtica, no de wannabe)

(Post rescatado de mi muro de face, año 2019)

NO apoyo ni por activa ni por pasiva la apropiación espiritual/cultural asociada con la enseñanza y aprendizaje de cuestiones relativas a tradiciones espirituales nativas o de otras culturas y religiones de planeta. Y a partir de hoy, tampoco acepto cualquier mezcla.

El detonante ha sido una cosa que leí hace unos días, escrita en un libro sobre cábala que me compré hace poco. Yo inocentemente leía sin más, cuando empecé a notar indignación visceral de la Tierra pero, sobretodo, de los ángeles, que empezaron a decir: "Qué va, esto no es así. Este señor está mezclando cosas que no deben ser mezcladas y está creando más confusión que otra cosa".

Me quedé perpleja, porque daba por sentado que el libro estaba repleto de conocimiento impartido por alguien "con autoridad", y también porque estoy acostumbrada a pensar (por las propias enseñanzas espirituales internas que recibo) que las mezclas, es decir el mestizaje, no es nada malo sino lo deseable.

Pero a mi protesta siguió una explicación angélica sobre diferentes tipos de mezcla. Resumiendo mucho, mucho, entendí que existían mezclas beneficiosas y mezclas perjudiciales. Como en la física y la química, mezclando componentes y sustancias puedes cocinar algo exquisito, o un veneno infecto, y en el medio, puedes obtener mezclas vulgares y otras parecidas a la comida basura, por poner ejemplos extremos. Puedes mezclar agua y barro y hacer arcilla bondadosa y útil (buena mezcla), o puedes mezclar los componentes de algo que te explote en la cara y te deje ciego, o generar algo contaminante que arruine tu espacio. 

Aplicado a las relaciones humanas, aunque el mestizaje puede ser bueno, a la hora de la verdad no puedes juntar a un depredador carnívoro en el mismo sitio que tienes a un herbívoro, si no quieres que uno se coma al otro. Si quieres conservar a los dos, has de mantenerlos con cierto margen o distancia (territorio) para que puedan estar un poco separados. La mezcla genética también tiene su lado maravilloso, y su lado inviable (si fuerzas el cruce entre especies, o juegas con los genes a lo loco, puedes dar lugar a aberraciones y a formas de vida inviables)

Entonces, los ángeles aplicaron esto a lo que yo estaba leyendo sobre Cábala y que, según ellos, era una mezcla "no buena" de elementos procedentes de un sistema espiritual distinto, con los de otro, el Cabalista, procedente de la tradición hebrea. Una tradición, según ellos, que no sólo no necesitaba para nada que le hicieran "añadidos" inventados, sino que además, en este caso, lo añadido eran cosas que, en el fondo, no tenían nada que ver. 

"Esto es una mezcla que genera confusión, no enriquece, sino que nubla el entendimiento. Tú olvídate de esto, este libro no te sirve"-me dijeron, radicales y zanjando el asunto. Y se me formó una visión en la que manos invisibles (las suyas) iban tachando partes del texto, y al final de todo aquel libro me quedaba sin tachar sólo un 20% del texto (¡Ay...! ¡Tiré mi dinero, comprando un libro que enojó mucho a los ángeles!)

No voy a dar detalles sobre el tema, ni diré qué libro era, ni nombraré a nadie, porque pertenece a un sector muy específico cuyo lenguaje y conceptos la mayor parte de mis lectores no domina, y además está muy feo hablar de otros así. No es útil tampoco andar señalando a terceros de esta manera. Desviaría el foco esencial de este post, convirtiéndolo en un escrito "sobre una persona" en lugar de ser una reflexión sobre las mezclas

Pero al margen de mi anécdota y del posicionamiento que los ángeles me pedían (quedarme solo con lo que era Cábala con "raíz espiritual hebrea", y separarla de elementos o culturas que no tenían ni la misma raíz, ni eran adecuados para mezclarse entre sí) su explicación sobre los tipos de mezclas me llevó a reflexionar profundamente. Nunca me había detenido a pensar en el concepto de mezcla en sí mismo. 

Y la Tierra, entonces, aprovechó la ocasión y me dijo que esto tenía que ver con la "apropiación" de elementos de otras culturas y religiones, realizada sin los debidos permisos, respeto ni discernimiento, y también con el "empastelamiento y confusión" de tradiciones, enseñanzas sagradas y herencias y legados espirituales ancestrales propios de cada lugar, de cada linaje, de cada colectivo humano...

Por lo visto, para la Tierra es muy importante hablar del tema porque a Ella le interesa (y necesita) que cada colectivo humano se conecte, PREFERENTEMENTE, con las enseñanzas espirituales propias de cada lugar, o que han florecido en un espacio a lo largo de los siglos. Porque, según dice, existe una relación directa entre la conexión con la Tierra, con los ancestros y las enseñanzas o caminos espirituales que siguieron, y la efectividad y limpieza con la que podemos recibir dichos legados y enseñanzas, para finalmente ponerlos en PRÁCTICA. Y esto es lo que más le interesa a Ella. La práctica.

De manera que, aunque está muy bien interesarse por religiones, tradiciones y culturas alejadas de nuestra tierra local, si esto se hace pasando por alto las propias raíces y el propio legado, o desde su desconocimiento, actuaríamos como quien no conoce a sus antepasados y se busca a otros. O no conoce a su tierra y se va de viaje a las Antípodas con el pretexto de "conocer la Tierra". Son incoherencias, lagunas, evasiones de la realidad material, carnal y sanguínea. Como decir "amo a los niños" y abandonar a tu hijo para crear una ong infantil, diciendo que si no dejas a tu hijo no tienes tiempo para dedicárselo a esa gran causa infantil.

Es decir, no está mal abrirse "a más cosas" que las del propio espacio, pero es un error hacerlo SIN haber conocido y conectado con lo propio, y sin haber integrado en nosotros lo que sintamos útil y beneficioso de ese legado. (Intentando que lo exótico y lejano sustituya a lo propio y ancestral)

Cada Tierra Local alberga las memorias de todos los ancestros que vivieron allí. Y si vives en una tierra donde vivieron tus antepasados (o parte de ellos) Ella puede transferirte el legado, sí y solo sí lo aceptas. 

Y lo mismo sucede en tu cuerpo. En tus huesos está toda la memoria que necesitas, todo tu legado. Si lo aceptas, irás viendo desplegarse desde tu interior las diferentes conexiones con culturas y herencias espirituales ancestrales (que pueden ser varias) Luego, con todo eso, quedará pendiente realizar un trabajo de discernimiento. Del mismo modo que cuando heredas una casa llena de pertenencias antiguas, decides con qué te quedas y con qué no, o qué haces con todo ello, con lo ancestral sucede igual. No es adecuado no mirarlo siquiera, o huir eternamente de ello. Te has de hacer cargo de lo que heredas. De algún modo, tarde o temprano te toca pensar y posicionarte respecto a tu herencia, incluso si es para rechazarla formalmente.

La mayor parte de apropiaciones espirituales de otras culturas y tradiciones, se hacen, según me dice la Tierra, a causa de no haber conocido, integrado ni entendido tus propias herencias espirituales ancestrales. De haberlo hecho, no sentirías la necesidad de ir a la otra punta del planeta para tomar ciertos elementos exóticos y traértelos en la maleta como si fueran tu identidad. O conocerías tan bien tu legado, que sabrías cómo combinarlo y con qué elementos de otras culturas, sin que ello distorsionara su esencia, o estropeara su poder o energía de algún modo.

Es decir: para saber MEZCLAR (y que la mezcla sea beneficiosa y no un estropicio) hay que, primero, CONOCER muy bien lo que se tiene entre manos

Si no te conoces a ti mismo un poquito, no podrás tener relaciones armoniosas (mezclarte bien) con otros. Sucede lo mismo con las tradiciones y enseñanzas espirituales: si no las conoces bien, puedes intentar mezclar agua con aceite y crear un producto que nunca se mezcla bien y en el cual ya no hay TRANSPARENCIA ni, por lo tanto, fluida comunicación de luz espiritual. Por el contrario, todo se ve borroso.

Hay algunas mezclas que son posibles y beneficiosas, pero muy difíciles, y solo se pueden realizar desde una integración interna y un conocimiento profundo de cada elemento. Por ejemplo, aplicado a las tradiciones espirituales, alguien que nace de una madre indígena de Norte América y de un padre , qué se yo, budista, tiene la posibilidad, difícil pero factible, de llegar a extraer la esencia en su interior de cada camino espiritual, y ver similitudes entre ambos, y diferencias. Y, conociendo bien cada camino (pero sólo si los conoce bien) podría llegar a extraer de si mismo una especie de conocimiento fruto de esa mezcla, que sería como un puente de ENTENDIMIENTO uniendo ambas formas de espiritualidad.

Si esa persona , ya con todo eso integrado y consolidado, decidiera enseñar a otras personas cuestiones de la espiritualidad nativa, o del budismo, o de ambas, no estaría incurriendo en "apropiación", ni sería un impostor. Ni un "mal mezclador" que solo añade ruido, confusión y más caos a un mundo ya muy turbio.

Ahora bien, ¿qué pasaría si yo, por ejemplo, decidiera que, puesto que sueño muchísimo con los indios de Norteamérica y resueno con sus enseñanzas, voy a empezar a realizar talleres chamánicos con algunos de sus ritos? Pues entonces muy mal, porque según me dice la Abuela Tierra (y menuda reprimenda me darían las Abuelas Primeras) estaría haciendo apropiación e intrusismo. Sería una IMPOSTORA y estaría faltando, además, al respeto a los indígenas vivos que mantienen activa la línea de enseñanza, los linajes. Indígenas a los que NO he ido a ver, ni a aprender de ellos, ni a recibir su PERMISO, sino que me he creido tanto mis enseñanzas oníricas, las he puesto en un pedestal tan grande, que he olvidado respetar el eslabón CARNAL, el puente de tierra, carne y personas que nadie debería saltarse.
                           
Pero si yo, después de haber integrado bien mis propias herencias espirituales ancestrales, y ya con mi identidad terrenal y espiritual consolidada, ADEMÁS quisiera andar el camino nativo de los lakota, por ejemplo, o de los crow, el camino adecuado, según dice la Tierra, sería ir con ellos. Sentarme con ellos un tiempo. Y esperar. Y aprender de sus líderes espirituales, de su gente. Y respetar sus criterios. 

                       
Y solo si con el tiempo y mi debido aprendizaje A SU LADO, ellos decidieran que estoy preparada y me autorizaran para difundir algunas de esas enseñanzas, entonces sí podría hacerlo sin ser una intrusa o haberme "apropiado". Pero siempre deberia hacerlo en el orden descrito, y siempre debería mencionar con honestidad y con reconocimiento agradecido, quién o quiénes fueron mis maestros, o los que me iniciaron.

La Tierra me dice que cuando alguien se pone a dar enseñanzas de tradiciones espirituales "ajenas" o lejanas, y no dice quién le ha enseñando o transferido los conocimientos, o iniciado en ciertos ritos, ni reconoce con agradecimiento a sus maestros, no sólo no actua tanto por ese amor que dice, sino que además está incurriendo en un error de consecuencias "kármicas" a largo plazo, es decir: esto tendrá un peso, dejará unas marcas, será algo por lo que habrá que responder en el futuro. 

De hecho, la Tierra me dice que un buen baremo para distinguir un maestro o maestra auténtico de alguien que es un aprendiz que "quiere ser" maestro pero no lo es, es su mención de sus FUENTES de aprendizaje. Ha de decir las personas que le enseñaron y le iniciaron, en el caso de haber aprendido de personas vivas. 

El consejo de la Tierra para aprender una tradición espiritual practicada por personas vivas, en la cual hay linajes vivos, y maestros/as en activo, es buscar a alguno de ellos y aprender sin saltarse el eslabón humano de la cadena. Porque la transmisión de humano a humano es importante. Y porque si dices amar a una tradición, a un colectivo o a una tribu, no es coherente que prescindas de ellos y no tengas en cuenta ni sus enseñanzas vivas, ni su opinión, ni su perspectiva, ni nada salvo tu fijación y la idea que dentro de ti te has hecho acerca de su cultura espiritual. 

De nuevo, es como el ejemplo de alguien que dice amar a los niños, y deja a los suyos con una niñera 10 horas cada día mientras se monta una ong de ayuda a la infancia. ¿Amas a los indios? ¿Sí? Vete con ellos, sé humilde, siéntate a su lado y escucha lo que te digan. Y tómate el tiempo de esperar. Y de aprender lo que ellos consideren oportuno enseñarte. No seas un "wannabe" más, por usar la palabra (despectiva) que los nativos usan para esa clase de personas.

Ser un "wannabe"es pretender ser algo, sin serlo (ver foto a la izda). Creerse que por vestirse a lo indio (el colmo: ¡posar con tocados de plumas que solo usan los hombres en esa cultura!) y hacer tipis o hablar de "cabañas de la luna", ya eres india o indio, y ya estás autorizado para guiar a otros en esas enseñanzas. 

También es wannabe quien se cree que por leer muchos libros sobre religiones, y practicar a tu p. bola en casa, por aquello de "todos somos maestros y no necesitamos gurús" ya puedes ser un maestro sufí, un starezt ortodoxo, un rabí, o un maestro zen. O que por tontear en una fiesta santera o palera y tener alguna experiencia en la energía, ya estás iniciado en eso y ya puedes decir que eres "hijo" o "hija" de uno de los orishas o "santos". 

Pero también eres un wannabe si, por experiencias interiores de tipo regresivo, u otro, empiezas a recibir mucha información sobre un conocimiento ancestral cuyo linaje se truncó, o que se perdió, como por ejemplo el antiguo conocimiento espiritual egipcio. Y, con toda esa "información" interna, en lugar de integrarla y nombrarla como lo que es (aprendizaje onírico o a través de transmisión espiritual) te montas una película en la cual eres el último descendiente de no se qué faraón que hizo o dijo...y empiezas a vender cursos o talleres en los que figuras como "sacerdotisa del templo de..." (por ejemplo).

Es decir, según lo que oigo, y si es cierto y quitando la posible distorsión de subjetividad por mi parte, se impone la honestidad. La humildad. Empezar por los propios pies, por las raíces carnales inmediatas, por la Tierra que pisamos. Y luego, cuando te abras al resto, ya lo vivirás de otra manera...

***

Cualquier enseñanza que alguien transmita, debe ir acompañada de una explicación CLARA y CONCRETA del origen de esa enseñanza. Si procede de sueños y vivencias espirituales, hay que decirlo. Si procede de lecturas de libros, también. Si procede de maestros, es imprescindible mencionarlos. 

Finalmente, hay que recordar que si hablamos de tradiciones con linajes de transmisión en activo, con personas vivas implicadas y transmitiendo esos conocimientos, es imprescindible buscar al menos a uno con quien aprender siquiera un tiempo. Puentear el eslabón humano, es una falta contra los protocolos de transmisión, y además nos pone en riesgo de incurrir en errores, en pajas mentales y en soberbia.

Claro que aquí entramos en el punto de ¿quién es buen maestro o maestra? ¿Cómo saberlo? Pues hay muchos factores, pero si esa persona no menciona a quien le enseñó, y encima pertenece a un colectivo o cultura ajena a la que dice enseñar, es sospechoso. 

Volviendo al punto de inicio de este post: entre quienes se llaman a si mismos cabalistas o maestros de "eso", los hay que no han tenido un solo maestro humano, pero han aprendido con éste y con aquel,y han nacido y crecido en la cultura religiosa judía, han mamado su lenguaje, su cosmovisión desde niños, y luego han estudiado con otros en grupos y escuelas, han debatido con varios expertos y maestros, y aprendido de ellos (aunque no haya nadie "especial")... Eso es fiable.

En cambio, alguien que no procede de esa cultura, que no ha integrado la cosmovisión y el lenguaje místico y espiritual de ese pueblo, y que encima no ha contactado (y permanecido) con ningun maestro carnal para aprender del mismo, o que ni siquiera vive una relación amorosa con esa tradición viva, ni tiene un vínculo abierto o vivo con ese colectivo, cuidado. Estos son los más propensos a mezclar lo que, según los ángeles "que oigo", no se debería mezclar. Porque viven en una esfera mental de su propia idea acerca de esa tradición espiritual. No la encarnan, no les sale de la médula ósea, ni de las entrañas, ni tampoco la han recibido bien EN EL CUERPO de manos de un sabio. De manera que toman esto de aquí y lo otro de allá, elucubran y deducen a su aire, y piensan que todo es lo mismo, el zen, el budismo, el tarot, etc (se van añadiendo cosas a la ensalada) 

Pero no. No todo es lo mismo.

Si amas a la Tierra de veras, empezarás por el lugar físico donde estás. La Tierra que hay bajo tus pies. Y empezarás por tus huesos, tu carne y tu sangre. Y escucharás a tus linajes, tus herencias espirituales. Y todo eso te guiará y te enseñará con FUNDAMENTOS y RAIZ verdadera. Con el tiempo, hasta puedes convertirte en maestro o maestra de la enseñanza espiritual de tu tierra profunda, incluso aunque no exista un linaje vivo que te lo enseñe porque se perdió hace mucho. Pero es que entonces estarás bien encarnado y por lo tanto encarnarás 
sí o sí (aunque no lo intentes adrede) los principios espirituales propios de tu tierra.

Y si desde tu encarnación vas conectando con las enseñanzas espirituales de ancestros sucesivos, y te abres entonces a esas variadas tradiciones, lo harás ya CON tierra. Con fundamentos. No serás un impostor ni un wannabé. Harás las cosas como deben ser hechas. En su orden, y contando siempre con el eslabón humano. Quien ama de veras a una tradición "lejana", desea acercarse a las personas que la viven desde su interior, heredada de sus ancestros, y abrazarlas.

"No te creas al que no ha hecho algo así- me dice la Tierra, y me dicen los ángeles-. Porque no les ama. Solo ama la idea que se ha hecho de sí mismo vestido con las ropas de ellos o usando esas palabras exóticas que le hacen sentirse especial. 

"Pero ay de su destino espiritual, porque no pasará mucho tiempo sin que tenga que rectificarlo todo"

(FIN del tocho/posicionamiento)

Os dejo con enlace al trailer de un precioso film corto, que plasma con sensibilidad el inicio de la transmisión de una tradición espiritual, desde una abuela a su nieta, en el contexto de la umbanda brasileña. Un film que, con belleza y sencillez, casi con lenguaje para niños, expresa cómo pueden ser algunas transmisiones espirituales, cuando no hay ruptura transgeneracional, y ciertas cosas son como deben ser.



http://www.thesummerofgods.com/trailer-3

domingo, 27 de noviembre de 2022

Los profetas bíblicos y el chamanismo. (Sobre el poder de la oración)



















(Arriba, el sabio y líder espiritual Fools Crow, y el de la dcha. puede representar al profeta Esdras)

Hace año y medio asistí a una serie de clases de A. Roitman sobre misticismo judío antiguo, tuvimos un breve intercambio de emails hablando sobre la posible relación entre las técnicas chamánicas y los estados visionarios de los profetas, y él me animó a hacer público mi comentario en el foro particular de las clases. Así que un día decidí responder a una de las preguntas formuladas por un alumno en el muro de aportaciones, que decía más o menos esto:

 "Es interesante la relación entre el paradigma chamánico (con los estados alterados de consciencia que implican) y la historia de los profetas, concretamente la narración del profeta Esdras, en la cual una "voz" del mundo sagrado le ofrece una copa llena de misterioso líquido "como de fuego", la bebe y entra en otro estado,etc. Efectivamente, esa bebida se parece en sus efectos a un brebaje enteógeno o psicoactivo, pero la pregunta es: ¿se usaban estas sustancias en la época bíblica, o hay registro de que lo hicieran los judíos?"

A mí la respuesta me salía sola, y hasta podía dar argumentos y detalles. Tal vez porque si algo he hecho en 18 años es leer y aprender todo lo leíble y aprendible sobre chamanismoS en plural, y últimamente, estoy cotejando mis vivencias chamánicas con el marco judío, lo cual es muy interesante. 

Así que corto y pego la respuesta que me atreví a publicar entonces en el espacio de las clases, porque así comparto por aquí mis reflexiones. Y es que estoy pensando en este asunto y me parece que debería escribir un libro sobre ello (otro libro para la lista de pendientes, jaja) En fin, Dios dirá si me da tiempo a tanto, pero realmente lo voy viendo necesario. "Si no encuentras el puente creado ahí fuera, y tú sabes cómo serlo, sé tú ese puente".

En fin, corto y pego mi respuesta enviada:

Me gustaría matizar que el paradigma chamánico integra diferentes caminos o modalidades para alcanzar un estado alterado de consciencia de tipo extática. Solo algunas de las diversas tradiciones chamánicas nativas utilizan sustancias psicoactivas (plantas, hongos, o sustancias químicas de origen animal) El resto utilizan otras técnicas, como sonidos, cantos, movimientos, ayunos, o ritos diversos impregnados de silencio y aislamiento personal, como la "Imploración de Visión" en la naturaleza, propia de algunos pueblos nativos de Norte América.

Esta variación se debe sobre todo a que el chamanismo -y las técnicas del éxtasis nativas o antiguas- es «ecosistemático», es decir nace en simbiosis y unión con la naturaleza donde vive una tribu o cultura determinada, y por lo tanto utiliza los recursos propios de esa realidad natural concreta.

Los cactus se usan en pueblos donde crecen éstos; la ayahuasca y otras plantas o venenos animales, en las tribus selváticas donde estos forman parte del entorno; la amanita muscaria en las zonas planetarias boscosas más frías; los tambores son más propios de culturas donde no hay estos recursos, etc. Aun y así, no todos los chamanes que han vivido en lugares donde también se utilizan sustancias psicoactivas, las han utilizado, porque existe, como digo, una gran diversidad de caminos.

En mi modesta opinión, es poco probable que los profetas de tiempos bíblicos tomaran sustancias psicoactivas (y me refiero en forma de bebida, en alusión al texto de Esdras) comparables a las utilizadas por los chamanes, ya que no se conocen (me parece) otros referentes a dichas sustancias bebibles, utilizadas en esas tribus o pueblos, en la antigüedad, ni en nuestros días. Pero cuando existen usos tradicionales de sustancias psicoactivas en un pueblo o tribus, no suelen desaparecer así como así, y dejan otros ecos o registros en la cultura de esa zona. 

Tengo entendido que en las zonas donde vivieron los profetas, sí existían plantas como el cannabis, o la mandrágora, pero ninguna de ellas parece encajar con algo capaz de crear una bebida con aspecto como de fuego, ni hay otros referentes similares en la Biblia. (Añado ahora: además no son capaces, esas sustancias, de desencadenar un estado de sabiduría verbal, ni mucho menos un estado de sabiduría o inspiración sostenido a lo largo de días)

No obstante, sí pienso que los profetas, y en concreto Esdras (al menos, por lo narrado en el texto bíblico) pudieron utilizar rezos, canto, movimiento o simplemente los días de ayuno y petición de visión en aislamiento (como hacen los nativos norteamericanos), que es lo que refleja el texto de Esdras, el cual realizó un ayuno largo, oración.

La oración ya es en sí misma una acción de apertura mental que puede produicir "efectos" en la consciencia. Además, ciertas oraciones recitadas con reiteración, con ritmo, con respiración, pueden inducir el trance por sí mismas, incluso al margen de entender bien lo que se diga en ellas. Pero si unimos a las mismas el poder unificado de su significado y las emociones que podían producir en los orantes (como en el caso de Esdras) el efecto inductor de un cambio de estado de consciencia sería mayor.

La ausencia de uso de drogas no estaría en contradicción con la narración (en Esdras) de ingestión de una bebida de propiedades inspiradoras, ya que en las experiencias de trance visionario de tipo chamánico, es relativamente común que se produzcan encuentros con seres de otras dimensiones o mundos (generalmente solo perceptibles por el chamán, aunque a veces también por otras personas que le acompañan) Este podría ser el caso de esa «voz» que le hablaba a Esdras y le ofrecía la copa con una bebida «como de fuego». Tal vez se trataba de un encuentro con una presencia sagrada de otra dimensión, que le ofrecía una bebida sólo experimentable y «bebible» en trance.

Y es que además, en los relatos de trances visionarios donde aparecen seres de otro tipo o dimensión, también se ven casos de que se ofrezca comida, bebida o regalos diversos procedentes «de otro mundo» al chamán o hombre "elegido". Estos regalos, si son aceptados por el chamán o visionario (siendo comidos, bebidos o integrados en el ser de un modo u otro) modifican sus capacidades y conducen hacia su transformación, y crean un vínculo imperecedero entre esa persona y el «mundo» desde el cual se le ha ofrecido la comida/bebida o regalo.

Este tipo de relatos de ofrecimiento de comidas o bebidas, trasciende incluso el chamanismo tradicional y aflora en la mitología clásica y en el folklore general, donde se señala la posible peligrosidad de ingerir comida o bebida ofrecida por seres de otro mundo, pues esto genera efectos irreversibles de ligazón con éste (por ejemplo, en el mito de Perséfone hay todo un asunto con las semillas de granada que comió durante su estancia en el Inframundo, y que la ligaron al mismo, pero hay más relatos en los que "comer" algo ofrecido por otros seres, modifica la historia personal del individuo)

En el caso de Esdras, sin embargo, está claro que este vínculo con ese "otro mundo" o dimensión es lo que se acepta y se busca: cuando Esdras bebe la copa ofrecida por la «presencia» que se percibe como una «voz» del mundo sagrado, de algún modo sella su cambio personal. Sería el equivalente a lo que algunos chamanes han vivido en iniciaciones acontecidas en trance, donde solo ellos han podido ver y vivir una serie de cuestiones, pero gracias a las cuales se convierten en mediadores entre el mundo sagrado y éste, y en una ayuda para su tribu, su clan o su pueblo.

Por último, quiero añadir un apunte interesante en relación al paralelismo entre chamanismo y experiencias proféticas. Conviene tener en cuenta la enorme diversidad de caminos en lo que llamamos chamanismo, como dije, pero tal vez unas de las personas más parecidas a los profetas, serían las «Personas Sagradas», como por ejemplo las conocidas entre los nativos lakota.

Una Persona Sagrada practica ritos para entrar en trance, pero su vida está fundamentada en la oración, la reverencia al Creador y la Imploración por visiones que sean de ayuda a su tribu o comunidad. La Persona Sagrada es ligeramente diferente de un curandero de otro tipo, el cual tal vez vive trances, pero no tiene un rol tan marcado como guía espiritual de su pueblo.

Dejo aquí una cita del libro biográfico del difunto Fools Crow (entrevistas personales recopiladas por Thomas E. Mails) , que fue uno de los hombres sagrados más importantes de los lakota (vulgarmente conocidos como sioux) Este hombre decía de sí mismo: 

«Nunca he probado el alcohol o las drogas; ni siquiera he tomado el peyote, 
como se hace en la iglesia nativa americana. 
Wakan Tanka (traducible para nosotros como El Gran Misterio, Dios) 
puede llevarme más lejos que cualquier droga(…) »

Por este y otros ejemplos, creo que es posible conjeturar que los profetas utilizaban algunas de las mismas técnicas que usan otros chamanes y Personas Sagradas que han existido y existen en diferentes culturas nativas de la Tierra, pero no necesariamente sería el uso de sustancias psicoactivas, ya que ni siquiera son necesarias en un contexto indígena, si desde «el Gran Misterio» se otorga la visión a quien la implora adecuadamente, sacrificando tiempo y comodidad para ello"

(Fin de mi intervención)

Y esta ha sido mi aportación, que se resume en lo que dijo Cuervo Loco y que yo suscribo: Ríete de las drogas, cuando entran ángeles o "x seres" en tu espacio de energía, ya te cambian el estado de consciencia por sí solos. Y como les dé por "hacerte" algo para que aprendas algo, veas más, o entiendas o adquieras una capacidad, vas a flipar. Ni drogas ni nada: cuando el poder sagrado actúa, no se necesita más.

Esto no es un desprecio por las tradiciones que usan plantas, hongos o venenos, ya que tienen un sentido y un valor EN SU CONTEXTO natural (de fusión y simbiosis con la naturaleza donde viven) y cultural. Pero como se ve, la ingestión de sustancias no es estrictamente necesaria, o imprescindible para entrar en trance visionario. Me parece una excesiva simplificación pensar que los profetas tomaban cosas alucinógenas, algo que ni siquiera hacen "todos" los chamanes. 

Ya hablando en términos personales, "sé" que lo que los lakota llaman Wakan Tanka o Gran Misterio, es lo mismo que lo que los judíos llaman Dios, "abriendo" la boca a quien quiere, e inspirándole para que diga lo que debe ser dicho en su contexto, y ya está. Pero conviene recordar algo así en un mundo tan olvidadizo y confundido como éste en el que vivimos.

Como me dice Anubis siempre: "Reza. Tú reza".


viernes, 11 de noviembre de 2022

¿Quién es Anubis? Su relación con Madre Cosmos, y las Mil Caras del Maestro.

 


(Arriba, pintura de Joanna Karpowicz)



Directo desde el corazón, ahí va la narración de un sueño. Sucedió en el 2005. En el sueño, me había metido en un buen lío. Típico de mí, por otra parte: intentaba salir de un laberíntico edificio lleno de última tecnología, en el cual unos tipos mafiosos muy malos querían eliminarme. En un momento dado, quedé rodeada. Sólo quedaba una puerta automática frente a mí, y cuando quise escapar por ella y se abrió, me topé cara a cara con un tiparraco de ésos que me apuntaba con una pistola directa al corazón. 
  
  ¡Ay! En ese instante supe que no iba a poder esquivar eso. ¡Iba a morir...! Entonces algo sucedió muy deprisa: se formó en el suelo una mancha negra y opaca, como de una energía que crecía a velocidad indescriptible. La cosa negra cogió masa y volumen, se elevó en el espacio y -todo a velocidad de visto y no visto- me "tragó" o englobó y ¡flops! desaparecí ahí dentro.

"¡Por los pelos!- Pensé, sintiendo que Anubis se me acababa de "tragar" - Me he librado por los pelos." Luego pensé en lo muy extraño que era lo que me acababa de suceder. Nunca en mi vida había visto nada igual, una mancha negra apareciendo en el suelo, que crece y se leva en el aire...? No tenía idea de que Anubis pudiera hacer esas cosas, pero estaba claro que las hacía. Todo esto lo pensé en fracciones de segundo. También pensé que era muy raro estar "dentro" de Anubis: no se veía nada, era la  negritud total y absoluta. 

 


Pero enseguida ese segundo de Tránsito pasó y  volví a ver. Me encontré, entonces, en una situación completamente distinta. Para mi infinito alivio, ya no estaba en aquel edificio rodeada de "malos", sino en una especie de pequeño avión supersónico o espacial. Yo me  veia a mi misma como una niña, es decir, yo "era" en esos momentos la niña que fui de pequeña, con mi cuerpo de niña y mi vestidito de niña, e iba sentada muy formalita - je, je- en un asiento de la cabina del piloto, que estaba a mi lado derecho. Y es que conduciendo aquella especie de avión super sónico interestelar había un tipo de piel muy morena, un aspecto "muy egipcio", la verdad, con apariencia de tener unos 50 años (algunos cabellos grises en su cabeza) y rostro amable y bondadoso, que me sonrió con cariño al tiempo que ¡zas! me guiñaba un ojo con gran picardía.

 ¡Aaah! Era Anubis en forma humana. Mi niña se sintió aliviada y feliz de estar viajando con su gran amigo. Miró por las ventanas de aquel vehículo y vio la negra noche y las estrellas... Era bello e íbamos a una súper gran velocidad, pero dentro de aquel avión pequeñito se respiraba serenidad y seguridad. Yo sabía que ahora todo iba bien. Entonces le pregunté a Anubis dónde íbamos. Tardó unos segundos en contestar, y luego su rostro fue como si reflejara una mezcla entre emoción y reverencia ante algo profundo y sagrado, cuando dijo: "Vamos a ver a tu Madre".



 ¡Mi Madre...! De repente fue como recordar una Madre... allá entre estrellas... algo... una Mamá que parecía estar muy leeeeeejos, y sin embargo... No lo recordaba bien, pero el eco de algo muy bello y muy bueno me conmovió por dentro. Y la emoción fue tan intensa que, a punto de llorar, me desperté. 

Nunca pude olvidar aquel sueño. Yo no sabía aun que, en realidad, y al menos en cierto nivel del ser, estábamos "dentro" de Madre Noche, y "esa" era mi Madre con mayúsculas, aunque tal vez también había "otra" u "otras". Ni sabía todavía que Anubis era también uno de sus hijos, aunque eso sí, mucho más despierto que yo, y de una naturaleza no humana. Todo eso lo fui aprendiendo después, con el tiempo. 

Tampoco me dí cuenta, aquella noche, de que en realidad no estaba tan claro que Anubis me hubiera salvado de morir de un balazo disparado por los tipos hostiles. ¿Pues no acababa de experimentar un tránsito? Era bastante obvio que, en el sueño, más que teletransportar mi cuerpo, que posiblemente se había quedado tirado y muerto en aquel infame edificio, lo que  él estaba transportando era mi alma, en su formato más puro e inocente, y a lo mejor por eso me veía como una niña. Y por eso me llevaba con mi Mamá. Y es que algunas muertes son retornos al Hogar Sagrado, al Origen del que venimos. 

La Divinidad en su rostro de Madre nos "parió" algún dia, y a Ella volvemos, atravesando misteriosos túneles de nacimiento/muerte que sólo algunos conocen: Los Ayudadores del Tránsito. Energías/ conciencias cuya esencia, cuyo diseño, básicamente es "inducir al tránsito" y "transitar".
  
 Aquel sueño me hizo preguntarme más cosas sobre Anubis. Porque yo llevaba tiempo hablando con él, y cuando le preguntaba acerca de su identidad, recibía muchas respuestas, y nunca parecía haber un final, un encuadre definitivo. Anubis parecía el tipo de las mil caras. Lo había visto como animal negro; como masa de energía informe y cambiante, como gigantesca columna negra impresionante, perdiéndose en el Cielo; se me había presentado disfrazado de araña, de murciélago, de médico, de juez, de abogado, de médico, de basurero, de cocinero gourmet, o de científico forense...Lo había visto tronar con voz de mucho susto sentencias terribles y durísimas, y lo había visto en forma pequeña, haciendo chistes y bromas como si fuera un simple artista del espectáculo destinado a hacerme reir en momentos duros. Entonces ¿quién era Anubis? ¿O "qué" era, aparte de algo capaz de producir "anomalías" en la Matrix y llevarse "almas" de la misma, teletransportándolas a una realidad distinta?

Aquí dejo una presentación de imágenes donde plasmo un diálogo que, mucho tiempo más tarde, mantuve con él al respecto:



   Pero aunque lo anterior sea cierto, tal vez la mejor respuesta me la dio un día en que me empezó a hablar de lo que era un verdadero MAESTRO espiritual: alguien que no espera, sentado en su estrado o aula, al alumno, sino que cuando el alumno no puede moverse o no sabe encontrarlo, sale en su busca y se va donde él está, para acompañarle en el día a día y enseñarle, a través de diálogos, siguiendo la marcha de las cosas que suceden cada día y que le suscitan preguntas al alumno.
  
 Según Anubis, El Buen Maestro tiene arrogancia cero: no le preocupa que se tenga en cuenta "su" prestigio, ni los títulos, ni espera siquiera obtener reconocimiento. Todo su anhelo es enseñar, revelar, despertar, y para ello no escatima medios. Si tiene que hacer de titiritero, lo hace; si se tiene que hacer el encontradizo y para ello disfrazarse de vagabundo, de pastelero, de barrendero o de cómico de circo, lo hará. Le importa muy poco lucir un aspecto de esos que tendemos a considerar "dignos y respetables", lo único que le importa es LLEGAR. Llegar al alma de los que quieren aprender y despertar; y lo hace adaptándose al modo en que éstos le pueden recibir, es decir, adoptando formas o utilizando medios que no generen miedo, rechazo desconfianza, y que induzcan a esa alma a ABRIRSE. Y por eso, el Maestro Perfecto utiliza caminos diferentes para llegar a cada uno, y puede ser visto bajo mil aspectos y maneras...
  
 Me encantó esa visión acerca de lo que sería un maestro espiritual, tan humilde, apasionado y maravillosamente entregado, pero me dí cuenta de que Anubis hacía eso conmigo. Tal vez por eso llevaba un tiempo cerca de mí, y a veces, cuando tenía dudas, podía entablar un diálogo con él y debatir de temas y temas...

  Así que le pregunté:
 - Entonces, ¿eres tú mi maestro?
 - No. Verás, yo no soy "tu" maestro, sino una forma en que "El Maestro" a veces se te hace el encontradizo y te enseña. Porque vayas adonde vayas y estés donde estés, "El" Maestro va a buscar a sus alumnos, que son los seres dispuestos a aprender, a conocer, a despertar. Y tú eres alguien así.
 - No entiendo, ¿quieres decir que tú eres una ilusión, una alucinación o un truco visual que alguna otra energía realiza conmigo?- pregunté, algo decepcionada.
- No soy una alucinación, sino una especie de emanación, una extensión que El Maestro usa para acercarse a tí.
- Pero vamos a ver, ¿Quién ese "Maestro"?
- Te hablo con palabras, y son limitadas, pero aproximadamente diríamos que Lo Uno, Dios, tiene una faceta "Maestra", en tanto que su deseo, su anhelo, es revelar, despertar, enseñar... ayudar a desarrollarse, a aprender... ¿Entiendes?
- Así que Dios es Maestro o Maestra.
- En parte, en un aspecto de su ser, sí. Digamos que hay "algo de Dios" que se encarna o toma una forma Maestra...
- Y tú dices que eres... ¿una extensión de eso?
- Hum... Una extensión que El Maestro utiliza. Lo canalizo.
- Uf, me pierdo.

Yo me estaba mareando ya con el diálogo, porque pretendía una respuesta clara y concreta, al modo humano, sobre la identidad del "Maestro". Como si él fuera una "persona". 
Anubis me respondió:
 - Querida niña, estás intentando traducir a tu realidad tridimensional, realidades que escapan a esas 3 coordenadas. Es normal que tu mente no sea capaz de interpretar o traducir correctamente lo que sucede en realidad. Hablamos con palabras, hija, con palabras...y son limitadas. Es aproximado cuando te digo que "canalizo" al Maestro
- Hum... A ver... ¿quieres decir que canalizas a Dios en su faceta de Maestría? Es decir: ¿Estoy hablando con Dios...?
- Tampoco exactamente. Vamos a ver, toma esta metáfora: La diferencia entre hablar conmigo y hablar con Dios, es como hablar con un dedo al que te agarras, o hablar con la conciencia del cuerpo entero. O hablar con el pétalo de una flor, o con la planta entera. O, mejor aún: con un color del arco iris, y no con toda la luz en la totalidad de su naturaleza. ¡Ningún ser humano puede, desde su "yo", dialogar así de repente con Lo Uno, o Dios, es decir con su TOTAL conciencia! Es tan imposible que no se puede ni explicar, de lo imposible que es. Su inmensidad os sobrepasa tanto que, desde vuestro "yo" solo podeis abarcar aspectos más pequeños y cercanos, a vuestra medida. 
  
  "Pero esos aspectos que se os aparecen y comunican algo no son engaños, sino "adaptaciones" que Dios hace para acompañaros... Algo así como un rayito de sol capaz de colarse en tu casa, sin dañarte. ¡Porque no vas a llegar al sol y a abrazarlo con tu cuerpo, tal cual! ¡Te abrasarías sólo con acercarte! ¿Entiendes? 
Pero el rayo de sol y tu diálogo con él, no es un engaño ni es algo falso, sólo es...una partecita del SOL que viene a verte "a tu medida". 

"Eso sí: te confundirías si pensaras que lo que es aplicable a ese rayito de sol, es aplicable al Sol en su totalidad. Porque el Sol en su totalidad es más que un rayito y su conciencia total...es decir, en su plenitud, es demasiado para cualquiera de vosotros.
- ¡Ah, ya entiendo...! - dije, aliviada.
Pero el ejemplo del sol y el arco iris me viene perfecto para explicarte  porqué la "faceta negra" de la Divinidad es tan desconocida, y de ahí que el mundo esté tan distanciado de mí (y de otras emanaciones divinas). ¡Porque soy negro! Incluso cuando la gente entiende que la luz se puede descomponer en colores (los del arco iris) y comparan a las distintas divinidades o aspectos sagrados con los colores del espectro, y  a Lo Uno con la Luz Total y Unificada, se olvidan siempre de la luz negra, de la energía negra. 
  
  "Es un problema lógico, dado que no la suelen "ver". Pero existe. El cosmos está lleno de ella, la Creación se ha hecho también "con" la luz negra. Y no se la conoce apenas... Dios contiene y ES, también, energía negra, luz negra, consciencia "negra". ¡Es hora de decirlo bien alto y repetirlo y difundirlo...! Porque a la mayoría les FALTA vivir con lucidez y amor ese aspecto de la Luz".
  
 El diálogo terminó ahí. Y como se me dijo que esto no era sólo para mí, sino para muchos más, lo colkgué en mi muro de facebook (fue en agosto del 2016) Y hoy lo rescato todo y lo traigo aquí, editado y con imágenes y dibujos añadidos. 

Quién sabe qué es el Tránsito perfecto, quién sabe si realmente el mundo no está muy necesitado de INTEGRAR el aspecto negro de la Energía Sagrada en sus procesos internos, en su alquimia espiritual. Quién sabe si, incluso, el horrible racismo que el mundo ha vivido hacia los humanos cuya piel es negra o más oscura que otras, no está relacionado con este olvido tremendo de la Negra Luz. 

Y claro, después de conocer a Anubis, empecé a encontrarme, y a soñar, con ángeles negros. Bellísimas formas de Luz Negra...Y más tarde, también, ángeles adoptando forma humana negra, es decir, ángeles en cuerpo de humanos de piel oscura, negros y maravillosos como Dios, su Origen. Y he de decir que de lúgubres y siniestros no tenían nada. De hecho, su sentido del humor era magistral, ni más ni menos como el de Anubis, capaz de hacerme reír incluso en medio de la guerra. Pero eso ya es otra historia...
 
FIN



lunes, 20 de diciembre de 2021

Las religiones son como especies botánicas.

 
 
(De mi muro de face) Setiembre del 2019. 

Llevo un tiempo pensando en las diferencias/similitudes entre religiones. Un tiempo largo, desde que leí "Autobiografía de un yogui" de Yogananda y empecé a darme cuenta de cosas que me resultaban inaceptables "desde mi punto de vista espiritual" y que sin embargo eran maravillosas para miles de personas. 

Luego me leí "La experiencia prohibida" del monje cristiano José Maria Verlinde (en la foto), y entendí más cosas aun. Ahora, que estoy estudiando aspectos religiosos del judaísmo, pues aún veo más cuestiones religiosas que antes se me escapaban.
 
Como muchas personas de mi generación, adopté hace un tiempo, sin casi darme cuenta, la perspectiva de que al final todas las religiones son básicamente la misma cosa, pues conducen a experiencias de lo Divino. Me pareció que las discusiones religiosas eran tonterías del pasado, y llegué a desdeñar y ridiculizar a los cristianos que protestaban por las influencias de religiones extrañas, o a los judíos empeñados en lo suyo, o a otros diciendo "¡¡pero lo nuestro es diferente!!".
 
Es decir, no me refiero solo a que desdeñara las peleas religiosas tipo "mi religión es la mejor" porque conduce a luchas sin sentido. Lo que además rechacé fue la idea de las diferencias. Entré en un modo de mirar el mundo donde las diferencias se diluían y todo "era lo mismo". Donde lo importante era estar unidos y no hacer diferencias. Todos iguales.
 
De manera consecuente con esa idea, las religiones mismas perdieron valor a mis ojos, ya que una religión es, por definición, una serie de creencias y ritos diferenciados. Si no hay diferencias, o éstas no importan, deja de tener sentido de hablar de religiones. Es más: las religiones se empiezan a ver como un estorbo, un envoltorio secundario y tonto, y entonces lo que importa es "la espiritualidad, así, en abstracto. Porque la "espiritualidad" se concibe como algo UNIVERSAL. 
 
Las religiones, en cambio, no son universales, se mire como se mire, porque están entramadas con las matrices culturales y sociales de los pueblos donde se practican. Y como no queremos diferencias, porque no queremos luchas, pues pasamos el rodillo de amasar y pensamos: todo es igual. 
 
Pero todo esto se me fue cayendo. Es lo que tiene "oir". Desarrollas escucha interior y resulta que los Guías que me tocaron en suerte son unos tiquismiquis de cuidado, que se pasan la vida diciendo: "Esto no es como aquello. Esto es distinto. Esto en cambio sí es igual".

Cuando leí un libro autobiográfico de Yogananda me poseyeron las furias, ja, ja, al leer algunos pasajes en los que el maestro o gurú le enseñaba a Yogananda que no debía hacer caso del sufrimiento de las personas durante la Segunda Guerra mundial, o a no hacer caso del sufrimiento de muertos que veía en sus sueños. Claro, imagínate: uno de mis guias primeros es Anubis, caracterizado por justo lo contrario: ir a rescatar sufrientes y enfocar los dolores y las atrocidades. 
 
Que una aprendiza del rescate de muertos lea en un libro que si sueñas con gente ahogándose o siendo bombardeada, tienes que "dejarlo pasar" porque todo es maya, pues es como intentar que un judío practicante se arrodille ante un altar con la estatua de un dios. Mal asunto. Hay un choque ahí, no hay modo. No puedes comulgar con ruedas de molino. Descubres ahí TU DIFERENCIA. 
 
Por supuesto, mis emociones enojadas ante las enseñanzas que se destilaban del libro de Yogananda, serían vistas desde el punto de vista de esa religión como un síntoma de tener un alma poco despierta, poco evolucionada, y con mal diagnóstico espiritual: probablemente me quede apegada a este mundo, no logre desasirme de este teatro ficticio, y aquí seguiré en los infiernos, sufriendo con todo quisqui, mientras los gurús más sabios, inteligentes y elevados, hace mucho que han volado a otra parte, desde la cual continuan impartiendo a los inferiores mortales sus enseñanzas anti.encarnación. No sientas, que es malo. Total, nada es real. 
 
Leer a Verlinde (un libro duro y explosivo, cristiano y católico sin concesiones) me hizo ir un poco más allá en todo esto. Fue revelador y aprendí mucho, aunque al mismo tiempo, en una parte de sus reflexiones en las que se arraiga en la doctrina de la Iglesia para algunos temas, yo no concordaba. Así fue como empecé a pensar: nunca podré ser de esos "trascendidos", y con la compasión cristiana resueno, pero católica tampoco soy. Mejor dicho: no soy ni así, ni así. Porque al final la verdadera religión no es la que uno adopta, sino la que uno descubre que es por dentro. La que su alma "es" o decide ser. 
 
Le di más vueltas al tema comparándolo con cuestiones del chamanismo, que es un tema aparte y demasiado ramificado como para tratarlo aquí, pero ahora que estoy con el judaísmo, me paso horas leyendo "diferencias". Porque si algo tienen los judíos, es que son muy de los matices y las diferencias. No les vengas con que todo es igual, porque te mirarán pensando que no estás en este mundo, o que les quieres vender algo. Personas que estudian letra por letra y hasta otorgan significado espiritual a la forma de las letras, y creen que el simple cambio de orden de una letra, puede modificar completamente el resultado, no nacieron para pensar que "todo es igual". 
 
El judaísmo me recuerda a la física y la química, a veces. Algo como muy de enfocar las cuestiones moleculares, las diversas mezclas, y observar resultados. Tal vez por eso el pueblo judío ha dado tantos científicos, no lo sé. Aunque también tiene su lado musical y si ves un grupo de religiosos rezando, flipas de lo pasionales y exaltados que se ponen... Al mismo tiempo es una religión muy centrada en materializar, en vivir la vida cotidiana, en estar en el cuerpo y hacer cosas con el cuerpo. 
 
El gran ideal de la religión judía es que la materia exprese lo divino, es decir: vivir el Cielo en la Tierra. Dentro de este marco de creencias, por lo tanto, todo lo que hacen los cuerpos se considera que tiene un efecto en el mundo espiritual, y viceversa. No hay separación, o no debiera haberla, y el trabajo espiritual es precisamente ir desbrozando lo que impide la vivencia de lo sagrado en lo cotidiano. Por eso los judíos no conciben una vida monacal o separada de las vivencias "naturales" de la humanidad. 
 
Son 3 pinceladas nada más, las que hago, saltando de Yogananda a Verlinde y luego a los judíos. (Me dejo a los chamanes por imposibilidad de elegir uno que los represente a todos, tendría que pensarlo mucho) Podría hablar bastante más de cada libro leído, pero este post sería infinito. El tema es que últimamente voy perfilando más todo esto y he tenido una claridad gracias a mis Guías quienes, dicho sea de paso, a veces se definen como "Jardineros" de la humanidad. 
 
Y es desde su óptica jardinera que me han dicho que es todo muy simple: las religiones SON LO MISMO solo en un sentido: contienen algo parecido a la savia de las plantas, que sería algo asociado con la "energía" (Dios) que nos da vida. Hay otras cosas que son universales en todas las plantas, como la necesidad de elementos tipo agua, sol, tierra y aire. Eso sería, entonces, lo universal a todas las religiones. Cada una habla de eso a su manera (aludiendo a la "luz" espiritual, y a distintas prácticas para vivirla) 

Pero el resto ya no es exactamente igual, y por el contrario, existen montones de diferencias o matices a realizar entre las religiones.
 
Un jardinero ¿qué es, sino un experto en especies vegetales? ¿Cree un jardinero que todas las plantas son iguales y que todo es lo mismo? Bueno, si creyera eso, no las podría cuidar adecuadamente, porque cada especie vegetal necesita unos cuidados específicos. A lo mejor el jardinero plantaba en el mismo sitio al cactus y al nenúfar, y mataba a las dos o les causaba SUFRIMIENTO. Por eso existe la religión del nenúfar y existe la religión del cactus, y entonces es bueno SEPARAR. Que cada una siga sus buenas prácticas, y así cada alma florece en su sustrato ideal. 
 
Es así como mis Guías me han mostrado su perspectiva sobre las religiones: no solo son útiles como caminos DIFERENTES que pueden atender necesidades DIVERSAS de las personas, sino que nunca pueden ser sustituidas por una "espiritualidad sin formas" o "universal". Salvo que entendamos que es mejor no estar encarnado y dejar todo en "el aire de las ideas". 

Porque en cuanto practicas algo, ya lo conviertes en religioso. Incluso aunque tu religión sea la tuya propia y no se parezca a ninguna de las "organizadas". 
 
 ...
 
Las religiones organizadas tienen sus pros y sus contras, sus virtudes y sus defectos, COMO TODO en esta vida de dimensiones limitadas, en el marco del espacio tiempo que conocemos. Quien busca la religión perfecta, es como quien busca la persona perfecta y si no la encuentra, entonces lo arregla diciendo que el amor es universal y ya está. Que mejor no apegarse a nadie concreto porque eso trae desengaños. 
 
Hay quien piensa: "Todas las religiones se equivocan en cosas, por lo tanto ninguna sirve de nada, mejor que desaparezcan". Bueno, este es un camino que no es jardinero. Las plantas tienen sed y sufren, pero miras a otro lado porque total, qué mas da. Que se adapten las plantas y vivan lo universal, y si se mueren qué importa, a fin de cuentas trascienden, ¿no?
 
Me doy cuenta de que mi visión y la enseñanza que mis Guías me dan, por lo tanto, es muy concreta y definida, y no es "universal". Porque Ellos tienen una opinión sobre las cosas que en lugar de relativizar, concreta. 
 
Tal vez no sea, por lo tanto, una visión objetiva. Porque tiene sesgo. Yo lo explico por compartir mi perspectiva y suscitar contrastes y reflexiones, no por nada más. Lejos de mí querer convencer a nadie. Soy muy poco objetiva, creo. 
 
Pero entiendo que tomando el ejemplo de la botánica, para algunas personas, lo mejor es creer otras cosas y "aferrarse al desapego", valga la paradoja. O entrar en caminos donde "todo es igual" porque tal vez esa es la parte de la existencia que necesitan enfocar o vivir.
A fin de cuentas, cada alma tiene su historia y sus momentos. 
 
Tal vez todo tiene que ver con el tiempo de cada alma y de cada cosa. En el marco de tiempo lineal de la existencia, importa mucho vivir cada cosa, en su orden. El embrión dentro del útero, el bebé que nacen, son deseo puro y su "bien" es vivir eso. Para eliminar su sufrimiento, cuando lo hay, el camino ideal es mejorar sus condiciones de vida con su madre. 
 
La sonrisa beatífica de un bebé dormido en el pecho de mamá, cuando todo va bien, se compara a veces con la sonrisa de un buda. Pero si nos fijamos, esa sonrisa de bebé se alcanza por la satisfacción profunda del deseo, por el bienestar físico, por la seguridad. Justo lo contrario que el camino del Buda.
 
Por lo tanto, el camino de ambos NO ES el mismo. Pero tal vez exista un momento adecuado para ser bebé y otro para decir: "Uf, bueno...voy a ver si trasciendo esto un poco". Edades distintas, etapas distintas. 

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En mi opinión, el estudio de las diferencias es importantísimo, si queremos cuidarnos mejor unos a otros. Y si queremos respetar al otro. Porque aunque un número de personas buscan la unión en lo esencial, muchas otras necesitan y desean que se les respete y cuide en lo que tienen de distinto.
 
Cuanto más afinamos en el estudio de las especies botánicas, mejor tratamos a las plantas que cuidamos. Pero si nos obcecamos demasiado con las diferencias, podemos perder de vista el conjunto. Mirar lo esencial también es necesario y tiene su lugar.
 
Si me preguntan entonces cómo "elegir" religión o camino, diré: 

No se elige, se ama o no se ama un camino. 
Se es, o no se es. 
Eres la planta que eres.

Y aún diré más: estás en la etapa que estás y deseas lo que deseas. 
Conócete a ti mismo y sabrás. 
El resto es elucubrar.