lunes, 1 de agosto de 2016

De la película "Poltergeist" como metáfora. Enseñanzas espirituales/chamánicas.

(Mis Guías Espirituales son aficionados a utilizar metáforas, parábolas, símbolos, mitos e historias para enseñarme cosas o enfocar mi atención en determinados temas. Y como el cine y la TV han pasado a ser generadores de nuevos mitos, se han convertido en algo habitual sus alusiones a películas que he visto para señalarme algunos temas o suscitarme reflexiones sobre otros. En este sentido, no importa tanto la calidad de una película como que sea útil para reflejar determinadas realidades. Aquí os dejo unas notas de mi cuaderno campo, escritas en abril del 2014, sobre la vieja película "Poltergeist-1")
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Tal vez la moraleja más importante de "Poltergeist", aquella película de miedo ochentera, es que lo fundamental para ayudar a cualquier niño o niña es la unión amorosa y sin fisuras de sus padres, o de las personas con las que este niño esté afectivamente más vinculado. (Su familia o cuidadores directos)


Y es que no sólo existen personas con gran capacidad de sembrar discordia y romper parejas o familias para llevarse algo a su terreno (desde parasitar la energía del nido familiar, hasta llevarse al "huerto" a alguno de sus miembros, o en el peor de los casos seducir a los niños y abusar de los mismos) sino que también en el mundo de la energía existen entidades o "espíritus dañinos" que son expertos en sembrar discordia entre los padres, o entre los amigos del niño, o entre su pequeña tribu de afectos... ¿Todo para qué? Para "comerse" mejor la energía del inocente, o para llevarlo a su terreno y dominarlo de algún modo.


Decía Jesucristo: "Velad y orad, para no caer en tentación" y aquel consejo sigue siendo eternamente válido para esta clase de temas, porque en la naturaleza siempre hay depredadores y oportunistas, y el mundo psíquico y el espiritual no son algo diferente de la naturaleza. Es decir, la receta es: amar...y volverse vigilantes del amor. No sólo "en" el amor, sino vigilar las relaciones amorosas, su estado, para repararlas cuando acusan las primeras grietas o fisuras importantes.

Otra moraleja de "Poltergeist" es que, de entre las personas, tal vez sólo una madre amorosa y consciente pueda entrar en el infierno para rescatar a sus hijos. Aunque, eso sí, la cuerda idealmente la sostenga el padre (la otra "mitad" que creó al hijo, y que idealmente debiera seguir ahí para amarlo y sostenerlo todos los días de su vida hasta que crezca lo suficiente para defenderse a sí mismo) 

¿Y porqué digo que "tal vez sólo una madre puede"? Pues porque se necesita un hilo de Ariadna irrompible y no hay nada comparable a la fuerza del vínculo amoroso/afectivo entre madre/hijos, si éste está bien afianzado. 

"¡No toques a mis hijos!"- le grita la madre protagonista a "la bestia". (Se lo dice a la entidad que se muestra para aterrorizarla, en la escena de abajo) Una madre así no le teme nada, ni al mismísimo demonio.


Otras personas ajenas a la familia se hubieran muerto de miedo, pero ella...ella es la madre (consciente y amorosa) Y existe un tipo de coraje guerrero que sólo surge cuando una mujer se convierte en madre con amor total. Por eso ella, en la película, no sólo se atreve a ir al infierno, sino que además el vínculo irrompible con su hijita hace que "pueda" cruzar el infierno para encontrarla. Que esa es otra cuestión, pues querer no siempre es poder. Algunas personas tal vez querrían, o se atreverían a ir, pero... ¿Encontrarían a la niña? O...¿serían capaces de resistirse a las seguras seducciones del infierno para despistarlas, o a las visiones de terror para disuadirlas o enloquecerlas?


La madre, si es amorosa, si es lúcida y consciente, es la persona más indicada para "rescatar" a sus hijos de las garras de seducciones espirituales destructivas o prisiones del alma varias, por el vínculo casi carnal antes descrito. Pero a veces una madre sola no puede con todo. Necesita a la comunidad. La película muestra el éxito de un trabajo en equipo, y esto es importante remarcarlo. Es otra moraleja que se extrae de esta historia. Sin una mínima comunidad o equipo, no se logra vencer a un infierno.

Arriba vemos al intrépido padre sosteniendo la cuerda, también "con un par", pues no hay más que ver el aspecto de la "entidad", que atemorizaría a otros. Pero el padre de esta película no flaquea y sostiene la cuerda aún sintiendo que su vida podría estar en riesgo, porque sabe que madre e hija están en una situación mucho peor y que sostenerse en su firmeza, su estabilidad, su ser como un pilar inamovible, son el único modo de que ellas salgan con vida. 

Esta firmeza en sostener la cuerda sin importar el escándalo y la parafernalia efectista que organizará (sin dudarlo) el infierno a tu alrededor, es un símbolo fuertísimo de la estabilidad emocional necesaria para resistir a los embates de toda aquella energía (expresada a veces a través de terceras personas, o de circunstancias varias) que se acerca a una familia con la secreta intención de llevarse a parte de la misma. Lo cual equivale a romper su unidad, su cohesión, y además cercenar su totalidad llevándose de mala manera a alguien.

Si una madre no tiene un vínculo amoroso y afectivo solido con sus hijos, algún "infierno" se los puede llevar con seducciones insospechadas, buscando las grietas o fisuras en la realidad de la familia por las cuales pueda colarse dentro de su espacio. Pero también, si un padre no tiene suficiente solidez o estabilidad en sus emociones y convicciones amorosas, el hogar tampoco estará a salvo. Es más, incluso aunque un padre ame a su familia, no será capaz de estar ahí, firme y a prueba de infiernos, cuando éstos se presenten, si no es estable emocionalmente. Los "demonios" harán con él lo que quieran, o lo despistarán y lo alejarán para dejar más desprotegidos a los hijos o sola a la madre en la crisis "infernal" de turno.

En el peor de los casos, un padre que no sólo es seducido por infiernos sino dominado por los mismos, puede terminar convirtiendose en un peligro real para su propia familia, la cual deberá protegerse de quien se suponía que debía ayudar a sostener, proteger y nutrir el hogar común. (Aunque por la misma regla de tres, una madre desvinculada o carente de amor, también puede ser seducida y dominada por infiernos varios, hasta convertirse en un peligro para sus hijos)

En la película, la grieta entre mundos utilizada se genera a través de la televisión (otro símbolo potente de la irrupción dentro del hogar de energías exteriores, que no siempre son beneficiosas. Depende) Pero existen muchas otras maneras de "entrar" en el sagrado espacio de un hogar de manera disimulada y seductora al principio, hasta lograr atraer y llevarse fuera a los pequeños...o a otros miembros de la familia. Y la mayor parte de maneras son psicológicas, tentaciones, seducciones, cosas que entran en nosotros a través de nuestros puntos flacos, nuestras obsesiones, nuestros miedos, o nuestros deseos más inconfesables.



En la película queda muy bien reflejada la estrategia típica: al principio, la irrupción del "poltergeist" parece graciosa y resulta fascinante. La familia se siente llena de curiosidad, casi halagada o interesada en los fenómenos que su pequeña hijita parece provocar. No sospechan para nada lo que está detrás de todo eso, lo que está intentando "entrar". Ni sus intenciones. 

Esta estrategia se repite en muchisimas historias de ruptura familiar conflictiva e "infernal" en la que han entrado en juego energías intrusivas (externas a la familia) a las que en principio se dejó entrar porque parecían fantásticas, apetecibles, divertidas, seductoras o prometedoras, sin sospechar que no toda la realidad es lo que parece ser en un primer momento, o que no todo el mundo muestra de manera transparente sus deseos o intenciones.

Otra última moraleja de la película trata de lo delicado que es mantener el estado de "mediumnidad" adecuado para percibir bien "las energías". Cuando entra la médium en la casa dice que le abran paso y se alejen un poco de ella porque "están perturbando sus frecuencias".


Y es que para ser plenamente "perceptora" hay que llevar una vida muy especial... Muy..."limpia" y consciente. Y también silenciosa y bastante solitaria, por lo menos en determinados momentos. El cuerpo del médium se parece a un sismógrafo. Si hay agitación y movimientos constantes en su entorno, le va a costar percibir otras ondas de movimiento, separar unas de otras, discernir, enfocar con claridad. 

Hay un pasaje de los evangelios (hoy los cito, porque son textos ricos para aprender "demonología") en el que los seguidores de Jesús se quejan de que ellos no han podido expulsar a un "demonio" (lo pongo entre comillas porque habría mucho que hablar de lo que son los demonios, y sobre esta palabra en sí) Entonces Jesús les dice que no pudieron "expulsarlos" porque algunos demonios "sólo salen con mucho ayuno" por parte de los que van a ayudar a la persona que sufre. 

Este "ayuno" no debe ser interpretado necesariamente de manera literal. Ayunar quiere decir limpiarse, abstenerse de acciones, palabras, pensamientos o situaciones que puedan "ensuciar" la energía del que pretende ayudar a alguien en un trance muy difícil (un "endemoniado" se experimenta a si mismo viviendo en un infierno literal) De manera que ayunar quiere decir "limpiar y afinar" el instrumento perceptor que somos en potencia. (Por cierto, un instrumento que también puede ser emisor de las energías amorosas y sanadoras más altas, pero ése es otro tema)

De manera que para los "mediums", pero también para los terapeutas de diferentes tipos, la película da un buen consejo: ante determinados casos dificiles, no hay otro camino salvo distanciarse de cualquier distracción, limpiarse al máximo, centrarse y no permitir interferencias de ningún tipo. Y es que una de las características universales de cualquier infierno (físico, psíquico, o espiritual) es que en él hay confusión, y que genera estados de confusión en las personas que se le acercan o que se vuelven sensibles al mismo sin la adecuada concentración y protección. Es preciso tener una voluntad férrea para no dejarse atrapar por distracciones y sostener la intención sanadora. Austeridad y silencio son dos armas eficaces para afrontar las masas de confusión mental emanadas por los infiernos, cuando se presentan ante tí.

Finalmente, el propio final de la película resume y simboliza en imágenes muy potentes lo que algunos "infiernos" quieren en el fondo: la destrucción de los hogares. La desintegración y desaparición de la casa familiar es muy gráfica. No voy a entrar a discutir las causas para este odio al hogar. La película muestra sólo una posibilidad entre cientos, una historia posible entre muchas, y es todo aquello del hogar construído sbre un viejo cementerio... Bien, ése sería motivo para otro post, pero no lo voy a escribir hoy. Lo que quiero señalar sólo es que algunos infiernos desean destruir familias, nidos, hogares. Pues la casa u hogar familiar sólo es un reflejo externo (y un símbolo, a su vez) del espacio psíquico, emocional y espiritual que una familia no sólo habita, sino que también cuida y construye para sí misma. Para tener un lugar donde reposar y criar con seguridad a los pequeños.

La destrucción del nido sería una tragedia para cualquier animal que cría. Y cuando se cría en pareja, como sucede en muchas aves, la muerte o desaparición de uno de los miembros también es trágica y compromete la supervivencia de las crías. 

Criar es, idealmente, asunto de más de una persona. Por eso para defender a los niños, no sólo hay que cuidar sus cuerpos y emociones, sino también proteger y respetar sus hogares y no hacer nada que pueda lesionar de algún modo la relación entre las personas que cuidan y crían con amor a esos niños, y la unidad de la familia en general. 

Si amas a los niños, y quieres que tu amor sea algo más que buena intención o palabras, ayuda a sus padres o cuidadores directos. Sostenlos en sus conflictos y dificultades si te es posible. No arrojes piedras a su nido. No interfieras entre ellos. No pongas en riesgo su hogar, sea cual sea éste. No les despojes de hogar. Dales un hogar si no lo tienen. No te lleves al niño a tu casa, o a tu campo, dejando a los padres "fuera". No te creas ni por un momento que ayudarás a un niño si atentas contra la estabilidad, la salud o el bien de su padre o de su madre, ya sea de pensamiento, palabra, obra u omisión (esquivando actuar para evitar un desastre, cuando está en tu mano impedirlo) Porque los niños necesitan su nido, necesitan sus vínculos, necesitan su integridad, y ésta, al tratarse de pequeños seres "en construcción" y vinculados de manera total a sus criadores amorosos, se construye y se mantiene con el aporte de quienes aman y crían a esos niños. Los niños necesitan a su familia más que a nadie en el mundo. Más que a tí o a cualquier otro "de fuera". 

Para ayudar a los niños hay que ayudar a sus madres y padres, a sus hermanos. A la familia que cuida esos niños cada día, sea del tipo que sea. Al hogar. Y esto no tiene vuelta de hoja. Mientras no se entienda que un niño no llega a adulto "bien" si se estropea su nicho ecológico natural (el nido, la unión con la madre, el padre si está, u otros cuidadores si se da el caso) una y otra vez, seguiremos sin entender en qué consiste verdaderamente ayudar a la infancia. Amarla, en definitiva.


Los "espíritus" llenos de odio de la película consiguen romper el hogar físico de esta familia, pero por fortuna, al menos en esta primera película, la cohesión entre sus miembros no ha sufrido grietas, sino que el matrimonio sale reforzado en su amor y con los niños a salvo. Se podrá entonces construir o buscar un nuevo nido, porque el hogar esencial es la estructura o espacio de energía que se crea con la sinergia amorosa familiar.




Cuando las "horas" eran sagradas. (Otro concepto del tiempo)


En la antigua Grecia, cuando todo era sagrado, hasta los momentos del día tenían su diosa, o eran diosas. Como las "horas", pues ese es su significado primordial. 

Horas: palabra griega para aludir a las diosas o energías divinas femeninas que regían los principales momentos del alño...y, más tarde, del día. Algunos autores griegos mencionaban 3 horas, otros 9, otros 12 (para el día)... En todo caso, ¡nunca 24! 

Cuando los modernos crearon el reloj actual, nos recortaron el tiempo (una hora de los griegos se convirtió en media de las nuestras) Además, al numerarlas y eliminar aquellos nombres tan poéticos, borraron la memoria de la sacralidad del tiempo, así como la idea de que para cada "hora" o espacio temporal existía una energía divina inspiradora que velaba por la misma. ¡Qué pena!

Así, el reloj moderno nos ha acercado más y más a una mitología distinta, donde lo que se venera es lo maquinal, lo rápido, y lo numérico.

Con lo bonito que debía ser pensar en la diosa-hora Irene (significado: Diosa y Hora de la Paz). O "Auge" (Primera luz). En fin...Es bonito saber de dónde vienen nuestras palabras, pero fue una pena perder aquella experiencia del tiempo y vernos encadenados a ésta. Una cosa más para sanar...


 (Arriba, la "diosa" u "Hora" Eirene (Irene) , Diosa/Hora de la Paz. Ilustración de Cheryl Yambrach Rose. Abajo, otra representación de la misma)

Para sanar a Europa.

(Arriba, pintura de Marlis Laduree)
 
Mi camino espiritual y chamánico siempre ha estado estrechamente vinculado a la escucha de la Tierra y la sanación de diferentes aspectos de la misma, como por ejemplo el vínculo del ser humano con Ella. Es una relación profunda, desde el corazó (centro del pecho) y siempre inspirada por energías que identifico como más sagradas. Así, he vivido sueños y visiones internas con la Tierra como ente global, pero mi sorpresa fue grande cuando las visiones y "voces" internas me fueron conduciendo hacia la contemplación de lo que podríamos llamar "Tierras Locales" que, como sucede con las partes de un cuerpo, a pesar de formar parte de un unico "todo", cada una tiene diferentes tonos, caracteres o acentos. Y cada una tiene su historia particular y sus historias.

Así, a lo largo de los años, fruto de las sensaciones internas surgidas en trances de oración y sueños, se me ha ido formando una perspectiva muy particular acerca de la esencia espiritual de la Tierra Local que es el contiente europeo. Y se ha ido despertando en mí un sentimiento de identidad profunda asociada a ser "hija de Europa" en una parte de mi ser, aunque también y por supuesto sea hija de la Tierra global y luego, de las diferentes Tierras Locales de España. Pero es que esto de las "tierras" , territorios o paisaes tiene su miga.

Como en otras partes, la tradición espiritual europea GENUINA u "originaria", enseñaba y sanaba a través de narraciones. Europa es tierra de miles de cuentos, de mitos y leyendas en profusión portentosa... Tal vez por eso, cuando en los trances se me han indicado caminos para sanar el sufrimiento que la Tierra continental Europea tiene enquistado, todo ha surgido en forma de historias y mitos. Y eso es lo que puedo compartir. Tomad este escrito como una narración alegórica destinada a hacer vibrar verdaderes profundas, nada más.

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Los que crearon la bandera de Europa no supieron conscientemente que estaban reflejando la verdad de la esencia de este continente: la unión de las estrellas con la Tierra. Porque desde una perspectiva mítica (pero también energética) Europa, en su esencia, es como una mujer "amada de los dioses" del Cielo. Una mujer coronada de estrellas...

Algunos mitos reflejan esto, aunque si es cierta la perspectiva que yo he recibido, no han sido bien interpretados. Europa, en el mito griego, era una mujer "raptada" por Zeus, dios celeste, pero ésto no debe interpretarse como un rapto forzoso, en plan violación machista, sino como un "rapto" en el sentido ANTIGUO del término: trance de éxtasis, arrobo, elevación. ¡Es muy interesante rastrear el significado original de las palabras, y darse cuenta de que el cambio de un término puede cambiar por completo el sentido de una leyenda!


Europa sería, entonces, como una mujer o entidad terrestre femenina que recibe la visita del Cielo y entra en éxtasis espontáneamente. Se produce una unión orgásmica-espiritual de la Tierra (simbolizada como una mujer) con el poder fecundador del rayo del Cielo (simbolizado por Zeus y sus "rayos", nada que ver con el personaje vulgar en que se convirtió luego, en la mente humana) 

El hecho de que Europa cruce el mar Mediterráneo a lomos del toro, es otro poderoso símbolo de las aguas salvajes y repletas de vida, de la fertilidad de esa unión, que lejos de ser "seca" o árida implica un viaje fantástico y victorioso cruzando un mar maravilloso. Aquí el toro-Zeus simboliza la fuerza capaz de vencer obstáculos y de cruzar "mares" , pasando de un mundo a otro, de una dimensión a otra, de una etapa vital como "tierra/mujer" sola y sin frutos, a una etapa de mujer/reina que da vida en abundancia. Porque la leyenda cuenta que el "toro" dejó a Europa en Creta, donde tuvo 3 hijos fruto de esa unión, y donde terminó siendo reina.


El toro blanco tiene otro profundo sentido: el toro es también un símbolo de la Tierra, o lo terrestre, pero el color blanco se suele asociar al Cielo en nuestra cultura, de manera que con la imagen de un toro blanco se simboliza un acto: el Cielo "desciende" y se pone a la altura de la Tierra, para poder unirse a Ella y actuar en Ella para su beneficio. 

El poder del Cielo, humildemente, se "animaliza" para estar en una onda o materia compatible con la de la Tierra y poderla "tocar" y "fecundar" de algo nuevo (vida, en definitiva). Europa no podía salir en pos de las estrellas, pero las estrellas sí podían enviarle su luz. 

De manera que el Cielo se vuelve "terrestre" por amor. No exige, arrogantemente, que la Tierra ascienda hasta sus alturas, desciende Él aunque para ello tenga que cambiar de forma y hacer algo que, a ojos de los endiosados y soberbios, sería "rebajarse". Pero es que el verdadero poder del Cielo es un servidor de la Vida y es humilde... Hacerse pequeño y hacerse de tierra para ser accesible a su amada es algo que surge del amor y también de la atracción entre polaridades complementarias.

Los mitos... Ay, los mitos. Han sido tan reescritos y reinterpretados, que cuesta encontrar en ellos el rastro de las visiones primordiales que los originaron. Pero en su inicio, los mitos fueron soñados por visionarios, místicos, chamanes, gente "del espíritu" y por eso, muchas veces, en ellos, a pesar de los siglos y distorsiones, encontramos todavía un destello de verdad.


(pintura de Svetlin. Europa feliz sobre el toro, surcando las aguas del azulísimo Mediterráneo)
 
Y si lo que la propia Tierra me ha susurrado es cierto, la verdad es ésta: Europa en su esencia es una "Amada del Dios Celeste", y por lo tanto su naturaleza es ser una tierra fecunda en vida, ideas, prosperidad, fuerza, creatividad sin fin, arte...¡Como así ha sido en muchas etapas! 

Pero también por eso, si se distorsiona o se pierde su sentido, toda la fuerza y poder del Cielo pueden convertirse en algo sombrío, despiadado e implacable. La fuerza de un toro enfurecido puede pisotearlo todo. 

Y las estrellas, en lugar de ser la brillante consciencia que corona a la tierra/mujer, se pueden convertir en instrumentos de luz cruel, fría, implacable y desprovista de compasión. Estrellas de tortura, afiladas como cuchillos, cortando en pedazos el mundo y repartiéndoselo. Abuso de poder en todos los sentidos, y una corona de luces falsas y aviesas que, en lugar de amar a la Tierra y ayudarla a dar y cuidar vida, la han esclavizado y alienado mentalmente. Pues la propia Tierra de Europa está aplastada y encarcelada en muchas de sus partes y capas, debido al retorcimiento de ciertos poderes y a la pérdida de la visión extática original. Cuando Europa dejó de vivir el éxtasis de unión con lo divino, cayó en manos de los falsos dioses y perdió su fecundidad y exuberancia originales y verdaderas.

Así, el círculo de estrellas de la bandera europea puede simbolizar esas "consciencias brillantes" que en tiempos remotos surgieron de la unión del Cielo y de la Tierra...o acabar simbolizando el brillo de la codicia por el oro, la fría luz de quien no mide al mundo más que por el dinero y el despotismo. Hay que elegir entre el significado de un tipo de estrella, u otro. La sanación de Europa pasa por volvernos, cuantos más europeos mejor, "estrellas radiantes de consciencia/luz". Y unirnos en el sagrado círculo de relaciones armoniosas... Ha de ser un círculo, no un cuadrado ni un triángulo, porque no hay nada más integrador que un círculo.

Las "falsas estrellas" de la faz sombría de Europa no surgen del éxtasis del amor entre Cielo y Tierra sino que caen a Ella como Lucifer en el mito: luces maliciosas, engañosas, que tienen conocimiento pero lo emplean mal, de manera sesgada. Luces que son como semillas malditas, sembrando discordia, destruyendo armonía alrededor y, lo que es peor, engañando a muchos. Porque falta mucho discernimiento para distinguir la verdadera luz de otras luminosidades que no son más que propaganda seductora...


                                                                               ***
 

sábado, 9 de julio de 2016

Sobre la gratitud y el éxtasis (Anciana Maestra del Desierto)

 



Ayer pretendía hacer una regresión para enfocar ciertas movidas que vengo arrastrando, pero cuando me puse a realizar mi meditación encaminada a, primero, refugiarme en mi lugar seguro interno, un lugar que fuera sólo accesible a mí y a Dios, vino una mujer nativa de otro lugar y me cambió los planes.

Es curiosa la instencia del "yo" de querer planificarlo todo, y la insistencia de Aquello Que Es Más, en sorprenderme y mostrarme perspectivas en las que no he reparado. Una vez hube especificado en mi interior que me iba a "recoger" con el fin de encontrar ayuda y curación, la Tierra me condujo a un espacio natural del desierto, y luego me ví tumbada sobre unas esteras, y rodeada de espesos cortinajes de color granate oscuro. Como si estuviera en una tienda del desierto.

Entonces una mujer mayor con pañuelo o velo oscuro en la cabeza abrió las cortinas de mi pequeño espacio. Su rostro era sonriente (ella se parecía a la mujer de la foto de arriba) y emanaba una gran bondad. Realmente, esa era la cualidad principal que me transmitía, bondad. Sus manos arrugadas se acercaron a mi pecho izquierdo, que ayer me dolía. En otras circunstancias me hubiera sentido incómoda, pero aquellas manos parecían desprender cariño y bondad como su dueña, y me dejé tocar por ellas. La buena mujer empezó, así, a hacerme un masaje en el pecho, y me dijo:

"Debes recordar que lo primero es, siempre, atender los dolores del cuerpo. Si hoy te dolía el pecho izquierdo, eso es lo que debías atender y enfocar, y postergar las otras búsquedas espirituales. El dolor es como el hambre, es inútil intentar enseñar al hambriento, si antes no le das de comer. Aquel que siente dolores, necesita que atiendan primero a su cuerpo, y luego ya se verá el resto".

La mujer, luego, me empezó a tocar con sus dedos de un modo que era como si éstos "escucharan" mi cuerpo. En silencio, le prestaban una atención total y absoluta. Así que más que masajearme, aquellos dedos estaban actuando como oídos atentos y cariñosos, recogiendo información de mi dolor.

Me puse yo también a escuchar mi dolor, y me topé una vez más con algo que llevo tiempo sintiendo, sin saber qué solución darle. es una mezcla de frustraciones, tristezas y sentimientos de amargura e impotencia por logros no alcanzados, sensación de fracaso y tristeza por no haber podido ser madre otra vez. Era como si mi cuerpo tuviera un pensamiento fijo: tenía dos tetas, pero le falta un hijo. Más en concreto, le faltaba la hija con la que llevo soñando años. Mi teta derecha estaba bien, porque mi pequeño se duerme abrazado a ese lado y es como si ella le diera amor. Pero mi teta izquierda se siente "llena" de algo y al mismo tiempo desolada.

"Mal arreglo tiene esto -pensé para mí misma- Porque tal y como está mi vida, es casi imposible que pueda ser madre otra vez". 

Pero la mujer parecía verlo todo desde otra parte y de repente hizo algo inesperado. Me mostró un adorno tradicional femenino en sus manos. Era una especie de cinta llena de pequeñas moneditas cosidas, o medallitas brillantes, cosidas a la tela. 

Entonces me dijo:

"Te voy a desvelar un secreto que te puede servir, para que lo uses y lo COMPARTAS Al mundo. Entre mi gente, las mujeres teníamos una costumbre. Llegada cierta edad, nos confeccionábamos una tira o adorno de este tipo. 

"Para ello, repasábamos nuestra vida, buscando aquellos momentos y experiencias que sentíamos que habían sido un regalo especial, algo maravilloso, o significativo para nosotras. Esos momentos que te hacen sentirte afortunada y que, muy adentro, sientes que son una bendición, y a veces (casi) un milagro, un golpe de "suerte", algo muy bueno. 

"Entonces, para cada bendición experimentada en la vida, cosíamos o añadíamos una monedita a la tela, dejando el diseño abierto para poder añadir moneditas conforme nos sucedieran nuevas experiencias-regalo. De manera que ésta era la verdadera riqueza que celebrábamos: no la de las medallas de oro, plata o cobre que llevábamos encima, sino nuestra conciencia y nuestro recuerdo de las bendiciones recibidas"

"Hazte un adorno a tu manera y a tu gusto, en el que puedas ir poniendo moneditas o medallitas por cada bendición que hayas recibido en la vida, pero especialmente en los últimos 8 años, porque es ahí donde empezó la amargura que hoy notas. Y ponte este adorno durante un tiempo, encima del cuerpo, de manera que cuando te muevas, escuches su tintineo y notes su sensación, su peso. El sutil sonido te recordará todo el brillo del oro espiritual y las bendiciones que has ido recibiendo en ciertos momentos, y te harás más consciente, también, de cada nueva bendición, pues estarás atenta para añadir la monedita pertinente a cada nueva cosa que vivas y que te haga sentirte "afortunada", regalada, feliz."

"En nuestro caso, el tintineo y la acumulación de moneditas, nos terminaban llevando muchas veces a un estado de gratitud y alabanza a Dios constante. Entonces se desataba algo adentro nuestro y acabábamos bailando y cantando alabanzas desde el corazón, en el día a día. Las dificultades, enfermedades y tragedias existían, pero nuestro empeño en recordar las bendiciones nos hacían vivir la permanencia de la maravilla de la vida, y la transitoriedad de lo desagradable y doloroso. Era como tener un pájaro en el pecho, que cantaba todos los días..."

"Tu pecho izquierdo está lleno de "algo", y yo no tengo el conocimiento necesario para decirte si volverás a ser madre o no, pero sí puedo decirte que si entras en la gratitud y la alabanza, "eso" que guardas dentro saldrá, porque se volcará en amor hacia Dios, y descubrirás que no podrás sino agradecer y cantar por la vida. Nadie te estará presionando para alabar a Dios, sino que te surgirá sin más, porque estará saliendo una parte de tu verdadera naturaleza, que ¡es así!"

Yo escuchaba, completamente sorprendida pero también fascinada por aquella tradición o enseñanza espiritual de la que nunca había oído hablar (mi mente racional tenía sus dudas, of course, sobre si aquello era real o sólo producto de mi imaginación) porque contenía una belleza, un significado profundo, y mucho sentido místico. Pero además, una parte de mi ser estaba conmovida por aquello y decía que le gustaba aquello, que era muy buena idea y que la buena señora tenía razón, porque en ese mismo instante notaba que en mi cuerpo y en mi ser entero estaba grabado el recuerdo de momentos bellos y maravillosos que "siento" muy adentro que han sido regalos, bendiciones, cosas muy especiales.

Así que empecé enseguida a confeccionar una lista mental con las bendiciones y regalos vitales experimentados en los últimos 8 años. Haber conocido a mi ex pareja (que en su dia supuso una experiencia casi increíble y maravillosa), el embarazo de mi hijo, poder parirlo tan bien y en casa... mira, ya iban 3 moneditas. Luego pensé en las publicaciones de mis libros, rayando en lo increíble (por lo difícil que es hoy en día publicar con una editorial si eres alguien desconocido y encima con seudónimo), y añadí moneditas para los libros; luego...

Bueno, era increíble, pero la tira de tela imaginaria con monedas iba creciendo, porque afloraba de mi cuerpo el recuerdo de muchos otros momentos en los que sentí que vivia algo extraordinario, aunque fuera pequeño e íntimo, como mis paseos por el bosque del último año. Y eran cosas por las que, efectivamente, había sentido mucha gratitud en su día porque podrían no haber sucedido, y sin embargo sucedieron, sin que realmente fuera "sólo yo" la que lo hubiera conseguido, sino que fueron necesarias confluencias de factores muy laboriosas y complicadas para que aquello terminara siendo.

La mujer sonreía en silencio, y cuando le dije que seguiría su consejo, asintió sin dejar de sonreír. Luego me dijo que aquella tradición se había perdido hacía mucho, y hoy en día las moneditas colgando de la ropa o de joyas femeninas sólo se veían como adornos para seducir, agradar o como ostentación de poder económico. Pero eso no siempre fue así, o al menos "no fue así en todas partes". Hubo por lo menos un colectivo donde las mujeres guardaban este "secreto" entre ellas y lo vivían para sí. Esa era su vida mística, secreta hacia la sociedad, pero compartida y retransmitida entre ellas.

- Pero ¿cómo es entonces que tú no llevas estos adornos? -le pregunté, pues la mujer vestía muy sencillamente y no llevaba adorno ninguno. 

Y me dijo: "Porque si vas integrando el agradecimiento y las bendiciones en tu ser, y te vuelves plenamente consciente de ello, llega un momento en que dejas de necesitar los recordatorios externos. Toda tú te llenas de moneditas, y necesitarías de hecho una túnica llena de moneditas que te recubriera completa, porque si entras en el espiritu de gratitud, terminas loando a Dios por cada respirar, por cada momento... Los objetos devocionales dejan de ser necesarios cuando todo tu ser es devoción, alabanza, gratitud. Así que llegaba un punto en el que liberábamos la materia retenida en moneditas y se las dábamos a otras o las empleábamos en otras cosas, porque ya no las necesitábamos."

"Cuando te vuelves "recuerdo completo" y constante de las bendiciones, dejas de existir como lo que eras, un ser demandando ayuda constante por sentirte desamparado. Te conviertes sólo en gratitud y alabanza. Y estas son puertas al Amor, así que terminas convirtiéndote en un flujo de Amor en el Universo. Y te sientes tan colmada que no sientes otra necesidad salvo la de dar y liberar a otros tu riqueza..."

Me quedé sin palabras. Convertirse en "Flujo de Amor" en el Universo. ¿Qué se podía decir ante eso? Pero la mujer sí tenía algo que añadir:

"Los adornos y objetos devocionales son necesarios cuando se vive en el olvido. Pero cuando se vive en el recuerdo, ya no. Si usas durante un tiempo algo que te recuerde cuántas bendiciones recibiste y vas recibiendo, tu ser irá integrando el recuerdo y saldrás del olvido. Y puede que así se te desate el canto de adentro. Porque todas las almas son como un pájaro en cierto modo, y necesitan cantar. Pero cada alma tiene su manera de cantar, y tú aún no has descubierto la tuya, y desconoces tu "voz", tu sonido real"

"¿Sabes? - Añadió la mujer, ya para acabar de dejarme sin palabras- Algunas de entre nosotras llegaron a estar tan plenamente "cubiertas" de moneditas gracias a su vivencia de la gratitud y la alabanza, que se convirtieron en oro todas ellas. Y no les cabía ni un poquito más de oro. Aunque ya hacía tiempo que no llevaban adornos, habían ido integrando cada destello de oro, cada bendicion, hasta llenarse de la cabeza a los pies y finalmente convertirse en eso. 

"Entonces ellas se disolvieron en ese oro, desapareciendo del mundo en una especie de suave explosión de luz que dejaba tras de sí una nube de partículas doradas, un sonido tintineante y alegre, y una ola de éxtasis que nos alcanzaba a todas las compañeras que permanecíamos con ella para despedirla. Porque entre nosotras, todo lo compartíamos".

¡Oh Dios mío! Mientras la mujer me decía eso yo veía en mi mente una escena: mujeres del desierto descalzas, bailando en trance, como dando vueltas sobre sí mismas, con las manos y los rostros elevados hacia el cielo, sin orden pre establecido, espontáneamente, y cantando, emitiendo sonidos de alegría, mientras una especie de destellos dorados caían suavemente y centelleando sobre ellas. Recibían una bendición póstuma, un regalo de su compañera, que había transitado de este mundo a otro estado, de un modo incomprensible para mí, pero bellísimo.

En alguna parte estaría el cadáver, o no, pero eso era secundario. Lo principal era aquello de "convertirse en oro espiritual" y disolverse en él, y luego desaparecer, desintegrarse, sembrando a las amigas y amadas con un regalo final. 

Aquello era tan bello y tan poderoso, era una cosa tan amorosa y tan inmensa, que no podía soportarlo casi, y me puse a llorar, llena de un nosequé y una especie de nostalgia tremenda. ¡Quién pudiera vivir algo así...! O algo similar siquiera...

"Está en tu posibilidad hacerlo -me dijo la mujer- Pero primero empieza por el principio: por las moneditas. Haz como las jóvenes de mi pueblo: necesitas empezar por recordar."

Me había quedado sin palabras. Y mi pecho ya no me dolía. Yo lloraba nada más, y quise agradecerle a la mujer todo aquello. Tal vez había algo que pudiera hacer por ella, para devolverle la ayuda prestada. 

Me acabó de "matar" cuando me respondió lo siguiente: "Yo trabajo para Dios y Dios es Quien me "paga". No me tienes que retribuir de ninguna manera "tú", porque probablemente no aciertes a darme lo que es justo para mí, o lo que necesito. Y no tengo que decirte yo un "precio" porque ni squiera yo sé cuánto "vale" lo que te he hecho y lo que te he contado. Sólo Dios lo sabe. 

"Las personas que trabajamos para Dios no podemos cobrar por lo que hacemos, porque sería un disparate, un error seguro. Pero es que tampoco se nos ocurre someter nuestro acto a un intercambio. Porque es otra clase de acto."

"Escucha: Dios es sabio, Dios es justo. Dios es bondad y derrame constante de bendiciones. Es como el Sol. En el mismo momento en que te estoy ayudando, Dios me está bendiciendo para que todo en mí siga en equilibrio, y me suceda lo mejor. El Sol está aquí sobre nosotras y te sana a tí y me baña a mí. No me debes nada. No quedas en deuda. Estamos ambas bañadas. Y puesto que fue Dios quien me trajo hasta tí, y todo corre de Su cuenta, despreocúpate y estate feliz y tranquila, porque tal cual está sucediendo esto, seguro que es justo, es sabio, y es bueno"

Me sentí abrumada por la fé de esa mujer, por su perspectiva (que me seguía rompiendo los esquemas) y por la grandeza de su generosidad y entrega, pero insistí: "A pesar de todo quiero darte algo".

- ¿Y qué vas a darme? -me dijo- ¿Un objeto, que me pesará con el tiempo y no me lo voy a poder llevar al Final? ¿Qué vás a darme? ¿Qué tienes para darme?

Me quedé unos segundos sin respuesta hasta que sentí en mi interior la realidad: en verdad yo sólo quería expresarle gratitud-amor, decírselo de alguna manera. Pero realmente no tenía manera de saber "qué" podía ser útil o bueno para ella, que ni siquiera era "física" o una mujer de carne, con lo cual...

Y me dijo: "Tu amor ya me llega. ¿Ves? Ya me estás dando algo "a cambio" de mi ayuda. Dios ha puesto amor en tu corazón y éste brota de tí hacia mí. Vívelo, yo lo recibo, y ahora nos convertimos ambas en un Flujo de Amor en el Universo. Y eso Ya Es Todo."

Ya Es Todo.

Puf. Mis lágrimas me sacaron del trance, se diluyó todo, y mi conciencia volvió a la normalidad completa. Estaba en la gran ciudad, en el siglo XXI, en mi cama... Y volví a lo diurno, a lo de cada día, pero intentando no olvidar lo escuchado, para intentar poner en práctica el consejo.

                                      

***

Esta mañana, cuando volví a retirarme un rato, una visión interior me mostró la imagen de una mujer madura que acaba de morir. Estaba tumbada, vestida con velos y llevaba varios adornos de ésos con moneditas o medallitas. Muchas. En la cabeza, el cuello, la ropa... Sentí que era una imagen asociada a un legado que deseaba ser retransmitido, y escuché una petición: "No olvides compartir el regalo. No deseamos que nuestro secreto y nuestro conocimiento queden relegados al olvido y se desaproveche su utilidad y su riqueza. En su día, las últimas de nosotras no pudimos retransmitir más a otras jóvenes nuestro "oro" y nuestro saber, pero esto es patrimonio de la humanidad y otras mujeres pueden recibirlo, si hablas de ello".

-¿Y es algo sólo para mujeres?- pregunté.

- Las mujeres reciben las mayores bendiciones, porque se asocian a ser madre y albergar la vida. Dios pone oro en el interior de la mujer, pero no es sólo para ellas sino también oro añadido para que puedan gestar, y para que cada nuevo ser que se gesta tenga su nutrición de oro y pueda construirse, con lo que su madre le da, un núcleo dorado interno. 

"Una mujer puede llegar a ser como una vasija totalmente recubierta de oro por dentro. Pero por esta misma razón, fuerzas codiciosas las han cercado muchas veces, para aprovecharse del "oro" de las mujeres y tomarlo para sí, robándoselo a ellas y a sus pequeños. 

"De manera que algunas mujeres pensaron la manera de expresar su gratitud y mantenerse en el recuerdo de tantas bendiciones sin resultar evidentes, encriptando su misticismo, y velando con secreto ciertas experiencias internas. En un contexto difícil, hay que aguzar el ingenio para lograr mantenerse centrada en lo que verdaderamente importa. 

"Un hombre también podría vivir esto, pero en tu mundo ellos no se adornan así. Tendrían que buscar una manera personal de ayudarse a recordar y entrar en la gratitud. Yo sólo puedo hablarte de mi tiempo: ellos no compartían sus ritos con nosotras, y nosotras creamos los nuestros para poder vivir el éxtasis y la gracia, pero también para preservarnos "doradas" y preservar también el oro que nuestros hijos e hijas necesitaban recibir desde nuestro ser".

Y eso fue todo. La imagen del enterramiento de la última mujer conocedora de aquella tradición se disolvió, y me vine corriendo al ordenador a ponerlo todo por escrito, y compartirlo por aquí, antes de que se me olvide.

Se me caen las lágrimas otra vez.








domingo, 15 de mayo de 2016

Las Espirales de La Madre


(Respuesta a una oración sobre cómo ayudar al cambio)

Esto sucedió en el bosque hace unos cuantos días. Voy a escribirlo para darlo a los demás y de paso, para que no se me olvide. Que luego todo lo que percibo en esos estados de medio trance, se me olvida, como si hubiera sido un sueño. Salvo que lo escriba.

Estuve llorando, sentada sobre la pinaza, preguntando cómo ayudar al cambio de algunas cuestiones colectivas, preguntándome si es que tengo algún poder o capacidad "real" (no imaginada o ilusoria) de afectar a la realidad para mejorarla, o rectificarla allá donde deriva en crueldad, sufrimiento, dominación mutua, depredación sin más...

Y entonces sentí en mi corazón el eco de la voz de La Madre, y me mostraba magníficas espirales de energía desplegándose por el cosmos, en modo redes de fractales... Y me mostraba luego la estructura de energía de los poderes que causan lo que me acongoja, y eran estructuras geométricas muy rígidas, cuadradas o triangulares, basadas en jerarquías piramidales que nunca se deshacían, sólo cambiaban los individuos insertos en ellas.

Estas estructuras artificiales estaban hechas entre varias mentes, y eran sostenidas gracias a la inculcación de doctrinas sobre obediencia que prohíben a la gente conectarse con su interior, sentir lo que de verdad sienten, y decir lo que de verdad experimentan. 

Cuando se te obliga a obedecer, cuando te convencen de que no tienes derecho a discrepar, ni a dudar, entonces la estructura artificial se conserva, porque los individuos la obedecen y se amoldan a ella. Terminan encajando en la estructura pre-hecha, que los absorbe y coloca en alguno de sus niveles: arriba (cúspide del poder), en el medio, o abajo, en la base.
                     

Las espirales de La Madre, en cambio, palpitaban como energía viva que eran. Se desplegaban como las hojas de los helechos, las conchas del caracol, el embrión de un ser vivo dentro del vientre materno, las nebulosas y galaxias del cosmos, las olas del mar, las marcas del viento en las dunas del desierto...

"¿Ves, mi niña? Esta es la realidad real. Esta es la manera de actuar del verdadero poder. Y tú tienes TODO el poder de vivir esta realidad. De formar parte de Mis espirales. Tú puedes, de hecho, iniciar una espiral viva de "vida en movimiento", y generar una corriente al modo real. A Mi modo. Una corriente en espiral que vaya creciendo, transformándose, desplegando una influencia viviente en el mundo, a Mi manera".

Y yo le pregunté:
- Pero ¿cómo puedo hacer algo así?

- La manera de iniciar o empezar a formar parte de una de mis espirales, se resume en dos requisitos: vida interior y vida exterior. 

"Todo se inicia en el movimiento que un ser humano hace hacia adentro. Profundizando en su vida interior. Allí, en lo profundo, puede conectarse conmigo, y con las corrientes de la Verdadera Vida. Y entonces esta persona es como si destapara un pozo o fuente interna de la que mana energía, agua, riqueza, que por su propia naturaleza no quiere (ni puede) permanecer quieta y estancada en ese adentro, sino salir, derramarse al mundo. 

"De manera que entonces se genera una espiral que va de adentro hacia afuera, y esos dos movimientos constantes en el ser humano (hacia adentro, o vida interior; y hacia afuera, o vida exterior) son los que fundamentan la vitalidad de las espirales de vida en alguien".

Me quedé impactada, porque entendí algo. La perspectiva que me llegaba tenía claridad, tenía sentido incluso desde la metáfora, aplicada a las leyes físicas. 
La Madre insistió:
- Si no se empieza por la vida interior, no se encuentra la fuente interna. Y entonces no fluye de ahí nada "consistente" ni hondo, ni verdaderamente vivo hacia afuera. 
"Una persona sin vida interior puede tener mucha vida exterior, pero no está exactamente unido a mis espirales, ni a La Verdadera Realidad. Esa persona desarrolla una vida sin capacidad de generar "espirales reales transformadoras" ni movimientos de cambio".

- Entiendo. Así que el primer movimiento en espiral es hacia adentro.

- Exacto. Vida interior, primer movimiento, que permite conectar con la fuente interna. Y desde la fuente, el segundo movimiento sólo es PERMITIR (sin reprimir, pero tampoco sin forzar) que lo de adentro salga hacia afuera, tal y como desea hacer. Una persona que encuentra la fuente interna, pero no la deja salir, tampoco termina de formar parte de las espirales de vida que transforman la realidad constantemente, o la recrean. Porque no permite que la vida encontrada adentro, fluya hacia afuera.

- Entonces, me confirmas que no es malo compartir con otras personas lo que uno encuentra adentro.

- No sólo no es malo, sino que es necesario. Pero a las estructuras artificiales que ya son rígidas y cristalizadas, no les interesa que esto suceda, porque cuanta más vida desde la fuente se derrame creando espirales por el mundo, más se irán erosionando las realidades artificiales "piramidales"... Más ilusorias se verán. Más postizas. Más dolorosas. Más aplastantes.

Y la visión interna de las Espirales de La Madre se fue diluyendo, mientras aún oía resonar en mi interior su afirmación: "Tienes el poder... de crear desde tu interior una espiral... de formar parte de mis espirales vivas".

Y finalmente, otra: "Y de hecho, ya lo estás haciendo. Y este es el único verdadero poder que hay. El poder que se vive unido a la vida interior. Todo lo demás es pasajero e ilusorio, y aunque parezca muy sólido o poderoso, tarde o temprano será disuelto por el movimiento de Mis espirales"




jueves, 17 de diciembre de 2015

Expolio




Esta noche he soñado con la desolación de miles de personas sin hogar. Andaba por las calles de mi ciudad y lloraba viendo la miseria a la que nos abocaban las clases corruptas y la usurpación de recursos sin escrúpulos. Veía el futuro que teníamos por delante de miseria y esclavitud, y no lo veíamos, distraídos en luchas internas. En discutir los hombres y las mujeres, en dividirnos por bandos, sectas y partidos y clases e ideologías y religiones y ateísmos y...

Y mi cuerpo, mientras me despertaba, volvió a decirme: No gastes ni un minuto más en polemizar con nadie. La supervivencia futura es lo que está en entredicho, y para eso hay que aunar fuerzas y dosificarlas. Emplea tus energías en cuidar tus relaciones y vínculos, en fomentar relaciones mutuas verdaderas y amorosas, en sanarte y ayudar a otros a sanarse, y en luchar por preservar vuestro derecho de manejar recursos materiales

Para evitar que os roben la tierra, los bosques, el agua. Porque os los van a querer quitar todo. Os van a despojar hasta de la ropa interior, si pueden. Y entonces mirarás hacia atrás y te preguntarás cómo pudiste perder tanto tiempo y tan precioso en debates infinitos o en discusiones y conflictos, mientras ellos se estaban quedando con todos los recursos naturales, con las riquezas.

No tengo palabras.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El "arquetipo" de la Abuela Fértil




Hace tiempo que las siento, cada vez más. Hace tiempo, incluso, que me siento más abuela que joven, y esto me ha desconcertado mucho. Me he peleado contra la sensación de estar volviéndome abuela, de sentir que la energía de mi cuerpo ya no es joven, que se me acaba cierta etapa. Me he sentido, incluso, cuidando a mi hijo más como abuela que como madre joven, y he juzgado estas sensaciones. Porque ¡madre mía!, si mi hijo solo tiene 5 años. ¿Cómo voy a ser abuela? Es imposible.

Pero ayer de repente lo entendí todo. En la energía, vino una Abuela Primera y me explicó que lo que yo sentía era lo natural: por mi edad (hoy cumplo 43) he entrado ya hace tiempo en la edad en la que, de manera natural, las mujeres se han convertido en abuelas. Durante miles y miles de años, la humanidad ha vivido de una manera DISTINTA a la actual, en la que las mujeres eran madres poco tiempo después de tener sus primeras menstruaciones.

Es decir, convertirse en madre era lo normal una vez cruzabas la adolescencia, o incluso en ella. De hecho, no existía nuestro concepto de adolescencia. Se pasaba de niña a mujer con la menstruación. ¿Adolescencia turbulenta? Eso no existía, y según se me dijo, lo que conocemos hoy es el resultado de "reprimir" las fuerzas vitales sagradas y sexuales, "esperando" una adultez muy postergada para "permitir" a las mujeres recién estrenadas y a los hombres "ya crecidos" que inicien otra clase de vida, que asuman responsabilidades y tomen iniciativas. (Hoy en día tenemos, además, el problema de la adolescencia cada vez más precoz por contaminación ambiental hormonal, pero ese es otro tema)

En definitiva, en cualquiera de los miles de años de la humanidad, excepto en este siglo, yo hubiera podido ser madre a mis 15 años, o incluso esperar "bastante", y ser madre a los 20. Y hoy, con 43, sería posiblemente abuela. Con lo cual tiene todo el sentido del mundo que, en la energía, me venga sintiendo unida desde hace un tiempo con las Abuelas, sintiendo que soy "casi" una de ellas. No del todo, porque físicamente hablando, mi hijo solo tiene 5 años y ni siquiera sé si será padre algún día. Pero en el espíritu, según me dijeron "ya estoy lista para "Empezar" a aprender a ser abuela". 

Y por eso "me sale" el ramalazo abuela. Por eso me noto como "ablandada" y al mismo tiempo más radical cada vez (como las abuelas verdaderas, cada vez menos dadas a perder el tiempo, más pragmáticas y al mismo tiempo más de vuelta de todo)

Pero además, es que mi cuerpo tiene toda la razón del mundo cuando me dice que "se le acaba el tiempo" para según qué. Ya no tengo 30 años de fertilidad carnal por delante, sino muy poquitos. Y yo, que oigo a mis células, que dialogo con mi carne, oigo perfectamente a mis ovarios, por ejemplo, diciéndome que llevan "la cuenta" de "lo que les queda" para vivir de determinada manera, y no es mucho tiempo. Así que se vuelven radicales y avaros de su energía, en el sentido de que ya no me van a permitir derroches o tonterías. Porque sólo tienen unos años para vivir ciertas cosas, para emplear la energía sagrada de la ovulación y las menstruaciones de cierta manera, y no quieren malversarla, usándola para proyectos o modos de vida que no les satisfagan.

Esto no significa necesariamente tener más hijos físicos, pero tal vez sí "hijos" de otra manera. Tal vez es momento de convertirse en madre de otro modo, madre de otras cosas. Tal vez tiene que ver con esa etapa de "ni joven ni anciana", de "abuela joven" o aprendiz de abuela. 

Nuestra sociedad ha pensado siempre en las abuelas como si fueran menopáusicas y ancianas, pero esta perspectiva es sesgada e irreal, ya que en la vida natural de la humanidad "sin civilizar" se EMPIEZA a ser abuela cuando aún se es fértil. Y la memoria genética y carnal de toda mujer está unida a ese clan de abuelas "reales" que, a veces, acunaban nietos e hijos al mismo tiempo. Es decir, mujeres que poseían un conocimiento acerca de cómo vivir del modo mejor y más sagrado posible los ÚLTIMOS años de fertilidad carnal.
                                   
No sé bien qué misterio albergan aún, en sueños, mis ovarios, pero desde luego no es "perder el tiempo con tonterías" ni "andarse con rodeos", ni seguir con "lo virtual y lo soñado". Quieren plasmar. Quieren materializar. Cuando crucen el tránsito hacia otra forma de vida, quién sabe si dentro de 5 años o de siete, mis ovarios seguirán participando de mi vida interior y carnal, pero de otra manera. No como ahora, sino distinto. El tiempo para vivir lo propio de ahora es, pues, ahora, y no dentro de diez años. Dicen: "Los hombres son distintos, ellos pueden esperar. Nosotros no"

Comprender todo esto me ha puesto en paz con mis sensaciones. Hasta ahora me resultaban paradójicas y absurdas, pero de repente entiendo que es lo normal, y que está muy bien así. Vivimos en una época en la que todo está al revés y se presiona a las mujeres para que "se sientan jóvenes" aunque ya no lo sean. Para que hagan a los 45 lo mismo que a los 25, y para que se VEAN igual: sin canas, sin arrugas, sin formas redondeadas por la edad. Como si no pudiera existir madurez. Como si fuera pecado o una falta de dejadez y pereza imperdonable "dejarse llevar" por lo que el cuerpo siente, y hubiera que luchar contra los impulsos de desacelerarse, descansar o pausar ciertas cosas porque una ya no se siente como cuando tenía 20 años. 

Y así, se emprenden toda una serie de actividades destinadas a negar la verdad del paso de los años: teñir canas, dietas para mantener un cuerpo como si tuviera 20 años, ropa "juvenil" para no parecer tan "señora", gastar gestos de adolescente, o incluso llevar vida de adolescente, extrapolando lo que es bueno a los 15 ó 20 a lo que es bueno para los 40.

Y he querido compartir esto porque me consta que, en el imaginario colectivo, no está presente el "arquetipo" (fea palabreja, pero para que me entiendan) de la Abuela Joven, de la Mujer Fértil que TAMBIÉN es Abuela. Que ya está bien de ver a las edades y a la energía de la mujer y su verdad con el filtro de la mentalidad occidental moderna, la del último siglo como mucho. Que ya está bien de recortes y sesgos y moldes artificiales. Mejor abrirse a la verdad del cuerpo y escucharla, aunque para ello haya que desoír y desobedecer los mandatos de nuestra cultura, y cuestionar lo que creíamos hasta el momento.