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domingo, 2 de enero de 2022

San José, hombre abierto al Infinito. (Mitología niñista)


(De mi muro de face, publicado en abril del 2018)

Voy a seguir con el tema del buen padre iniciado hace dos posts, utilizando la figura (o el arquetipo, según lo quieran algunos interpretar) de San José, el padre de Jesús.

Por supuesto que puedo afilarme la lengua y la mirada y mirar el lado imperfecto del mito de José. Pero no existen los mitos perfectos. Existen tan solo las grandes historias, y no pueden abarcarlo todo. Hoy tengo la faceta sentimental subida de tono, y además con el fueguito angélico por ahí azuzando las llamas de algo menos ñoño. Y no toca hoy sacarle "peros" a la historia de José, sino sus cosas maravillosas.

Según la historia mítica, una de las facetas de José es que no es un hombre impulsivo. Es capaz de posponer sus deseos inmediatos si hay un bien mayor que puede alcanzarse con ese esfuerzo o con ese "sacrificio" temporal, por qué no decirlo así. Si José hubiera sido un hombre vulgar, hubiera dicho: A María que le den, puesto que ni siquiera sé si el niño es mío.

Esta faceta reflexiva no depende solo de tener desarrollado suficiente neocórtex como para razonar y buscar maneras de no dañar a la mujer que ama, sino que además está unida a la apertura espiritual de José. 

José es un hombre ABIERTO AL INFINITO. Por eso sueña con ángeles, y además se acuerda del sueño, y además sabe interpretarlo o traducirlo de manera que su mente ordinaria pueda entender algo. ¡Eso ya es un cierto nivel! Finalmente, y como colofón, hace caso del mensaje. Y es que soñar con ángeles es una cosa, pero saber interpretar lo sañado y más aun, seguir las pautas del mensaje recibido, eso ya es más raro.

José es símbolo del hombre que reflexiona (cabeza), escucha con el corazón y ama (corazón), siente y desea (con sus entrañas) pero que también es capaz de abrirse al Misterio, al Infinito, y actuar de manera ordenada en consecuencia, atendiendo al bien más elevado para todos, que se resume en este caso en el bien más elevado para el bebé que se gesta y su madre. José es un gran hombre mítico "niñista", porque finalmente lo hace todo por el niño, ya no solo por María. 

La Navidad es mitología niñista, pues el mayor derecho, honor y reconocimiento en ese relato, es para el ser que va a nacer. Por lo tanto los adultos, llenos de amor y respeto a esa vida futura, se adaptan como pueden y como saben a ella y sus necesidades.

Pero, finalmente, José es mito y representante del hombre que PERMANECE. No hubiera sido "José" si al poco de nacer el niño, hubiera abandonado a la díada madre-bebé. O si lo hubiera hecho a los pocos años del niño.  No. José ES el hombre que permanece. Tanto así, que la leyenda tradicional lo considera patrón de la buena muerte, porque se cuenta, se rumorea, que vivió para siempre sosteniendo emocional y económicamente a la madre y al niño. Y al final murió en sus brazos. Junto a ambos. 

Se considera que no hay muerte más bella posible que morir junto a tus seres amados. Y si encima has "realizado" una paternidad-de-cuidados superando tantas dificultades iniciales como él (luego del nacimiento aun tuvieron que emigrar huyendo de persecuciones y líos, etc, etc), pues es doblemente una buena muerte. Y si encima de haber realizado una paternidad fructífera y dichosa, has realizado el camino de ser compañero amoroso o esposo de la mujer a la que siempre amaste, pues para qué quieres más.

                           
 

José no solo era un hombre sensato, carnal y pragmático cuidante de la materia (trabajaba para sostener a la familia); amoroso; reflexivo; espiritual... es que encima era y es (para los cristianos) el símbolo de un esposo que ama de veras, que frena su impulsividad para entender a la mujer y cuidar del niño, y que es determinado y persistente: "Se moverá el mundo, pero yo permaneceré. Estaré contigo hasta el final". José, hombre pilar, hombre fuerte, hombre montaña.

Y lo hizo. Por eso la leyenda habla de la Buena Muerte. Porque fue una culminación.

Como tengo el dia ñoño me permito colgar algunas imágenes románticas y vintage de San José, toma ya. Hoy toca fiesta visual kitsch. Menos la pintura del sueño de José y los ángeles, que eso ya de ñoño tiene poco... y la del fuego en el corazón de José.

Finalmente he encontrado una inusual y rarísima imagen de San José rescatando almas perdidas. Que esa faceta no la tenía yo registrada...



Por qué no uso la palabra "patriarcado" (San José y el Buen Padre)


(Escrito en mi muro de facebook, Marzo 2018)


¿Por qué me niego a usar la palabra "Patriarcado" para definir los sistemas de dominación?

Esa es una de mis divergencias respectos a loS feminismoS: me niego a atribuirlo todo al "Patriarcado", ni a definir como "patriarcado" lo que vivimos.

¿Por qué? Bueno, en parte debido a mi cosmovisión, que es muy chamánica, es decir no depende de lecturas de libros sino de experiencias "perceptivas", a través del sentimiento profundo del cuerpo y la escucha de sensaciones, o de la misma "energía" que me rodea (no solo escucho a mi cuerpo y lo que hay en mi interior, sino también a lo que me rodea)

Y desde esa percepción en estado de escucha profunda, lo que llamamos "ser humano" a menudo ni siquiera lo es, sino solo un simio "mal desarrollado" o que no ha alcanzado su real potencial humano. Del mismo modo, lo que llamamos "padre" muchas veces tampoco es tal cosa, sino solo un "hombre que ha puesto su semilla o sus genes" y nada más. A veces ni es un hombre-hombre (ser humano cabal, íntegro) ni es un padre, porque SER padre significa cuidar, co-criar a la cría humana pero sobretodo cuidar a la madre y a los hijos.

De manera que, en mi cosmovisión, para ser padre, primero hay que ser humano de veras. Y luego, además, hay que perseverar durante años realizando ACCIONES CUIDADORAS, protectoras, sostenedoras de los hijos y la madre. Pero si no tenemos delante un hombre-hombre, sino a alguien con sus capacidades segadas, mutadas, retorcidas, dañadas o seccionadas, o simplemente incompleto, es difícil que esa persona dé a luz al padre real y potencial que lleva dentro. 

En cambio, cuando estamos ante un hombre plenamente humano, y plenamente padre, es imposible no ver que hay mucha diferencia entre lo que es el padre y un hombre que solo ha contribuido aportando semilla a un embarazo, y que luego, incluso aunque permanezca presente, hace más daño que bien y casi sería una bendición que se alejara de la familia, de los hijos.

Algo muy parecido sucede con las mujeres. Es decir, no toda madre ha podido nacer en plenitud al parir un hijo, porque muchas mujeres están profundamente dañadas y eso la lleva a no hacer de madres sino algo más parecido a una madrastra malvada, como las de los cuentos.

La comparación entre las madres que maltratan a sus hijos (golpes, insultos, humillaciones) y las madrastras, sin embargo, no es solo una idea mía. Existe en la moderna literatura feminista. Creo recordar que autoras como Victoria Sau lo mencionan así. Dicen que la madre que muchas hemos conocido, esa mujer que nos gritaba, insultaba, pegaba, no es la verdadera madre sino una madrastra. De este modo, rescata la maternidad como ideal, argumentando que cuando encontramos en nuestras vidas -y las vidas de nuestras relaciones- esos ejemplos terribles de madres que abofetean, insultan y amenazan, eso es una especie de intrusión psíquica de la "madrastra", no la verdadera madre.

La madre está muerta, dicen estas autoras. La madre "no está", está ausente de este mundo.

Bien pues yo digo: El padre tampoco. Y es casi increíble a mis ojos que a esas teóricas intelectuales les cueste tanto comprender que con el padre sucede EXACTAMENTE lo mismo que con la madre. Que el VERDADERO padre ni está, ni se le espera en muchas ocasiones. Porque hombres cuidadores hay pocos. Pocos con compromiso y capacidad para quedarse, para permanecer y hacerlo en el amor que cuida, un amor delicado que se vuelca hacia las crías y la madre en sus momentos de mayor vulnerabilidad, un amor que protege el nido cuando madre e hijos lo necesitan, que aporta lo necesario para que los hijos lleguen a ser adultos de plena capacidad.

Me parece ciego e injusto rescatar a la madre (diciendo que está muerta, pero que sigue siendo una realidad en otra parte), disculpar a las madres maltratadoras o negar su crueldad, derivando todo a la figura psíquica de la madrastra, pero luego concluir que los padres que maltratan y someten son "el" Padre, y que claro, lo que vivimos es su poder, su dominación. El Patriarcado. Porque ha sido El Padre quien ha matado a la Madre y nos trajo a la Madrastra, dicen.

(Pintura de Gaetano Chiericci)

¿Cómo...? No, perdona, esta no es mi visión. No firmo, no acepto, no transijo con esto. Y cuantos más años pasan, más me reafirmo en ello. Mi manía a la palabra "patriarcado" no se me pasa, sino que crece, y eso que entiendo que se utilice porque entiendo lo que se quiere expresar con esa palabra. Pero la raíz del asunto, tal y como yo la veo al menos, está equivocada. 

 Lo que tenemos es un "sistema de dominación" de unos humanos sobre otros, con sus variantes: Clases sociales, castas, ricos y pobres, racismos, etcétera. Y una de las variantes, además, es el problema de los padrastros dominando una parte del escenario. Es decir, en caso de llamar a este problema con nombre masculino, yo lo llamaría "Padrastriarcado". Y aún y así no lo veo muy claro porque muchos padrastros están sometidos a su vez por humanos que dominabn colectivos enteros, pero no en función de su ser padrastros, sino en función de su codicia, su ansia de controlar el mayor número de recursos posibles, etcétera.

Y esa competencia por los recursos la he visto tanto en hombres como en mujeres. Aunque con distintas estrategias, está presente, incluso en el tan idealizado mundo animal. Las hembras no siempre son inocentes. Depende de su nivel de estrés y de si sienten que tienen recursos suficientes para criar. En caso contrario, pueden pelear, competir y hasta matar a las crías para sobrevivir ellas. Yo lo he visto hasta en las gatas que he tenido (y tengo) Es decir: en situaciones ideales donde hay abundancia y facilidad de acceso a recursos, es fácil que surga lo bello, armonioso y amoroso de todos. Pero en situaciones de malestar la cosa cambia y ya no está tan clara ni la paternidad, ni la maternidad.

Es más, desde mi óptica, mucho del maltrato ejercido por madres a hijos, creo que surge de esta parte animal herida, estresada o agobiada, que ve a las crías como competencia, o siente por dentro (sin saberlo nombrar) que acaban con su energía, que "acaban con ella" (esa frase es muy típica de algunas madres, y les dicen a sus hijos: "Vais a acabar conmigo"), y que si no se impone o no las marca con golpes, castigos o demás, se la "comen". 

Esto es el reino del miedo, de sentir que se trata de "o tú o yo", que no se dispone de suficiente poder, es decir de suficiente energía... En el fondo esto tiene que ver con las fuerzas crudas de la naturaleza en estado salvaje, cuando pulsan en contextos difíciles, de sufrimiento interno, y no son contrarrestadas o matizadas con otras fuerzas del ser que podrían equilibrarlas. Como el corazón y su compasión (sentir lo que el otro siente) y la cabeza, razonando y tomando todo en una perspectiva mayor y más amplia, que quita hierro a muchas cosas y comprende otras.

De manera que pienso que NO vivimos en un patriarcado sino en un sistema de dominación/es variadas, con "padrastriarcado" incluido.

José, en contraste, representa a un hombre con criterio, con discernimiento, y además, ya rizando el rizo, un iniciado espiritual, pues ¿cómo si no, soñaba tan fácilmente con ángeles y era capaz de escuchar y comprender su mensaje? Sin esa vertiente sensitiva, exquisitamente sensitiva y bien integrada, José hubiera abandonado a María, y el mito, la historia de Jesús simbolizando al hijo pleno y bien parido, bien criado y bien cuidado, (que por eso fue compasivo de adulto) no hubiera podido ser. Porque en aquel contexto, una mujer embarazada sin marido lo tenía crudísimo. Y porque además, José permaneció al lado de los dos.

José es el summum, para nuestros mitos culturales (de origen cristiano) del Hombre-Hombre, el hombre que cuando nació "el hijo" (simbolizando a un niño o niña que nace, pues hablo en términos universales) dio a luz en sí mismo al PADRE. No al padrastro. El padre con su altruismo, con su generosidad, con su humildad, su apoyo, su coraje, su protección, su rol de sostener y sí, porqué no, también de proveer, por lo menos en tantos contextos donde las mujeres paren y no pueden dedicarse a la vez a criar y a ganar dinero o conseguir comida. Que me llamarán machista o anticuada por hablar del rol de proveedor del padre, pero me la pela. La realidad ha sido (y es) la que es para millones de mujeres, y la realidad dice que millones de nuestras antepasadas pudieron criar en gran parte gracias a que había hombres "proveyendo", sino todo el sustento, al menos una parte.

José es vientre, corazón y cabeza. Tiene los 3 centros del ser activos, plenos e integrados, en armonía. Y por eso actuó como actuó y la historia (real, mítica o legendaria, qué más da) fue la que fue. Lejos de ridiculizar esa figura o burlarme del mito, yo lo veo grandioso, lleno de significado.

He soñado a veces con José encarnado en hombres de clase humilde que amaban entrañablemente a sus hijos. También he tenido algún sueño con "sombras" malévolas que odian a José y desean que no exista ni se redescubra en mi sociedad, porque quieren que creamos que los hombres son "solo lo que vemos" (y que pensemos que todo lo hacen mal) y que los padres son "esos malos padres" o padrastros malvados o tiránicos... Hay un interés sombrío y feo deseando que creamos que no hay ningún padre, que no existe, o que ni se debe buscar porque ni siquiera es necesario. Para qué.

Pero existe. 

Soy tozuda como Galileo. Él se murió diciendo "Y sin embargo, se mueve" (refiriéndose a la tierra girando alrededor del Sol, una idea novedosa para su mundo) y yo me moriré diciendo "Pero el BUEN Padre existe", aunque la intelectualidad feminista diga que no y que el poder del padre es lo que daña  al mundo. El padre cuidador existe, y su poder real no lo conocemos. Que mucha gente no haya visto al buen padre debido a la desgraciada situación del mundo, es otra cuestión, pero él existe. Tampoco los antiguos creían que la tierra girara alrededor del Sol. 

 A veces hay que alejarse de lo que tenemos frente a los ojos, y mirar en perspectiva como hacen los astrónomos, para tener una perspectiva mayor y descubrir mejor la realidad, eso es todo.

 


 

viernes, 30 de marzo de 2018

Vírgenes Abrideras y Matriarcado.


(Post de mi muro del face, en respuesta a una controversia en otro muro)

Imaginemos que debido a cataclismos y al paso de las eras, se destruye mucho todo, todo, excepto algunos restos que quedan preservados casi por casualidad, en un rincón privilegiado que no ha vivido tanta devastación. Imaginemos que entonces algún arqueólogo del futuro encuentra, escondidas y fuera de su contexto, estas imágenes que comparto. Son "Vírgenes Abrideras", un tipo de escultura medieval que representa a María como "Madre de Dios", y reina y madre de todos.


En base a estas tallas, bien podrían interpretar los arqueólogos del futuro hipotético (si no tuvieran muchos otros datos sobre la sociedad medieval) que, en Europa, se vivió un matriarcado, porque mira, ¿ves?, se adoraba a una especie de Diosa Suprema. 


Solo si los estudiosos del futuro consiguieran unir estas imágenes con otras, y si además pudieran obtener muchas otras informaciones sobre el modo de vida de los europeos medievales (textos escritos, etc), podrían entender que la cuestión no es tan simple. Que, efectivamente, hubo un culto a la Madre (a través del culto a María, llamada Nuestra Señora), pero que, en realidad, esto coexistía con la idea de un dios creador que era "imaginado" por los cristianos (religión dominante) como algo más masculino que otra cosa. 

Además, las sociedades medievales de este continente eran muy variadas y, aunque en algunas de ellas la mujer tenía cierto poder, en general los hombres dominaban mucho más la esfera de lo público. Así que en muchos lugares donde se veneraba a estas mismas imágenes, las mujeres estaban sometidas en muchos aspectos.

Así que si esto sucedería con imágenes tan recientes en la historia como las medievales, ¿cómo podemos afirmar sin ninguna duda, y de manera tajante, que las figurillas de mujeres prehistóricas significan que hubo un matriarcado, o culturas "solo matrísticas"? 

Peor aún: ¿Cómo asegurar cosas tan pilladas de los pelos y arriesgadas como decir que los hombres "aun no conocían su papel (como elemento masculino y fecundador) en la reproducción"? Porque si hasta los primates SABEN distinguir entre su prole y la de otros machos, y atacan a veces a los hijos de otros machos (es decir, instintivamente saben que fecundan a las hembras) no se puede asegurar de manera tan tajante que el hombre humano pudo pasar por una etapa de no saber ver las consecuencias de tener sexo con una hembra.

Se ha repetido mucho que la existencia de estas figuritas femeninas prehistóricas es signo de matriarcado porque, además de lo que representan ellas mismas, algunos textos dicen que "no hay  representaciones de escenas sexuales, ni de sexo masculino". 

Pero esta afirmación va quedando desmentida a medida que se encuentran nuevos restos arqueológicos. Puede que "antes" pareciera que esa afirmación era cierta, porque todavía no se habían descubierto suficientes restos prehistóricos, pero todo va quedando cuestionado conforme se avanza en el hallazgo de nuevas piezas y vestigios. (Ver foto)


Así que ya tenemos falos de piedra (y bastantes). Ya tenemos escenas sexuales apareciendo en cuevas prehistóricas. Ya tenemos imágenes rupestres (grabados) de hombres en estado de erección. Con lo cual...en lugar de afirmar de manera rotunda cosas que no sabemos ¿no sería mejor plantearlo solo como hipótesis, mientras se continua excavando y reuniendo piezas?

(Abajo, escena sexual de figuras antropomorfas con cabeza animal, que ha sido llamada "la Venus y el Hechicero", en la cueva de Chauvet, Francia)

(Abajo, otra imagen prehistórica de temática heterosexual, esta procedente de Serra da Capivara, Brasil)


Y en todo caso ¿tanto "nos" importaría si hubo o no matriarcado, o si no hubo ni una cosa ni otra? Es decir: a efectos de luchar para mejorar lo presente, no nos debiera afectar tanto lo que vivían los humanos de la prehistoria. Porque no somos "ellos". Y además, somos seres creativos y razonantes y se supone que, si nos lo proponemos, podemos introducir cambios en la historia y nuestra realidad, si vemos que algo nos está haciendo daño.

En fin, ahí queda eso. Observad las imágenes de Vírgenes Abrideras. ¿No "parecen" imágenes de "La Diosa" conteniendo a todo, y dando lugar al "Dios masculino" (que sería, según esa interpretación VISUAL, posterior a Sí Misma) y al resto de "almas" y seres? Pero SABEMOS con datos, que en la época en que estas imágenes se hacían y que además se VENERABAN, la situación de las mujeres en general, NO era la de las imágenes veneradas. 

Lo comparto sólo para reflexionar (extrapolándolo a lo prehistórico) sobre lo difícil que es pensar, desde nuestro ahora, culturas de no solo hace siglos, sino incluso milenios. Decenas de miles de años.