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viernes, 21 de octubre de 2016

Matrix, la Gran Abuela, los ángeles y los niños.




(Primavera 2015)

Mis Guías sacan a colación la peli "Matrix" muchas veces, y usan partes de su argumento a su manera, como fábulas con moraleja.

Hoy se reían de las fantasías que la gente se hace sobre las guerreras. Se las imaginan con melena al viento, un buen escote, muslos al descubierto y maquillaje subido de tono. No se sabe si van a la guerra o a rodar una película erótica. En realidad las guerreras se parecen un poco más a Trinity o a la otra rubia de la tripulación: pelo corto o en todo caso recogido, cero maquillaje seductor y cara de estar enfadada o a punto de estarlo. Pero ni siquiera ésta es toda la verdad, aunque lo parezca en una primera impresión, puesto que el máximo poder guerrero en esa película ¿a quién obedece?
A Oráculo.



                  
Oráculo representa a La Madre o casi mejor dicho, a La Gran Madre, es decir a la Gran Abuela (capaz de ser madre a lo largo de generaciones) Y si a alguien le sorprende lo que digo, que se pregunte: ¿A quién, sino, protege y cuida Seraph, personaje que representa a las fuerzas angélicas defensivas y protectoras?
Pues a Oráculo. A La Madre. ¿Quién sinó una Madre despierta, consciente (es decir una madre cuya mente vive FUERA de la Matrix) conoce los potenciales de cada hijo? Oráculo predice porque Oráculo es Madre y Abuela, eso es todo. Por eso conoce las cosas desde dentro. Su conocimiento es intuitivo y visceral, por eso no se entiende bien lo que dice a la primera, pero como es un conocimiento sobre lo congénito y medular del Ser, sus palabras remueven el fondo y producen efectos, detonan procesos, cambios internos.



Pero claro, Oráculo, ¿a quién protege? Pues a los niños, representados en la película por esos niños llamados "nuevos potenciales" que viven resguardados en su casa, o que son enviados cerca de ella. Como Satie, esa misteriosa niña de aspecto hindú que aparece en la tercera parte, y cuyo rol en la película sólo es un enigma salvo que no se entienda, o no se capte, que TODO gira entorno de la infancia. De los niños. Y de lograr que al menos algunos "realicen su potencial".



                            

Por eso van saliendo niños en toda la película hasta el final, (concretamente la niña final es Satie, milagrosamente "salvada" y especialmente protegida por Oráculo y Seraph) Y por eso no se ven casi escenas maternales en "Matrix", porque la peli refleja un mundo donde toda maternidad natural e instintiva ha sido secuestrada por las máquinas, por la propia "matrix".




Si alguien cree aún que Matrix trata de batallitas marciales para el propio lucimiento (qué cool y qué guay es pelearse con efectos especiales), ja. Si alguien cree que Matrix sólo trata de "despertar" y salirse del "sistema", también JA.



En realidad Matrix (siempre según mis Guías) trata de la liberación de la infancia. De las luchas de fuerzas y poderes que la quieren usar y esclavizar encarrilándola en una dirección o en otra. Y de la dificultad que existe en liberarse cuando, en realidad, uno ha vivido en una "jaula" desde que nació. 



Por eso los Guerreros despiertos se ocupan de proteger a La Madre, a la Abuela y a los niños. Otros tipos de guerrero, para mis Guías, son "guerreros de salón". Viven para dar lustre a su "yo", o para sentirse guays y poderosos, o sólo ara cuidar su salud, o para satisfacer su ansia de bienestar personal (pues la "energía" se siente bien, y sentirse más fuerte y hábil que el vecino, también) Y ojo, que no es que cuidarse esté mal, pero si sólo nos quedamos ahí...seguimos fuera de la onda de la Gran Madre, de la energía de Defensa genuina y verdadera, y de lo que realmente se trata todo al final.

Seraph sólo desafía a los que quieren llegar junto a La Madre. Para probarlos y para comprobar de qué pie calzan. Para conocerlos (pues luchar también es conocerse) y para integrar esa información sobre sus personas. Pues eso es, en parte, lo que hace un Guardaespaldas. 



Y colorín colorado...Lo que me contaban hoy ha terminado.

...


 Seraph, un ángel, es decir= luz acumulada "al servicio".



Criar Hijos de la Matrix o, por el contrario,  Hijos de la Sagrada Matriz de Vida, ésa es la cuestión. El dilema de la humanidad. No hay madres "reales" en la Matrix. No interesan ni las madres, ni sus cuerpos como procreadores. Todo es CONTROL y más control...





La maternidad según la Sagrada Matriz de la Vida, éso es lo que hay que recuperar, pero éso es también lo que nos quieren terminar de arrebatar. Y es a esa "salvación" y recuperación que buscan ser útiles y servidoras las Fuerzas Sagradas Guerreras (masculinas o femeninas) Lo demás...a La Vida le importa poco.

martes, 16 de agosto de 2016

Rafael y el matrimonio sagrado.

              

(Escrito en otoño 2014)

El ángel Rafael aparece en la Biblia en una historia fascinante. Los ángeles me hablan de la Biblia en ocasiones, cuando alguna de sus historias les resulta útil como mito o símbolo para explicarme algo, y mira por dónde, dicen que en la historia de Rafael (hay que buscarla en el Antiguo Testamento, en el libro de Tobías) hay mucha "verdad".

Tanto es así, que para explicarme lo que es la energía de Rafael, han aludido siempre a esa historia, y me han hecho verla desde diferentes puntos de vista, extrayendo de ella diferentes significados. A mí la historia en sí me ha producido, además, una especie de nostalgia profunda y extraña, porque narra un encuentro con un ángel "con cuerpo", es decir, un encuentro con una persona en la vida real que sólo después descubres que no es persona en absoluto, y que desaparece sin más una vez finalizada su "misión". 

En alguna parte de mi ser existe la memoria de un tiempo en el que estas vivencias eran habituales, o más posibles que ahora: el encuentro no sólo espiritual, sino también material con los ángeles y otros seres, conciencias o entidades que hoy tenemos siempre por "intangibles". Y echo de menos ese tiempo pasado, sí. Para qué negarlo.

Pero al margen de este pequeño "detalle" de la historia, vengo a compartir la última explicación que me han dado sobre la energía de Rafael, o de la parte del Cuerpo Angélico que actúa y es "al modo medicinal" que llamamos Rafael. Siempre me dijeron: Rafael es "relación". La Medicina auténtica se basa fundamentalmente en relacionar correctamente diferentes elementos, personas o situaciones entre sí, y la virtud de Rafael es, básicamente, relacionar adecuadamente a las personas, eventos, elementos y seres que, si se encuentran, van a dar lugar a sanación, resolución, esplendor, plenitud...

La Historia de Tobías lo muestra perfectamente, porque Rafael aparece como un coagulador y catalizador de historias y realidades muy diferentes, uniendo familias y aprovechando el encuentro para realizar 3 resoluciones de problemas de una tacada: un padre ciego, una mujer endemoniada, y un hombre sumergido en el dilema de "Me toca buscar una esposa y no tengo ni idea de cómo hacerlo", además de resolver la pobreza económica de una familia. O sea que, en realidad, se resolvieron 4 problemas, que no es poco. Los diplomáticos y los mediadores de conflictos, no sólo los médicos, debieran tomar ejemplo de Rafael.

Pues bien, esta vez los ángeles me han hablado de las relaciones de pareja y del matrimonio. Recurriendo de nuevo a la historia bíblica, me la han señalado como ejemplo de cuán distintas pueden ser las historias desde la perspectiva de...digamos, "Dios", si la comparamos con nuestro modo de ver las cosas. 

Tenemos la idea de que sólo es válido un matrimonio tras el enamoramiento típico, con una persona que sea "ideal" o que cumpla una serie de parámetros que dependen de nuestro gusto del momento. Sin embargo, la historia de Tobías dinamita todos los tópicos. Porque se realiza una unión entre dos personas que, hasta el momento, no solo eran desconocidas, sino que además no tenían los mejores "números" para triunfar en el amor, ni siquiera para gustarse o encajar. Aparentemente, al menos.

Es casi la única historia mítica que conozco, por otra parte, en la que un hombre no persigue el amor de una mujer "por" deseo sexual, ni de otro tipo, sino que es tan receptivo a la perspectiva del Espíritu que se entrega a la Visión Sagrada para que sea "lo que Dios quiera". Así, acepta realizar un matrimonio con una mujer aparentemente funesta y maldita. Pero Tobías, que ya había visto la sabiduría de Rafael, su acompañante (aún no sabe que es un ángel disfrazado de humano, pero ya tiene muestras de su conocimiento) sigue su consejo, y acepta casarse con la mujer señalada. 


Rafael le explica que existe un único modo o camino para que el matrimonio salga bien. Y es que por lo visto existía un demonio celoso que rodeaba a la mujer y que mataba por la noche a todos y cada uno de los que pretendían acostarse con ella (Ya habían muerto siete hombres), pero según Rafael, existía un modo de evitar esto y era pasar la noche de bodas juntos, pero... en oración, elevándose al sagrado poder de lo Más Alto. Si, en lugar de eso, entraba el deseo sexual en escena y le daban a él las riendas o la prioridad... se acabó. Porque eso detonaría la furia del demonio celoso, y no habría modo de lidiar con él.

Cuál debía ser la situación de Sara, esa mujer, que había rezado a Dios pidiéndole la muerte, por lo desesperada que se sentía. El suicidio lo había descartado para no aumentar el dolor familiar, así que sólo le quedaba rezar pidiendo la muerte a Dios, y eso hacía. Y es que además del sufrimiento que le causaba la presencia demoníaca, en su sociedad una mujer "debía" casarse, o de otro modo se consideraba que su vida se desperdiciaba y no lograba una realización. Pero ¿qué otro hombre hubiera apostado por ella? Los que lo intentaron al principio, murieron, y al final las personas huían de ella, por estar tan deprimida y ser considerada tan "negativa", tan infestada de "energía mala". Pero justo por eso esta historia es tan extrema y al mismo tiempo excepcional.

Sara vio su vida sanada y cambiada porque también confió en el consejo de Rafael, y aceptó la "elección a dedo" de su futuro esposo (al que no conocía previamente) y la condición de pasar la primera noche rezando (claro que esto seguramente le parecería lógico y muy buena idea, teniendo en cuenta lo horribles que debieron ser sus otras noches de bodas)

Pues bien, los novios siguieron el consejo y se pasaron la noche juntos, pero rezando y luego durmiendo, sin hacer nada más. Mientras tanto, Rafael, ahora ya en su forma de "energía", acechó al demonio, que estaba a su vez acechando a la pareja en la nocturnidad (esperando, seguramente, el momento de que surgiera el deseo sexual masculino para matar al hombre) Rafael "ató y encadenó" al demonio y se lo llevó lejos, dicen que a un desierto muy lejano (una manera de decir que lo sacó del mundo de la pareja y que desde allí, ya nunca más pudo volver) Ahí sale a relucir la faceta "fuerte" y contundente de Rafael, que de blando no tiene nada. Atar y encadenar a una entidad asesina de hombres no se hace así como así. A veces para ser médico hace falta ser, también, guerrero.

Al día siguiente, la familia había cavado ya la fosa para enterrar al novio, porque siempre se habían muerto todos los que se habían casado con Sara y no esperaban que hubiera un cambio. Así que se quedaron pasmados al verlos a los dos vivos. 

Me emociona pensar en este momento, en esta escena. Soy una romántica de Dios y una "antigua", no lo puedo evitar... Para la mujer, aquello debió de ser como un  renacimiento. No sólo se había librado de un demonio acosador, sino que, de paso, había encontrado un hombre dispuesto a amarla, pero no solo "desde el deseo" masculino típico, sino también desde la perspectiva de "Dios" o del Espíritu. Un hombre capaz de saber esperar, de saber escuchar para ver qué era lo mejor para su mujer y para ambos. 

Realmente el significado asociado a este "saber esperar" o saber "contenerse" por una noche es muy profundo, y va más allá de lo evidente. Se acababa de producir un matrimonio sagrado entre dos personas de carne y hueso.

Desde aquel momento, la mujer quedó libre de toda angustia y del mal pasado, y el matrimonio resultó ser un éxito. Se conocieron y se encontraron afines y agradables. Pudieron llevar una vida "normal", ya con todos los ingredientes, sexo placentero inclusive, tuvieron hijos, envejecieron juntos... Vivieron lo mejor que podían vivir del acompañarse mutuamente y de por vida, en su contexto, con las limitaciones de aquella sociedad y aquellos tiempos.  


Un matrimonio de este tipo es raro, en cuanto a poco común, al menos hoy en día. Pero parece que en aquellos tiempos también. Muchos matrimonios eran pactados solo en base a acuerdos económicos o intereses políticos entre clanes, solo algunos pocos eran matrimonios por amor "humano" (enamoramiento desde el "yo")  Pero ¿matrimonios realizados desde la entrega a "lo que Dios quiera", y mediados por un ángel? Hummm... déjame que busque... eso es, definitivamente, una rareza. 

Y sin embargo, según me dicen los ángeles, éste es el modelo de matrimonio perfecto. Porque en él no es el "yo pequeño" el que intenta crear un vínculo fuerte y que "dure", sino que el "yo" acepta entrar en la realidad espiritual, en la energía que no solemos ver, para reconocer un vínculo sagrado que ya existe entre dos personas, aunque hasta el momento no se hayan conocido, y acepta amoldarse a esa realidad, al margen de lo que aparenten ser las cosas.

Según los ángeles, solo los matrimonios o uniones que se realizan según la perspectiva de "Lo Más Alto" (entendido como la perspectiva más grande y profunda) tienen posibilidades reales de triunfar en el sentido que ellos le dan al término. 

Para los ángeles, una "unión" con éxito significa una unión total en dos seres humanos, no sólo física sino también de todas sus capas y niveles de energía. La mayor parte de personas, sin embargo, se unen a otras teniendo en cuenta sólo la parte de más abajo, o fragmentos pequeños de su ser. A veces intentan que Lo Alto se doble hacia lo Bajo (y con "Bajo" me refiero al pequeño yo que conocemos, y sus gustos y apetencias del momento) pero teniendo en cuenta que la visión del "yo" siempre es corta de miras, y encima cambiante (porque el "yo" sufre caprichos, cambios, transformaciones, y en una etapa quiere una cosa, y en otra etapa desea otra), esos matrimonios están condenados a una pronta crisis o ruptura, porque la estructura que crearon es como un castillo de arena en la playa, que se deshace con el paso del tiempo. Muy bonita al principio, eso sí, pero demasiado fugaz para que se pueda proyectar en el tiempo y pueda sostener proyectos de mayor envergadura que sólo con continuidad temporal se pueden realizar.

Por más que pretendamos lo contrario, el "yo" no permanece. Por fijo que sea, la vida nos lleva por diferentes etapas y hay alteraciones en el yo, porque las hay hasta en las circunstancias... No se sostiene lo que se afianzó basándose en la expectativa de que las circunstancias permanecieran estables, iguales, o incluso mejoraran. Ni lo que se hizo esperando que ese "yo" que nos enamoró (o que se enamoró de otro) iba a ser estable, o confiable.

La pregunta que debiéramos hacernos, según los ángeles, es tan tremenda como lo son ellos (los ángeles que yo "oigo" no son del tipo rosita-lalalá) : "¿Al lado de qué persona estoy dispuesto/a a morir en mi noche de bodas, o en cualquier otra noche? ¿Me veo transitando-muriendo en brazos de esa persona?" 


Es decir, para sopesar si es buena idea unirse a alguien o no, la receta es: en lugar de proyectar un matrimonio desde el lado del pensamiento"positivo", pensando en que sucederá lo mejor, e imaginando que todo será, por fuerza, un proceso ascendente de felicidades y facilidades y éxitos, los ángeles nos invitan a preguntarnos: "¿Puedo imaginarme viviendo el hambre, la guerra, el exilio o la enfermedad terminal junto a esta persona? ¿Qué pasaría si perdiéramos en un día todo cuanto tenemos? ¿Seguiría estando con él, o con ella? ¿Estaría él o ella conmigo?"

Pero, por encima de todo, nos invitan a abrirnos a la Visión de Lo Más Alto, a la visión del Sagrado Espíritu, como la del Águila que surca los cielos y ve, desde allá arriba, muchas cosas que nosotros no vemos, tanto del presente, como de lo que está detrás de nuestros pasos (pasado) y lo que se encuentra por delante, en el porvenir. Para el Águila, el mundo es un mapa donde todo ya está escrito y trazado. Ella ve los caminos, las encrucijadas con las que vamos a encontrarnos unos km más adelante. Ella sabe. El Espíritu sabe.

Esto no sinifica desdeñar a la parte animal más baja de nuestro ser. La Serpiente es un símbolo de la energía vital, inclusive en su faceta sexual, y está en nosotros y ha de ser plenamente experimentada, integrada. Pero el Águila puede más que la Serpiente y ve mucho más que Ella, porque puede elevarse hasta ver a la Tierra entera en perspectiva, y la Serpiente no. 

La Serpiente y el Águila deben unirse. Según los ángeles, la plenitud humana viene al convertirnos en algo parecido a serpientes aladas, pero existe un orden correcto para esto, y es que sea el Águila quien señale el camino, y la Serpiente quien vaya por él. No a la inversa. No le dejes la Guía total de tu vida a la Serpiente, porque no ve mucho más allá de sus narices. Está demasiado metida en la Tierra como para ver "el mapa global" de lo que acontece, ni mucho menos para pre-ver lo que se está acercando dos valles más allá de donde vives. 

La Serpiente es una maestra para lo cotidiano, para enfocar con lupa lo que nos traemos entre manos, olerlo, manejarlo, desmenuzarlo, y desplazarnos por el interior de la densidad. Pero no esperes de Ella que vuele y atine con lo que está por venir, ni dejes exclusivamente en sus manos la decisión en una encrucijada en la que se dirime gran parte de tu destino (y un matrimonio lo es) Para esa encrucijada, el Águila es imprescindible y ha de estar ahí. Junto a la Serpiente.

La Serpiente no debería tener miedo de no ver satisfechas sus necesidades por el hecho de hacerse a un lado permitir hablar al Águila, porque el Águila sabe perfectamente lo que la Serpiente necesita. No se trata de realizar una unión entre "animales" esclava ni servil, sino de una simbiosis beneficiosa (convertirse en una especie de serpiente alada) Pero la visión a seguir para lograr esto es y ha de ser del Águila. Cuando se invierte este orden y se le da todo el poder a la Serpiente (que muchas veces es casi ciega por su naturaleza subterránea) nos provocarnos un gran sufrimiento a corto o largo plazo. Devolvámosle los ojos, la visión, la guía al Águila...y la capacidad de reptar y moverse por el interior de la Tierra dejémosla para la Serpiente.

"Matrimonios hechos por Lo Alto - dicen los ángeles- ¡Eso son cosas a celebrar verdaderamente! ¡Eso es una fiesta verdadera! ¡Que surjan más, para que se despliegue la plenitud en la Tierra! Porque sólo de la unión total de la energía de dos seres humanos surgen algunos frutos espirituales y materiales, imposibles de ver en la Tierra sin esta condición de totalidad, de sacralidad, de fusión espiritual y material absoluta".

Os dejo con una pintura de Rafael. Las personitas de abajo son el matrimonio de la historia bíblica: Tobías y Sara, la pareja unida por Lo Alto. La cuerdita que los une representa, según me dicen, el vínculo sagrado pre-existente entre ambos, que Rafael, en medio, ayuda a desbrozar y sanar, para que puedan reunirse y "casarse" de verdad, al modo "total", al modo "de Dios". 


Hay que decir que Tobías y Sara vivían muy lejos el uno del otro y se conocieron sólo después de que Tobías realizara un largo viaje a pie para buscar esposa en aquel clan tribal. Los ángees me dicen que el camino o viaje realizado a pie por Tobías simboliza también "andar por el vínculo" que le unía con Sara, sin él saberlo, como si se hubiera desplazado por la Tierra unido a esa cuerda invisible. Rafael acompañó a Tobías durante todo el camino, por eso también su energía se asocia a los peregrinajes, viajes sanadores y de búsqueda sagrada.

La serpiente bajo el pie de Rafael simboliza todo lo dicho anteriormente. No es que se considere mala a la Serpiente, sino que el Águila ha de estar encima, y si la Serpiente, por alguna razón, se vuelve retorcida y agrede a la Vida (como en esta historia se aprecia, pues el demonio celoso que no permitía que la mujer se uniera a ningún hombre se asocia a energías serpentinas enfermas y desubicadas), entonces el Águila (simbolizada aquí por el ángel) la coloca en su lugar. 

Pero incluso cuando la Serpiente está sana y la tenemos bien integrada, su lugar está dentro de la Tierra, acompañándonos siempre bajo nuestros pies, y ascendiendo por nuestro cuerpo desde nuestras raíces más profundas...




jueves, 2 de octubre de 2014

Los ángeles guerreros y los niños.




(Arriba, fragmento de pintura de Oleg Korolev)
 

Hay quien cree que nunca ha notado la energía de los ángeles, pero se me ocurre que tal vez no sea así. Podría ser que algunas personas hubieran sido visitadas por ángeles y no se hubieran dado ni cuenta. ¿Por qué? Pues porque nos han metido en la cabeza la idea de que los ángeles son criaturas de aspecto antropomorfo y sereno, bonito, casi divertido o en todo caso elegante, de colores pastel y ademanes...como de bailarinas con tutú. Casi. Ejem.

Ahí va una anécdota para romper esquemas en honor a los ángeles guardianes y sus muy variadas formas y estilos.

Diciembre del 2004, un día cualquiera por la tarde. Me encontraba sentada tranquilamente en mi cafetería favorita de mi barrio de aquel entonces, en Barcelona. Con mi té de jazmín, y mi diario de "movidas" relativas a mi proceso espiritual, sumergida en la escritura de las últimas cosas que había vivido. Era mi manera, en aquel entonces, de reflexionar y también tomar distancia mental de las experiencias internas que tenía, ya que era muy, muy novata, y estaba muy, muy sola en aquello. Así que, para no sentir que se me iba la pinza, me lo tomaba todo como un detective que anota pistas extrañas, enigmas. Y lo anotaba para investigar cada cosa, para reflexionarla. Eso tranquilizaba a mi parte racional.

Bien, pues estaba yo toda racional con mi escritura, cuando de repente noté lo irracional: un cambio en la energía. "Oh, oh, una presencia se acerca", me dije. Miré hacia la puerta de cristal de la cafetería y no ví nada con mis ojos físicos, pero con los ojos del alma sí, porque ví una figura de fuego, o mejor dicho hecha como de materiales incandescentes, color naranja, como las brasas del fuego o el metal fundido, o algo así. 

Ese "ser" atravesó la puerta, se plantó ante mí y, sin decir nada ni darme tiempo ni a saludar, ¡zas! metió una de sus, hum, extensiones (¿eso era un brazo?) en mi pecho y me agarró el corazon. ¡Ras, ras, zas...! Casi sentí el crujido de mis costillas y mi corazón que entraba en ignición espontánea, como si fuera estrujado, retorcido y recolocado por una especie de zarpa ígnea.

Luego, el "ser" sacó su, hum, extremidad-mano ardiente de mi cuerpo. Yo estaba sin palabras, tratando de procesar, no me atrevía ni a preguntar. Quería mirar al "rostro" de eso para saber cómo era, pero en realidad no me era posible. Era como si una fuerza enorme me dejara noqueada, con mis ojos mirando hacia la mesa y mi libreta de notas, y me impidiera, ese campo de energía, levantar la vista para buscarle los "ojos" a esa entidad. No era miedo lo que yo sentía, era vértigo interior. Intuía que incluso aunque hiciera un esfuerzo, mirarle hubiera sido...

- No puedes mirarme -dijo la entidad.- Soy un ángel guerrero y no estás preparada para afrontar lo que mis ojos podrían comunicarte.
- Ah -respondí, sin saber qué más decir.

(Recuérdese que yo estaba en una cafetería, por la tarde, es decir en un espacio público, y que eran mis primeros meses en ese camino de percepción y de escucha, ignorante total. Así que no estaba ni remotamente esperando una aparición así, ni tenía un referente para lo que estaba percibiendo)

El "ser" me dijo luego:
- He hecho algo en tu corazón porque necesitas más coraje. Coraje viene de corazón. Y te faltaba coraje para lo que te vamos a pedir que hagas.
- ¿Qué me vais a pedir? - pregunté casi con miedo.
- Que vayas al hospital "tal" a buscar unos niños que están atrapados ahí. Sufren.
- ¿Niños... muertos? -pregunté, aunque por la trayectoria que yo llevaba, intuía la respuesta afirmativa.
- Sí. Niños muertos con demasiado miedo, que han sido presa de monstruos que los mantienen aterrorizados.
- Pero...-protesté yo, que empezaba a recuperar mi "tono" y presencia- Un momento, creí que los niños estaban bien protegidos espiritualmente. Más protegidos que nadie, de hecho. Por ejemplo por ángeles.
- Si un niño muere a solas y con demasiado sufrimiento y miedo, "otros" seres se acercan y se los llevan a sus pesadillas. No podemos llegar a ellos sin ayuda humana, porque la vista y la atención de esos niños está más fija en los mundos humanos que acaban de dejar, que en el nuestro.
- Pero ¿y sus padres y madres? ¿No pueden ayudarles ellos? ¿No es su amor una protección?
- A veces los padres y madres también han sido pasto del miedo, la angustia y la desesperanza. Es un tema complejo. Otras veces ni siquiera están ahí para los niños porque los han abandonado. Si te ven a tí, irán contigo. 
- ¿Y porqué ángeles guerreros? -pregunté yo, que tenía un preconcepto muy marcado de cómo debía ser un "ángel de la guarda protector de niños", y no me ebcajaba con un ángel guerrero (es que yo aun estaba imbuída por las tonterías de la cultura flowerpower que imagina angelitos de algodón rosa o azul)

En ese instante, el ángel guerrero me miró intensamente. No lo ví, lo noté, porque me sentía casi atravesada por su consciencia, que me transmitía demasiadas cosas, realmente, para mi entendimiento del momento. (Téngase en cuenta que este diálogo es una reconstrucción posterior... la mayor parte del mismo fue sin palabras. Y han pasado muchos años)

El caso es que sentí un mareo, mucho calor (¡uf, uf!) pero la respuesta me llegó: "El sentido de ser de los ángeles guerreros es proteger a los inocentes. Sobretodo y principalmente a los niños. Ahora ya lo sabes. ¿Vas a ir al hospital?"

Procesé el dato: guerreros/niños. Ah. ¡Era muy distinto a la idea que tenía de los guerreros! Pero aquello tenía sentido. Un profundo sentido. Lo podía notar aunque todavía no lo entendiera. 
Acepté y dije:
- ¿Y qué tengo que hacer?
- Basta con que entres en el hospital tras haberte entregado a las "Fuerzas de Ayuda", y vayas a la sección tal. No tienes que hacer nada más. Los niños te notarán y te verán y serán atraídos por tu energía. Tú solo manten tu foco en el amor, y no pienses nada, ni visualices ni imagines nada, ni intentes "escuchar" nada. Porque no podrás ni oir. Y es que en cuanto entres por la puerta del hospital, serás asediada por los niños, pero también por sus perseguidores y otras "cosas" peores. Tú ni caso. Te das un paseo despacio, pero sin pausa, por ese lugar, y cuando termines el recorrido, sales sin detenerte. Nosotros haremos el resto.
- ¿Y cuál es vuestro papel, si es tan simple como que los niños vendrán a mí? - pregunté.

El ángel volvió a mirarme y me llegó algo así como una idea de "liquidar/ exterminar/ destruir". En una palabra: iban "a muerte". 

Y uf, me dio miedo. Yo era no-violenta en aquel entonces, tenía el cerebro lavado como tanta gente y creía que toda violencia era mala, siempre. 
El ángel me escuchó pensar y me respondió:
- Tú entras, y nosotros vamos contigo, porque al aceptar este encargo, y con lo que te he hecho en el corazón, vamos a estar unidos de manera irrompible. Y sacamos a los niños de allí, sí, o sí. No habrá negociación. Esos "monstruos" no querrán soltarlos, porque ¿has visto algún depredador que suelte deliberadamente a su presa? Sólo por obligación lo hacen. Así que no les vamos a dejar opción. Esto consiste en sacar a los niños de ahí y ya está.
- Pero ¿no podíais haber estado ahí antes, cuando esos niños murieron, para protegerles y evitarles el horror? (Yo no paraba de argumentar, porque mi cabeza estaba llena de ideas prefijadas)
- Es necesario el eslabón humano. Cuando alguien sufre demasiado, no tiene consciencia despierta, y muere solo, desamparado y sin consuelo, da igual si estamos ahí, porque no nos va a sentir. Estos niños murieron en completa soledad y desesperación. Ya lo entenderás.
- De acuerdo, iré.

En cuanto acepté el asunto, sin decir ni adiós, el ángel se marchó dejando un rastro de luz incandescente anaranjada. El corazón me dolía, y en el centro de mi pecho (allí por donde había sido "atravesado" por el brazo angélico) notaba tirones y tensiones, una movida intensa. Pero me sentía eufórica, como si me hubieran inyectado una energía espectacular, fuego, intensidad. Además, descubrí que a una parte de mí le gustaba ese "estilo" angélico, esa contundencia. ¿Acaso no merecían eso los niños...? 

Fui temporalmente contagiada de la contundencia y pasión que tienen los ángeles guerreros, entendí por primera vez lo que es el auténtico "ardor guerrero" y me quedé pensando en ello los días siguientes. 

Hoy pienso que tal vez muchas personas de mi mundo son visitadas e incluso acompañadas, impulsadas e inspiradas por ángeles, pero no lo saben. No saben que sus ataques de indignación, de contundencia, y su deseo de acción eficaz pueden proceder de un contagio angélico. No hace falta sentirse con alas en los pies y envuelto en color rosa o dorado para preguntarse si hay un ángel por ahí cerca. La vena justiciera, la voz que no puede reprimirse más y suelta una verdad como un templo que deja a todos ko, también puede ser reflejo de una inspiración angélica. 

Hay muchos tipos de ángeles y todos son necesarios. Viene bien un reposo con suavidad para dormirse (con los guerreros ¡imposible! ja ja), pero viene bien un guerrero letal para sacar a alguien de las garras de un infierno, caiga quien caiga en el camino. Porque, tal y como ellos me han dicho luego más veces, un alma humana no tiene precio y en ocasiones no hay opciones: se hace algo sí o sí, y pobre del que se meta por el medio a intentar impedir el paso de esos ángeles. Terminator es un aprendiz al lado de los guerreros, aunque se le parece un poco en el estilo, ja, ja. 

En nuestro cómputo de tiempo lineal, puede pasar mucho tiempo entre una caída en las garras de algo dañino, y una liberación, pero al final la libertad llega. La justicia se realiza. Faltan, eso sí, humanos que acepten ser eslabones entre el cielo y los infiernos. Humanos que se entreguen para canalizar los aspectos más feroces e inteligentes de lo angélico, porque para ir a ciertos infiernos y salir de allí con éxito, no se necesita menos.

***

Mi incursión al hospital fue muy sencilla, tal y como me habían dicho. No me enteré de nada, pero la movida vino después. Salí entumecida, densa, pesada, "espesa". Luego, ya sentada y a solas, empecé a sentir las energías que iban conmigo y empecé a entender mejor el asunto. Eran fantasmas de bebés... y cuando me pregunté de dónde salían tantos, escuché que muchos eran "abortos tardíos"...Uf. Otros no, pero igualmente eran demasiado pequeños, y demasiado abandonados como para saber nada, ni entender nada. 

Esas presencias lloraban agarradas a mi cuerpo y se veían como lapitas grises, aferradas desesperadamente a mis caderas y mis piernas, esperando y deseando que yo fuera su mamá, o hiciera de mamá para ellos, aunque solo lo sentía telepáticamente porque no hablaban. Y entendí entonces el asunto. ¡Por eso los guerreros me vinieron a buscar, se necesitaba una mujer! Ante una mujer amorosa, esos bebés le saltarían encima sin poderlo evitar, porque todo su instinto era buscar el refugio de mujer que pueda ser mamá. Y una mamá, si es amorosa, si está muy presente y está segura de sí, porque además va rodeada de bestias guerreras (como era mi caso) siempre puede más que los monstruos. 
¡Faltaría más...!

Luego, mis Guías me ayudaron a amar a los bebés, pero sin apegarme a ellos. Porque claro, no podían quedarse conmigo demasiado tiempo. Yo no podía ser su madre más que fugazmente. Hubo un proceso ahí, y jugué realmente un rol de "eslabón humano" porque luego los entregué suavemente en brazos de otras presencias espirituales más adecuadas, que se los llevarían a otra dimensión o mundo donde iban a poder, por fin, sanarse, reposar y encontrar la paz.

Nunca más he vuelto a vivir una cosa similar (un ser de fuego irrumpiendo en mi rato de lectura en una cafetería), ni me han vuelto a pedir nada así (ir a un hospital para rescatar almas), aunque es muy común que si hay algún espíritu infantil allá donde sea que voy, se venga corriendo hacia mí y me de cuenta después, o dias más tarde. En cuanto a los espíritus de abortados, ¡uf! No han cesado de llegar a mi espacio, pero eso es otro tema, enorme, que merecería un libro entero. 

Sea como sea, ha pasado mucho tiempo, y ya no tengo una barrera o un miedo hacia esa clase de cosas. Son procesos que ya funcionan "solos" en mi energía, por así decirlo, y solo soy informada de un evento cuando las particularidades de los muertos requieren que yo tome consciencia de algo, o escuche algo que ellos me quieren decir.

Algunas peticiones que acepté realizar, relativas a "rescates de almas", me están llevando años y no sé ni siquiera si podré culminarlas. En fin, se hace lo que se puede. Para todo esto se necesita más consciencia. Más perspectiva. Y llego hasta donde llego. 

Y eso es todo por hoy, que no es poco. Vaya historia os he contado. Parece un cuento, y sin embargo no lo es. ¡Nunca un té de jazmín dio para tanto...!