domingo, 25 de febrero de 2018

Resiliencia y esperanza

                                 (Arriba y en el resto del post, pinturas de Luke Hillestad)

La incansable tozudez con la que los medios repiten (en artículos, entrevistas, etc) que la superación de los traumas depende de la RESILIENCIA que cada uno tenga, demuestra, aparte de ignorancia, la también incansable tozudez o incapacidad para afrontar la responsabilidad de LOS OTROS en la reparación de traumas y, en último término, de la supervivencia personal.

Porque la resiliencia NO ES algo así como una cosa que se trae de serie congénita, como el color del pelo o la tendencia a engordar o adelgazar, sino que la resiliencia surge del apoyo y del afecto que puedas encontrar a tu alrededor. No me lo invento yo, lo dicen los que acuñaron el término. (Recomiendo leer a Boris Cyrulnik, neurocientífico. Y para historias de resiliencia, la biografía de Tim Guénard, "Más fuerte que el odio")
              
                                      
 
Es decir: sales adelante mejor o peor tras una crisis fuerte, no porque mira, tienes más resilencia que otro, ole por tí, sino por la cantidad o calidad de afecto y apoyo que alguien de tu entorno (siquiera UNA SOLA persona) te haya proporcionado en los peores momentos. Salimos adelante por el amor, y no por otra cosa, es así de simple.

Pero nuestra sociedad tiene un sistema de creencias muy individualista, así que esa verdad atenta contra sus principios, según los cuales hay que ser independientes, no esperar nada de nadie, y salir de los agujeros por uno mismo (siempre, y a poder ser, independientemente de lo que hayas vivido, tu edad o tu situación) El lema es "Cuanto más independiente seas, mejor. Cuanto menos necesites a nadie, mejor. Y cuanto antes logres no necesitar a nadie, mejor". (Ya si puede ser a los meses de recién nacido, pues perfecto)

Entonces, los científicos describen la resiliencia, acuñan el término, y ¿qué pasa? Que enseguida vienen las fuerzas del orden a secuestrar esa verdad y a reconvertirla en la que conviene al sistema, y así transforman el concepto de resiliencia en algo que "se TIENE más o menos, de manera personal". La tendencia (que ya está aquí) finalmente es decir: ¡Pero vamos hombre, ¡sé resiliente! ¡Espabila!

Ya hay cursillos para aprender a ser resiliente, estoy segura, y también estoy segura de que en ellos te responsabilizan exclusivamente a ti mismo de todo lo que puedas vivir en una crisis fuerte o situación traumática y adversa. Tus reacciones han de estar siempre controladas y ser las de "tu elección". Si te golpean no puedes sentir ira o tristeza salvo que "lo decidas", y así con todo. Para ejercitar, entonces, músculo resiliente, hacen esos talleres o cursos que no son más que programación mental para auto convencerse de verdades que no existen, pero que interesan al sistema. Creencias en las cuales NO HAY responsabilidad mutua por cómo nos tratamos unos a otros, sino solo responsabilidad hacia uno mismo, y lo que uno mismo vive.

El nuevo catecismo doctrinal establece como pecado "No ser" resiliente, o no serlo de manera "suficiente", pues para eso también hay medidores y hay que alcanzar la "Excelencia" (palabro de moda) Y si no alcanzas el listón de resiliencia, se te riñe y se te juzga, porque la resiliencia ya es como tener buena figura o estar en forma: se te supone, y si no la tienes se espera que te la "trabajes". Es tu deber ser resiliente y punto pelota.

El segundo pecado asociado a este, consiste en "tener expectativas" respecto a recibir ayuda, calor, afecto o apoyo ajeno. Las expectativas de vivir relaciones afectivas, comprensión y humanidad, SIEMPRE son un problema para la nueva doctrina, porque ponen de relieve que necesitamos ESFORZARNOS para ser responsables los unos de los otros, al menos EN PARTE. Y es incómodo pensar, por ejemplo, que si alguien de tu entorno entra en depresión, no es solo "por cómo funciona su mente" o "porque es débil" sino porque tal vez el contexto falló en general, no sabiendo apoyar suficientemente la crisis... Es más tranquilizador y productivo culpar a cada uno por sus crisis o por sus depresiones o hasta por suicidarse.

Vamos, el siguiente paso será animar a la gente a suicidarse con entereza, "Si así lo deciden", porque en eso consiste el libre albedrío y hay que ser maduros y responsables. La nueva doctrina no se pregunta porqué alguien quiere morirse: es asunto suyo. Y como la nueva doctrina está impregnada de "respeto" (nótese tono irónico), entonces si alguien quiere tirarse por un balcón, le ayudan poniéndole la silla sin hacer preguntas. Que eso es ser tolerante.

La resiliencia existe, como digo, pero no es toda esta mierda (terra dixit), sino el RESULTADO de recibir siquiera UN (de una sola persona) apoyo consistente afectivo, sólido, continuado, que haga que, en el peor momento de la encrucijada -crisis-trauma, tu interior tenga ESPERANZA y se decante hacia la vida y la restauración de la misma, o por el contrario PIERDA TODA ESPERANZA y se decante hacia el deterioro, el auto abandono, la auto destrucción, etc.

                  

Por lo tanto RESILIENCIA Y ESPERANZA son dos caras de una misma moneda y a su vez son UNA de las MUCHAS caras de LA VIDA.

La vida detesta a los que predican que no hay esperanza,
a los que predican que no debemos tener esperanza,
a los que predican que no debemos tener expectativas,
a los que predican que no hay que necesitar a nadie,
y en resumen a los que predican que no es necesario dar vida,
porque total ¿para qué...si no hay esperanza, no hay necesidad de nadie más en el mundo y además esperar o necesitar son actitudes incorrectas?

La vida se llena de ira cuando no la dejan ser, aparecer o moverse con libertad. Nuestra sociedad no será juzgada - en la dimensión psíquica y espiritual del ser y la conciencia- solamente por las muertes que produce de manera directa, sino también por la vida que no está permitiendo ser, ni aparecer. Por el no apoyo a la Ley de la Vida, cuyo pilar fundamental es la Esperanza, y luego, la co-responsabilidad.
 

Pinturas de Luke Hillestad. Esperanza y apoyo mutuo en un mundo "sombrío".

La maternidad y el Apocalipsis.


Embarazarte o convertirte en madre no atenúa ni hace desaparecer nunca lo que está medio suelto, medio sin resolver o medio colgando en tu vida. Esas pequeñas cositas que no molestan demasiado pero que incordian y que sueles apartar. Embarazarte y convertirte en madre, por el contrario, saca del armario toda la porquería y magnifica cualquier realidad "real" que exista en tu vida.

La maternidad es como la prueba de la verdad. Lo que hay, saldrá a la luz, y lo que no, se revelará ilusorio. Y si algo no estaba muy bien en tu hogar, terminará por explotarte en la vista y lo verás tal cual.

Todas las relaciones alrededor de la embarazada y luego, de la madre, pasarán la criba de esa prueba de la verdad, sin que sepan ni siquiera que está sucediendo eso, porque la gente se "retrata" más que nunca ante la realidad de la maternidad y la crianza. Ante un niño nos sale lo que de verdad tenemos por dentro, no lo que creemos tener.

Pero ojo, no me refiero solo a lo más aparente. Jugar con el niño y hacerle monerías, o no, no define gran cosa. Lo que retrata a la gente es cómo se comporta hacia la díada madre bebé, o frente a la realidad de un niño pequeño y lo que necesita, y las dificultades y desafíos que plantea. Mucha gente se cree que es super guay porque hace fiestas a los niños o les hace regalitos, mientras joden a su madre, o destruyen por detrás las oportunidades de ese niño, o generan conflictos en su familia (dejan sin trabajo a sus padres, crean discordia entre ellos intentando separarlos, mal hablan, etc)

El espectáculo de la inocencia y la vulnerabilidad total, de bebes y niños, y su necesidad de ser amparados, de ser cuidados, es un catalizador y detonador de las partes profundas de nuestro ser, lo queramos o no. Porque nos conecta con nuestro Origen. Con el principio de nuestra historia. Con nuestras raíces.

La presencia de una embarazada es como un augurio de todo esto, por eso incomoda a las sombras y hace que se remuevan en la silla, intuyendo la revelación (pues eso es un nacimiento) que viene. Por eso las embarazadas ya suelen empezar a notar (mucho antes de parir) las primeras violencias e inusitados comportamientos de gente de su alrededor. Porque las sombras ocultas en el interior de las personas no las ven a ellas, personas, sino que ven su embarazo. O ven al niño, con su energía tierna, fresca, y se les levanta el instinto depredador.


Rara vez una mujer que se convierte en madre sigue siendo "vista" como ella misma. Pasa a ser "una embarazada" o "una madre". O la madre de x (el hijo o la hija) La maternidad es como la piedra alrededor de la cual discuten las sombras del mundo

Algunos embarazos transcurren en entornos amables y bastante armonizados. Bien. Pero otros embarazos detonan una especie de Apocalipsis en el que se empieza a revelar la porquería más nauseabunda presente en ese contexto. 


Y se desatan guerras entre lo que quiere vivir (el bebé) , la madre, las energías favorables a ese nacimiento (en el relato, esos serían los ángeles) y "la bestia" (dragón de varias cabezas) que devora a los niños. Por eso cuelgo imágenes del Apocalipsis de San Juan. 


La mujer con alas es La Madre (se le dan alas para su huida, antes no las tenía) A su alrededor, ataques, hostilidad, guerra---> el dragón que quiere devorar al niño. Pero por suerte, en este mito la madre y el niño son "salvados" por el poder del Cielo, que envía a un ángel (izda) a pelear contra el dragón, da alas de águila a la madre para que pieda huir a lugar seguro, Dios protege y se lleva al niño "hacia lo alto", etc.

Sí, ya sé que algunas direis que la presencia de una especie de Dios- Padre ayudando, hace que este mito sea muy "patriarcal", pero no existen mitos que gusten a todo el mundo en todos sus detalles. Y a mi me gusta ese fragmento del Apocalipsis de San Juan, el momento en que salvan a la madre... y al hijo. Es más: me gusta porque en esa historia, hasta aparece la Tierra ayudando a la madre, pues cuando el dragón vomita agua para ahogarla a ella y a su bebé, la Tierra "se abre" para tragarse ese río, y así permite la salvación de la madre.

Abajo, una de las muchas representaciones medievales de esta historia. La mujer vestida de rosa con un sol en su cintura y corona con estrellas, es La Madre del relato, cuyo hijo es "llevado a lo alto", mientras el dragón ha intentado (sin éxito) abortar el parto o tragarse a la criatura nada más nacer. 

                                 

Santa Ana y la importancia de la abuela en la "gestación" de nietos y nietas.

Un post de una amiga recordando que el óvulo que dará lugar a una mujer se forma en el vientre de su madre MIENTRAS está siendo gestada por su madre (es decir, el óvulo que nos dio la vida se formó dentro de nuestra abuela materna embarazada, como en un juego de muñecas rusas), me hizo acordarme de las antiguas imágenes medievales de Santa Ana, María y el niño. Eran trinidades "de Abuela", tres generaciones unidas en una sola talla, generalmente de madera, en la cual la importancia mayor en tamaño correspondía a Santa Ana.


La Iglesia, en su deriva ideológica cambiante, ha tenido épocas en las que reconoció mucho más que hoy el papel femenino. Hay mucho que la gente de a pie desconoce, y que no se aprende sin un estudio de las raíces cristianas y los cambios sucesivos.


La cosa es que leí en alguna parte que aquellas tallas de Santa Ana, la Virgen y el Niño, dejaron de realizarse porque hubo un momento en que a las autoridades ecesiales les empezó a parecer mal que se diera tanta importancia a la Abuela, Santa Ana, y que se representara de manera visualmente "menor" a María en ese conjunto. Creo que lo leí en un libro de Jean Markale sobre la influencia de la cultura celta en el cristianismo medieval, pero no me acuerdo bien porque de eso hace años y por desgracia no tengo el libro conmigo. Pero si no recuerdo mal, Jean Markale asociaba el culto a Santa Ana con las reminiscencias de cultos celtas a las Diosas Triples, y los cultos que derivaron desde éste, como el romano a las "Matres".

Sea como sea, siempre me ha dado pena que aquellas imágenes de Santa Ana-María-Niño cayeran en el olvido y acabaran casi todas como piezas de museo. El culto a Santa Ana también perdió gas, como tantos otros cultos medievales o incluso anteriores, repletos de contenido simbólico (hoy no faltaría quien hablara de su significado "arquetípico", palabra de moda) y que la Iglesia dejó de sostener o apoyar por cambios en su ideología.


Pero fíjate: a la luz de lo que hoy se conoce desde la ciencia, Santa Ana demuestra tener una relevancia impresionante, puesto que el óvulo que daría lugar al niño Jesús estaría formándose dentro de su cuerpo, en el momento en el que Ana gestaba a María. ¿No es impresionante pensarlo? ¿Cómo no iban los artistas medievales, tan intuitivos y a veces hasta místicos, a representar "grande" a Ana, si pudo "contener" dentro de sí a la que sería María, y al que sería Jesús?

Las abuelas...la transmisión de abuela...es una realidad sobre la que es necesario volver nuestra mirada y nuestro corazón. Yo hoy honro y doy gracias a mi abuela materna, porque una parte de mí se formó dentro de ella mientras gestaba a mi madre. Y a mi abuela paterna, porque supongo que sucedió lo mismo con el espermatozoide que se necesitó para mi concepción. De manera que soy como un poquito hija suya (y en esto nunca había pensado, o no en estos términos) Y también pienso en mi madre, gestándome, mientras dentro de mí se formaba la mitad (el óvulo) de lo que sería mi hijo. Finalmente pienso en mí. No tengo hijas, pero...bueno, cuando gestaba a mi hijo, también dentro de él se formaron sus "semillas" en estado embrionario. De manera que si mi hijo tiene descendencia algún día, yo...yo la habré "gestado" también, en cierto modo, o en parte.

Os dejo con unas cuantas imágenes de Santa Ana, la Virgen y el Niño.






viernes, 23 de febrero de 2018

Magufos, dicen.

La verdad es que desde el momento en que los grupos de "escépticos" crearon la palabra despectiva magufo y se solazaron en usarla para hacer escarnio de toda persona que no creyera en lo correcto (según ellos) ni tuviera una formación científica superior, ya se quitaron la careta y demostraron lo que eran.

Muchas olas de "fobias" al distinto, y muchas persecuciones se gestaron así. Todo empieza como una broma entre amigotes soberbios y muy pagados de su superioridad moral, física, racial o intelectual (en este caso, intelectual) Tal arrogancia y sentido de ser superiores les lleva a crear un nombre despectivo para el colectivo o personas a las que desprecian. Y entonces se inicia el escarnio en grupo, las risotadas y burlas amparadas por mutuas palmaditas en la espalda. Venga, a perseguir magufos.

Me recuerda a lo de "Venga, a perseguir negratas", "Venga, a por los maricones"... "Venga, a por las zorras", "Venga, a por los sudacas", "Venga, a por las beatas de misa", "venga a por los mongolos", "Venga, a por las brujas (concubinas de Satanás)", "venga, a por..." (rellénese el campo por la palabra despectiva al uso)"

En España tenemos también sobrada "tradición" de perseguir al diferente. Recordemos que a fin de cuentas, hubo una expulsión masiva de habitantes de la península hace unos siglos. Miles y miles de moriscos, judíos y conversos "sospechosos" de no ser puros en sus ideas o costumbres, hubieron de retractarse, purificarse, o renunciar y emigrar. Eso, los que sobrevivieron porque muertos también hubo, y muchos. A la clase dominante no le bastaba con lograr la conversión de los "equivocados". Tenían que demostrar además que sus creencias eran perfectas. Y como eso era harto difícil hasta para los llamados "cristianos viejos", pues la mente de cada uno es lo que tiene, que piensa libremente y a su manera, ser un converso ya era motivo de sospecha. Te podía arruinar la vida hasta ser descendiente de un converso.

¿Cómo llamaban a los conversos del judaísmo? Ah, sí, "marranos". Una vez más, la creación del epíteto denigrante conlleva una especie de permiso implícito para la burla, el desprecio y la persecución. Es la cosificación despectiva del "otro".


(Arriba, pintura de Goya que representa un "Auto de fé", Inquisición con escarnio en acción)

Magufos. Recuerdo el día que descubrí ese palabro y, con él, los blogs y foros de escépticos donde grupos de hombres se carcajeaban abiertamente de tantas personas a causa de sus ideas, y no sólo eso: se reforzaban mutuamente en el sentimiento de que era un deber "perseguir magufos" y "acabar con las magufadas".

Perseguir a gente. Acabar con...

De acuerdo, no son los viejos tiempos. No parece que quieran matar a nadie. "Sólo" prohibir, denunciar, multar, inhabilitar para ciertas profesiones, y puede que hasta eliminar publicaciones. Nada importante, supongo (modo irónico). Pero incluso aunque el movimiento escéptico no pasara de ser un desahogo entre colegas que ríen entre cervezas sus andanzas, y se enardecen en la lucha contra los peligrosos individuos que no obedecen lo que dicta la evidencia científica, y aunque este neo-escepticismo sólo fuera una moda pasajera, el sólo hecho de que haya creado la palabra magufo, lo deja en evidencia.

Neo escépticos que os recreáis en el escarnio y pedís que se limite la libertad de expresión en las redes de aquellos que opinan cosas "anti científicas", no sois distintos de todas las jaurías humanas que han etiquetado con un insulto a los diversos, a los disidentes o a los que no siguen el cánon supuestamente correcto acerca de algo. No sois distintos a los misioneros religiosos que tanto odiáis, pues os mueve el mismo proselitismo agresivo, unido al ansia de salvar a los demás de su ignorancia, aunque sea a la fuerza y con el peso de la ley.

Lo que os mueve es el afán de demostrar vuestra superioridad intelectual, y por eso humilláis. Aunque, en realidad, para ayudar a los demás a encontrar la verdad, toda humillación es no sólo inútil, sino contraproducente. La denigración con palabras despectivas demuestra carencia de compasión y de humanidad, incapacidad de ponerse en el lugar del otro y entender su momento y su perspectiva, y dejarlo ser y vivir sus procesos, a su manera. Demuestra ansia de liderar por la fuerza. Ansia de imponer.

El fin no justifica los medios. Los medios son, al final, lo que obtienes de un proceso. Aquello que usas para supuestamente lograr algo, es lo que estás sembrando y creando en el mundo. Y si usas insultos y humillación, pues eso siembras, eso creas, eso fomentas en el mundo y a tu alrededor. Lo otro, la "defensa de la Ciencia", o la defensa de "la verdad", está por demostrarse si se logra con estos métodos. Yo, sinceramente, creo que no.

(La pintura es de Goya y representa el Tribunal de la santa Inquisición. Los capirotes en la cabeza los llevaban los acusados. El atuendo tipo delantal, más el capirote, era lo que llamaban 'sambenito')

Crítica a la crítica contra el amor salvador.

(Arriba, miniatura medieval que representa a Isis rescatando los trozos de su amado Osiris)

Parece que si un mito refleja el acto de ayuda y salvación de un hombre hacia una mujer, es machista porque sitúa al hombre como eterno salvador y a la mujer como tontaina incompetente e indefensa (Orfeo y Eurídice, Perseo y Andrómeda...). Pero si un mito refleja a una mujer "rescatando" o ayudando o salvando a un hombre de la muerte o las garras del mal (Isis y Osiris, Ariadna y Teseo...), también parece mal, porque entonces las mujeres ¡qué horror!, tienen que andar salvando a los hombres, cuidándolos o haciéndoles de madre, y ellos actuan como unos dependientes egocéntricos. (No pongo ejemplos de cuentos tradicionales porque es lioso dar titulos y que los conozca todo el mundo, pero abundan casos de los dos ejemplos)

¿Pues sabéis qué os digo? Que a la mierda con estas teorías. Tengo el día puntilloso y tocapelotas y mi impresión ¿cuál es? Que la moderna ideología progresista, lo que viene a decir es: no ames, no ayudes, y no vayas al rescate de nadie amado. Porque cada uno debe espabilarse solo. Y lo de rescatarse está muy feo. Es arrogancia, prepotencia, colonialismo del otro y mantenerlo en un estado infantil. Máximo si hay amor y ¡horror! sexualidad de por medio. Cuánta violencia y dominación. Cuánta sumisión. Mejor dejaos morir unos a otros, no intervengáis. Mejor no améis, no os enamoréis de entrada. Mejor calculadlo todo en base al libro del buen ciudadane, que solo ama si todo es como debe ser y no hay ninguna sospecha de impureza ideológica o peligro de emparejamiento (más o menos sólido) por ninguna parte. No, que es que la monogamia (aunque sea temporal) también es apestosa, y si se produce, mal asunto. Te lo tienes que hacer mirar, oye.

Puf, si es que no sé cómo no corremos a encapsularnos todos en celdas aisladas, y sometemos cada impulso pasional-sexual al análisis de un ordenador con guía sabia que nos aconseje cómo llevar adelante la relación para no equivocarnos y construir un mundo perfecto de amor perfecto donde todos seamos prescindibles, iguales e intercambiables como las fichas del parchís. Porque total, lo de querer más a unos que a otros, es artificial y se relaciona con fijaciones y obsesiones ¿no? ¡Nos tendría que dar igual! Si fuera amor de veras, ¡no hace falta ni pareja...para qué si todos y todas son amables...! Ajjjj maldito apego, malditas hormonas sexuales, malditos vínculos eróticos-emocionales y tal. A la hoguera con ellos, que nos llevan por el camino de la perdición. Y si tu enamorado acaba en la cárcel, o le amenazan, ahí se pudra, no muevas un dedo por ayudarle. Y si tu enamorada se despeña por un barranco, déjala que se arregle sola que lo otro es prepotencia de macho salvador. 


Ahora va a resultar que lo de amarse es ir contra las nuevas consignas... Pero pensándolo bien, la verdad es que el amor siempre ha sido lo más revolucionario.

Sobre la antigüedad del romanticismo.

(Arriba, sarcófago etrusco)


Cuando se dice que el "amor romántico" es un invento del siglo XIX, es mentira. Lo que sucedió en el siglo XIX fue una corriente de pensamiento y artística que ensalzaba el sentimiento frente al racionalismo precedente. Algo así como el movimiento del péndulo, yendo de un extremo (lo racional elevado al máximo valor y "moda" social) a otro (lo sentimental, exacerbado al máximo, frente a la tiranía de la razón "sola")

El amor romántico, en cambio, entendido como el enamoramiento, léase el sentimiento de no poder casi "vivir" sin la persona de la que uno se ha enamorado, es viejo como la humanidad. Se ha vivido de muchas maneras, pero ahí ha estado desde el principio porque enamorarse responde a impulsos biológicos que NO dependen de la cultura ni de la ideología de un momento dado. Más allá del estado de enamoramiento pasional que puede dar inicio (o no) a una relación amorosa, están y han estado las personas románticas, es decir, las personas a las que les gusta todo lo relacionado con el enamoramiento y determinados estadios asociados al amor. Personas que creen firmemente en la bondad de los sentimientos, y no los desdeñan, que apuestan por los finales felices, o por lo menos los intentan...

Hay que diferenciar el Romanticismo como corriente del siglo XIX del "romanticismo" que es universal, extendido por todo el planeta, y que aparece aquí y allá, tanto en etapas distintas del ser humano (la adolescencia y sus primeros enamoramientos) como en etapas sociales. Los mitos de todo el mundo se han hecho eco de personas "románticas" y apasionadas que han sentido que no querían vivir sin su pareja, o por lo menos, que no podían vivir "bien" si su pareja o enamorado/a se encontraba mal. Recuerdo ahora a Orfeo y Eurídice: ¿Hay algo más romántico que eso? Pero ¿y qué decir de Isis recomponiendo los fragmentos rotos de su amado Osiris, para resucitarlo? Isis y Osiris, amantes desde el vientre de su madre, la Diosa Celeste Nut, ¿no son ya un ejemplo de "pareja perfecta", de "almas gemelas"...?


(Orfeo y Eurídice, a la derecha)    


¿Desde cuándo, entonces, existe el "amor romántico"? ¿Es realmente un invento reciente y malévolo...? No. En absoluto. El amor romántico ha existido y existirá...de manera espontánea surgirá como las flores de primavera, porque es natural que surja, por mucho que cíclicamente las modas ideológicas (como antes el racionalismo, y ahora cierta ideología progre) prediquen que es artficial, aberrante y maligno.

Se puede hacer una crítica del enamoramiento en sí y de los sentimientos y pensamientos asociados al mismo. Y yo soy la primera en decir que enamorarse no siempre se va a asociar con amar (depende de la deriva que tome una relación y de la madurez de las personas) Y que centrarse solo en sentimientos pasionales no es vivir TODO lo que es un ser humano, sino solo una parte, y por lo tanto es desequilibrado y no conduce a la plenitud si nos dejamos a las demás facetas (razón inclusive)

Pero intentar reconvertir tooooooda la historia romántica de tooodos los seres humanos que han sentido que "no podían vivir" sin su amado o amada, en un constructo ideológico moderno ideado por hombres malvados, es no solo un síntoma de ignorancia, o de estar mal informados, sino además una muestra de querer que el Sol y las Estrellas y la Luna corran y se muevan hacia donde uno quiera, para que confirmen sus teorías personales.


(A la derecha, poema egipcio del año 1500 A.C)

 

Sólo amputándonos las hormonas del cuerpo podríamos dejar, los seres humanos, de vivir estados -más o menos temporales, depende- de enamoramiento, y romanticismo. Si se desea reconducir este estado para integrarlo en el ser y que no se convierte en una fantasía peligrosa y dañina, entonces es mejor reconocer su naturalidad, observarlos y aprender a vivir esos impulsos, como otros tantos que surgen del ser humano en las distintas etapas de su vida, o en las diferentes etapas de una sociedad.

Por supuesto, esto solo es un micro resumen de una parte del mundo y faltaría reseguir las historias románticas en muchas otras culturas, pero basta esto para desmentir la "modernez" del romanticismo y de la idea del amor romántico, y para introducir una reflexión y estudio que podrían ser amplísimos...daría este tema para libros enteros.


                                                           (Arriba, Dante y Beatriz)

El Imperio contra los bosques...y la mente selvática.


"Venga, pero ¿qué es todo este desorden, este caos? No puede ser, hay que ordenar, limpiar y desbrozar. Aquí no hay quien se aclare. Tienes que elegir a qué te dedicas y qué estudias, y tienes que hacer UNA sola cosa por vez"

Este ha sido el discurso más repetido en mi vida desde que era adolescente. Las podadoras han ido y venido, intentando encajarme en lo "limpio, ordenado y lineal". Una cosa por vez. Un libro por vez. Un estudio por vez. Un tipo de amistades por vez. No mezclar. No juntar unas cosas con otras. Si eres de ciencias no eres de letras, y viceversa. Si eres mujer, no pueden gustarte cosas de hombres. Si eres de izquierdas no puedes ser de derechas. Si te gusta el Norte no puedes tener amigos del Sur, ni entender a Africa. Si eres blanca no puedes tener el corazón también negro. Si eres...si quieres...si te gusta... entonces solo puede ser ESO, y no lo puedes mezclar.

"Escribes como la selva, esto es demasiado exuberante"- me dijo una editora. Y me podó un libro hasta dejarlo por la mitad. Así, sí era aceptable. Pero para mí era como si a mi bebé le cortaran deditos de los pies, manos, pelo...No sé. 

 (Arriba, imagen de redes neuronales)

 El Imperio dice que hay que hacer una cosa detrás de otra y además dice que muchas cosas son mutuamente excluyentes: Una idea sí, y otra no. Se impone la selección, el filtrado, pero de manera forzada, a golpe de hacha (no porque algo se muera y se caiga sola esa ramita del árbol). La lucha contra lo selvático, lo exuberante. 

Y lo mismo que se ha hecho con las mentes (educar en líneas cuadradas y construcciones "limpias", pulidas, desbrozadas y en forma de ladrillitos apilados uno encima de otro) se ha hecho con la naturaleza. Porque para la mente Imperial el desorden exuberante de la naturaleza era horrible. Feo. Sucio. Amenazador. Símbolo de todo lo que falta por conocer, del descontrol, y de la inmensa diversidad de la naturaleza.

Diversidad, arg, y peor si es diversidad mezclada, que es lo que sucede en un bosque: Plantas con herbívoros que se las comen, depredadores con víctimas, mamíferos gregarios con reptiles que van a su puta bola, plantas con hongos, parásitos con mamíferos, todo junto y revuelto, virus, bacterias, barro...humus, líquenes, cacas de jabalíes, sangre de animales cazados por lobos, hierbas verdes, insectos, todo junto...¡sucio! ¡Peligro!

Así que lo que se hizo con las neuronas, por decirlo de algún modo, se hizo con los bosques. En Europa, por ejemplo. Y donde hubo el saber de los bosques selváticos, profundos y exuberantes, que antes eran templos, se desbrozó, taló, y "limpió", y al lado se construyeron templos de piedras cuadradas y alineadas, convenientemente ordenadas y con interiores limpísimos, es decir: sin ser habitados por vida vegetal o animal de ningún tipo. Y también, de paso, han empezado a ir matando bichos incómodos en la naturaleza exterior, o el bosque... Y se sigue haciendo. Lucha contra insectos, contra depredadores, contra cosas que "molestan". Cazar para dominar, o para ostentar, ya no para comer, como cuando éramos parte del bosque.

Ya no somos parte del bosque, nuestra mente se ha separado y ahora vemos al bosque como un objeto aparte al se quiere domesticar y modificar a nuestro antojo.



Desde mi perspectiva /trance chamánico veo que la "MENTE" original que emanaba de la Tierra Continental Europea era el fruto del cruce entre la mente del bosque y la de las cuevas. Los seres humanos hijos de estas tierras una vez tuvieron una mente arborescente y salvaje, exuberante, creativa y profunda. Eran hijos del misterio y riqueza de bosques...y cuevas.

Luego llegó el Imperio bajo diferentes formas. Lo que yo llamo Imperio, quiero decir (afán de dominar y controlarlo todo, ansia de conquista, codicia, amor por el lujo y la ostentación, clases sociales, jerarquías piramidales, etc) Y la mente fue siendo podada, amaestrada, educada, castrada, reconvertida...a través de un proceso lento y sostenido... Y las mentes podadas y ajardinadas al estilo Imperio no soportan la visión de la selva, del bosque originario. Les recuerda lo que fueron y lo que no quieren volver a ser. Y les recuerda el Misterio.

El sagrado Misterio que El Imperio ha querido (ignorante de él) amaestrar, encerrar y controlar dentro de edificios de piedra, sin darse cuenta de que, total, generalmente son edificios MUERTOS que además acumulan capa sobre capa de memorias trágicas, el dolor de las mismísimas piedras (¡yo las he escuchado quejarse tantas veces!) Y que un dia, para esos templos, también llegará el fin.

Mientras tanto, el Misterio, el Sagrado Misterio, seguirá aleteando, libre, allí donde le parezca. Y se comunicará con las mentes humanas allí donde éstas recuerden más su esencia y naturaleza original. Allí donde más puedan "ser"...moverse...en libertad. Espacios salvajes, naturaleza, aire libre...