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miércoles, 1 de mayo de 2019

Sobre la película "Khadak".

(Arriba, la chamana que sale en la película "Khadak", en pleno rescate de un alma extraviada)

En culturas nativas variadas, el rol de "rescate" espiritual lo desarrollaban los chamanes y chamanas. Sobre esto habría mucho que hablar, pero os dejo un videíto corto extraído de una película de Mongolia (Se titula "Khadak") Es una escena de "rescate de alma" realizado por una chamana. Explico el contexto de la escena inicial para los curiosos y las personas fans del chamanismo/terapias alternativas: el chico tumbado en la cama ha sufrido en la nieve un ataque que lo ha dejado ko, catatónico, inconsciente, y aunque lo han llevado a casa (a la yurta) no se recupera. Así que llaman a la chamana.

La chamana es esa mujer con pinta de "vieja despeinada y loca" que empieza a hacer cosas "raras" junto al chico tumbado. (Todo lo que se ve está documentado, son rasgos del chamanismo de esos lugares)

La chamana luego toca un tambor... El hombre sentado que la sostiene al final es el padre del chico. La mujer más joven es la madre. La chamana se derrumba al final porque tanto trance y tan intenso es algo muy exigente para el cuerpo físico. El chamanismo tradicional es algo muy, muy corporal. Muy de los cinco sentidos y algunos más.

La chamana está llamando al alma del chico, que está extraviada (por eso no ha recuperado la consciencia) Se ve cómo se solapan dos escenarios: la yurta, donde están los cuerpos, y el paisaje nevado, donde están las "almas": la del chico enfermo, y la de la chamana, que se "proyecta" en su búsqueda.

Es un rescate en toda regla, porque solo gracias a la llamada, los gestos, los gritos de ella, el chico reacciona. Los "rescates de alma" se realizan para recuperar trozos de la energía del ser que se han quedado "fuera" o "lejos" debido a sustos, impactos fuertes, traumas, etcétera. Pero no todos los chamanes saben hacer estas cosas, que son especialidades de algunos. Yo por ejemplo nunca he hecho un "rescate" de estos. Tengo otro camino, en general trabajo con la escucha corporal y el diálogo con los "trozos del ser" o con el cuerpo (según) Pero también es que vivo en la cultura más verbal que existe, y aquí todo se quiere "entender". En fin, es un temazo, no me quiero enrollar mucho sobre chamanismo sino sobre el concepto de rescatar a otro. Todas las culturas han tenido su manera y sus personas especializadas en unos tipos de ayuda u otras.

También comparto este vídeo porque la conexión con el arquetipo de "bruja despeinada y loca" está clara y nos puede ayudar a entender ciertos cuentos antiguos. Existieron mujeres así en las culturas nativas de muchos paises. Algunas formas de chamanismo se recreaban en el cuidado personal, pero otras no. Hay un tipo de camino chamánico que es deliberadamente rompedor y extraño, inquietante y perturbador. Muchos chamanes y chamanas no eran precisamente populares en sus comunidades, sino temidos por "raros", o porque nadie sabía con qué podían salir o qué se les iba a ocurrir hacer. Trabajar cerca del Infinito puede producir combinaciones raras en la gente. O en alguna gente.

Cuando vi esta película me hice muy fan de la chamana. Tengo un vínculo con el chamanismo de Siberia/mongolia y zonas aledañas que cuando asoma, me hace añorar otros modos de comunicarse y moverse. Pero en fin, vivo donde vivo y aquí soy la del moño. Nada de greñas. Y nada de pegar latigazos "de broma" a los inconscientes para que despierten, que aquí eso no se entiende (aunque a Abuela Norte le encantaría repartir unas cuantas os. y pegar unos cuantos gritos ja ja)

Por cierto: detalle maravilloso, la chamana llama al "Arbol Sagrado", Madre. Es la diosa Madre Árbol...la que tanto me gusta y que asoma en tantas zonas del mundo (Yo la descubrí gracias a la conexión pagana eslava y su diosa Mokosh /Makos)

Rescate de alma con uds, al modo antiguo salvaje, verlo aquí:

www.facebook.com/estudioschamanicos/videos/1294988067185828/

domingo, 25 de febrero de 2018

Quieren volver a la naturaleza, dicen.

(Arriba, pintura de Gaetano Chiericci)

Una frase atribuida a Petra Kelly decía "Todo el mundo quiere volver a la naturaleza, solo que no a pie". Ayer recordaba esa frase y se me ocurría otra: "Todo el mundo quiere volver a la naturaleza, solo que no al ritmo de la naturaleza, sino a golpe de click". (El tema de la aceleración del mundo civilizado, versus la lentitud natural de las cosas)

Y hoy se me ocurría otra: "Todo el mundo quiere volver a la naturaleza, solo que sin bichos".

Con bichos me refiero a cosas como insectos que pican y tal. Que ya sabemos que todo el mundo adora a los animales que pueden poner caritas monas, o parecer peluches, pero lo de cucarachas, escarabajos, arañas, mosquitos, garrapatas, pulgas, víboras, etc...Como que no mola tanto. Los bichos que no son aptos como mascota (es decir, que nunca van a comportarse de manera que nos guste) no molan ¿a que no?

Todo esto viene a cuento de que "habemus pulga". Bueno, es algo que sucede cada cierto tiempo. De repente amaneces cosida de picadas, tú o tu hijo, y te das cuenta de que alguna pulga se coló en casa, adherida a zapatillas, calcetines o el bajo de los pantalones. Las mantengo muy a raya pero es imposible controlar todo el patio. No es culpa de los gatos en sí (y además, da igual cuántas pipetas se les eche, si hay muchas pulgas las pillan igual) sino de las zonas de maleza , los rincones con hojas secas y restos de leña podrida... Las pulgas van a las "alfombras" naturales y se quedan allí viviendo en ese hábitat calentito. Luego pasas tú por ahí, recogiendo tablones de madera o de camino al gallinero, y zasca. Te llevas pulga pa´casa.

Habemus pulga significa que tienes que entretenerte buscándola escondida en la parte baja de las sábanas de la cama, y si no eres capaz de dar con ella (a veces se ha escapado antes) entonces toca poner a lavar toda la ropa: la de cama (por si acaso está escondido el bicho en un frunce o un pliegue de las sábanas) y la que llevabas puesta (pijama, etc) En caso contrario, la pulga o laS pulgaS (porque podría ser más de una) te seguirá picando y es molesto. Aparte de que podría criar, horror.

Habemus pulga significa, por lo tanto, que necesitas gastar tiempo en esa tarea, y emplear trabajo en hacer coladas con las que no contabas. Además, si metes mucha ropa junta en la lavadora, a la pulga le da igual, sólo se da un baño y no es arrastrada por el agua (hay tanta ropa que se agarra a ella) de manera que sacas lo mojado y puede seguir allí (lo he visto, pulgas saltando de una toalla recién sacada de la lavadora) Con lo cual el truco está en llenar la lavadora un poco más de la mitad, dejando todo muy holgado, para que agua arrastre al bicho.

Esto me lleva a señalar de nuevo que vivir en campo-campo implica gasto de tiempo en actividades que en la ciudad no suelen darse. Salvo que...elijas vivir como la gente de antes "de verdad", que si tenían pulgas se rascaban, sacudían la ropa y amén. Lo de hacer la colada no era como lo de ahora, que a fin de cuentas tenemos lavadora, con lo cual se asumía que era normal ir cosido de picadas de vez en cuando, o durante meses, y no pasaba nada.

De hecho, yo viví en una casa en cuyo patio trasero había un pulguerío tal, que de mayo o actubre SIEMPRE llevaba los tobillos picados. La única solución hubiera sido cementar el patio y erradicar gatos, gallinas y conejos (que no eran mios, tampoco el patio) O salir andando con zancos. Asumí las picadas y ya está.

Dirán los no enterados: bueno, no pasa nada, solo son pulgas. Y yo añado: sí, de acuerdo, excepto que las pulgas hayan picado antes a roedores (ratas por ejemplo) infectadas con algún bacilo chungo. Como la peste. La gente de antes no se alarmaba mucho por las pulgas, pero éstas fueron las transmisoras de las plagas de peste, llevando el bacilo entre ratas y humanos, o escondidas en las mercancías (telas, ropas, etc) que viajaban de ciudad en ciudad. Y así murieron millones y millones de europeos, como moscas. Por las pulgas.


Todo el mundo quiere volver a la naturaleza, pero NO SABEN LO QUE DICEN. No lo sabemos (me incluyo) en realidad. Queremos solo lo bonito de la naturaleza, lo cuchi-cuchi, lo domesticable o lo cariñoso. Ahora los que nos creemos más guays rezamos a la Madre Tierra para que "haga algo" para mejorar las cosas, pero los insectos tipo plaga forman parte de sus sistemas de auto regulación, y si surge una peste, o similar, que barre con todo, eso ya no nos gusta.

¿Queremos volver a la naturaleza...? ¿O sólo pensamos que queremos eso? Llevo casi dos años escuchando en esta Tierra del Teleno a su voz, y a la voz de los primeros pobladores (prehistóricos) de este lugar. Y os puedo asegurar que no tenemos ni repajolera idea de lo que significa "volver a la naturaleza". La Tierrita me consuela, porque dice que en mis "condiciones" y viniendo del mundo que vengo, hago ya bastante, pero yo me siento estúpida, ridícula y mutante. La Tierrita me trata como a una niñita lisiada. No me exige más pero no porque yo esté actuando bien hacia ella, sino porque salí tarada de una sociedad tarada, y las taras no se curan en dos dias, ni en dos años, y algunas ni en toda una vida.

En resumen: he puesto dos lavadoras para erradicar las pulgas, pero no tengo claro de si he hecho bien o mal. Depende de cómo lo enfoque...He priorizado que mi hijo no vaya al cole cosido de picadas, y mi propia comodidad, y eliminar riesgos (poco probables, a decir verdad) de infecciones raras, pero he gastado mucha agua potable, y electricidad, en algo... evitable.

Mi conclusión es: aquí (casi) nadie quiere volver a la naturaleza de verdad. Sólo soñar con ella y visitarla de fin de semana, o irse a los pueblos pero para vivir como en la ciudad, o casi. Es exactamente como lo de la comunidad y crear tribu. De veras que en realidad es muy raro encontrar a alguien que lo quiera. Lo confunden con reunión de fin de semana y ayudarse de vez en cuando, cuando viene bien. Lo que es una tribu o comunidad indígena ancestral, con sus acuerdos constantes, su co-responsabilidad de lo que le sucede al otro, etc, no tenemos ni idea de lo que es, y ni lo queremos, porque a la hora de la verdad es muy limitante de las libertades individuales. Estar tan vinculado es lo que tiene... Querer ir juntos en la misma dirección también.


 Se idealiza todo lo antiguo, creamos nuestra idea de "bien/comunidad/naturaleza", pero no solemos conocer lo que implica de verdad...

jueves, 4 de agosto de 2016

Tierra, campos electromagnéticos y lluvia.


Estos días, no sé por qué, me viene a la mente el recuerdo de la única vez en que intenté, muy en serio y unida a dos personas más, rezar para que lloviera. En la zona en la que vivíamos había una sequía horrorosa, y sentíamos muy intensamente la necesidad del mundo vivo de recibir agua, así que decidimos salir de la actitud pasiva (de aceptar sin más de lo que sucedía) y entrar en una acción intentando cambiar las cosas. 

A fin de cuentas, ¿no habían hecho eso los chamanes de medio mundo? Si era posible hablar con los elementos (y yo creía que si, porque había tenido experiencias puntuales de ello), ¿por qué no intentar "convencer" a los elementos para que lloviera de una vez...?

Pero me sucedió algo muy distinto a lo que esperaba. Sí, conecté "con los elementos", pero no del modo que pensaba que sucedería. Porque empecé a escuchar a la Tierra, y ésta se desahogó conmigo de su agobio, ya que resulta que era la primera interesada en que lloviera, pero ¡ni Ella lo estaba consiguiendo...!

Ay...yo debiera haber imaginado que, siendo como soy lo más parecido a una ventanilla de reclamaciones, quejas y desahogos, aquello de conectar con la energía para simplemente "decretar" no iba a funcionar ni de chiste conmigo. ¿Conectar? Oh, sí, pero espera un segundito, que te vamos a contar una cosita que debes saber. Te vamos a explicar porqué no llueve justo en esta zona donde vives, y así ya te dejas de sentir culpable, si a pesar de tus ruegos, la lluvia no cae. O dejas de culpar "a Dios" de la sequía.

Yo estaba sentada sobre la tierra, en medio de un paraje natural bastante salvaje, entre bosques, en un alto con bastante perspectiva sobre el horizonte. La Tierra, entonces, me hizo mirar hacia lo lejos y me dijo: "¿Ves todo eso de ahí? ¡Esas cosas son las que están haciendo que no llueva!" 

Y ¿sabéis a qué cosas se refería? Pues a las decenas de torres eólicas, a los dichosos aerogeneradores que, como púas metálicas gigantes, están empezando a aparecer, clavaditos en todos nuestros paisajes.

Pero yo no entendía porqué la Tierra achacaba a esas torres la sequía, hasta que Ella se me empezó a quejar de los tendidos eléctricos, de la exagerada instalación de postes y torres metálicas, y de cómo entre todo junto, (y sobretodo desde la instalación de centenares de generadores eólicos) se estaba alterando el flujo de intercambio electromagnético entre la tierra y el cielo o atmósfera. 

 "Antes aquí había más tormentas, en verano -me dijo la Tierra- Ahora son rarísimas y excepcionales, y es por todo esto. Los rayos ya no caen como debieran, las corrientes magnéticas están alteradas. ¡Y yo estoy harta! Todo esto me daña y me agobia muchísimo. ¡En mala hora la electricidad artificial se inventó y se ha extendido por todas partes, para mí es un sufrimiento!

Me quedé ko. Pero ko. Porque sentía su agobio, y era una desazón tremenda, como si me faltara el aire o el cuerpo estuviera constreñido con algo. Pero también porque... ay, ¿cómo íbamos a renunciar a la electricidad artificial, a los cables, a la luz eléctrica? ¡Dependíamos casi al 100 por 100 de ella!

"Pues me gustaría que se preservaran espacios de Tierra sin ser invadidos de cables. Y me gustaría que, algún día, aunque sea dentro de mucho tiempo, "al menos tú" renunciaras temporalmente a la electricidad artificial por amor a mí. Porque hija mía, si no lo haces tú, que me oyes y me escuchas desde hace tanto tiempo, ¿qué esperanza me queda de que se racionalice esto? Si el amor no puede hacer que alguien evite usar algo que daña al ser amado, ¿entonces qué puede evitarlo?"

Me quedé re-doblemente ko, conmovida porque sentía su dolor, y realmente yo amo a la Tierra, o eso digo. Así que sus palabras me ponían el dedo en la llaga. "Si me amas, "al menos tú", algún día podrías vivir sobre mí sin usar nada de lo que me daña". Uf.

Me oí decir a mí misma que sí. Que lo haría. Mi parte racional pensaba "Tía, tú estás loca", pero mi corazón pensó de otra manera. De acuerdo, ahora me era imposible, porque uno no puede "desconectarse" de la red eléctrica de la noche a la mañana, y menos criando a un niño en mi país, pero me imaginé siendo una vieja y viviendo en una casa de ésas tan, pero tan eco-bio-de-todo, que ni cables tuviera. Hum. Por imaginar que no quede.

Y la Tierra sonrió con resignación y cierta triste espera, pero con cariño, porque es Madre y me conoce y entiende mi situación. 

Luego le pregunté qué podíamos hacer los 3 que estábamos sentados allí en silencio (porque yo no estaba sola, pero este diálogo era interior) para ayudar a que lloviera, y sólo me dijo que "Era muy difícil", porque todo estaba muy desequilibrado. Pero que rezar por ello y enfrentarnos a este tema nos vendría bien para aprender, y luego  ¿quién sabía...?

Y con esto mi diálogo terminó, y no hubo nada más que yo pudiera hacer. Otro de los allí presentes sintió una conexión con los seres de las tormentas, y presintió que llovería al poco. Al cabo de dos dias llovió un poco, pero sólo en una parte de esa zona, y no fue  mucho. La sequía, en general, duró aún un tiempo más. Un tiempo en el que el cielo tenía un color terroso y el bosque crujía al caminar por él,  como si estuviera hecho de patatas chips.

Realmente nos hacía falta aprender aún mucho, no sólo sobre la lluvia, sino acerca de cómo todo está inter relacionado, y las acciones del ser humano sobre la superficie terrestre pueden tener efectos secundarios muy desagradables, incluso aunque se revistan de un aspecto benéfico y ecológico como los aerogeneradores, a los que desde entonces miro con manía. 

Sé que mi postura será anti popular, y sé que contar una anécdota así puede resultar desesperanzador, pero esta es mi vida y lo cuento tal como lo he vivido. Además, tal vez sea mejor confrontar la realidad. La Tierra sufre con la energía eléctrica "artificial" porque genera tendidos de cables, instalación de postes y torres metálicas, etc, actualmente en una cantidad tremenda. Y los aerogeneradores en concreto son como agujas en su espalda, un horror y un obstáculo para que caigan los rayos "donde deberían" y con la frecuencia adecuada, y ya está.

Hay otras causas, sin duda, para sequías y disfunciones climáticas, pero en aquella zona, y en aquellos meses, ésa fue la causa que se me mostró. Una más para la lista que explica cómo estamos jugando a magos con la materia, pero si no la escuchamos podemos cagarla, pero a base de bien, y no darnos cuenta ni siquiera de ello.

El llanto de la Tierra a través de los cuerpos de "los que La sienten"



(Del 20 de junio del 2012, rescatado en la limpieza de mi muro de facebook)



Hoy sentía un mareo, unas náuseas, y me acongojaba un no sé qué. En un ratito de soledad he podido observarlo, enfocarlo en forma de diálogo interno, dejando hablar a mi cuerpo. Y salieron lágrimas por tantas cosas que se mueren, ahora mismo, y ya nunca más serán. Lágrimas que no parecían mías, lágrimas como de diosa, por la belleza perdida, por tantos hijos que ya no vivirán, tantas realidades naturales que se abortan, que se asfixian...

Es difícil escuchar sin intervenir, sin adoctrinar, sin intentar negar su derecho de ser a las lágrimas. Sin decir: "No llores, Naturaleza, porque otro mundo vendrá, que seguro que será igual o mejor que éste" Qué pifia decir algo así a la fértil divinidad. Negarle su dolor, todo porque pensamos que, total, seguramente tendrá otros hijos. Es como tapar la boca a la madre que sufrió un aborto, o una muerte perinatal, diciéndole que ya se quedará embarazada otra vez. O como decirle a la madre de siete hijos, que no llore si tres de ellos mueren, porque total, le quedan cuatro. Tremendo.

"Déjame llorar, hija mía, porque éstos, los de ahora, son únicos, y nunca más serán. Hay tanto por despedir, hay tanto por enterrar, hay tanto por lo que hacer duelo...Déjame llorar a través de ti "- me decía la Tierra en mi cuerpo.

Y este es el mayor misterio, dejar que el dolor de cosas mucho más grandes que uno mismo salga por el vientre, por los ojos, por la boca. Desgarrarse por momentos y dejar que eso aflore, como un volcán de agua salada desde dentro, hasta que llega la paz. Retorcerse, asumiendo un fin. Tal vez no sea "EL" fin, pero desde luego sí es "un" Fin, y como todo final, duele. Máximo cuando sientes a todos los seres vivos como tus pequeñas criaturas, ésas que hasta ahora corrían abundantemente por tu vientre, tus pechos (¡tus cientos de pechos!), tus cabellos, tu espalda...Haciéndote cosquillas, regocijándote con su bullicio...

Hay tanta vida que se va... ¡Tanta! Tanta belleza perdida, tantísima. Y no hay vuelta atrás para muchas cosas. No se puede ayudar a La Madre negando sus motivos para llorar. Tan sólo se la puede...acompañar.