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martes, 3 de enero de 2023

Vender a los hijos




(Post rescatado del año 2019)


En la antigüedad hubo familias que vendían a sus hijas o hijos al poder de turno. Algo así como un impuesto "en carne" para recibir beneficios, privilegios sociales, y ascender puestos o asegurarse una estabilidad.

Esta venta se ha realizado de muchas maneras, y el contrato no siempre se ha efectuado con un ser de carne y hueso tipo líder, o cacique local, sino que también han existido pactos mercantiles ("Te doy esto, a cambio de favores") con entidades de energía o realidades inmateriales. 

¿Recordáis el cuento del enano Rumpelstikin? Ese ser que dijo: "Te ayudo y tendrás tales riquezas, si cuando te cases y tengas un hijo, me lo das". Y la mujer, pensando que ese futuro era muy improbable, aceptó. Y en el futuro, cuando tuvo un hijo, se lió gorda, porque entonces ya no le pareció buena la idea de que el enano se llevara a su hijo. 

(ilustración de Paul Zelinski, abajo)


Hay otros cuentos que hablan de algo parecido, por ejemplo La Ondina en el Estanque (Ilustración, abajo) "Te doy tales cosas si me das lo primero que te encuentres al llegar a casa", dice la Ondina, y va y sale el hijo a recibirlo, y entonces la ondina se lo quiere llevar. Estos y otros, son cuentos que aluden a pactos que se realizan con x seres, fuerzas o poderes del mundo invisible, en los que los hijos o hijas terminan siendo la moneda de cambio.


En el lado más siniestro y extremo posible de esto, recuerdo una anécdota personal. Una de mis primeras pacientes, en aquellos años en los que hacía sesiones chamánicas, vino para consultar unos misteriosos cólicos de vientre sin fundamento médico. Cuando entré en trance y husmeé lo que su cuerpo me decía, salió una historia increíble que ni siquiera me atreví a contarle: un pacto con una entidad demoníaca, acontecido generaciones atrás, en el siglo XIV o XV. 

El firmante del pacto fue un padre, lo hizo por adquirir poder y riquezas, y entregó a su hija. Para remate, no calculó que en el pack de "hija" entraban todas... es decir, la de ese momento y las de generaciones después. Y aunque no se produjo un dominio total exactamente hablando por parte de tal "entidad" sobre las hijas, aquello las afectó, y a las descendientes les llegaron el dolor, los cólicos, como un eco de aquella "suciedad", de aquel "desorden", de aquella obsesión paterna por el poder y la riqueza.

Yo hice lo que pude en aquel caso (me tocó "mediar" entre "Cielo e Infierno" para romper el vínculo y surgió una larga y novelesca historia que no es el momento de contar, o no terminaría nunca. Está narrado en mi libro "Demonología") Pero nunca supe si mi acto sanó el problema de aquella joven, porque al poco, marché de aquel lugar y nunca más la ví. Además, aunque aquello que "hice" hubiera sido real, sobre aquel daño heredado habían surgido mil otros daños posteriores. Es como cuando se contamina un ecosistema: está el problema de la contaminación original, y luego los problemas secundarios derivados del mismo, con toda clase de dolencias oportunistas surgidas por esa debilidad, etcétera.

Hoy recordaba esto, porque se me ha dicho internamente que todo pacto o acuerdo "con el poder establecido" en un contexto social, sea éste cual sea, y en la época que sea, CONTINÚA vigente y se hereda generación tras generación, salvo que se deshaga o anule, y/o se ponga conciencia sobre el mismo.

¿Y por qué tanta continuidad, siglo tras siglo y a veces milenio tras milenio? Pues porque esta clase de pactos suceden en la conciencia y en la energía, y a menudo en dimensiones del pensamiento y el sentimiento en las cuales NO rige el tiempo lineal, ni nuestras coordenadas físicas. De manera que un pacto psíquico y/o espiritual es regido por leyes no temporales y puede perpetuarse indefinidamente, precisamente por haberse realizado fuera del marco espacio temporal que conocemos. 

También porque generalmente ninguna persona, cuando hace estas cosas, piensa cabalmente en las consecuencias a largo plazo, ni piensa por lo tanto en limitar temporalmente el pacto. En el caso de que sí sea consciente de esto, puede que se trate de alguien muy codicioso al que le haya dado igual la suerte de sus descendientes (depende)

El tema que planteo no es si existen o no existen las entidades de energía, sino que se heredan los pactos y acuerdos familiares. Cuando se hacen, dejan una huella. Y esta huella se produce en TODA clase de pactos o acuerdos con cualquier tipo de "poder": Humano, o no humano, terrenal o del Otro Mundo, por así decirlo. 

Y es que cada pacto produce unos efectos en la energía mental, emocional, psíquica y espiritual de la familia, y a partir de ahí el modelo se reproduce, se imita, se copia, se hereda... Sobretodo si se le ven ciertas ventajas externas al asunto, como manejar riquezas y obtener un status, una "respetabilidad", posición social, etc. Que luego el "poder" X , si es destructivo o pernicioso, se cobre alguna víctima en cada generación, pues qué pena -dirán los beneficiarios egoístas- pero qué le vamos a hacer ¿no?

(Arriba, doncella entregada a un dragón en una película inspirada en leyendas, "I´m dragon", de Indar Dzhendubaev)

Es como en el cuento de San Jorge y el dragón: se asume que más vale que muera un ser cada cierto tiempo, que no sufrir muchos. En lugar de crear un ejército para matar a la bestia entre todos ya de una vez, le seguimos dando de comer, para que el bicho no se enfade. Fingiremos que no nos percatamos del sufrimiento del inocente, y pensaremos que esas muertes son daños colaterales e inevitables: 
Por el bien de un clan, entregar una víctima en cada generación tampoco es mucho. Es un sacrificio por causa mayor, y ese sacrificio incluso honra a la víctima ¿no? "Pobre, qué generosa fue esta persona, dando su vida por todos nosotros. Por la familia. Por la tribu. Honrémosla. Lloremos por ella. Hagámosle un monumento. Y sigamos con nuestros asuntos y negocios después... Porque la vida es así"

Pero hay más cosas que tengo que decir. Mis guías me han dicho que este tipo de pactos nunca funcionaría de hacerlo un miembro familiar que no fuera el padre, ni la madre. El pacto de alguien sin hijos quedaría limitado a su propia persona, y aunque quisiera hacerlo extensivo a otros, eso no se haría efectivo. 

 ¿Por qué funciona así la cosa? Porque cuando te conviertes en padre o en madre, se te abre una puerta interior que te da acceso a la energía vital trascendente del árbol familiar. Este acceso es para que a través de tí esta energía vital llegue a tus hijos. 

Es decir: al padre y a la madre se le dan las "llaves" del uso de la energía vital latente en cada árbol. Esto es así para que canalicen adecuadamente esta energía vital hacia sus hijos. Pero en muchas ocasiones, los padres y madres no conscientes o con un interior torcido o desordenado según la Ley de la Vida, en lugar de canalizar a los hijos e hijas la energía vital, utilizan su llave o su poder para manipular la energía, para robarles incluso lo que les pertenece por derecho (robo de energía vital de padres y madres, a hijos e hijas) o la usan para proyectar y crear realidades en las vidas y destinos de los hijos e hijas, realidades que beneficien o sirvan a los intereses (muchas veces inconscientes y ocultos) de los padres y madres, de las familias o de los clanes.

Por lo tanto, existe una importante toma de conciencia que uno debería -idealmente- realizar al convertirse en padre o madre: "Me van a dar las llaves de acceso a la energía vital de mi árbol familiar. Todo ese poder vital va a llegar a mí. Este poder está especialmente diseñado para materializar realidades, puesto que es un poder vital enfocado en crear vida, encarnar, crear cuerpos, hijos. Por lo tanto ¿cómo voy a emplear este poder vital con fuerte tendencia materializadora? ¿Qué realidades o sueños voy a proyectar en la vida de mis hijos? Mejor me hago consciente de mi poder como padre o madre. Mejor hago todo lo posible por enfocar la "materialización" de realidades del modo más puro, benéfico y dichoso posible para mis criaturas. Mejor cuido de no robarles lo que es suyo, de no usurparles su energía vital, ni su derecho a usarla como deseen"

Si en el pasado todo el mundo hubiera sido consciente de esto, otro gallo nos cantaría. Dado que no es así, casi todos heredamos pactos y contratos que no han sido realizados por voluntad de nuestra "alma" por así decirlo, sino por antepasados de consciencia no siempre recta. Y algunos pactos no se descubren hasta que se movilizan cuando uno decide hacer cosas nuevas e inéditas en su vida, como por ejemplo convertirse a su vez en madre o padre, o intentar una empresa que, dentro de su contexto familiar, resulte novedosa, revolucionaria o un desafío.

Pues ahí lo dejo. Por supuesto, la única receta que conozco para deshacer pactos y contratos es la misma de siempre: vida interior, toma de conciencia y oración

Sí, porqué no decirlo, oración, es decir: enfocarse en "pedir" a lo que es Mayor que nuestro "yo" y mayor que la realidad que conocemos desde el "yo" (... unos lo llaman Dios, otros "Lo Uno", otros "El Universo", otros "La Vida"...) que nos inspire la fuerza y claridad necesarias para hacer lo justo, lo preciso, lo adecuado para resolver tal obstáculo. Porque si nuestro "yo" ya lo supiera, no tendríamos este problema. Y si la solución estuviera a la vista, en la realidad que ya conocemos, tampoco estaríamos teniendo el problema.

Abrirse a ser enseñado, inspirado y guiado por aquello que es "Mayor" (y ya, puestos a pedir, por lo que es Mayor que Lo Mayor, Suprema Grandeza y Sabiduría) es el único modo que conozco personalmente para recibir enseñanzas rompedoras de mi viejo status, para ser sorprendida, al darme cuenta de lo que nunca ví; para sentirme inspirada, con ideas, claridad y fuerza, en una situación que anteriormente me asfixiaba.

Porque asumir que existe "Lo Mayor" (Dios) y predisponerse a abrirse a Ello es el único modo en que puedes ver (si es que es posible) los planos de la jaula mental en la que vives. Pues ya no es tu visión de encarcelada la que te guía, nada más viendo los ladrillos y los barrotes, sino la visión "de arquitecto", de "águila", de conciencia con perspectiva y conocimiento de los entresijos, de consciencia de lo que hay dentro de las entrañas del mundo...

viernes, 4 de noviembre de 2022

El Hijo feo de Cerridwen y la Niña Poeta.






(Post que fue escrito en el 2014, inmediatamente después de "Los ángeles guerreros y los niños") 

En el asunto de rescatar almas de niños perdidos en infiernos, no todo son ángeles guerreros dispuestos a matar bichos y dinamitar estructuras a bombazos. Como todo, esto lo aprendí con la práctica, pero nada mejor que contar vivencias para entender la diversidad de situaciones conflictivas y remedios.

Esto sucedió en un sueño, en el 2005, cuando vivía casi como una ermitaña y todo en mi vida era ayudar "en la energía" a quien pudiera. Me encontré en un sitio extraño, mezcla de internado al estilo antiguo e iglesia gótica con claustro y todo. ¿Tal vez era un lugar de educación religiosa? ¿Un convento con escuela?

Allí había niñas. Me fijé en una con ojos especiales, de un color azul oscuro sobrenatural: "Tiene ojos de Miguel", pensé sin saber muy bien porqué. Ver los ojos de la niña me volvió lúcida y cobré consciencia de estar soñando. Entonces ví un pozo en el claustro de aquel convento/internado/escuela. Me asomé y allí había alguien atrapado.

Me encontré ahí abajo. Había una niña encerrada en ese oscuro pozo, que estaba seco y era como una prisión. El aspecto de la niña era angelical, pero vestía uniforme azul marino con falda plisada, y llevaba el pelo oscuro peinado con dos trenzas o coletas. Tendría unos 8 años, o tal vez un poco más. Escribía poesías. La poesía era muy importante para ella. Pero estaba ahí atrapada, por qué?...

Percibí un monstruo. Un ser deforme, contrahecho. Oí una voz en off: "Es el hijo de Cerridwen". Y en el sueño lo entendí todo, aunque en mi vida cotidiana, la verdad, jamás había oido decir que Cerridwen, una vieja diosa celta (la del caldero) tuviera un hijo. Vamos, yo solo sabía, por cultura general, que Cerridwen existía y que usaba un caldero, pero no tenía idea de nada más. ¿Un hijo? En el sueño lo tenía, y resultaba que era monstruoso. Y no sólo eso, sino que ese ser mantenía recluída a esa niña de impoluto uniforme azul y alma poeta, para abusar sexualmente de ella! Era una especie de esclava sexual.

Entonces noté a Miguel y a Anubis conmigo. Oí que me decían que yo estaba ahora dentro de "un infierno celta". Fuera lo que fuera que eso significara, entendí a las claras el asunto: se trataba de sacar a esa niña de ahí. ¿Pero cómo?

- Ofrécele algo a cambio al hijo de Cerridwen- sugirió Anubis.
- ¿Quéee?- protesté, escandalizada por la idea.
- ¡Negocia! -ordenó entonces Miguel- El alma de esa niña no tiene precio, y hay que sacarla de este lugar como sea.
- Pero, pero...¿Por qué no nos la llevamos sin más, apresando o atacando al monstruo?
- Porque él también necesita y puede recibir sanación -dijo Miguel- y porque hacer esto con métodos violentos sería demasiado traumático para todos.

Me quedé pensando. ¿Negociar? ¿Y qué podía ofrecerle yo a ese obseso sexual que había secuestrado a una niña? Bueno, en realidad no era la primera vez que ofrecía recompensas, ofertas jugosas a "guardianes infernales" a cambio de algunas "almas" atrapadas. A Anubis se le daba muy bien ofrecer justo lo que algunos energúmenos querían, pero es que además esos regalos tenían la virtud de abrirles la puerta de una "conversión" o un cambio futuro. Nunca eran regalos que reforzaran su crueldad, sino que eran cosas que les ayudaban a sobrevivir en un medio muy hostil, siendo respetada su vida por otros que eran peores que ellos. (¡Pero qué historias, las de los infiernos! Algún dia contaré más de ellas *)

Sin embargo, este caso era muy distinto. No se trataba de que un guardián de infiernos mantuviera atrapadas a tropecientas personas muertas cuya identidad está desdibujada, y llevarse a un prisionero puede quedar medio camuflado entre el grupo. Ahora estaba frente a un carcelero obsesionado con una niña única y muy especial, a la que yo sentía que él había "raptado". ¿Cómo lograr que soltara a esa niña?

- Habla con él- me dijo Miguel- Y no tengas miedo de negociar, ofrécele lo que sea, sin escatimar, porque la niña ha de salir de aquí ya.

No sabía qué ofrecerle, así que me dirigí al ser deforme y le pregunté:
- ¿Qué quieres a cambio de esta niña?
- ¡Quiero una novia! ¡Quiero vivir el amor!

Me quedé sorprendida. ¡Esta sí que era buena...! Pero de repente, empecé a captar una energía de sufrimiento enorme que mantenía a ese ser en un estado psíquico de brutalidal cruel. ¡Nadie le había amado de veras! No conocía el amor "de pareja", ni tenía esperanza alguna de conseguirlo porque ¡era tan feo...! No se engañaba a sí mismo, sabía que su aspecto era revulsivo, y por esa razón había ido cayendo en una especie de depresión, de enfermedad interior en la que se mezclaban inseguridad, rabia, ira, desesperanza...y desamor. 

La falta de amor era desgarradora. Ni siquiera estaba segura, yo, de que su madre, toda una diosa, le amara. No lo sentía, vamos. Tal vez incluso ella rechazaba a ese hijo a causa de su aspecto. 

Me dio la sensación de que el abuso sexual podría ser, en su caso, un modo enfermizo y deformado, de tratar de solucionar el ansia de ser amado y amar. Pero en contraste con su brutalidad, aquel ser tenía en su interior, sin embargo, una semilla esencial de sensibilidad y delicadeza. ¡Por eso se había adueñado de una niña poeta! Amaba la poesía y a ratos le bastaba con mirar a la niña y escucharla mientras ella iba escribiendo en sus libretas escolares, declamando a solas...

Uf. Lo estoy contando como si fuera fácil, pero de entrada, la situación al completo me sobrepasaba. Lo que pasa es que luego entendí lo que me había dicho Miguel: aquel ser infernal podía ser "transformado" en su interior, y de hecho existía un resquicio de oportunidad para lograrlo, debido a que había pedido "una novia" y luego había aclarado que lo que quería era "amor". ¡Pedir amor no era un crimen! Pedir amor era el principio de la sinceridad y por lo tanto de un camino sanador. Pero ¿podía yo prometerle que encontrarían una "novia" para él?

- Dile que sí -insistió Miguel- Le ayudaremos. De hecho, ella ya existe. Habrá todo un proceso a realizar y vivir hasta el momento en que se encuentren, y se enamoren, pero podemos ayudar en esto.
- ¡No puedo creer que estéis haciendo de casamenteros, y más en algo así! -dije- Esto es completamente nuevo para mí.
- No te entretengas y dile que le ayudaremos a vivir el amor. Hay que sacar a esa niña de ese lugar- insistió Miguel, que siempre va directo al grano.

Y eso hice. Y, contra todos mis miedos iniciales, aquel monstruoso hijo de Cerridwen se aflojó de repente. Se puso a llorar como un niño, luego se enfurruñó, gritó, murmuró algo...y finalmente dijo: "Está bien, llévate a la niña, pero que no me dejen solo con mi vida. Que cumplan su promesa"

Y así fue como esa niña fue rescatada de aquel ominoso "pozo de los deseos" donde vete a saber cómo había caído, seducida tal vez por un canto bello, el canto hermoso del hijo feo de una diosa celta.

"¡Qué sueño más extraño!", me dije al despertar. 
Y lo apunté, dispuesta a buscar información sobre Cerridwen, infiernos celtas e hijos deformes. Cual no sería mi sorpresa al enterarme de que, según una leyenda, ¡sí hubo un "hijo feo" de Cerridwen! Se llamaba Afagduu. Decir que me quedé pasmada es quedarse corto. ¡Caramba...! ¿Existirían, como entidades reales, los dioses celtas...? 

Para Anubis mi pregunta era un chiste: "¿Y por que no van a existir? ¿No existo yo? Todo aquello en que cree el ser humano existe de un modo u otro. Pero además, algunos mitos reflejan encuentros y percepciones de seres humanos con entidades reales, anteriores al ser humano, a las que han dado nombre y sobre las que recrean leyendas...".

Lo más extraño sucedió tres días después de este sueño. Fui de viaje a una ciudad y allí una amiga terapeuta me pidió que, como chamana, echara una mano a una de sus pacientes, una mujer con problemas "x" a la que la terapeuta ya no sabía cómo ayudar más. Yo iba a negarme a atender un caso semejante, ya que no me sentía capacitada para lidiar con esa clase de problemas. Pero al instante oí a Miguel: "Acepta. Hay que ayudar a esa mujer, y algo puedes hacer por ella". 

Acepté. Y aquella fue toda una historia. No la puedo contar porque implicaría describir a una mujer que existe, pero con la que no tengo contacto, y por lo tanto no puedo preguntarle si me da permiso para hablar de ciertas cosas. El caso es que cuento esto ahora, porque resultó que la mujer era del Norte y le apasionaba el mundo celta. Y un dia me enseñó un montón de cuadernos escritos a mano. ¡Estaban llenos de poesías...! Escribía poesías sin parar y hasta quería publicarlas. Sus problemas habían empezado en la infancia... y en fin, en su vida había mucho sufrimiento, oscuridad, abusos, poesía, belleza rota, y afición por lo celta, pues sentía una conexión ancestral profunda con esa cultura y con ciertos lugares. 

Así que un dia que hablé con ella me di cuenta de que la niña que había rescatado en sueños algunas noches antes, parecía claramente un aspecto del espíritu de esa mujer, o un fragmento de su alma. Tal vez era una parte de su niña interior. Las coincidencias eran demasiadas, porque además, yo no soy una aficionada a la mitología celta precisamente y aquel sueño no parecía surgir de mi mundo interior típico. Alguna cosa celta me ha llegado a veces, sí, pero no es algo muy común en mis sueños, donde se repiten mucho más otros mundos míticos, otros referentes. 

Además, para mí era un dato muy rebuscado lo del hijo feo de Cerridwen... que resulta que luego existía en los mitos (en realidad, hubo 2 hijos feos, pero solo de uno se dice que era inaceptable por su sociedad, un hijo que nadie, ni su madre, soportaba bien a causa de su fealdad) Y la leyenda dice que Cerridwen trató de compensar esa horrible fealdad otorgando a su hijo el don de la poesía, para que fuera el mejor bardo de la historia. Pero incluso eso salió mal, ya que ese don fue robado por uno de sus sirvientes. Con lo cual, todo apunta a que el  hijo feísimo de Cerridwen, nunca obtuvo un don que lo hiciera soportable ante los ojos de la gente. Y resultaba que, en mi sueño, el hijo aquel vivía oculto, en un lugar tipo pozo oscuro, y se raptaba a una niña poeta, no solo para tener compañía y sexo, sino también porque le gustaba la poesía y trataba de tenerla y disfrutarla a través de esa niña. 

En fin, era escalofriante ver los puntos de conexión entre mi sueño, el mito que yo desconocia anteriormente, y la realidad de aquella mujer. 

No pude ayudarla mucho, de todos modos. Hice lo que pude, pero no podía seguir porque estaba en aquella ciudad solo de paso, y porque no tenía mayores herramientas para el tipo de problemas que cargaba. Mis Guías me dijeron que solo podría sanarse con un grupo de personas comprometido con ella. ¡Un grupo de terapeutas actuando en acuerdo y sinergia mutua, reuniéndose para elaborar estrategias comunes que ayudaran a esa mujer...! Aquello sonaba revolucionario y también era como una utopía. Yo no conocía a nadie dispuesto a hacer algo así. 

De hecho, en su dia le propuse a dos terapeutas de esa ciudad, amigos, reunirse conmigo para tratar juntos a esa mujer, y no quisieron. Les superaba el desafío. Así que tuve que aceptar que hice mi parte para ayudar a esa mujer, pero fue una parte mayormente onírica. El resto, quedaría en manos de otros. Deseé que aquella mujer fuera encontrando las personas adecuadas, y que poco a poco su vida pudiera rehacerse. Nunca más he vuelto a tener noticias de ella, y un dia perdí su contacto. 

En cuanto al hijo feo de Cerridwen, tampoco he vuelto a saber nada al respecto, pero espero que haya encontrado el amor... 

***

(*) Cuando escribí este post, aun faltaban años para que escribiera y publicara mi libro "Demonología", donde cuento en detalle estas "negociaciones" de Anubis, en el capítulo 2 del libro, y muchas otras anécdotas. 

domingo, 2 de enero de 2022

San José, hombre abierto al Infinito. (Mitología niñista)


(De mi muro de face, publicado en abril del 2018)

Voy a seguir con el tema del buen padre iniciado hace dos posts, utilizando la figura (o el arquetipo, según lo quieran algunos interpretar) de San José, el padre de Jesús.

Por supuesto que puedo afilarme la lengua y la mirada y mirar el lado imperfecto del mito de José. Pero no existen los mitos perfectos. Existen tan solo las grandes historias, y no pueden abarcarlo todo. Hoy tengo la faceta sentimental subida de tono, y además con el fueguito angélico por ahí azuzando las llamas de algo menos ñoño. Y no toca hoy sacarle "peros" a la historia de José, sino sus cosas maravillosas.

Según la historia mítica, una de las facetas de José es que no es un hombre impulsivo. Es capaz de posponer sus deseos inmediatos si hay un bien mayor que puede alcanzarse con ese esfuerzo o con ese "sacrificio" temporal, por qué no decirlo así. Si José hubiera sido un hombre vulgar, hubiera dicho: A María que le den, puesto que ni siquiera sé si el niño es mío.

Esta faceta reflexiva no depende solo de tener desarrollado suficiente neocórtex como para razonar y buscar maneras de no dañar a la mujer que ama, sino que además está unida a la apertura espiritual de José. 

José es un hombre ABIERTO AL INFINITO. Por eso sueña con ángeles, y además se acuerda del sueño, y además sabe interpretarlo o traducirlo de manera que su mente ordinaria pueda entender algo. ¡Eso ya es un cierto nivel! Finalmente, y como colofón, hace caso del mensaje. Y es que soñar con ángeles es una cosa, pero saber interpretar lo sañado y más aun, seguir las pautas del mensaje recibido, eso ya es más raro.

José es símbolo del hombre que reflexiona (cabeza), escucha con el corazón y ama (corazón), siente y desea (con sus entrañas) pero que también es capaz de abrirse al Misterio, al Infinito, y actuar de manera ordenada en consecuencia, atendiendo al bien más elevado para todos, que se resume en este caso en el bien más elevado para el bebé que se gesta y su madre. José es un gran hombre mítico "niñista", porque finalmente lo hace todo por el niño, ya no solo por María. 

La Navidad es mitología niñista, pues el mayor derecho, honor y reconocimiento en ese relato, es para el ser que va a nacer. Por lo tanto los adultos, llenos de amor y respeto a esa vida futura, se adaptan como pueden y como saben a ella y sus necesidades.

Pero, finalmente, José es mito y representante del hombre que PERMANECE. No hubiera sido "José" si al poco de nacer el niño, hubiera abandonado a la díada madre-bebé. O si lo hubiera hecho a los pocos años del niño.  No. José ES el hombre que permanece. Tanto así, que la leyenda tradicional lo considera patrón de la buena muerte, porque se cuenta, se rumorea, que vivió para siempre sosteniendo emocional y económicamente a la madre y al niño. Y al final murió en sus brazos. Junto a ambos. 

Se considera que no hay muerte más bella posible que morir junto a tus seres amados. Y si encima has "realizado" una paternidad-de-cuidados superando tantas dificultades iniciales como él (luego del nacimiento aun tuvieron que emigrar huyendo de persecuciones y líos, etc, etc), pues es doblemente una buena muerte. Y si encima de haber realizado una paternidad fructífera y dichosa, has realizado el camino de ser compañero amoroso o esposo de la mujer a la que siempre amaste, pues para qué quieres más.

                           
 

José no solo era un hombre sensato, carnal y pragmático cuidante de la materia (trabajaba para sostener a la familia); amoroso; reflexivo; espiritual... es que encima era y es (para los cristianos) el símbolo de un esposo que ama de veras, que frena su impulsividad para entender a la mujer y cuidar del niño, y que es determinado y persistente: "Se moverá el mundo, pero yo permaneceré. Estaré contigo hasta el final". José, hombre pilar, hombre fuerte, hombre montaña.

Y lo hizo. Por eso la leyenda habla de la Buena Muerte. Porque fue una culminación.

Como tengo el dia ñoño me permito colgar algunas imágenes románticas y vintage de San José, toma ya. Hoy toca fiesta visual kitsch. Menos la pintura del sueño de José y los ángeles, que eso ya de ñoño tiene poco... y la del fuego en el corazón de José.

Finalmente he encontrado una inusual y rarísima imagen de San José rescatando almas perdidas. Que esa faceta no la tenía yo registrada...



Por qué no uso la palabra "patriarcado" (San José y el Buen Padre)


(Escrito en mi muro de facebook, Marzo 2018)


¿Por qué me niego a usar la palabra "Patriarcado" para definir los sistemas de dominación?

Esa es una de mis divergencias respectos a loS feminismoS: me niego a atribuirlo todo al "Patriarcado", ni a definir como "patriarcado" lo que vivimos.

¿Por qué? Bueno, en parte debido a mi cosmovisión, que es muy chamánica, es decir no depende de lecturas de libros sino de experiencias "perceptivas", a través del sentimiento profundo del cuerpo y la escucha de sensaciones, o de la misma "energía" que me rodea (no solo escucho a mi cuerpo y lo que hay en mi interior, sino también a lo que me rodea)

Y desde esa percepción en estado de escucha profunda, lo que llamamos "ser humano" a menudo ni siquiera lo es, sino solo un simio "mal desarrollado" o que no ha alcanzado su real potencial humano. Del mismo modo, lo que llamamos "padre" muchas veces tampoco es tal cosa, sino solo un "hombre que ha puesto su semilla o sus genes" y nada más. A veces ni es un hombre-hombre (ser humano cabal, íntegro) ni es un padre, porque SER padre significa cuidar, co-criar a la cría humana pero sobretodo cuidar a la madre y a los hijos.

De manera que, en mi cosmovisión, para ser padre, primero hay que ser humano de veras. Y luego, además, hay que perseverar durante años realizando ACCIONES CUIDADORAS, protectoras, sostenedoras de los hijos y la madre. Pero si no tenemos delante un hombre-hombre, sino a alguien con sus capacidades segadas, mutadas, retorcidas, dañadas o seccionadas, o simplemente incompleto, es difícil que esa persona dé a luz al padre real y potencial que lleva dentro. 

En cambio, cuando estamos ante un hombre plenamente humano, y plenamente padre, es imposible no ver que hay mucha diferencia entre lo que es el padre y un hombre que solo ha contribuido aportando semilla a un embarazo, y que luego, incluso aunque permanezca presente, hace más daño que bien y casi sería una bendición que se alejara de la familia, de los hijos.

Algo muy parecido sucede con las mujeres. Es decir, no toda madre ha podido nacer en plenitud al parir un hijo, porque muchas mujeres están profundamente dañadas y eso la lleva a no hacer de madres sino algo más parecido a una madrastra malvada, como las de los cuentos.

La comparación entre las madres que maltratan a sus hijos (golpes, insultos, humillaciones) y las madrastras, sin embargo, no es solo una idea mía. Existe en la moderna literatura feminista. Creo recordar que autoras como Victoria Sau lo mencionan así. Dicen que la madre que muchas hemos conocido, esa mujer que nos gritaba, insultaba, pegaba, no es la verdadera madre sino una madrastra. De este modo, rescata la maternidad como ideal, argumentando que cuando encontramos en nuestras vidas -y las vidas de nuestras relaciones- esos ejemplos terribles de madres que abofetean, insultan y amenazan, eso es una especie de intrusión psíquica de la "madrastra", no la verdadera madre.

La madre está muerta, dicen estas autoras. La madre "no está", está ausente de este mundo.

Bien pues yo digo: El padre tampoco. Y es casi increíble a mis ojos que a esas teóricas intelectuales les cueste tanto comprender que con el padre sucede EXACTAMENTE lo mismo que con la madre. Que el VERDADERO padre ni está, ni se le espera en muchas ocasiones. Porque hombres cuidadores hay pocos. Pocos con compromiso y capacidad para quedarse, para permanecer y hacerlo en el amor que cuida, un amor delicado que se vuelca hacia las crías y la madre en sus momentos de mayor vulnerabilidad, un amor que protege el nido cuando madre e hijos lo necesitan, que aporta lo necesario para que los hijos lleguen a ser adultos de plena capacidad.

Me parece ciego e injusto rescatar a la madre (diciendo que está muerta, pero que sigue siendo una realidad en otra parte), disculpar a las madres maltratadoras o negar su crueldad, derivando todo a la figura psíquica de la madrastra, pero luego concluir que los padres que maltratan y someten son "el" Padre, y que claro, lo que vivimos es su poder, su dominación. El Patriarcado. Porque ha sido El Padre quien ha matado a la Madre y nos trajo a la Madrastra, dicen.

(Pintura de Gaetano Chiericci)

¿Cómo...? No, perdona, esta no es mi visión. No firmo, no acepto, no transijo con esto. Y cuantos más años pasan, más me reafirmo en ello. Mi manía a la palabra "patriarcado" no se me pasa, sino que crece, y eso que entiendo que se utilice porque entiendo lo que se quiere expresar con esa palabra. Pero la raíz del asunto, tal y como yo la veo al menos, está equivocada. 

 Lo que tenemos es un "sistema de dominación" de unos humanos sobre otros, con sus variantes: Clases sociales, castas, ricos y pobres, racismos, etcétera. Y una de las variantes, además, es el problema de los padrastros dominando una parte del escenario. Es decir, en caso de llamar a este problema con nombre masculino, yo lo llamaría "Padrastriarcado". Y aún y así no lo veo muy claro porque muchos padrastros están sometidos a su vez por humanos que dominabn colectivos enteros, pero no en función de su ser padrastros, sino en función de su codicia, su ansia de controlar el mayor número de recursos posibles, etcétera.

Y esa competencia por los recursos la he visto tanto en hombres como en mujeres. Aunque con distintas estrategias, está presente, incluso en el tan idealizado mundo animal. Las hembras no siempre son inocentes. Depende de su nivel de estrés y de si sienten que tienen recursos suficientes para criar. En caso contrario, pueden pelear, competir y hasta matar a las crías para sobrevivir ellas. Yo lo he visto hasta en las gatas que he tenido (y tengo) Es decir: en situaciones ideales donde hay abundancia y facilidad de acceso a recursos, es fácil que surga lo bello, armonioso y amoroso de todos. Pero en situaciones de malestar la cosa cambia y ya no está tan clara ni la paternidad, ni la maternidad.

Es más, desde mi óptica, mucho del maltrato ejercido por madres a hijos, creo que surge de esta parte animal herida, estresada o agobiada, que ve a las crías como competencia, o siente por dentro (sin saberlo nombrar) que acaban con su energía, que "acaban con ella" (esa frase es muy típica de algunas madres, y les dicen a sus hijos: "Vais a acabar conmigo"), y que si no se impone o no las marca con golpes, castigos o demás, se la "comen". 

Esto es el reino del miedo, de sentir que se trata de "o tú o yo", que no se dispone de suficiente poder, es decir de suficiente energía... En el fondo esto tiene que ver con las fuerzas crudas de la naturaleza en estado salvaje, cuando pulsan en contextos difíciles, de sufrimiento interno, y no son contrarrestadas o matizadas con otras fuerzas del ser que podrían equilibrarlas. Como el corazón y su compasión (sentir lo que el otro siente) y la cabeza, razonando y tomando todo en una perspectiva mayor y más amplia, que quita hierro a muchas cosas y comprende otras.

De manera que pienso que NO vivimos en un patriarcado sino en un sistema de dominación/es variadas, con "padrastriarcado" incluido.

José, en contraste, representa a un hombre con criterio, con discernimiento, y además, ya rizando el rizo, un iniciado espiritual, pues ¿cómo si no, soñaba tan fácilmente con ángeles y era capaz de escuchar y comprender su mensaje? Sin esa vertiente sensitiva, exquisitamente sensitiva y bien integrada, José hubiera abandonado a María, y el mito, la historia de Jesús simbolizando al hijo pleno y bien parido, bien criado y bien cuidado, (que por eso fue compasivo de adulto) no hubiera podido ser. Porque en aquel contexto, una mujer embarazada sin marido lo tenía crudísimo. Y porque además, José permaneció al lado de los dos.

José es el summum, para nuestros mitos culturales (de origen cristiano) del Hombre-Hombre, el hombre que cuando nació "el hijo" (simbolizando a un niño o niña que nace, pues hablo en términos universales) dio a luz en sí mismo al PADRE. No al padrastro. El padre con su altruismo, con su generosidad, con su humildad, su apoyo, su coraje, su protección, su rol de sostener y sí, porqué no, también de proveer, por lo menos en tantos contextos donde las mujeres paren y no pueden dedicarse a la vez a criar y a ganar dinero o conseguir comida. Que me llamarán machista o anticuada por hablar del rol de proveedor del padre, pero me la pela. La realidad ha sido (y es) la que es para millones de mujeres, y la realidad dice que millones de nuestras antepasadas pudieron criar en gran parte gracias a que había hombres "proveyendo", sino todo el sustento, al menos una parte.

José es vientre, corazón y cabeza. Tiene los 3 centros del ser activos, plenos e integrados, en armonía. Y por eso actuó como actuó y la historia (real, mítica o legendaria, qué más da) fue la que fue. Lejos de ridiculizar esa figura o burlarme del mito, yo lo veo grandioso, lleno de significado.

He soñado a veces con José encarnado en hombres de clase humilde que amaban entrañablemente a sus hijos. También he tenido algún sueño con "sombras" malévolas que odian a José y desean que no exista ni se redescubra en mi sociedad, porque quieren que creamos que los hombres son "solo lo que vemos" (y que pensemos que todo lo hacen mal) y que los padres son "esos malos padres" o padrastros malvados o tiránicos... Hay un interés sombrío y feo deseando que creamos que no hay ningún padre, que no existe, o que ni se debe buscar porque ni siquiera es necesario. Para qué.

Pero existe. 

Soy tozuda como Galileo. Él se murió diciendo "Y sin embargo, se mueve" (refiriéndose a la tierra girando alrededor del Sol, una idea novedosa para su mundo) y yo me moriré diciendo "Pero el BUEN Padre existe", aunque la intelectualidad feminista diga que no y que el poder del padre es lo que daña  al mundo. El padre cuidador existe, y su poder real no lo conocemos. Que mucha gente no haya visto al buen padre debido a la desgraciada situación del mundo, es otra cuestión, pero él existe. Tampoco los antiguos creían que la tierra girara alrededor del Sol. 

 A veces hay que alejarse de lo que tenemos frente a los ojos, y mirar en perspectiva como hacen los astrónomos, para tener una perspectiva mayor y descubrir mejor la realidad, eso es todo.

 


 

martes, 21 de diciembre de 2021

Honor a las Víctimas.

 

                      
 


(Post destroyer-tocapelotas)

Como nos han dicho o hemos leido que no es muy espiritual estar triste, y que deberíamos estar siempre alegres y eso es señal de estar cerca de Dios, los "espirituales" aprendemos a reprimir las muestras de tristeza profunda. Nos negamos a escuchar partes del ser que a lo mejor solo se quieren morir porque sienten que no pueden más. Y eso solo es alimentar el desastre.

Mi experiencia (sobretodo con la crisis de anemia que viví hace un año) me ha enseñado lo peligroso, letal y despiadado que puede ser el llamado pensamiento positivo, y de paso, toda esa espiritualidad que se predica en la que solo puedes estar alegre y no quejarte. Es tan poco real y tan forzado. ¿Quién realmente está en ese nivel, quiero decir de manera continua? La vida tiene subidas y bajadas, es onda y es latido. Cristianos: si hasta Jesús se sintió "abandonado" por su Padre, ¿os vais a creer más que Jesús? Venga, no me hagas reir.

Yo ya no me creo nada de todo eso. Pienso que se confunde el ideal, con lo real. El ideal es como un faro: su luz está ahi y te enseña el camino. Y el ideal es verdad, pero una verdad "en su nivel". Tú no eres el faro y estás abajo, en el mar, en otro nivel, bregando con olas, corrientes y nieblas. Saber ver las cosas en su nivel es lo sabio, confundirlo todo trae desastres.

Hasta el corazón late, llenándose y vaciándose. No existe una permanencia posible, para un ser humano promedio, en la "alegría perpetua de Dios". No es creíble. Generalmente esto se adopta como impostura inconsciente, a costa de reprimir los aspectos deprimidos o tristes del ser. Porque uno quiere ser bueno y no ingrato, y parece ingrato quejarse de la vida o de Dios.

Si Dios está en todo, decimos: entonces todo es bueno. Y luego tomamos ese ideal escrito, esa cosa mental, y la aplicamos a nuestras emociones, forzando a todo lo triste o incluso a lo desgraciado a mantener la boca cerrada. 

Otra variante es decir: "La Vida es perfecta, todo está bien como es", (cambiando Dios por Vida) Y eso, aunque sirve como estrategia para aguantar y no derrumbarte mientras no te queda otro remedio (como cuando no piensas en el dolor de algo para poder seguir adelante), no es bueno sostenerlo de manera permanente. En algún momento hay que detenerse, y "soltar" la verdad contenida adentro.

Hoy pienso que la alegría tiene su momento, y la tristeza otro. Y que hay también niveles y grados de cada una. El mundo más elevado, la Unidad, tal vez esté siempre feliz. Pero aquí, en la materia, hay días y hay etapas.

Escuchar a mi parte deprimida hace un año me ayudó más, al final, que no hacerlo. Había prestado más atención a mis enfados que a mi tristeza. Me he estado identificando con una mujer gruñona, y eso da libertad a mi enojo y así lo ventilo mejor. Pero no me identificaba con una mujer triste o deprimida. Eso está muy feo, no me gusta, no lo quiero----> Pues mira, igual ya está bien de hacer ascos a la tristeza, y toca llorar y lamentarse. Lamentarse, sí, palabra muy incorrecta hoy en día.

Hay también mucho discurso contra el "victimismo" y las "víctimas" pero de nuevo, se confunde el ideal mental superior, con la realidad. La realidad del dia a dia, es que eres víctima a veces. Lo puedes llamar de otra manera, pero cambiar las palabras con las que se llama algo, no anula su existencia. Las puñaladas por la espalda las hacen personas en rol de verdugo, y las reciben víctimas. Subvertir los términos es confundirlo todo y encima, revictimizar a las víctimas. Si una persona va con un hachazo en la espalda superando sangre y pus, y le dices: "Mira, te lo has hecho tu mismo, nadie te ha dañado", eso es dar un mal-trato al herido.

Si no llegas a decir "Me han apuñalado por la espalda, soy víctima", no lo vas a poder ni superar, porque no lo vas a procesar. Negar el estado de víctima es como negar que te han herido y estás perdiendo sangre. Estupendo: no hay dolor, nadie me ha hecho nada, estoy bien, yo puedo.
Sigue así y verás.

El victimismo sería no querer pasar página nunca de las heridas y sabotear el tratamiento hospitalario para no curarse y así, seguir siendo víctima. O atacar a quien te está ayudando, odiar a quien intenta ayudarte porque tiene torpezas o no es suficientemente bueno, como ese tipo de enfermo soberbio que agrede al médico o insulta a la enfermera, y busca seguir sintiéndose víctima de todo, aunque los demás hagan lo que pueden por ayudarle. Cosas así. 

Es casi imposible ayudar a alguien anclado en el victimismo, pues va asociado a la arrogancia, a un sentimiento de superioridad moral frente al otro. Tendrías que ser Dios (suficientemente eficaz y milagroso) para ayudar a alguien que desprecia las limitaciones de los que tratan de ayudarle. Se me ocurre que tal vez ese es el secreto anhelo de los victimistas: que Dios se les aparezca y les ayude en persona. Ojalá se cumpla su deseo y encuentren así la paz que necesitan.

Pero el victimismo es MUY distinto que reconocerse víctima, y no se puede reducir las dos cosas a lo mismo, tapando a las víctimas o negando su existencia, todo por miedo al victimismo. 

En cuanto al tiempo de recuperación, depende de cada caso y cada persona, y andar juzgando lo que tarda cada uno en sanar, es despiadado y casi siempre, errado. Desde afuera se ve muy fácil todo. Carga un rato con la cruz del otro, siéntela, y luego me lo cuentas. Antes de acusar a alguien de quejica, vive en su cuerpo, siente lo suyo. Si no, mejor te callas.

El quid que aprendí, es que no solo rechazamos sentir la cruz del otro (es decir, de la otra víctima) sino que en el rechazo al rol de víctima, tan desprestigiado hoy en el discurso "espiritual" moderno, y en el terapéutico, ni siquiera queremos cargar con nuestra "cruz". Es decir, nos disociamos de nuestros padecimientos particulares. Pero todos tenemos de eso. No me creo al que diga que la vida nunca le ha dolido, y que nunca nadie le ha hecho daño. Tal y como está la humanidad de extraviada y ciega, tal como nos crian, tal como crecemos...no me lo creo.

Así que si no puedes decirte a ti misma "He sido víctima" con todas las letras, y mirar tus heridas aún sangrantes, no te curas del todo. Salvo que alguien compasivo te vea todo eso y te ayude. Como el compañero africano del protagonista de la peli "Gladiator", que le cura heridas mientras el otro está en las últimas, agusanado y enfermo.

De hecho, voy a usar esa escena de la película para ilustrar mi reflexión, y distinguir entre víctima y "victimista". Máximo es una VÍCTIMA real, y que nadie me venda la moto de que "se lo hizo a si mismo" o que "no existen verdugos" y "la Vida es perfecta-todo es guay y perfecto". A tomar por culo ese discurso. Ahora va a ser que Roma fue una hermanita de la caridad. Anda ya. Victimista sería si Máximo maltratara, o atacara al africano que le está ayudando por bondad, por nobleza de alma. O si no quisiera ser curado. Esa es la diferencia entre victimista y víctima. 

También se dice que las víctimas son malas porque quieren que la gente se posicione a su favor. Hombre pues claro, no te jode. A ver si encima tus amigos se van a posicionar al lado del verdugo que te apuñaló por la espalda. O al lado de Roma, en este caso.

"Gladiator" gustó tanto, en parte porque el víctima de buen corazón, consiguió amigos buenos que, desde las bases más despreciadas de la sociedad, se posicionaron a su lado contra el tirano de Roma, con todo lo que simboliza la Roma corrupta. Porque en el fondo todos soñamos eso, lo deseamos: la lealtad, la amistad, y que quede claro lo que no queremos en nuestras vidas. Pero luego hay todo ese discurso progre-espiritual que incluso se infiltra en las terapias, de "no hay víctimas" y "no hay que posicionarse". Anda ya, por favor.

Cobardía es lo que veo en esto. Y mucha confusión. Querer contentar a todos y no perder relaciones. Pero si a tu amiga la maltrata su pareja y te viene con el ojo morado, y no te posicionas contra su verdugo, eres vil amiga, cobarde, o no te estás coscando de nada (que también puede ser) Si a tu amigo lo encarcelaran por sus ideas y lo torturaran en la cárcel, y no te posicionas contra los verdugos y el poder que lo hizo, vaya amigo que estás hecho. Y se aplica a cosas más pequeñas.

Yo me posiciono contra los traidores, y los tiranos, y me pongo al lado de los dos supervivientes del vídeo que os enlazo, y que los que hayais visto la película, reconocereis muy bien. Amistad entre perdedores digna de verse. Amo a ese hombre que aunque está esclavizado, me parece más noble y libre que muchos! 

Amor a la Sagrada Defensa y a sus almas guerreras honestas, hasta el fin.


 
 

miércoles, 1 de mayo de 2019

Contra las personas y roles ayudadores.


De los creadores de:
- Tu realidad la creas tú.
- Lo que te pasa es por que quieres (o sea, por tu culpa)
- Trascender es lograr existir a solas.
- Tú eres Dios (no te engañes, y que no te engañen)
- O sea, en resumen: NADIE NECESITA A NADIE.

Llega ahora una nueva versión de lo mismo, titulada:
- Si te ahogas (es decir te mueres, asfixias, hundes, etcétera) es porque aún esperas que te salven.
- Si quieres ayudar o rescatar a alguien, es que tienes un ego delirante con complejo de salvador.

Porque como "Nadie necesita a nadie", se deduce que "nadie puede salvar a nadie", pero también se deduce que "si sientes que no puedes más" y deseas que alguien te ayude o te rescate, muy mal. Es mentira, te estás engañando a ti misma, siempre se puede. Siempre se puede TODO, además.

Y de lo cual llegamos a:
- NO HAY LÍMITES. No tenemos límites como cuerpos, como personas, como seres.
Que es, a su vez, una expresión más del "Tú eres Dios" y de "Lo que te pasa es porque quieres", y de "Tu realidad la creas tú".

Lo que plantean estos lemas, estas consignas repetidas hasta la saciedad en la nueva ola de "pensamiento espiritual", es la inexistencia de la materia, en suma, y la relativización de los límites (porque la materia es limitada)



Estamos ante una ideología anti cuerpo, anti carne. Porque lo que caracteriza a los cuerpos son sus límites, sus formas concretas (y no otras) Así que si asumes que no hay límites, o que estos no son buenos, en el fondo no puedes amar ni aceptar los cuerpos, ni las necesidades y límites de una vida humana encarnada.

Puedes resistir la sed, pero solo hasta cierto punto. Si lo sobrepasas, mueres deshidratado. Puedes resistir el hambre, pero no más allá de ciertos límites. Y todo así: calor, frío, etcétera. Para todo tenemos límites, y aunque estos varíen de persona a persona un poco, o mucho, se puede establecer una norma general y es que si alguien no come en dos meses, probablemente morirá. Salvo que alguien remedie la desgracia. Y si alguien nada durante horas en el mar, se agotará, y se hundirá al final, salvo que alguien lo rescate.

Esto tiene su aplicación, también, en el plano emocional y espiritual. Las personas podemos soportar mucho, pero también nos rompemos emocionalmente si se sobrepasan ciertos límites. Un bebé sobrevive sin caricias o sin amor, pero no demasiado tiempo. Porque tiene límites en lo referente a "soportar" esas carencias. Y aunque nos disguste pensarlo, a los adultos se aplica lo mismo, aunque con variaciones en la medida y otras particularidades. Nadie soporta bien la soledad indefinida, el desamor indefinido, la hostilidad indefinida, los problemas indefinidos, las guerras indefinidas. La psique llega a su límite, las emociones desbordan, las mentes hacen crack. Y en estas condiciones , la misma vida espiritual entra en infiernos difíciles muchísimas veces, salvo raras excepciones en las que ha habido una preparación previa y esa persona tiene una vía de "rescate" interno consolidada.

Nos fascinan las historias de supervivencia extrema, pero precisamente lo hacen porque son muy raras. Lo normal es morirse, una vez se sobrepasan ciertos límites.

Por eso existe la capacidad humana de salvar o rescatar a los que se encuentran en el límite. Los voluntarios que van al Mediterráneo intentando salvar emigrantes, o los que van al desierto de México poniendo bidones de agua para ayudar a sobrevivir a los que cruzan la frontera. Los que llevan comida a las zonas devastadas, o los bomberos entrando en edificios ardiendo. Los médicos que operan de urgencias una peritonitis o realizan una transfusión de sangre, salvan vidas también. Porque si llegas junto a alguien que está "al límite" y le das justo lo que necesita, evitas que sobrepase sus límites y fallezca. Es una ley física, aunque se realice de corazón y con ayuda de la mente que razona.

 

Esto se aplica también en el plano emocional y espiritual. Personas que están al borde de la depresión, el suicidio, o el colapso, son a veces rescatadas de manera directa o indirecta por un gesto que les toca en lo profundo, que les infunde esperanza nueva, o les da razones para seguir adelante. 

Personas confusas, tan perdidas que ya no saben qué hacer con nada, en ocasiones encuentran guía y orientación en otras que difunden sabiduría, y les dan pautas que las sacan del caos destructivo.

Personas analfabetas en lo espiritual, a veces encuentran quien les enseña a leer y escribir "los signos del mundo" o de la vida, les explica lo que significan los enigmas donde están atrapados, y adquieren así unas pautas básicas para comprender cómo funcionan las cosas, y moverse mejor en la existencia. 

La maestría espiritual verdadera salva vidas "interiores" porque evita que la gente se confunda demasiado y tome decisiones contrarias a su ser, por ejemplo.

Pero todo esto, hoy, está denostado por la nueva ideología espiritual. Porque, ya lo he dicho, como NADIE NECESITA A NADIE, también es cierto que tú eres tu propio maestro, que no necesitas referentes ni información, ni ayuda. Y ¿qué decir del concepto de rescate o salvación espiritual?

Hubo una religión que se inició alrededor de este concepto como eje central, el concepto de "salvar a otros". Me refiero al cristianismo. Básicamente con la leyenda de Jesús se difundió en este continente lo que podríamos llamar "un arquetipo del salvador". Pero es que, en cierto nivel de la vida, eso era verdad. Pues si alguien cura enfermos, rescata gente de la muerte, o da de comer a los hambrientos, está salvando. Está paliando carencias extremas. Si encima, hace que la gente "conecte" con partes profundas del alma, echen a llorar y cambien pautas desgraciadas de sus vidas, entonces hablamos de salvación espiritual. 

Pero hoy, esa faceta del cristianismo es muy poco popular y el arquetipo del salvador se degrada incluso en el cristianismo. Lo llaman "complejo" de salvador, por influencia de teorías psicológicas, pero en realidad, tal complejo solo es la parte viciada, desequilibrada o mal vivida, del impulso natural de ayudar al otro, de sanar, de ser compasivo.

Con el argumento del complejo del salvador, se está borrando el trabajo salvador en sí. Se critica al que se arriesga por ayudar a otros, o al que se compromete con procesos terapéuticos ajenos de larga duración, diciendo que son desviaciones del ego, que nadie necesita a nadie, y que si esa persona hace eso, es porque le gusta sentirse especial, mejor que las demás, y demasiado "necesaria".

Pero, tal y como me decía ayer la Abuelita Tierra del Teleno, está todo mal y es al revés: deberíamos pelearnos por rescatarnos mutuamente. Debería ser lo normal. Es más, debería ser tan normal, que ya ni existirían carencias tan fuertes en una sociedad, porque unos a otros nos igualaríamos, salvaríamos y saciaríamos todo el tiempo.

Claro, como NO vivimos en esa sociedad ideal, pasa lo que pasa. Las carencias de cada uno son enormes, a veces extremas, y mucha gente muere de sed o inanición, en muchos sentidos de la palabra. En este contexto, la prédica de anti-ayuda al otro, no ayuda nada y lo empeora todo.

En otros aspectos, se ha querido enfatizar tanto lo de que "uno es su propio maestro" y lo de que "el mesías está en el interior" (que son verdades relativas y que deben ser matizadas) que los extremos llevan a la gente a sentirse culpable o idiota si "mira" a otra persona con interés, porque siente que sabe más en algunos aspectos o sentidos. Porque esa actitud de estar pendiente del más sabio, preparado o lúcido en algún tema, parece que sea como de gente agilipollada, tonta o sumisa.

Nos hemos ido de un extremo a otro, me temo. Pero la realidad de la vida carnal sigue siendo terca, muy terca. Y se siguen salvando personas gracias a la ayuda de otras, a sus palabras, a sus gestos, a su amor o a sus actos. Aunque cada vez parece que sean menos, en algunos ámbitos. Primero, porque los necesitados de ayuda dudan cada día más que esté bien esperar o pedir ayuda de otros. Van asumiendo que el mar que los separa de lo que necesitan deben cruzarlo en solitario, y si resulta al final que se quedan sin fuerzas a medio camino, asumen que se ahogarán y que "todo está bien, así tenía que ser". O también que "no fueron capaces de tener la mente enfocada en lograrlo". (Todo esto son variantes de haber asumido la idea de que somos Dios y no tenemos límites) 

En cuanto a lo de esperar que alguien compasivo venga en una barca a darnos la mano, se asume que es una idea de débiles, de ignorantes o de parásitos: "Fíjate, este intenta cruzar el mar y pretende, encima, que otro lo rescate. Menudo caradura, o menudo ego que tiene. Como si Dios no tuviera nada más que hacer que ir salvando a gente vulgar y corriente"

La segunda razón por la cual cada vez hay menos salvaciones, es porque cuando alguien con capacidad para ayudar a otros en su necesidad concreta, siente las ganas de hacerlo, inmediatamente se censura a si mismo diciendo que eso es muy arrogante y peligroso. Que asumir el rol de salvar a otros es un delirio egoico, bla, bla, blá.

De manera que si pueden ayudar al vecino, no lo hacen. Si pueden ayudar a alguien de la familia, se niegan a ello. Y si ven a alguien a punto de tirarse de un edificio, pasan de largo porque "respetan su decisión interior" y porque "ir de salvador es muy malo".

No sé si estoy consiguiendo expresar el enorme cambio de paradigma espiritual que estamos viviendo. Desde aquel tiempo en el que el ideal era ayudarse unos a otros y cada uno lo intentaba como podía, hasta el "Nadie necesita a nadie, e intentar rescatarse es negativo para los dos" hay un abismo. Y un cambio radical en todo. Pasamos de vivir en tribus o clanes donde la inter dependencia estaba asumida y la ayuda mutua era casi norma obligada, al "No te metas en los problemas del otro, porque cada uno ha de saber salir solo del hoyo en el que se cayó".



Cuento todo esto porque ayer noche Anubis vino a explicarme una cosa sobre el tránsito interior, o el proceso necesario para que una persona de cualquier edad pase de un estado de ser (o etapa vital) a otra. Lo comentaré en otro post, pero básicamente me dijo que nadie transita "solo" y la ayuda es necesaria. Y no es casual la figura mítica de Caronte en su barca (en una imagen de más arriba), o de Anubis o de San Cristóbal: son símbolos de los que ayudan a cruzar las aguas del tránsito. O de María como Madre Salvadora.

La figura de San Cristóbal es maravillosa. Una leyenda cargada de sabiduría espiritual que enseña que si hasta Dios hecho niño necesita que le ayuden a cruzar un río caudaloso, ¿qué menos para los demás humanos?

Pero toda la ideología anti-rescate espiritual, anti-maestría, anti-ayuda, siembra el escenario de ideas que vacunan a la población en contra del desarrollo de estos potenciales. Y así, las personas que podrían ser maestras de otras para algunos temas, se desentienden de los que necesitan aprender y se les agarran o acercan constantemente, porque juzgan mal esa dependencia. 

Y los terapeutas se mosquean cuando alguien les va a ver muchas veces porque lo ven dependiente, y empujan a la gente a no "apegarse", como si ya con dos, 3 o 6 sesiones ya tuvieras que "volar" solo sí, o sí. Y los que son fuente de curación, de ayuda o de recursos en un sentido u otro, se van quitando de encima a las personas,  porque piensan que lo mejor es que cada uno espabile solo y viva su karma solo...y todo solo, en resumen.

Así como van desapareciendo los compromisos entre adultos para criar hijos, se van diluyendo los compromisos entre adultos para ayudarse en muchas otras cosas. Y poco a poco se van minando los vínculos. E impidiendo que surjan vinculaciones nuevas. Porque, ya ha sido dicho: nadie necesita a nadie. Tú puedes y debes sacarte tú solo del hoyo. No necesitas ayuda de otro, espabila. Ni ninguno hemos de preguntarnos, ante la muerte de otro ser humano, si estuvo suficientemente acompañado, o VINCULADO, o por el contrario llevó hasta el extremo la ideología del "nadie necesita a los demás" y de "hazlo tú mismo". Y así asumió su propia extinción cuando rebasó los límites que su ser, de todos modos, tenía, aunque la nueva ideología diga que somos Dios e ilimitados, y que si se quiere, se puede.

Si: es cierto que si no hay voluntad y disposición en una persona para hacer "su parte" y vivir su proceso interior, es imposible ayudarla, y en ese sentido es verdad que cada uno "se ayuda/rescata/salva a si mismo". Pero esta realidad es relativa sólo a la mitad de la existencia (la mitad interior) y además está sometida, en la vida carnal, a algo que odiamos reconocer y que son los LÍMITES. Por lo tanto es una verdad muy relativa y no siempre es aplicable a una situación personal histórica concreta. Depende.

Pero claro, si no hay límites y somos Dios, entonces nada importa y todo es lo mismo. Nacer, morir, qué más da. Alegría o pena, qué importa. Y si sufres es porque quieres. Tan solo acepta lo que haya y yastá.

Reivindico:
- El uso del "yo" y del "otro" como conceptos para ayudar a manejar la realidad de la vida encarnada (pues somos cuerpos distintos, con límites, "yo" puedo sentirme muy bien o tener mis necesidades vitales satisfechas, pero a lo mejor el "otro" no, y viceversa)

- La posible maestría espiritual del "otro" frente a mi ignorancia, o mi propia maestría posible, frente a la ignorancia de otro.

- La realidad del rescate o salvación físico, emocional, mental y espiritual (aunque cada tipo de rescate tenga sus límites, particularidades y excepciones)

- La figura del rescatador y de su "oficio" (desde ser bombero, médico, maestro, o voluntario en catástrofes, hasta ser toda persona capaz de sacar a otros de cenagosas situaciones internas gracias al acompañamiento, la terapia, la escucha, la sanación, etcétera)

Finalmente:

- Reivindico la idea de que necesitarse unos a otros no es nada "malo", sino algo hermoso, y la mejor oportunidad que tenemos para desarrollar y vivir vínculos de afecto intensos, hondos y hasta duraderos, en algunos casos.


Imágenes de Cristóbal (el que cruza el agua a pie con el Niño al hombro) Caronte (el de la barca llena de muertos), Jesús y María Salvadora.

viernes, 30 de marzo de 2018

Vírgenes Abrideras y Matriarcado.


(Post de mi muro del face, en respuesta a una controversia en otro muro)

Imaginemos que debido a cataclismos y al paso de las eras, se destruye mucho todo, todo, excepto algunos restos que quedan preservados casi por casualidad, en un rincón privilegiado que no ha vivido tanta devastación. Imaginemos que entonces algún arqueólogo del futuro encuentra, escondidas y fuera de su contexto, estas imágenes que comparto. Son "Vírgenes Abrideras", un tipo de escultura medieval que representa a María como "Madre de Dios", y reina y madre de todos.


En base a estas tallas, bien podrían interpretar los arqueólogos del futuro hipotético (si no tuvieran muchos otros datos sobre la sociedad medieval) que, en Europa, se vivió un matriarcado, porque mira, ¿ves?, se adoraba a una especie de Diosa Suprema. 


Solo si los estudiosos del futuro consiguieran unir estas imágenes con otras, y si además pudieran obtener muchas otras informaciones sobre el modo de vida de los europeos medievales (textos escritos, etc), podrían entender que la cuestión no es tan simple. Que, efectivamente, hubo un culto a la Madre (a través del culto a María, llamada Nuestra Señora), pero que, en realidad, esto coexistía con la idea de un dios creador que era "imaginado" por los cristianos (religión dominante) como algo más masculino que otra cosa. 

Además, las sociedades medievales de este continente eran muy variadas y, aunque en algunas de ellas la mujer tenía cierto poder, en general los hombres dominaban mucho más la esfera de lo público. Así que en muchos lugares donde se veneraba a estas mismas imágenes, las mujeres estaban sometidas en muchos aspectos.

Así que si esto sucedería con imágenes tan recientes en la historia como las medievales, ¿cómo podemos afirmar sin ninguna duda, y de manera tajante, que las figurillas de mujeres prehistóricas significan que hubo un matriarcado, o culturas "solo matrísticas"? 

Peor aún: ¿Cómo asegurar cosas tan pilladas de los pelos y arriesgadas como decir que los hombres "aun no conocían su papel (como elemento masculino y fecundador) en la reproducción"? Porque si hasta los primates SABEN distinguir entre su prole y la de otros machos, y atacan a veces a los hijos de otros machos (es decir, instintivamente saben que fecundan a las hembras) no se puede asegurar de manera tan tajante que el hombre humano pudo pasar por una etapa de no saber ver las consecuencias de tener sexo con una hembra.

Se ha repetido mucho que la existencia de estas figuritas femeninas prehistóricas es signo de matriarcado porque, además de lo que representan ellas mismas, algunos textos dicen que "no hay  representaciones de escenas sexuales, ni de sexo masculino". 

Pero esta afirmación va quedando desmentida a medida que se encuentran nuevos restos arqueológicos. Puede que "antes" pareciera que esa afirmación era cierta, porque todavía no se habían descubierto suficientes restos prehistóricos, pero todo va quedando cuestionado conforme se avanza en el hallazgo de nuevas piezas y vestigios. (Ver foto)


Así que ya tenemos falos de piedra (y bastantes). Ya tenemos escenas sexuales apareciendo en cuevas prehistóricas. Ya tenemos imágenes rupestres (grabados) de hombres en estado de erección. Con lo cual...en lugar de afirmar de manera rotunda cosas que no sabemos ¿no sería mejor plantearlo solo como hipótesis, mientras se continua excavando y reuniendo piezas?

(Abajo, escena sexual de figuras antropomorfas con cabeza animal, que ha sido llamada "la Venus y el Hechicero", en la cueva de Chauvet, Francia)

(Abajo, otra imagen prehistórica de temática heterosexual, esta procedente de Serra da Capivara, Brasil)


Y en todo caso ¿tanto "nos" importaría si hubo o no matriarcado, o si no hubo ni una cosa ni otra? Es decir: a efectos de luchar para mejorar lo presente, no nos debiera afectar tanto lo que vivían los humanos de la prehistoria. Porque no somos "ellos". Y además, somos seres creativos y razonantes y se supone que, si nos lo proponemos, podemos introducir cambios en la historia y nuestra realidad, si vemos que algo nos está haciendo daño.

En fin, ahí queda eso. Observad las imágenes de Vírgenes Abrideras. ¿No "parecen" imágenes de "La Diosa" conteniendo a todo, y dando lugar al "Dios masculino" (que sería, según esa interpretación VISUAL, posterior a Sí Misma) y al resto de "almas" y seres? Pero SABEMOS con datos, que en la época en que estas imágenes se hacían y que además se VENERABAN, la situación de las mujeres en general, NO era la de las imágenes veneradas. 

Lo comparto sólo para reflexionar (extrapolándolo a lo prehistórico) sobre lo difícil que es pensar, desde nuestro ahora, culturas de no solo hace siglos, sino incluso milenios. Decenas de miles de años.